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La no tan bonita historia de Sega (I)

15/12/2009 22:39 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Como seguero que soy, siempre he querido escribir sobre la historia de Sega, compañía que por una parte dio bastantes alegrías, pero por otra penas. Podría empezar desde sus inicios como creadora y exportadora de máquinas recreativas hace décadas, pero no voy a seguir con el orden cronológico establecido. Comenzaré por lo feo, lo oscuro, la época en la que el imperio del erizo se desmoronó estrepitosamente tras haber maltratado a sus fieles durante años. Si lo hago de esta manera es porque quiero terminar los 3 o 4 textos que tengo en mente de manera feliz, con una 16-bits llamada Mega Drive luchando contra su enemiga Super Nintendo, en tiempos en los que podías ser azul o rojo sin tener connotaciones políticas, pero en los que igualmente se desencadenaban terribles conflictos sociales (peleas en el recreo, vamos). Claro que si tu padre se apellidaba Millonetis, siempre podías poseer ese Ferrari llamado Neo-Geo… pero es que Neo-Geo era tan cara que ni siquiera consiguió hacer un poquito de sombra a Super Nintendo y Mega Drive.

Queridos amigos, en este tochito hablo de la historia de una consola que, como otras de su misma compañía, mereció mejor suerte y unos padres menos hijos de puta; pero desgraciadamente, tal y como rezaba el título de la película Una serie de catastróficas desdichas, Sega Saturn tuvo una vida muy accidentada, he aquí un análisis sobre las causas de su jodida vida.

Prehistoria.

Lectores, demos un salto en el tiempo y situémonos a principios de la década de los 90. Por aquel entonces se libraba una batalla campal, tecnológica y publicitaria entre las dos principales compañías del sector de los videojuegos. A un lado del ring se encontraba Nintendo, que con Super Famicom/Super Nintendo como principal estilete se enfrentaba a Sega, la cual intentaba contrarrestar a su rival con su Mega Drive/ Genesis.

La primera se encontraba altamente asentada en territorio japonés, mientras que Sega tenía en su poder una buena parte de los pasteles americano y europeo. A pesar de ello, la compañía de Sonic en vez de hacer fuerza contra La Gran N, se encontraba dividida entre sus facciones americana y japonesa (la europea desgraciadamente pintaba poco en aquel panorama).

La carrera por los 32 bits fue peor que la de los soviéticos y los americanos en su batalla por el espacio. A pesar de gozar las 2D de una increíble salud, Sega y Nintendo se vieron enzarzadas en un rifi-rafe por mejorar sus consolas mediante add-ons. Nintendo se alió con Sony para crear el SNES CD-Rom, al cual abandonó prontamente para centrar sus esfuerzos en la creación y potenciación del Chip Super FX, gracias al cual nacieron obras del calibre de Super Mario World 2: Yoshi’ s Island o la saga Donkey Kong Country, juegazos que obtuvieron su merecido éxito.

Sega, por su parte, se dedicó a la creación de Mega CD y 32X, dos aparatos que se acoplaban a los distintos modelos de Sega Mega Drive y que supuestamente una vez conjuntados, se obtenía una consola de 32 bits (y que, conjuntados también, te salían por un ojo de la cara).

Aquí es donde yo veo el punto de inflexión de la caída de Sega. Aparte del despilfarro ocasionado por el dueto Mega CD-32X, se dejó en el olvido el que realmente estaba destinado a plantar cara al Chip Super FX: El Sega Virtua Processor.

Dicho chip solo tuvo un juego en su haber, la primera adaptación casera de Virtua Racing, juego mediocre pero que mostraba unos pedazos de gráficos para la época que echaban p’ atrás. La verdad es que es una pena la manera en la que se mandó al carajo este invento, ya que se pudo haber explotado de manera considerable (de hecho según The Punisher, cuando trabajaba para Sega figuraban en las listas de lanzamientos obras como Virtua Fighter y Star Wars Arcade, dos creaciones que finalmente vieron luz en 32X).

Historia.

A la vez que Sega iba montando de manera rocambolesca su grotesco Transformer, también comenzó a esbozar lo que sería su futura consola de 32 bits, nombrándola inicialmente como ‘ Gigadrive’ y buscando con ello una especie de ‘ evolución’ en la linea de la compañía con respecto a lo ‘ Mega’ de su 16 bits.

En un principio, Sega Saturn iba a ser una consola centrada en las 2D, mostrando unos gráficos bidimensionales que iban a dejar a la generación anterior a la altura del betún. Hasta aquí, todo era un anuncio de compresas con su correspondiente musiquita pastelosa.

Pero llegó Sony (que conste que no me he olvidado de Nintendo 64, pero fue la pequeña gris la que acabó destrozando a Sega).

El gigante japonés, tras abandonar el anteriormente citado proyecto nintendero, se lanzaba ahora en solitario con su PlayStation dispuesta a todo.

Para ello dio un golpe en la mesa anunciando bondades 3D (que irónicamente empezaron a ganar protagonismo con la placa Model 1 de Sega… ) en su pequeño bebé. Sega, ante tal medida, decidió cambiar la estructura interna de su futura Sega Saturn, a la cual capó algunas de sus capacidades 2D, pero ganando terreno a las 3D.

Cabe reseñar que a pesar de ello, Saturn consiguió ser una consola capaz de lo mejorcito sobre el plano de las dos dimensiones, muestra de ello son pequeñas maravillas como el predecesor espiritual de Odin Sphere para PlayStation 2: Princess Crown, el cual no salió de Japón, o algunos juegos de lucha made in Capcom como puede ser Street Fighter Zero 3, toda una señora virguería como conversión o el viciante Saturn Bomberman. Pero no solo de la bidimensionalidad vivió, títulos como Nights (que venía acompañado del novedoso Control Pad 3D), Virtua Fighter 2, Fighters Vipers y el crossover de ambos, Fighters Megamix o Resident Evil entre muchos otros.

Pero como a partir de estos años a Sega absolutamente todo le empezó a salir como el culo (o siguió a haciendo todo de puta pena, según se mire), su bajada de pantalones en favor de las 3D les acarreó problemas para la programación de juegos por parte de las third parties, las cuales acabaron centrándose en la gran vencedora del grupo de consolas de quinta generación, Sony PlayStation.

A pesar de sus esfuerzos en Japón en el terreno de la publicidad con Segata Sanshiro como estandarte, incluso en este campo Sega cosechó una derrota clarísima en el terreno de la publicidad (como muestra, este anuncio es un señor K.O. por parte de Sony). Si a todo ello le sumamos la facilidad con la que se podía piratear una PlayStation (a lo que siempre dio la sensación de que Sony no hacía demasiado por evitar dicha situación… ) y los títulos a los que tenía que hacer frente a sus rivales (Sony en ese aspecto se movió a las mil maravillas, obteniendo licencias por doquier entre las que destacaban Final Fantasy VII, Tekken o Metal Gear Solid por poner ‘ simples’ ejemplos, teniendo a Nintendo a ese Juego llamado Super Mario 64 como carta de presentación para Nintendo 64), no podemos obtener otra cosa que un soberado Fatality que desembocó en la pronta aparición-extintor de Sega Dreamcast, una de las mejores consolas de sobremesa que han existido jamás.

Con toda la parrafada que os acabo de soltar, quizás podáis pensar que Sega fue muy desgraciada y tal, pero lo cierto es que ella misma se auto-condenó con la creación de algunas conversiones patateras de sus recreativas, la cancelación de muchos proyectos punteros, o con las puñeteras decisiones de no sacar auténticos juegazos de las fronteras japonesas.

Dentro del grupo de juegos que no salieron de Japón podemos ver la que iba a ser la respuesta de Final Fantasy VII: Grandia, el cual curiosamente arribó a nuestra tierra gracias a PlayStation; el port de Radiant Silvergun, uno de los mejores matamarcianos de toda la historia y que cuenta con el sello de esos genios que se hacen llamar Treasure (Gunstar Heroes, Ikaruga, Sin and Punishment, etc.); o la decisión de traer solo uno de los tres episodios de los que se componía Shining Force III, serie que contaba con bastantes adeptos en Occidente.

Si ya de por sí esos tres juegos justificaban la compra de la consola, con las cancelaciones de vacas sagradas del calibre de Shenmue, Virtua Fighter 3 y Sonic Xtreme fue el acabose. Si bien es cierto que habría que analizar el contexto por el cual fueron cancelados (cada uno tiene sus particularidades, y en el caso de Shenmue es hasta medianamente comprensible ante la salida de Dreamcast, lo que no quita que tuviese una pintaza INCREÍBLE para la época), lo cierto es que podrían haber sido estandártes de la consola para acompañar al sempiterno Nights. Sin ir más lejos, estaba previsto realizar un combo anti Mario 64 y Crash Bandicoot para la ‘ temporada’ 96-97 que habría estado formado por Sonic Xtreme y Nights, pero todos sabemos que se quedó cojo incluso antes de nacer. En el fondo que me resulta triste saber que Saturn fue la única consola de Sega que no gozó con un Sonic de los de toda la vida propio.

Resumiendo todo lo que quiero expresar sobre esta infravalorada consola: Sega tuvo mala suerte al toparse en el camino con un monstruo gris, pero aun así, en cierto modo se portó mal con sus usuarios, a los que violó (bueno, no tanto :P ) durante años, hecho que un tiempo después, cuando consiguieron crear LA consola, les pasó factura, pero eso es algo que veremos en la segunda entrega de esta serie.

Hasta la próxima :) .

Fuentes: http://www.retrogaming.com.ar/ (declaraciones de The Punisher), Hobby Consolas y Superjuegos del año de la pera.


Sobre esta noticia

Autor:
Soy Un Jugón (247 noticias)
Fuente:
soyunjugon.wordpress.com
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Tipo:
Reportaje
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