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Brown intenta apuntalar su autoridad ante la renovada presión para que renuncie tras la debacle del 7-J

08/06/2009 19:40 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Frente a nuevas dimisiones de cargos medios del Gobierno, el mandatario podría beneficiarse de la falta de un candidato alternativo

LONDRES, 8 (de la corresponsal de EUROPA PRESS, Eva Martínez Millán)

La debacle sufrida por los laboristas británicos en las elecciones europeas, en las que quedaron como tercera fuerza política con el 15, 8 por ciento de los votos, han reavivado las presiones para forzar la renuncia del primer ministro, Gordon Brown, quien confía en que la reciente remodelación de Gobierno y la falta de un candidato para asumir el liderazgo aborten la campaña de recambio promovida por un grupo de diputados cuando resta menos de un año para la teórica celebración de las generales.

Brown ha confirmado hoy nuevamente su intención de continuar, como había manifestado la pasada semana en una tensa comparecencia ante los medios tras una cadena de dimisiones en su Gobierno y llamadas a abrir de inmediato la sucesión que lo obligaron a adelantar la reestructuración de Gabinete que pretendía dar a conocer esta jornada, una vez consumada la derrota en las elecciones al Parlamento Europeo que todas las encuestas le auguraban.

Sin embargo, en la semana más complicada de su carrera política, los cambios en su equipo ministerial fueron finalmente limitados, ya que sólo se incorporaron seis caras nuevas, si bien el movimiento lo ayudó a cortar la sangría de renuncias que venía sufriendo y asegurar la lealtad de los integrantes de su Gobierno, especialmente el hombre llamado a sucederle, Alan Johnson, quien cambió la cartera de Sanidad por una de las de más peso, la de Interior, y el ministro de Exteriores, David Miliband.

No obstante, el primer movimiento del 'premier' no le ha asegurado su permanencia en el número 10 de Downing Street, puesto que la operación para desalojarlo de la residencia oficial continúa, hoy mismo con una nueva escenificación en la reunión del Grupo Parlamentario Laborista en la que Brown afrontará directamente llamadas a la dimisión después de los desastrosos resultados de las europeas, que vieron por primera vez como la extrema derecha del BNP lograba dos escaños en Bruselas.

Aún así, los promotores de la campaña mantienen aún en público el anonimato, puesto que incluso en el caso de abrirse oficialmente un proceso de recambio, Brown no sólo tiene la posibilidad de disputarlo, sino que presenta notables opciones de salir airoso, puesto que pese al cuestionamiento general al que está sometido, la amplia mayoría de la formación considera que apartarlo ahora del poder conduciría inevitablemente a la convocatoria de las generales.

OPCIONES DE SALVACIÓN

Un destino que es, precisamente, el que podría decantar los apoyos del lado de Brown, puesto que los laboristas consideran que esta solución generaría resultados en las urnas aún más devastadores de lo que los sondeos han venido augurando con el dirigente escocés. El consenso general asume que, de deshacerse de éste, la disolución del Parlamento resultaría la única alternativa, puesto que el país no aguantaría un tercer primer ministro en una misma Legislatura sin haber consultado a los ciudadanos.

En este sentido, con el adelanto de la remodelación de Gobierno el pasado viernes, Brown pudo comprar tiempo para una supervivencia política de la que muchos dudaban después de que la víspera, una vez cerrados los colegios electorales, el por entonces ministro de Trabajo, James Purnell, diese un paso adelante con una dimisión con la que pretendía invitar al mandatario a seguir sus pasos.

Sin embargo, nadie siguió la determinación de Purnell, quien había actuado en solitario con la convicción de que no revelar sus intenciones provocaría una reacción en cadena que él esperaba que comandase uno de sus más íntimos amigos, David Miliband, supuesto promotor el pasado verano de un asalto al poder. Finalmente el riesgo fue evitado por un gabinete de crisis dirigido la noche del jueves desde Downing Street por el ministro de Negocios, Peter Mandelson.

PAPEL DE MANDELSON

El antaño rival político de Brown, desde que en 1994 apostó por Tony Blair para liderar lo que se conocería como el 'Nuevo Laborismo', se convirtió quince años después en su principal salvador y el mandatario lo recompensó en la remodelación del viernes con el título de primer secretario de Estado, considerado por muchos como un cargo en la práctica de 'viceprimer ministro'.

Además, Mandelson se ha asegurado desde entonces de defender a su jefe con constantes contactos con las diferentes corrientes del grupo parlamentario, para disuadirlas de actuar contra el líder en base a los efectos aún más devastadores que un descabezamiento prematuro supondrá para la formación en su conjunto.

En cualquier caso, los movimientos de Mandelson no impidieron hoy la renuncia de algunos cargos intermedios del Gobierno, especialmente la titular de Medio Ambiente, Jane Kennedy, quien abandonó ante la imposibilidad de "prometer lealtad" a un mandatario al que acusó, además, de "acosos, amenazas e intimidaciones" y a quien instó a que abandonase el poder.

ESTRATEGIA DE LOS DÍSCOLOS

Asimismo, las personalidades destacadas del partido que han pedido abiertamente el relevo ya superan la decena, si bien en su mayoría son conocidos críticos de Brown, como el ex ministro Frank Field, y los considerados rebeldes que promueven el desalojo de Brown se reunieron hoy mismo para preparar la estrategia ante la crucial reunión del Grupo Parlamentario.

En este contexto, Brown planea una serie de cambios para aplacar los ánimos, como los que prevé aplicar a la polémica semiprivatización del servicio postal que promueve, precisamente, Mandelson, así como acometer en breve la prometida investigación sobre la guerra de Irak que él mismo anunció una vez las tropas británicas abandonasen el conflicto.

Aún así, los díscolos esperan reunir al menos 50 firmas en la cuenta de correo electrónico que crearon para recabar apoyos con garantías de discreción. De alcanzar esa cifra prevén dar a conocer los nombres, si bien activar oficialmente un recambio exige contar con el respaldo del 20 por ciento del grupo, 70 diputados, y presentar un candidato. En consecuencia, otra de las opciones planteadas pasa por una votación secreta sobre el liderazgo.


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