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Bynum y la enésima oportunidad

12/01/2014 15:10 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

A lo largo de nuestra vida, en diversas conversaciones entre amigos, suelen salir a la palestra los nombres de ciertos deportistas que a pesar de haber atesorado una gran calidad para el desempeño de su disciplina no lograron alcanzar su máximo nivel y muchas veces lamentamos que por su mala cabeza o por circunstancias personales peculiares no hayan podido conquistar las más altas cotas. Son muchos los hombres y mujeres que nos vienen a la mente y lamentablemente creo que dentro de unos años el nombre de Andrew Bynum aparecerá en la boca de los aficionamos al baloncesto en charlas de esta temática. Un jugador especial con unas grandes cualidades innatas pero mitigadas por sus desacertadas decisiones en la vida, su estado físico y una deliberada apatía hacia el juego que lo ha convertido en millonario. Pocas veces vemos en el deporte como una persona puede echar por tierra su carrera en varias ocasiones y aún así el destino le vuelve a ofrecer una oportunidad para triunfar. Porque Andrew Bynum es la noticia de la semana. Tras varias semanas apartado de la dinámica de trabajo de los Cavaliers, Bynum se ve implicado dentro de un traspaso y un despido en un mismo día. Una situación muy alejada del rol que debería desempeñar un jugador con perfil de Allstar. ¿Cómo ha llegado hasta esta situación?. Pero, aún así, cuando parece que puede estar tocando fondo, varios equipos de la liga se pelean por hacerse con sus servicios. ¿A que se debe el interés de tantos equipos por él?.

El término ‘díscolo’, por utilizar uno elegante, define la trayectoria baloncestística de Andrew Bynum. No se trata de un jugador problemático sino de un deportista que posee una característica muy negativa, coloca el baloncesto en un tercer plano de importancia en su vida. Posponer una operación de menisco en verano para no perderse ver ‘in situ’ el mundial de futbol que se celebró en Sudáfrica es un ejemplo claro del carácter del jugador. La actitud poco profesional y la falta de ambición por mejorar que ha hecho gala durante toda su carrera se puede deber a su temprana llegada al centro de los focos. Tras su año senior en el Instituto St. Joseph de su New jersey natal, fue drafteado en el puesto 10 por los Lakers convirtiéndose en el jugador más joven que había sido elegido en la lotería universitaria con solo 17 años y 8 meses. Convertirte en profesional siendo casi un niño, y no ser este el sueño de tu vida, puede haber sido la clave en este aspecto. A pesar de esto, dando muy poco de si mismo, en los Lakers se fue ganando un hueco en un roster al que perteneció durante siete temporadas, donde se ganó un nombre en la NBA y ser considerado uno de los futuros mejores jugadores interiores de la liga. Dos anillos y una participación en el Allstar fueron el fruto de su buen hacer intermitente en la cancha. Un buen hacer que no gozó de la continuidad que los aficionados californianos, sus entrenadores y él mismo hubieran querido ya que el gran lastre de su carrera lo ha acompañado desde muy temprano. Las lesiones. Siempre ha sido un jugador muy aquejado por dolencias de todo tipo, siendo las rodillas su punto débil. Con su juego estancado y sin evolucionar, con un estado deportivo en continua merma física y protagonizando diversos escándalos provenientes de su intensa vida social, como cuando fue sorprendido llevando a hombros a una playmate en la mansión Playboy mientras se encontraba en pleno proceso de recuperación de una lesión de rodilla, hicieron que los Lakers se deshicieran de su contrato para hacerle hueco en la plantilla a ‘Superman’ Howard en el verano de 2012.

Si cuando hablábamos de Pau Gasol situábamos la salida de Phil Jackson como el comienzo de su mala racha, el punto de no retorno de Bynum es sin duda su salida de Los Angeles. Verse relegado pudo suponer un duro golpe a la moral del jugador, pero más notorio que esto ha sido el hecho de que sus dos males endémicos se agravaron peligrosamente a partir de ese día, su desidia hacia el baloncesto y las lesiones. Cuando a comienzos de la temporada pasada hacía las maletas rumbo a Philadelphia junto a su último año de contrato que se elevaba a $17 millones, nadie pensaba que no acabaría disputando ni un solo minuto de juego. En principio el jugador llegaba al training camp con una leve contusión ósea, pero ya a comienzos de temporada se empezó a hablar de artritis, una enfermedad grave que acorta de manera bestial la vida deportiva de cualquier individuo pero que con el tratamiento adecuado se puede frenar. El propio Kobe Bryant se trató en Alemania para frenar su evolución con resultados más que óptimos. Que el jugador llegó ya lesionado, que esa artritis había sido camuflada por los Lakers, que los médicos de Philly no se percataron o que Bynum se inventaba dolores para no jugar fueron muchas de las hipótesis que desde la ciudad de Pennsylvania se plantearon para buscar una razón a uno de los peores traspasos de la historia de la franquicia. Además, cuando a mediados de temporada parecía que podía volver a las canchas, se lesiona jugando a los bolos y posteriormente decidía operarse para estar listo en verano. Fin de la temporada. Entre medias, un viaje a España para ver el Real Madrid – Borussia Dortmund y taconear en el ‘Café de Chinitas’.

Aún con todo, los Sixers quieren contar con él para la siguiente temporada, le quieren dar otra oportunidad, pero decide abandonar a la franquicia que le ha pagado $17 millones por no jugar ni un solo minuto y buscar un nuevo contrato suculento. Y en ese momento es cuando aparecen los Cavaliers. Un contrato de $24 millones por dos años de los cuales sólo $6 millones son garantizados como medida de precaución ante un posible ‘efecto Philly’. Una nueva oportunidad de volver a ser el gran jugador que fue. Si hacia las cosas bien hasta el 7 de enero, fecha en que su contrato pasaría ser garantizado, podría volver a relanzar su carrera junto a un gran contrato en un equipo joven como él, ya que solo tiene 26 años. Pero no. Una rehabilitación en Atlanta de su operación de rodilla, continuas recaídas y una ‘conducta inapropiada’ provocan que sea suspendido de empleo el pasado mes y que en Cleveland le busquen una salida hacia algún club que quiera aligerar su nómina. Es decir, Cleveland asumiría un contrato grande de un buen jugador a cambio de darte a un Bynum con un gran contrato pero que puede cortado. Los primeros nombres que sonaron fueron los Lakers y Pau Gasol, y hubo intensas negociaciones, pero la pésima habilidad de Kupchak para negociar terminó con los Bulls adelantándolos por la derecha y ofreciendo al alero Luol Deng en busca de una profunda reconstrucción del equipo. Y como antes al principio indicamos, Bynum es traspasado a los Bulls y cortado a las pocas horas.

En resumen, desde que marchara de Lakers hace año y medio, Bynum ha ganado $23 millones hasta el día de hoy a cambio de participar únicamente en 24 partidos que se han concentrado en estos últimos meses, promediando en cada uno de esos partidos unos pobres 8, 6 puntos y 5, 3 rebotes durante 20 minutos de juego. Ha ganado $111.650 por cada punto que ha anotado o, dicho de otra forma, casi $960000 por cada uno de los partidos en los que ha participado. Con todo, su vida dentro de la liga no ha acabado. Hasta ocho equipos están detrás de él para hacerse con sus servicios, entre ellos Miami, Clippers o Dallas. Increíble pero cierto. ¿Por qué ocurre esto? simplemente por la demarcación que ocupa en la cancha. Encontrar un buen center, con capacidad anotadora y reboteadora es complicadísimo y muchos equipos tienen en ese puesto su verdadero talón de Aquiles. Si en lugar de ser pivot fuera escolta o alero hace varios años que no se encontraría dentro de este negocio. Pero es una especie en extinción y una pieza que se cotiza muy al alza gracias al recuerdo de su etapa angelina donde llegó a promediar casi 19 puntos y 12 rebotes por partido. Por ello recibirá varias ofertas de grandes equipos que le darán las dos cosas que él mismo ha declarado que pesarán más en su decisión, el dinero y un rol importante en la rotación. Que aproveche esta enésima oportunidad que le brinda el baloncesto dependerá de las ganas que tenga de trabajar y esforzarse. Todo depende de él. Puede tener varios años más por delante para jugar a baloncesto, la capacidad de volver a ser Allstar y ocupar un lugar en la élite de este deporte. Pero todo depende de él.


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