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Brasil ante el sueño ¿inalcanzable? del top 10 olímpico

25/07/2016 17:10 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

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Hace siete años, el deporte brasileño se atrevió a soñar fuera de la cancha de fútbol. Con la sede de los Juegos recién conquistada, aquel gigante sin frenos se lanzó a la maratón de hacer historia en casa, pero los últimos metros se le han hecho interminables.

El 2 de octubre de 2009 en Copenhague, el por entonces popular presidente Luiz Inacio Lula da Silva rompió a llorar de la emoción. Rio acababa de convertirse en la primera ciudad de Sudamérica que iba organizar unos Juegos y sus atletas no podían quedar atrás.

Como otros hicieron antes, el deporte brasileño debía aprovechar las llaves olímpicas para abrir una nueva era y el Comité local (COB) apostó fuerte: la meta de los anfitriones sería duplicar las 15 medallas traídas de Pekín-2008.

Lograrlo significaría apagar la llama de sus Juegos el 21 de agosto entre los diez mejores países en la clasificación general de medallas, no en el ranking de oros. La mejor actuación de su historia -seis puestos por encima de Londres-2012, donde se llevaron 17 medallas-, en el mejor escenario.

Nadie podía imaginar entonces que Brasil llegaría a su fiesta olímpica sacudido por la crisis económica y por un terremoto político que sacó a la presidenta Dilma Rousseff de su puesto mientras la juzga el Senado. Desde el inicio de 2016, tres ministros de Deportes han ocupado el cargo.

Y en plena tormenta, al COB las cuentas dejaron de cuadrarle.

"Seguimos pensando que es una meta difícil, pero factible", aseguró la semana pasada Marcus Vinicius Freire, director de Deportes del comité brasileño, que ya había rebajado a entre 23 y 28 medallas el precio por ingresar en ese selecto grupo donde también luchan por entrar Holanda, Ucrania, Italia o España.

Tanto que el ministro de Deportes, Leonardo Picciani, afirmó que no cumplir el objetivo tampoco sería "el fin del mundo", pese a que Brasil competirá en Rio con la mayor delegación de su historia (465 deportistas, muy por encima del récord de Pekín-2008, donde fueron 277) y ha realizado una inversión inédita de 1.000 millones de reales (USD 306 millones) adicionales en prepararse.

- Anfitrión sin Cielo -

Al comienzo del año saltó "la señal de alarma" en el COB, tal y como reconoció Freire en febrero a la AFP. Tras un inicio de ciclo prometedor, el despegue del deporte brasileño se estancó en 2015, cuando cerró la campaña previa a sus Juegos con 16 medallas en campeonatos mundiales, las mismas que había conquistado en el último tramo de su camino hacia Londres.

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El golpe más duro, sin embargo, aún estaba por llegar. En abril, Cesar Cielo, el único campeón olímpico de la natación brasileña y uno de sus grandes íconos sin balón, quedaba fuera de los Juegos al no conseguir la marca para competir en su prueba predilecta, los 50 m libres.

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Al gigante sudamericano parecían fallarle las piernas en sus últimas zancadas hacia su prometido salto de calidad, aunque no todo eran sombras.

La caída de Cielo no hundió el impactante despertar de la natación brasileña. Gran triunfador del Mundial de piscina corta de 2014, el país sede se lanzará al agua con las bazas de Thiago Pereira -plata en Londres-, Bruno Fratus y la prometedora Etiene Medeiros, absuelta en junio tras haber dado positivo en un control antidopaje por un medicamento para el asma.

- Por la historia -

Pese a los últimos obstáculos, Brasil desfilará en la apertura del 5 de agosto con una generación de deportistas sin precedentes.

Oro en las anillas en 2012, el gimnasta Arthur Zanetti es uno de los grandes candidatos a la gloria en Rio, junto a la pertiguista Fabiana Murer (excampeona Mundial), el nuevo monarca del canotaje Isaquias Queiroz y el veterano Robert Scheidt, mayor medallista nacional con cinco preseas en vela.

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El joven Queiroz, a quien la falta de un riñón no ha frenado su espectacular progresión, aspira, además, a convertirse en el primer tricampeón olímpico brasileño.

"Yo no lo veo como una presión, sino como un estímulo. Cada día en el que me dicen que esperan verme ganar, me siento más motivado, con todavía más ganas de entrenarme para lograr esas tres medallas. Sería un hecho histórico para Brasil", afirmó en una entrevista con la AFP.

A sus nuevas bazas, los anfitriones suman los tradicionales viveros de medallas del voleibol -oro femenino y plata masculina en Londres-, el voley playa -bronce y plata- y el judo, que con cuatro podios fue la disciplina más prolífica en los últimos Juegos. En el Panamericano de abril en Cuba, Brasil volvió a coronarse como el mejor del continente en los tatamis, llevándose 17 metales.

Los Juegos serán también una ocasión histórica para que el gigante sudamericano salde sus deudas con el deporte que respira y logre, con Neymar al mando, su primer oro olímpico en fútbol. En una eventual final le aguarda el mismo Maracaná al que la 'canarinha' ya le falló dos veces.

Aunque, pase lo que pase, desde el COB afirman que la actuación de Brasil no será una decepción.

"Dormimos tranquilos, nosotros, la confederaciones y los atletas, sabiendo que fue la mejor preparación de nuestra historia", afirmó Freire.

A 12 días de sus Juegos, Brasil sigue soñando en grande.


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Redacción Deportes (10610 noticias)
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AFP
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