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La caja de LOS fusibles: Los disquetes

20/05/2010 08:00 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Hemos hablado de CD's, de cartuchos, de memorias programables y de memorias de solo lectura... Y nos queda aún hablar de cosas como tarjetas perforadas, ordenadores cuánticos, minidiscs o misteriosos monolitos negros...

Y hoy vamos a comentar la vida y milagros de un sistema de almacenamiento tan veterano como actualmente muerto. Algo que solo sobrevive como icono a la hora de guardar un documento en el Word. Es el turno de nuestro rectángulo de plástico blando sensible a los imanes favorito: ¡El disquette!

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Pequeña introducción para la gente que nació ayer… Veamos, del mismo modo que hoy usamos cd's, dvd's o memorias USB para almacenar cosas, en el pasado usábamos una especie de tarjetas de plástico cuadradas que servían para lo mismo (Eso sí, eran un poco grandecitas y permitían almacenar mas bien poquito). Y claro, obviamente su historia tiene bastante miga... Para empezar, no siempre han sido tan pequeños (Unos nueve centímetros para los de trespulgadasymedia), ni con tanta capacidad (1, 44 megas para el estándar más común). La crónica de su vida está protagonizado por una compañía que quería fabricar "algo" para guardar "algunas cosas" de forma "barata" e incorpora un magnífico tour-de-force a través de varios formatos. ¡Vamos a la máquina del tiempo! image 1967, IBM, lugar donde tenían cosas guays como siglas parecidas a las de HAL 9000 y un computador nuevo llamado System/370. El System/370 molaba, tenía innovaciones muy chulis, como soporte para memoria virtual u operaciones con coma flotante de hasta 128 bits. (Para los más fanes de los computadores, que se queden con cosas como que era una máquina CISC, era de tipo Registro-Memoria y Memoria-Memoria, y disponía de 16 registros de 32 bits y 4 de 64 para floats). Una de esas novedades era la de poder usar memoria de lectura/escritura para el código escrito para la máquina. Esto es, el conjunto de instrucciones que uno quería que el 370 ejecutase se le enchufaba mediante ese sistema de semiconductores de lectura y escritura. Problema: Había que cargar ese código cada vez que se encendía la máquina. Solución: Usar cintas. Problema de las cintas: Lentas, muy lentas. Solución: Se propuso la idea de crear un sistema más rápido, más barato y más eficiente que permitiese salvar esta eventualidad. Fue el señor David L. Noble quien logró desarrollar algo llamado "disco de memoria": Un engendro de ocho pulgadas (unos veinte centímetros) de, atención, ¡80kB de capacidad! Era solo de lectura pero señores, el floppy disk había nacido. Grande, deforme y con serios problemas para la escritura, pero joder, ¡había nacido! image El nuevo invento empezó a comercializarse en 1971. Solo de lectura, recordemos. Pero no se tuvo que esperar mucho, pues Alan Shugart, el jefe del proyecto que encargó al señor Noble el disco de ocho pulgadas, se fue de IBM. Se fue a una compañía llamada Memorex, y su equipo es el culpable de los 175kB del primer disquette de lectura y escritura. Fue entonces cuando el fenómeno se fue extendiendo. El concepto disquette se fue mejorando y adaptando como estándar a cada vez más ordenadores. Era como lo habían proyectado: rápido, barato y fácil de usar. Productos como el CP/M, uno de los primeros sistemas operativos para los Intel 8080 y 8085, se distribuía bajo disquettes de ocho pulgadas. Claro que esas ocho pulgadas eran muchos centímetros, así que sobre 1977 se creó el disco de cinco pulgadas y media (unos 13 centímetros). Fue desarrollado por Shugart Associates, una empresa del sector que acabó siendo comprada por Xerox (¿Os acordáis? Los señores del ratón o la interfaz gráfica), ya que, según se comenta, en una conversación con un cliente este le comentó que "ocho pulgadas son muy grandes para que un usuario doméstico trabaje cómodamente". Como dato curioso, el Apple II usaba este tipo de discos en un lector diseñado por Wozniak llamado Disk II (1978). A partir de aquí, y hasta 1987, asistimos a mejoras de estos formatos, algún tamaño nuevo (3, 2, 2 y medio... incluso el 3 y medio, aunque de menor capacidad que el que conocimos nosotros...), y formatos también distintos, como los discos de alta densidad o los de doble capa. Toda una serie de innovaciones que hacían que los discos ocupasen menos con más datos dentro. Pero, ¿qué ocurrió en 1987? ¿Algo revolucionario? ¿Mágico? Pues la verdad es que no. El disco de 3 y medio había salido en el 83, y tenía 1mB de capacidad, mientras que el del 87 presentaba 1, 44. Estrictamente hablando, si, era una mejora, pero no supuso un paso muy distinto salvando la alta densidad. Pero bueno, era baratico, cabían bastantes datos en él y acabó convirtiéndose en un estándar con el que muchos de nosotros nos hemos criado. image ¡Claro que la cosa no acaba aquí! La producción de disquettes nuevos siguió hasta hace relativamente poco. Ignoro cómo está el mercado ahora, pero entre zips y demás, es muy posible que, si bien no la idea original, hayan partes de estos conceptos que sigan evolucionando, sobretodo en el mercado más profesional (No olvidemos, por ejemplo, que muchas copias de seguridad de servidores se hacen en cintas). En cualquier caso, la pincelada histórica ya está hecha. Hemos ubicado en contexto a un dispositivo creado para satisfacer las necesidades de almacenamiento de los nuevos ordenadores de la época. Y la idea era tan buena que dicho dispositivo se arrastró durante más de quince años, pasando de ser herramientas para guardar códigos de institutos de desarrollo de la computación a juegos repartidos en varios trozos de plástico que tendían a fallar cuando instalabas el último. Hablar del "disco de tres y medio" es hablar de la historia de varias generaciones. Explicar porque Windows llamaba C: a su unidad de disco y A: a la de disquette es una bonita anécdota para un día lluvioso. Abrir un disquette y ver que por dentro es como un disco pero blandito y arrugable es una experiencia enriquecedora. Instalar Windows 3 desde floppys es arqueología de cuando las calculadoras con pilas y acumuladores dominaban el mundo. Le debemos tanto a los disquetes... Las memorias USB del pasado, señores, ¡las memorias USB del pasado! Así que, amigos, alzad la vista al cielo, mirad allá donde se pierde la vista y decid conmigo: "¡Gracias, memoria no volátil!" image


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Portalgameover (443 noticias)
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portalgameover.com
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