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¿El café, droga...?. Todos adictos!!!

03/03/2010 19:09 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

En este reportaje se examinan todos los aspectos del café, desde la Internacional del Café que está en Londres, hasta los efectos benéficos y malévolos de la cafeína

El café o coffee o caffe o kaffer (del turco antiguo cahve o cahwa) es una bebida que se está estudiando científicamente hace años en Liverpool, la ciudad de los Beatles. El doctor Finn y su equipo dedican 16 horas al día a investigar por qué está sustituyendo al té en el Reino Unido y en el mundo, no sólo en el occidental.

Aunque el papel de la Ciencia pura y de la divulgación científica choca muchas veces, nuestro criterio está en la mitad, sin ambigüedades, sino racionalizando el papel de la ciencia y la tecnología a nivel del visitante web, cosa que a veces no entra en la cabeza del mundo puramente técnico.

Dicho esto y con un café ante nosotros, nuestro objeto es tratar de descubrir a los ojos de quien duda antes de tomar café -tan alabado como vituperado- las razones por las que pueblos enteros se deciden por el café en Latinoamérica, Europa, en el Lejano Oriente, o en África.

A veces el té sustituye al café. No hay duda que la cafeína que contiene el café nos mantiene en un estado parecido a la alerta y es porque se opone a otra natural, la adenosina, cuyo papel es frenar la acción de las células nerviosas. La cafeína favorece la actividad neuronal, es decir que tiene el efecto suave de un estupefaciente.

Según los médicos el café frena los mecanismos de reproducción celular y como consecuencia, el desarrollo del cáncer. La discusión sobre lo dañino o lo beneficioso del café agita a todos los que, desde hace muchos años, saben que esta bebida tiene otros muchos componentes aparte de la cafeína, tales como el ácido clotogénico, de débil toxicidad, pero de acción estimulante sobre el sistema nervioso, circulatorio y respiratorio. También es rico en vitamina PP así como en flúor y pequeñas cantidades de potasio y sodio.

En Caracas, hace años, un café -"el marroncito"- valía un "medio", 0, 25 bolívares y era la bebida popular. En el cono sur de América compite con el mate y en Bolivia, por ejemplo, con la hoja de coca, que, por favor, no la confundan con la cocaína. Es la hoja de una planta, similar a un grano de café. Ahora el que los "narcos" por medios químicos -laboratorios- la hayan convertido en un peligro mundial se debe a la maldad y egoísmo del hombre y a los medios de comunicación sensacionalistas. Ahora la hoja de coca poco tendrá que ver con las drogas de síntesis, química pura y de la mala.

Sus propiedades farmacológicas... y sus inconvenientes.

También tiene la cafeína propiedades farmacológicas: acción sobre los nervios vasomotores, aunque no igual en todas las arterias y que constriñe una (aumentando la presión arterial) mientras dilata las coronarias y las del cerebro. Por ese motivo, es muy recomendable en la hemicrania y se prescribe con la antipirina y sus similares.

Además estimula la corteza cerebral y es un poderoso antídoto del alcohol por su acción vasomotora y neurotrópica. Se usa últimamente contra el delirium tremens. Tiene propiedades diuréticas y aumenta la fuerza cardiaca. Se usa como analéptico del colapso.

El paso del café por la sangre es rápido: se encuentra en ella a los cinco minutos y permanece bastante tiempo, dependiendo de cada persona. De 100 mgrs, de cafeína algunas personas tienen ya la mitad en la sangre a las tres horas; otras, en cambio, la tienen a las diez. De ahí el consejo para ciertas personas de no tomar café o té en la tarde para poder conciliar el sueño.

La ventaja de esta bebida es que se elimina rápidamente. Sin embargo, en los grandes "cafeinómanos" esta regla no es válida. Quedan restos de cafeína siete días después de haber tomado el último cafecito. En las mujeres embarazadas, la cafeína invade todos los órganos fetales y se le encuentra en el líquido amniótico. Por eso no es demasiado recomendable El doctor Finn ha comprobado que la cafeína imprime mayor velocidad a los espermatozoides y los hace más resistentes.

El café tiene, pues, muchos pros, pero algunos contras. Así la cafeína reduce el poder inmunitario del organismo: durante una gripe o un resfriado fuerte o cualquier enfermedad infecciosa, limita la formación de anticuerpos. Pero sin embargo estimula los jugos gástricos y desde ese punto de vista, se puede considerar -siempre según las últimas investigaciones- como un adversario del cáncer gástrico que para aflorar necesita un estómago sin jugos y sin calcio. Otros efectos benéficos: su acción antitrombótica y fertilizante.

La adicción y una breve biografía del café

Los estudiosos de Liverpool, ya casi tan famosos como los Beatles, se vieron envueltos en controversias científicas y digamos crematísticas, con intervención de la Organización Mundial del café, con productores de Brasil, Arabia, Colombia, etc. por lo que no se terminó el típico Libro Blanco que sigue a cualquier investigación Made in Britain y hace años les obligó a entrar en el tema de forma objetiva, en respuesta a quienes quieren incluirlo entre las drogas o lo contrario.

Para demostrarlo el doctor Finn y su equipo tuvieron durante muchos meses a nueve jóvenes, tres mujeres y seis hombres de 21 a 30 años de edad, acostumbrados a tomar cuatro o cinco cafés al día, privados de esa bebida durante un mes.

Después tomaron dos tazas (280 mgrs. de cafeína en cada una) y se les notó de inmediato un aumento de 207 % de adrenalina, del 78 % de noradrenalina y también del 75 % de renina. Todas esas sustancias estimulan el corazón, los pulmones, los riñones y la tensión y proporcionan un mayor esfuerza de atención. El máximo de estos valores se obtiene una hora después de tomar café. Si uno se habitúa a tomar mucho café se convierte en cafeinómano, pero eso no es tan grave como el ser alcohólico.

Digamos que la tolerancia al café varía de persona a persona. Hay quien siente palpitaciones y quien se cree estimulado y no puede ponerse a trabajar sin su café mañanero previo.

Más allá de 500 grs. de cafeína, -de 5 a 7 tazas- lo que crea es hábito. La dosis mortal se halla en las 100 tazas diarias, cuatro paquetes enteros de 400 gr. de café tostado de Colombia, por ejemplo. Llegar a esa cantidad equivale a quien toma botella y media de whisky o coñac y en el caso del café no se le llama borrachera, sino cafeismo, pero el café avisa mediante un estado morboso, temblor generalizado, angustia precordial. En este caso es cuando se necesitaría ayuda médica urgente.

La verdadera historia del café

El primer libro del café se lo debemos a Fausto Naironi (siglo VII) que enseñaba caldeo y asirio en Roma. El primero en probar café fue un pastor de Etiopía hacia 1440. En 1510 pasó a la Meca y los peregrinos árabes lo llevaron a Estambul, El Cairo, Oriente Medio y Asia. Luego pasó a Europa.

A pesar de las acusaciones contra el café en 1715, había en París 300 cafés y Europa comenzaba a comercializar su producción. Se plantaron cafetales en las colonias francesas, mientras los ingleses seguían importando su té de Ceilán. En el curso del siglo XVIII el café inquietó a los poderes públicos "porque hombres solos, desvelados, que conversan toda la noche en vez de dormir, no pueden sino complotar contra el poder y originar malas ideas" (frase del rey Luis XV que controló los cafés de Francia, ordenando el cierre para las 9 de la noche). Hoy los complejos contra el café han desaparecido.

Para quienes tienen en su paisaje diario una plantación de café, digamos que no hay nada tan soberbio y podríamos decir tan poético -para la musa popular- que una plantación de cafetos, arbolillo o arbusto de la familia de las rubiáceas, de cuatro a seis metros de alto, que crece hasta 5 m. de altitud en las zonas tropicales. Sus flores blancas, en fascículos axilares, tienen un olor parecido al jazmín. Como el cafeto tiene "ojos verdes brillantes" la plantación se parece a un inmenso mar de color verde y blanco casi todo el año.

Su único enemigo físico es el frío. Las heladas imprevisibles, como las que produjo el Efecto El Niño desde el mar fueron un grave problema. Hay 28 variedades y podría sustituir a la droga en toda Latinoamérica. Pero las grandes mafias de narcos no quieren y la combaten, llegando a quemar las cosechas. Ese es otro factor más para encarecer nuestro café diario, aparte del interés comercial de las multinacionales, el miedo de los agricultores y el egoísmo de ciertos gobernantes (que comenzó con el rey Luis XV) quienes además ven en el café otro "oro negro" para sus arcas corruptas.

El Tercer Mundo vuelve a perder

El café, como las restante materias primas vegetales de origen tropical, es producido casi totalmente en el Tercer Mundo. La dependencia económica de algunos países con respecto al café es muy grande: constituye o constituía ya, casi la única fuente de ingresos de Uganda, es de vital importancia para Etiopía, Brasil, Colombia, Madagascar y Haití y fue el eje de la economía de otros 40 países del Tercer Mundo. Ahora lamentablemente el eje es la droga.

En 1976 una combinación de factores (heladas en 1974 en Brasil, plagas en Colombia y México, sequías en Costa de Marfil, guerra de liberación en Angola) y el agotamiento de sus reservas, rompió la hasta cierto punto tranquilidad al provocar una escasez mundial de café y por consiguiente, una vertiginosa alza de precios, no sólo en Occidente sino en las grandes urbes del Tercer Mundo.

Al tener una organización mundial de exportadores, similar a la OPEP, el café -que al igual que el petróleo estuvo veinte años congelado o en descenso- experimentó también una fuerte recuperación, que tuvo su pico en 1977, para luego entrar en un prolongado declive. Sobre la baja de precios influyeron, entre otros factores, las cosechas excepcionales, como las obtenidas en 1980 en Brasil, Colombia y varios países africanos.

Hay varias organizaciones de países productores de café -como la Organización Interafricana del café o la Organización Africano-Malgache, que agrupan diversos países del Tercer Mundo, que coordinan en general las exportaciones, aunque con dudoso éxito y la última citada se ocupa del mercado de los países franceses. Pero sobre los productores se suelen imponer los vínculos creados durante la época colonial y las excolonias salen perjudicadas...

Internacional Mundial del Café: una rémora para los pequeños productores

Creado en 1973 para intervenir en el mercado en defensa de los precios, este grupo está formado por cinco países (Angola, Brasil, Colombia, Costa Rica y Costa de Marfil) que controlan el 80% de las exportaciones mundiales. Su procedimiento fue comprar café en el mercado en temporadas de baja para activar la demanda y al mismo tiempo reducir sus ventas para prevenir caídas de precio.

Desde la reactivación del Acuerdo Internacional del Café, en 1976, el grupo ha estado casi inactivo. Ese mismo año Brasil compró café de la recién independizada Angola (por valor de 70 millones de dólares, pagados con camiones y otras manufacturas brasileñas) para defender los precios. "Café Mundial" ha sido el primer intento de coordinar políticas cafetaleras entre países africanos y latinoamericanos.

Algo tan banal como el cafecito matutino es la inspiración de economistas, médicos, psiquiatras y del hombre de la calle

La causa de la deuda externa, las hambrunas, la migración.

A vuelo de pluma, hay ciertos factores que ejercen mayor influencia que otros, no sólo en el sector agrícola ( hoy hablamos de café y exactamente lo mismo ocurre con el té y quizá menos con el cacao, etc...) y es que en África como en América Latina, la agricultura es el medio que usan las multinacionales y el Norte -y las clases dominantes criollas, salvo excepciones- para mantener o aumentar sus riquezas y su poder sobre la población agrícola: obtención de créditos, licencias de importación y cuotas para la exportación, distribución de fertilizantes o abonos, agua para la irrigación y en todo esto está la diferencia de las clases marginadas contra las ventajas que gozan los "elegidos".

Los términos de intercambio Norte-Sur no son sólo el parámetro para mostrar la desigualdad dinámica. En 1990 los precios de venta del conjunto de las materias primas agrícolas provenientes del Tercer Mundo, vendidas sobre todo en el Norte, significó casi 500.000 millones de dólares. Más de las tres cuartas partes de esa cifra se quedó en los países industrializados y no llegaron a 100.000 millones los que revirtieron en los países productores del Tercer Mundo. Así que la deuda externa del Tercer Mundo subió en África, en seis años, de 94 a 144 millones de dólares y en América Latina de 225 a 382.

En suma: el fenómeno del subdesarrollo deriva cada vez más de la profunda desigualdad económica, social y cultural que existe entre los fuertes y los débiles. Y en materia económica, alimento, salud y desarrollo, una mayoría de la Humanidad pierde, cada día, la batalla de la simple subsistencia. Eso aparte de los hombres fuertes de uniforme pantera y boina de paracaidista, culpables en gran parte de la situación de caos y miseria del Tercer Mundo y no sólo en el terreno del café.

El café y la estimulación del sistema nervioso, el sueño, la adicción

El café le hace insomne, incluso adicto, le dirán muchos. Después del café, la estimulación, que no nos necesariamente nos priva del sueño. Depende de la cantidad consumida y de la persona: unos con una taza no duermen. Otros toman seis y duermen como troncos. No hay una regla fija. El efecto del café depende también de la hora: algunas personas se desvelan con dos tazas de café bebido por la mañana, mientras que para otros, una taza es suficiente para mantenerse en vela toda la noche. Como todos reaccionan de manera diferente a la ‘ cafetería‘ , cada cual debe saber la cantidad de café necesarios para "despertar". Para algunas personas mayores, los efectos son bastante paradójicos, es decir, que una o dos tazas de café sirven en el acto como un sedante ligero. El café es sin duda un lujo, pero está lejos de ser una droga, lo hemos dicho pero ciertos aprendices de médico se empeñan en incluirlo entre las ‘ duras’ No hay dependencia real del café en el sentido de la adicción.

La cafeína por lo general comienza a tener efecto 20 minutos después del consumo de café. El período de efectos de la cafeína oscila entre dos y tres horas del mediodía y algo más a la noche. La mitad de la absorción de la cafeína no se elimina de nuestro cuerpo. El hecho de que este período varía mucho de una persona a otra es una de las principales causas de los variados efectos de la cafeína sobre el sueño.

Los estudios demuestran que el café puede retrasar el sueño y hay individuos susceptibles también cuyo sueño es más agitado cuando toman café. Como muestra la investigación en este campo, esos trastornos del sueño después del consumo de café se produce principalmente en las personas cuyo metabolismo de la cafeína es muy lento. Para cantidades inferiores a 100 mg de cafeína, lo que representa el contenido de una taza de café, la cafeína no afecta a la hora del sueño, ni la calidad del sueño, independientemente de la duración de la eliminación cafeína por cada individuo. Las personas sensibles deben conformarse con una taza de café antes de ir a la cama o simplemente limitarse al café descafeinado por la noche. Los sensibles a la cafeína son generalmente parte del tipo de gente que reacciona al ruido y el estrés y tienen dificultad para conciliar el sueño. Si se eliminan estos factores molestos, la cafeína tendrá un papel secundario como agente perturbador del sueño.

La cafeína como sedante natural

Mientras, algunas personas consideran el café como un sedante natural, lo cual se puede explicar. Hay mucha gente a la que la cafeína favorece el flujo de sangre al cerebro, lo que conduce a la activación de sueño y por lo tanto el sueño más rápido. Este fenómeno es muy común entre los ancianos, incluso entre aquellos que sufren de hipotonía, es decir, presión arterial baja. Se benefician de los efectos beneficiosos del café en el flujo de sangre.

Al que está acostumbrado a beber su café por la mañana al día -casi al despertar, como un estimulante o simplemente por placer le será muy difícil renunciar. De hecho, los "signos de privación" pueden aparecer entre los bebedores regulares de café que de pronto deben renunciar a su bebida favorita. Además de la sensación de que le falta algo importante, el gran bebedor de café puede sufrir de dolores de cabeza y estar de mal humor.

A pesar de estos inconvenientes, como el café no es una droga y no hay dependencia de la cafeína, ya se le pasará. La característica principal de cualquier adicción es la necesidad de una dosis cada vez más alta y el uso indebido de drogas también causa cambios en la personalidad. Este no es en absoluto el caso del café y la cafeína. Los bebedores de café llegan finalmente, en su mayoría, a una cantidad diaria de café que llena sus necesidades. Muchas pruebas científicas han demostrado que en el caso de las cantidades de efecto muy elevado de cafeína, el estimulante y positivo es la inversa: los examinados respondieron por sí mismos a una reducción del consumo de café. Según los científicos, este fenómeno evita que la cafeína se convierta en una droga que podría ser cada vez más necesaria - como es el caso por ejemplo, con muchas sustancias psicóticas, como las anfetaminas.

La cafeína tiene efectos dilatadores de los vasos sanguíneos

La medicina ha reconocido desde hace tiempo el efecto analgésico de la cafeína. Los dolores de cabeza muy perturbadores a veces desaparecen simplemente por beber una o dos tazas de café. Es evidente que la cafeína tiene un efecto sobre la dilatación de los vasos sanguíneos, aumentando así el flujo sanguíneo.

Esta es la razón por la cafeína se utiliza hoy en una amplia gama de analgésicos, como ingrediente activo para aumentar el efecto sinérgico de sustancias analgésicas, principalmente en combinación con ácido acetilsalicílico (aspirina). La cafeína también acelera la absorción de las principales sustancias activas por el cuerpo y por lo tanto su efecto. Para obtener un efecto similar, la dosis de ingrediente activo puede reducir hasta un 40% en los preparativos de los analgésicos que contienen cafeína. El contenido de cafeína en las tabletas de analgésicos es en su mayoría alrededor de 50 mg por comprimido. Esto corresponde aproximadamente al contenido de cafeína de una taza de café.

El café y la concentración mental, el rendimiento y estado de ánimo

El café se despierta la gente cansada, levanta el ánimo y la pone de buen humor. Después de una taza de café, estamos otra vez más atentos, más concentrados y llenos de vitalidad. Esto está confirmado por una serie de análisis científicos sobre la influencia del café en las habilidades psíquicas y mentales. La cafeína aumenta la actividad cerebral y el rendimiento de 10 a 15%.

Una taza de café después de comer ayuda a superar la desaceleración de la tarde. Mantiene la capacidad de mejorar la concentración y la atención y vigilancia. Del mismo modo, varias tazas de café nos sirven para ayudarnos a aumentar el estado de alerta y la concentración durante el trabajo nocturno. ¿Tomar café puede llevar a una mayor depresión al ya deprimido o ansioso?. La respuesta es no.

Estrictamente hablando, los que ya sufren de un estado de ansiedad o depresión mórbida debe ser prudentes: sus problemas podrían empeorar debido a las grandes cantidades de café tomadas en circunstancias específicas.

Para muchos el día comienza con una taza de aromático café. El café de la mañana da la vida y despierta la mente, debido al efecto estimulante de la cafeína. El café es sin embargo mucho más que "un reto". En 1993, un estudio científico contado 9000 sujetos confirmó el mayor poder de concentración y el rendimiento entre los bebedores de café en comparación con personas que no lo beben. Los bebedores de café se encuentran entre otros en general, mejor en las pruebas en relación con la memoria y la capacidad de reacción.

El café, en general, favorece la resistencia física y mental: las personas que trabajan largas horas frente a un ordenador o frente a una pantalla u otra actividad que requiere una alta concentración. Se puede superar la situación en si estresante mucho mejor con algunas tazas de café. Lo mismo cuando se prolongó más de lo deseado la jornada laboral.

Si la tristeza, la melancolía o de otros sentimientos negativos roen la mente, una taza de café a menudo ayuda a poner algo de bálsamo para el corazón. influencia del café en el estado de ánimo subjetivo ha sido analizado en un estudio realizado por el Instituto de Psicología de la Salud, Universidad de Cardiff. Resultado: El consumo de café proporcionó a los participantes una alegría renovada Se sintieron más contentos y más seguros que los que no bebían café.

Una serie de pruebas realizadas por el Instituto de Tecnología de Massachusetts en Cambridge / EE.UU. dio el mismo resultado: el café, despierta a la gente cansada, y también asegura que, por ejemplo por la mañana, que se siente al enfrentarse a las tareas cotidianas. La taza de la mañana ayuda a los bebedores de café a hacer frente mejor a sus sentimientos de ansiedad y depresión. . La alegría, la vitalidad, la imaginación y la atención se ven aumentados.

La eficacia de café como "estimulante" tiene una explicación bioquímica. Los científicos japoneses han descubierto que la cafeína aumenta en primer lugar, la distribución de la insulina secretada por el páncreas. Esto provoca un aumento en el contenido de serotonina en nuestro cerebro. La serotonina es una hormona producida por el organismo que provoca que el bienestar. Esta es la esencia de la alegría de vivir. Si el nivel de serotonina disminuye la tendencia al aumento de la depresión. ‘ La cafetería’ es como un distribuidor de esta refrescante hormona.

El especialista en dietética Udo Pollmer explica por qué la mañana, una persona cansada de investigación particularmente estimulante efecto del café: "La reducción de la serotonina en el cuerpo comienza cuando el sol se debilita. Para la mayoría de las personas, el 'entusiasmo disminuye al caer la noche y alcanzará su punto más bajo en las primeras horas de la mañana. . Una taza de café por tanto, actúa como un milagro - al igual que ayuda a superar la pérdida de entusiasmo por la tarde.

Las personas que sufren de ansiedad mórbida, la depresión u otras enfermedades mentales debe ser a lo sumo cuidado. Entre ellos, el exceso de café puede aumentar la ansiedad y el nerviosismo, la ansiedad o un empeoramiento de la depresión. En situaciones de alta tensión, estrés o situaciones de agotamiento intenso regular, también puede ser aconseja no beber demasiado café. El efecto estimulante de la cafeína podría aumentar la sangre cuando el cuerpo realmente necesita silencio.

Los trabajadores del conocimiento a menudo juro por el estímulo de una taza de café. La ciencia les da toda la razón: este es revelada por el estudio del profesor suizo Bättig. El café ayuda a superar la crisis, cuando la capacidad de concentración y se debilitó durante el trabajo intelectual. También demostró que el efecto de la cafeína no disminuye, incluso después de años de beber café: así, las personas que han probado su café a diario durante años todavía influidas positivamente por cada taza de café que se consume.

El Dr. Andrew Smith, de la Universidad de Gales ha llegado a conclusiones similares en un estudio: las personas que tomaban café a prueba después del almuerzo se han registrado más información recibidas y han realizado sus tareas con mayor rapidez que sus colegas que no tomaba café.... Para evitar que las ideas falsas, vale la pena mencionar que incluso el más negro café no idiotas más inteligente. "La cafeína no aumenta la capacidad intelectual, sino que aumenta la velocidad a la que funciona el cerebro: los pensamientos ir más rápido, la capacidad de asimilación y de reacción aumenta. En otras palabras, la cafeína ayuda a aprovechar mejor las capacidades existentes.

Sin embargo, la cafeína es probablemente no sólo es un incentivo para que los trabajadores del conocimiento. La taza de café regular es también esencial para muchos trabajadores que trabajan en primeras horas de la mañana, el reloj está incondicionalmente en dormir unas pocas tazas de café son el estimulante ideal. Esto está confirmado por una serie de estudios que demuestran que la cafeína mejora la atención y la capacidad de concentración durante el trabajo nocturno.

La cafeína está desplegando toda su eficacia en el cuerpo de 20 a 30 minutos después de tomar café. Después de dos a doce horas, el efecto de la cafeína ha vuelto a desaparecer. Entre los fumadores, va aún más rápido: la eliminación de la cafeína casi dos veces más rápido que los no fumadores. Esta es probablemente una razón por la que los fumadores son los bebedores de café a menudo pesados y con seguridad el apoyo de grandes cantidades de café.


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