Globedia.com

×
×

Error de autenticación

Ha habido un problema a la hora de conectarse a la red social. Por favor intentalo de nuevo

Si el problema persiste, nos lo puedes decir AQUÍ

×
×
Recibir alertas

¿Quieres recibir una notificación por email cada vez que Correo Cultural escriba una noticia?

EL BOMBERO QUE ICENERABA LOS LIBROS

23/04/2010 22:55 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

uploads_noid-fahrenheit451

Con la novela corta de Ray Bradbury, Fahrenheit 451, editada en 1953, uno como lector joven y primerizo se entera que Fahrenheit 451 es la temperatura a la que arde el papel que conforma ese peligroso objeto que son los libros. Luego el cineasta francés François Truffaut en 1966 haría una película, que es todo un clásico imprescindible, protagonizada por Oskar Werner y Julie Christie. Este año 2010 se edita la novela gráfica con dibujos de Tim Hamiltón y con el buena pro de Ray Bradbury, quien escribe un corto prólogo a esta nueva edición retocada y remozada, pero conservando intacto ese espíritu critico con que fue escrita por primera vez.

El hilo argumental de esta corta novela de Bradbury es sencillo. Como toda buena utopia de ciencia ficción pinta un futuro nada halagüeño. El gobierno totalitario, que funciona en este futuro impreciso, ha prohibido la lectura y el primer objetivo para hacer cumplir la ley es quemar los libros y arrestar a sus dueños que son algo así como lectores clandestinos, seres al margen de ley, terroristas del pensamiento y propagandista de la infelicidad. El argumento para tan irracional lógica de Estado se afinca en la misión que tiene el gobierno de brindar felicidad a todos los ciudadanos y en tal sentido la lectura hace pensar a las personas cuestión que las conduce a la angustia y las lleva a esos callejones oscuros de la tristeza, la melancolía y la desgracia espiritual. Para hacer cumplir los objetivos de este estado benefactor de la salud mental y anímica de los ciudadanos los bomberos son los encargados no de apagar incendios, sino de provocarlos en esa protectora tarea policial y profiláctica de quemar libros. Guy Montag es un bombero que poco a poco adquiere conciencia. Su encuentro con la joven Clarisse McClellan, quien le habla sobre la libertad y cuya energía a favor de actividades de entretenimiento y ocio le ofrecen otra visión del mundo. Un día un virtuoso ciudadano denuncia a una vecina de tener libros en su casa. Los bomberos llegan y lo destrozan todo buscando los libros, al encontrarlos los amontonan en la sala. La dueña, una ama de casa normal, se niega a abandonar sus preciados libros y arde con ellos. Esto decide a Montag a rebelarse para descubrir esa gran verdad liberadora que encierran los libros. Al final también será perseguido y su casa será quemada por sus antiguos compañeros.

Otro aspecto de la novela son los hombres y mujeres libros que Montag conoce en su huida hacia los bosques. Estos seres al margen de la sociedad han ideado una manera de mantener el legado de los libros y así cada individuo ha memorizado un libro completo que trasmite de manera oral a quien quiera escucharlo/leerlo.

En el prólogo de esta nueva versión Ray Bradbury escribe como fue la génesis de la novela y cuenta que en el año 1950 luego de cenar con un amigo deciden venirse andando por la avenida Wilshire cuando de pronto una radiopatrulla los intercepta y baja un agente uniformado cortándoles el paso para preguntarles que estaban haciendo. Bradbury algo sorprendido responde: "Poner un pie delante del otro". El agente prosiguió con el interrogatorio. Al llegar a casa el escritor escribió, bajo los efectos de una cólera impotente, un relato títulado "El peatón" o como él lo escribe: "Varias semanas después saqué de paseo literario a mi peatón y se encontró con una chica llamada Clarisse Meclelan. Siete Días mas tarde había acabado el primer borrador de El bombero, novela corta que no tardaría en convertirse en Fahrenheit 451".

La novela de Bradbury es un verdadero hito en esa reflexión sobre el libro y la libertad de pensar y actuar. No por casualidad al final escribe que el lector se tome su tiempo y reflexione sobre cual libro le gustaría memorizar para protegerlo de cualquier censor o "bombero" y ofreciendo las razones por las cuales querría memorizarlo y de cual sería su valor para recitarse y recordarse en el futuro. Este simple juego de imaginación presupone un ejercicio de libertad que le otorga al libro ese poder intangible que fortalece de alguna manera nuestro espíritu y nuestra mente, que siempre ansia la sabiduría y con ello de alguna manera la felicidad de obrar con razonado y leído equilibrio en la vida.

Fuente:

Nombre carlos yusti Pagina web www.arteliteral.com

Sobre esta noticia

Autor:
Correo Cultural (14977 noticias)
Fuente:
conartedevenezuela.com.ve
Visitas:
7945
Tipo:
Reportaje
Licencia:
Creative Commons License
¿Problemas con esta noticia?
×
Denunciar esta noticia por

Denunciar

Etiquetas

Comentarios

Aún no hay comentarios en esta noticia.