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Britons

25/03/2018 14:53 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Ciudadanos británicos afectados durante la dizque Revolución Mexicana

 

Durante la Guerra Civil Mexicana, la dizque Revolución Mexicana, en aras de derrotar al ejército enemigo las diversas facciones que luchaban cometían abusos y atropellos en contra de los civiles y no reparaban siquiera en la nacionalidad de aquellos a quienes violentaban. Por supuesto que fueron mexicanos principalmente, pero también estadounidenses, alemanes, ingleses, chinos, y ciudadanos de otras naciones cayeron en las garras de villistas, carrancistas, huertistas, zapatistas, etcétera.

No era raro ver en Mazatlán, a la sazón principal puerto del Pacífico mexicano, extranjeros buscando abordar un barco que los sacara del caos que era México, que los alejara del peligro que era vivir en nuestro país en esa época. El principal puerto de escape lo fue San Francisco, California. El caso de los súbditos británicos fue especial y llevó a niveles críticos en las relaciones entre ambas naciones.

Robert Watson era el vicecónsul del Reino Unido en Mazatlán y el año 1910 él y su esposa, Jesie Louth Watson, habían adquirido una serie de propiedades en Barrón, muy cerca de la Isla de la Piedra. Poco a poco ambos incrementaron la compra de tierras hasta tener lo que fue llamado “Hacienda Barrón”. Pero llegó la dizque revolución mexicana y en el turbulento período de 1913-1914 el puerto y la ciudad sinaloense fueron escenario de bloqueo y de batallas constantes entre carrancistas y el ejército federal. Una de las figuras centrales de este conflicto lo fue Juan Carrasco, sí, pero hubo otras como el teniente coronel  Sergio Pazuengo o el coronel yaqui Juan Cabral quien comandaba un pelotón de indios de dicha etnia.

Toda guerra, además de muertos y heridos, trae aparejada dos graves problemas colaterales: las mujeres se convierten en presa sexual de los soldados contendientes, y los víveres escasean. Durante el señalado  bloqueo de Mazatlán el segundo de los problemas fue patente: en la ciudad sitiada no había alimentos y las mujeres  procuraban los alimentos para sus hijos desesperadas. Esta situación llegó a tal nivel que un día decenas de madres de familia  corretearon al general federal y le suplicaron rendirse a los carrancistas para evitar que sus hijos y demás gente murieran de hambre. Pero en las filas de los carrasquistas no era diferente.

Robert Watson había recibido órdenes de su gobierno de no abandonar su puesto en el consulado, por lo que confió sus propiedades en Barrón a Patricio Vergara, su  administrador de la hacienda. Sergio Pazuengo era jefe de un pelotón estacionado en Villa Unión, y un día llegaron él y sus hombres hasta la Hacieda Barrón para demandar a Vergara le entregara toda la cosecha de frijol, cosa que, por supuesto, este hombre se rehusó a cumplir. El teniente coronel amenazó al administrador de la hacienda, pero éste no se amilanó, y fue así como terminó preso en la cárcel de Villa Unión y la cosecha en mención en poder de los carrancistas. Pero no sólo eso, la Hacienda Barrón fue saqueada, su almacén, su tienda. Juan Cabral y sus hombres, que acompañaban a Pazuengo se llevaron todo el ganado que encontraron, además de quince mulas y otros tantos caballos.

Cuando pudo, Patricio Vergara acudió  a quejarse directamente ante el general Juan Carrasco, pero éste desoyó la queja cuando Pazuengo le entregó dos cartas que el administrador de la hacienda había escrito. Una era para Carrasco y la otra para el vicecónsul Watson, en las cuales les decía que la hacienda no había sido saqueada y que la entrega de todos aquellos bienes había sido voluntaria. Obvio es que Patricio Vergara había escrito dichas misivas obligado de una u otra forma.

En cuanto terminó el bloqueó a Mazatlán gracias al triunfo de los carrancistas, Vergara acudió al viceconsulado a dar explicaciones a los Watson, y les confesó que aquellas dos cartas habían sido escritas por él, sí, pero presionado por Pazuengo. Sin embargo, al parecer Ni Robert ni Jesie Watson podían hacer nada para recuperar todo lo que les había sido robado por Pazuengo, Cabral y aquellos carrancistas bajo las órdenes de Juan Carrasco.

Los atropellos de que fueron objeto súbditos británicos durante la Revolución Mexicana no fueron pocos, y ello orilló al gobierno británico a tomar cartas en el asunto. Las relaciones diplomáticas entre ambos países eran ríspidas pero el poderío  británico se hizo sentir y tras una serie de negociaciones obligó al gobierno mexicano a la creación de la “Comisión Británico-Mexicana de Reclamaciones”, constituida legalmente el día 19 de noviembre de 1926.

Dicen que la justicia es lenta, pero cuando se trata de la justicia internacional, pues lo es aún mucho más. Sin embargo, el año 1931 Jesie Watson demandó al gobierno mexicano antes esta comisión binacional reclamándole el saqueo de que había sido objeto su “Hacienda Barrón” dieciocho años atrás.

La señora Watson presentó testigos y el laudo de la comisión fue contundente: el gobierno mexicano fue sentenciado a pagar a Jesie Louth Watson la cantidad de ocho mil pesos oro mexicanos por las pérdidas sufridas en su Hacienda Barrón.

La “Comisión Británico-Mexicana de Reclamaciones” tuvo como objeto resolver las reclamaciones de súbditos británicos afectados por actos cometidos del 20 de noviembre de 1910 al 31 de mayo de 1920. Para ello se le fijó un período de dos años de existencia, es decir, se pensó que para 1928 los trabajos de la misma quedarían finiquitados. No obstante, se encontró que se necesitaba más tiempo para impartir justicia a los afectados ingleses y una nueva convención celebrada el 5 de diciembre de 1930 dio nueve meses más de vida a la citada comisión  binacional. Y tras ese lapso se dio un nuevo período de otros nueve meses.  Aarón Sáenz Garza firmó el primer documento como Secretario de Relaciones Exteriores; Genaro Estrada signó el segundo.

Finalmente, el 15 de febrero de 1932,   dicha comisión de reclamaciones fue clausurada en definitiva tras haber resuelto 110 casos de los cuales 50 fueron condenatorios para el gobierno mexicano por los cuales hubo de indemnizar a ciudadanos británicos con un total de 3 795 897.53 pesos mexicanos.


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Autor:
Antonio Lerma Garay (97 noticias)
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