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Brasil:250 aerotaxis a laselva amazónica, objetivo tumbar árboles y nativos, con permiso militar

03/08/2009 19:44 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

La selva amazónicatiene pistas para 250 aerotaxis que llevan hombres para talar árboles y nativos que lo impidan

Amazonia: los buscadores de oro (garimpeiros) y el fin de los yanomani

Las comunidades indígenas yanomani viven en la selva tropical y ocupan un territorio que se extiende a ambos lados de la frontera ente Venezuela y Brasil. Más de la mitad de los miembros de la etnia yanamani se encuentran del lado venezolano, en los Estados Amazonas y Bolivar. La sociedad designada, hoy día, bajo el nombre “Yanomani” está dividida, desde un punto de vista lingüístico, en cuatro subgrupos: los yanomani, que viven esencialmente en Venezuela (Estado Amazonas), los yanomani, asentados en Brasil, los sanumá y los yanam, que se encuentran al norte de su territorio (Estado Bolivar)m y que se distribuyen a ambos lados de la fronera entre Venezuela y Brasil. Juntos constituyen la familia lingüística yanomani (o yanoama). Fueron inicialmente conocidos como waika (o guaica) guaharibos, shamatari, shirisana, etc. antes de que fuera usada su propia autodenominación. El término “yanomani” significa “ser humano”, ”la gente”.

La vivienda es de tipo colectivo. Varias familias u hogares se reúnen para constituir una casa comunal o “shapono”. Esta consiste en una serie de espacios abiertos cubiertos con palma que alberga, cada uno, varios hogares. Estos espacios cubiertos están colocados en círculo, en torno a una plaza central o cielo abierto. Las familias pueden ser monógamas o polígamas, pero en este último caso cada esposa ocupa su propio fogón con sus hijos.

Las familias que se separan funden otra comunidad sobre el mismo modelo, pero un poco más lejos. Esas familias pueden también unirse con otra comunidad aliada y/o instalarse en la proximidad. Según su tamaño las comunidades está guiadas por uno o varios líderes.

Cada comunidad explota un amplio territorio a fin de obtener los recursos que necesita para reproducirse mientras respeta los territorios de sus vecinos. Los yanomani construyen sus casas próximas a conucos y cada cuatro o cinco años se mueven para acercarse a las nuevas plantaciones: la pobreza del suelo les obliga a abrir nuevos terrenos al cultivo casi anualmente. Se desplazan continuamente. Son nómadas.

Practican la caza todo el año, individualmente o en grupos y utilizan el arco y la flecha. La pesca se practica con menos frecuencia y para pescar utilizan la flecha y el timbó, que es una especie de planta que zarandean en el agua para atontar a los peces.

Al basar su economía en principios básicos de autoconsumo (elaboración de sus propias pertenencias –cestas, garrotes, arcos y flechas-) rompen los conceptos económicos de casi todo Occidente. Actualmente siguen utilizando en sus cuerpos motivos “decorativos” ancestrales, también las mujeres, los cuales se estampan con ciertos pigmentos naturales. Utilizan una droga llamada curare, que untan en la punta de las flechas para cazar, su alimento y además de esto también los usan los shamanes en rituales curativos y para comunicarse con los espíritus. Utilizan poca cantidad y en polvo. El shaman se lo introduce por las fosas nasales.

Hoy en día el contacto permanente de los yanomani con la población criolla venezolana y brasileña de la región amazónica y la invasión de garimpeiros ha causado serias modificaciones en el ambiente y en consecuencia, en su salud y costumbres tradicionales. También la ciencia experimental de médicos y científicos es factor clave en la extinción de la etnia.Y así es como se produjo una pandemia de sarampión que los diezmó.

Etnografía: respetan la Naturaleza y son autosuficientes

Los yanomani presentan una especial importancia etnográfica por el hecho de ser un pueblo indígena que ha logrado vivir en armonía con su ambiente, con la naturaleza, no producen basura, ni contaminan y son autosuficientes.

Forman o formaban parte de los últimos reductos humanos que continúan viviendo según los dictados de los pueblos prealfabetizados. Actualmente se encuentran seriamente amenazados por la globalización y la trasculturación Esto es debido a los fenómenos clásicos de la invasión colonial, conversión religiosa, asimilación de roles inferiores respecto a su cultura superior y despoblación por las enfermedades que los colonizadores, luego los exploradores y científicos y por fin los garimpeiros les han transmitido. Al no poder combatir con eficacia ninguno de estos factores, su estilo de vida tradicional se ha visto irremediablemente afectado y en menos de una década si no se toman las medidas necesarias tendrá consecuencias poco deseables.

Alrededor de 20.000 individuos que integran los yanomani viven desperdigados por la selva tropical, en aldeas separadas por muchos kilómetros de tierra deshabitada.

A los conquistadores siguieron los exploradores europeos que penetraron en la jungla en los albores del siglo XIX. Las tribus vivían tal como lo habían hecho sus antepasados por miles de años, en completo aislamiento. Para el sigloXX (a finales de la década de 1970) el gobierno militar brasileño descubrió enormes depósitos de recursos minerales, como la casiterita, metales estratégicos, uranio y oro mediante vuelos de la poderosa Fuerza Aérea sobre la zona donde vivían los Yanomani.

La carretera perimetral Norte de Brasil desorganizó las etnias amazónicas que quedaron divididas en grupos inconexos. Durante la época comprendida entre 1986 y 1987, un número aproximado de 55.000 mineros (garimpeiros) invadieron el territorio Yanomani en un proceso de etnocidio brutal. Mataban familias enteras con fusiles Kalashnikov, violaban a las madres o a las hijas y dejaban sembradas enfermedades tales como la tuberculiosis, gripe y sífilis.

Se habla y se especula sobre la Amazonia como un todo, que no lo es, pero no se dice que hay también una ancha Amazonia venezolana que siempre trató de salvarlos.

La soledad y el silencio son los mejores acompañantes de estos indios, pero si viven en silencio morirán en silencio como sus vecinos brasileños.

A principios de siglo existían en la Amazonia 235 tribus. De ellas 190 han sucumbido al mundo moderno. Sus huellas quedan nada más en los libros. En Caracas se fundó con urgencia un Centro para la Educación, Promoción y Autogestión (CEPAI) que trabaja en todas las clases sociales, en institutos, universidades, en nombre de la realización humana e integral de las culturas antiguas de Venezuela. Lamentablemente el dinero escasea en las horas de crisis.

BRASIL: 250 aerotaxis a la selva amazonica, para talar el bosque y eliminar nativos, con permiso militar

Desde lo alto de Boa Vista, capital del estado de Roraima, al norte de Brasil, se contempla una vista urbanística muy especial. Es el fruto de los militares en el poder desde la década del 70. Hay grandes cuarteles del ejército brasileño, pero, justo al lado, a lo largo de las riberas del río Branco, se extiende las favelas de los indios Macuxi y Wapixana, sacados de la selva por la violencia por los fazendeiros (dueños de grandes haciendas), que ahora se han hecho con grandes bosques para talarlos y dedicar el terreno a la ganadería y el cultivo de maíz, trigo o soja. La Amazonia reduce sus límites de bosque a pasos agigantados

Boa Vista está llena de garimpeiros llegados de todo Brasil y de fuera. Entre ellos se echa en falta tal o cual muerto famoso en manos de los indios o de sus compañeros. y hasta un célebre presentador de la red televisiva “El Globo”. Todos los garimpeiros, incluidos aquellos a quienes Venezuela expulsó de su territorio, están dispuestos a probar una vez más la aventura aurífera. Es difícil enriquecerse sacando oro de un terreno fangoso. Apenas se sobrevive. Porque los precios son altísimos, más que los del uranio. Es mucho mejor invertir en los “garimpos” (pequeña mina) alquilando o contratando a otros para que los exploten. De todas formas, como miembros del gobierno del estado dicen entre dientes y en voz baja, “hay que acabar con los indios”.Los garimpeiros preparan el terreno

Pistas clandestinas en plena selva:objetivo, convertir el boque en un Sahara

A lo largo de la pista del pequeño aeropuerto local se alinean de nuevo decenas de avionetas de turismo, que una vez lo fueron, unas 250, que pertenecen a una agencia de aerotaxis. Sus idas y venidas han colocado a Boa Vista en el cuarto puesto del movimiento aéreo brasileño, aunque la población de esta ciudad no se eleve sino a 120.000 almas.

Loa militares que hay en la guarnición de Boa Vista ni peguntan para qué diablos sirven 250 avionetas en un lugar en que no hay multinacionales, ni industria, ni nada. Es vox populi. Cumplen un servicio vital: llevar a los garimpeiros a las pistas clandestinas situadas en medio de la selva y hechas a golpe de machete en pocos días. Las pistas son legalmente ilegales o sea –como estados en Brasil- toleradas. Los habitantes del territorio son los Yanomani, a los que hay que eliminar y los garimpeiros saben que la veda ha sido abierta. Es la tribu más numerosa de Brasil y de Venezuela, unos 20.000 individuos.

Conducen a los garimpos, la mina; por tierra no llegarían nunca. Los pilotos estuvieron al principio contra los garimpeiros, pero hoy no tienen otros clientes mejores. Les sacan mucho más dinero al mes que otras avionetas a los turistas de otras zonas del país o a los desinfectadores del estado de Río Grande do Sul. Los garimpeiros pagan con polvo de oro que los pilotos les guardan en un lugar secreto de la cabina. No importa: los pilotos también van armados hasta los dientes; siempre preparados para disparar.

La situación de Boa Vista es paradójica. El gobierno dijo en 1987 que estaba prohibido sacar oro de la tierra de los indios. Y así deja la mano abierta a los especuladores que operan a cielo abierto y sin control. Se sabe que el 90% del oro de los garimpos del Brasil (unas 20 toneladas al año) sale al extranjero pagando una cuota muy alta. El gobierno sabe que hay una compañía aurífera norteamericana, la Gold Amazonas, que es la que coopera económicamente con los militares para trasladar a los garimpeiros a la selva. Claro que ellos pagan en oro. Y ese oro va a los Estados Unidos pagando un canon al estado brasileño. Es en definitiva Brasilia la que se beneficia.

La tierra “intocable” de los Yanomani, solo que está permitido el robarla

En 1982 los lugares en que se hallan las minas fueron declarados por el gobierno “tierra intocable por se de los yanomani”. Esa declaración la hizo el gobierno porque consideraba esa selva como tierra inútil.. Pero en 1983 un tal Joao Monteiro, que se hizo famoso, encontró oro en las cercanías del río Catrimani. El nuevo Eldorado. Eso atrajo a miles y miles de aventureros de todo el mundo a la cenca del río, al lado venezolano y al brasileño. Al poco tiempo los venezolanos cercaron la zona y prohibieron el acceso. Pero no se metieron en el lado brasileño. En ese momento la población de buscadores de oro era de más de 50.000 mineros, el 25% de la población del estado Roraima.

Naturalmente el gobierno brasileño tenía que hacer algo. No podría ya en 1982 abrirlas a los garimpeiros, por miedo a un escándalo internacional y diplomático, aireado por la prensa venezolana. Y por medio de una de sus típicas leyes declaró la zona como vital para la defensa nacional del Brasil y la incluyó en el “Proyecto Militar Calha Norte”. Y exigió a los indios que se integraran a la defensa y al desarrollo económico del país. Por otro lado las autoridades federales añadieron que “un puñado de indios no pueden pretender detentar un terreno tan grande como Portugal e impedir la explotación del oro que empieza a rendir sanos dividendos al estado”.

Y en total el gobierno de Brasilia entre los garimpeiros de 60 nacionalidades, violentos, sin ley, dilapidadores de su propia riqueza y los indios Yanomani, eligió a los primeros. El gobernador del estado de Roraima, Romero Jucá, razonaba así: “la fuerza de la necesidad es siempre superior a la fuerza de la ley”.

La llegada de los garimpeiros chocó con los indios. El contacto inesperado de individuos virtualmente en la Edad de piedra con hombres violentos fue letal. Y llegaron puntuales las enfermedades hasta entonces desconocidas: morbillo, sífilis, la tuberculosis, la gripe. Estos males no sólo terminaron con millares de indios yanomani sino con muchos garimpeiros, cuyas defensas -con la vida que llevaban- no podían tampoco estar muy altas.

Transmitidas esas informaciones al gobernador Romero Jucá, éste comentó “¿Enfermedades mortales entre los indios?. La verdad es que ellos mueren de vejez y lo que hay que hacer es enterrarlos. Con el sarampión y las enfermedades venéreas.

Sí muertos de vejez y de plomo

Si el gobernador no lo sabía, había muchos indios que morían de plomo y la guerra ahora era abierta. Del plomo de las armas de los garimpeiros como antaño de la de los fazendeiros. No hay solución pacífica posible, los buscadores no admiten ingerencias en su trabajo incluso en los ríos en que ancestralmente han pescado los indios. Pero también morían muchos garimpeiros en manos de los indios, sobre todo cuando intentaban abusar de una jovencita india.

De lo que pasaba pudimos enterarnos por la prensa latinoamericana y especialmente la venezolana, la brasileña censurada. Por otro lado Luigi Eusebi, voluntario de la “defensa india”, hizo un informe en que hablaba de centenares de muertos de parte y parte porque si los garimpeiros tienen fusiles modernos, sus opositores afilan cada vez más sus machetes y disparan flechas que envenenan cuanto quieren.Lo aprendieron hace muchos siglos. Pero ni el Centro de Documentación (de la Defensa India) ha podido establecer una estadística ni la han dado las autoridades federales en el fondo satisfechas de resolver el problema indio con carne de garimpeiro que es inagotable. Todo está fuera de control. Hay una guerra, . Es lo que se sabe. ¿Y qué?

La selva después de una o dos horas de vuelo comienza a abrirse en grandes terrenos desfoliados para nuevas pistas de aterrizaje porque el tráfico, al no comprender el territorio amazónico venezolano, es intensísimo desde Boa Vista. El garimpo más importante de la zona está en Paapiu. Allí hay dos grandes bungalows a ambos lados del campo de aterrizaje, hecho de tierra batida. Los fotógrafos o reporteros que van a los garimpos con sus complicadas cámaras pueden o volver sin ellas o no volver. Los buscadores no quieren propaganda internacional. Su tierra es una tierra sin ley en que se desarrollan, entre los propios garimpeiros, duelos a tiros de fusil o de pistola, como antaño en el lejano Oeste o en Alaska.

La cosa tienes menos arreglo todavía porque la crisis de la mano de obra en Brasil es galopante. Por el momento el gobierno ve en la Amazonia una fuente de riqueza: poblarla de gente procedente de Corea y ver extensos campos de trigo y de maíz movidos por el viento. El que primero haya que tierra india, hacer desaparecer a los Yanomani o a otras tribus todavía menos numerosas, no preocupa. Los garimpeiros son tolerados. Hacen bien el trabajo sucio. Entregan al tesoro, por medio de la “Gold Amazonas”, su cuota y no estorban a nadie porque los indios no cuentan.

Ni tan siquiera se ha preocupado el gobierno de hacer analizar los ríos que explotan los garimpeiros. Probablemente no les ha llegado el mensaje de su vecino, el presidente venezolano, que ha denunciado que los ríos de la Amazonia estaban contaminados en un 65% por el plomo y el cloro que se emplean para la explotación aurífera.Las autoridades brasileñas no saben nada de esas minucias

Ya no hay un santuario para los indios Yanomani ni en sus tierras ancestrales. Ellos, que supieron conservarlas y explotarlas mejor que ningún conservacionistas del mundo. Pero lo que Brasilia no calcula, a pesar de los mensajes que llegan de todos los rincones de la tierra, es que si termina con los bosques de la Amazonia todo ese fabuloso territorio, el pulmón del mundo, se convertirá en un desierto como el del Sahara, porque se sabe de sobra que esa tierra no vale para cultivar. Pero hay hombres que no han nacido ciegos, pero se han vuelto después y a esa categoría corresponden los que deciden la suerte de la Amazonia, sin conocerla, sean políticos muy famosos o menos.


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