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Bolivia, Chile, el conflicto maritimo y sus candados legales

18/11/2012 23:38

0 Tras casi cinco años de dialogo pacifico entre Bolivia y Chile, en marzo del 2011 el gobierno boliviano inaugura una nueva etapa en la que la justicia internacional sustitituira al dialogo bilateral

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El conflicto histórico entre Bolivia y Chile por la condición de mediterraneidad del primero se torno explosivo tras la abrupta interrupción del dialogo enmarcado en la Agenda de 13 puntos inaugurada en 2006.

Los medios de comunicación de todo el mundo-en especial los de Bolivia y Chile- han desarrollado con exquisita precisión los detalles de las acciones y reacciones que se han suscitado al más alto nivel entre ambo gobiernos, tras el anuncio reciente de Evo Morales de llevar la demanda marítima boliviana a la Corte Permanente de Arbitrajes de La Haya (CPALH). Si bien la decisión de presentar tal demanda aun no se ha tomado, parece casi imposible un giro en reversa ante la gravedad de tales intenciones.

Los 4 años y 8 meses que se trato la Agenda de los 13 Puntos entre los gobernantes de Chile y Bolivia al parecer solo desnudo las verdades irreconciliables que tienen ambos Estados respecto a la solución del problema marítimo. Bolivia plantea una salida al Pacifico con absoluta soberanía territorial o nada. Chile está dispuesto a renegociar los beneficios comerciales otorgados en el Tratado de Paz y Amistad del 20 de octubre de 1904, pero sin tocar la palabra soberanía.

Evo Morales dejo bien claro en su explosivo discurso del 23 de marzo reciente que por mandato constitucional (Art. 267 de la CPE vigente en Bolivia) su gobierno está obligado a sostener la cesión de soberanía territorial en su demanda marítima ante Chile. Sebastián Piñera por su lado ratifico en un entrevista televisiva ante un medio chileno que la soberanía territorial es imposible de tratar para su país. Lo que queda en adelante es esperar que el gobierno boliviano tome una decisión y sobre ello Chile responderá oportunamente.

Es innegable que un eventual juicio en La Haya pueda demorar varios años. El ex canciller boliviano, Javier Murillo afirmo que este tipo de litigios internacionales es tan complejo que puede demorar entre 5 y 6 años, por lo que es de prever que la Administración Morales no cosechara la hiel o la miel de los resultados de tal controversia. Lo que sí es cierto, es que el camino al litoral perdido de los bolivianos debe pasar por un campo espinoso y gris antes de ver la luz de los sueños cumplidos.

Primero, Chile debe aceptar la competencia de la CPALH para resolver esta histórica controversia. En el Tratado de 1904 se establece en el Articulo XII: “Todas las cuestiones que llegaren a suscitarse con motivo de la inteligencia o ejecución del presente Tratado, serán sometidas al arbitraje de Su Majestad, el Emperador de Alemania.” Luego que el Kaiser rechazara la mediación arbitral y los Estados chilenos y bolivianos desconocieran la competencia de la extinta Sociedad de Naciones, ambas partes aceptaron que cualquier controversia futura lo definiría la instancia competente de la Organización de Naciones Unidas (ONU). De esta manera, la CPALH se declara como instancia competente para resolver la cuestión marítima que involucra a ambos países.

Segundo, y asumiendo que Chile acepte voluntariamente ir al juicio-como lo hizo ante la demanda peruana de enero del 2008 por 35 mil kilómetros cuadrados de límites marítimos exigidos por Lima- persiste una gran incertidumbre acerca de la potencia de la estrategia nacional que pueda desplegar el gobierno boliviano durante el litigio. Aunque el presidente boliviano haya recordado la cruenta historia del desenlace de la Guerra del Pacifico, el Tratado de 1904, firmado por Chile y Bolivia establece con claridad lo siguiente:”Artículo II. Por el presente tratado quedan reconocidos del dominio absoluto y perpetuo de Chile los territorios ocupados por éste en virtud del artículo segundo del Pacto de Tregua de 4 de abril de 1884…”. Este artículo coloca un cerrojo a los argumentos de La Paz de reconocer que los territorios ocupados deben volver a dominio de Bolivia. A lo largo de 132 años se pensaron muchas formulas de devolver la cualidad marítima a Bolivia, sin embargo y exceptuando la oferta de Pinochet a Banzer en el histórico “Abrazo de Charaña” de 1975, las posturas de soberanía territorial siempre han sido antagónicas entre ambos Estados.

Lamentablemente la política exterior boliviana en la actualidad muestra un perfil más político que diplomático, situación que deja serias dudas sobre la competencia profesional de quienes deban dirigir la demanda boliviana en los siguientes años.

Finalmente, los gobernantes de hoy deben saber que una probable decisión de recurrir a La Haya implica pelear el último asalto de la larga controversia por las costas del litoral perdido. Es difícil saber si el gobierno del presidente Evo Morales es consciente que una eventual derrota en el juicio cerraría las voces de millones de personas que mantienen la esperanza de ver una Bolivia humedecida por las frías e inmensas aguas del Océano Pacifico.

Pensar en un fallo favorable del tribunal de Naciones Unidas esta dentro de lo previsto para Bolivia

Pensar en un fallo favorable del tribunal de Naciones Unidas esta dentro de lo previsto para Bolivia. Sin embargo se debe suponer que Chile ya se venía preparando desde hace mucho tiempo para una probable reacción de esta naturaleza por parte de Bolivia, lo que podría explicar que el canciller chileno dijera públicamente que la demanda boliviana tendría un “mal resultado” para este país. Y si tuviera un buen resultado la demanda de La Paz, todavía habría que esperar la consulta de Santiago a Lima (Tratado de 1929) si Chile decidiera otorgar una salida a Bolivia por Arica o cualquier territorio cercenado a Perú durante la Guerra del Pacifico.

Indistintamente cual sea el resultado existen dos miradas al problema que pintan de otros colores el estado actual de la situación.

Por un lado, existen propuestas pragmáticas desde Bolivia que apuntan a impulsar el desarrollo comercial nacional en los puertos que ofrecen facilidades de transito para los bolivianos. Chile tiene disponible desde 1904 los puertos de Arica y Antofagasta, al que suma actualmente Iquique; Perú consolido Ilo, Uruguay ofrece Palmira, Brasil propuso el puerto de Santos y Argentina en su momento ofreció Rosario.

El ex presidente del Senado boliviano, Oscar Ortiz al respecto expreso la siguiente tesis:”Yo creo que Bolivia debería primero fortalecer su economía nacional, integrarse comercialmente mas con sus vecinos y aprovechar las facilidades portuarias existentes para conquistar los mercados de ultramar. El país debería retomar su rol de núcleo articulador del comercio gasífero sudamericano, volviéndose un país mas fuerte, y por tanto más influyente en la comunidad regional. En adelante, la reivindicación marítima se convertirá en un problema sudamericano, latinoamericano y probablemente hemisférico”. La idea de Ortiz es consistente con el rol geopolítico que han adquirido ciertas potencias emergentes a partir de su posición económica dentro del orden internacional. Para los bolivianos, ligar el desarrollo nacional al uso estratégico de los puertos chilenos tendría sentido objetivo si consideramos que en la última década (2000-2010) el déficit comercial con Chile alcanzo la preocupante cifra de 1.643 millones de $us (IBCE. Boletín Electrónico Bisemanal Nº 12 – Bolivia, 21 de marzo de 2011).

La idea anterior es visionaria, pero de largo plazo y con profundas implicaciones de transformación para Bolivia que no contrasta con la impaciencia evidente de los gobernantes contemporáneos. Otra alternativa de menor corte temporal es aun más interesante.

Algunos historiadores y especialistas en relaciones internacionales de Bolivia sugieren más bien poner la mirada en otro espacio geográfico que no está sometido a los candados legales del Tratado de 1904. En este caso se podría incluir o separar de la demanda marítima a un puñado de islas cercanas a la costa del norte chileno. Un importante intelectual boliviano señalo que estas islas estaban dentro del dominio boliviano antes de la ocupación chilena del litoral en febrero de 1879. Estas islas no fueron consideradas en el Tratado de Paz y Amistad y por tanto, podrían ser sujetas a una demanda boliviana sustentadas en argumentación histórica y cartográfica pertinente.

Si bien estas islas, -señala el personaje aludido- no constituyen continuidad territorial con Bolivia, pueden aprovecharse estratégicamente para instalar un centro de despacho de cargas a ultramar, además de su enorme utilidad como polo de desarrollo pesquero.

Estas dos miradas no subvierten la histórica y legítima aspiración boliviana. En todo caso, se las debería considerar como alternativas disimiles pero complementarias de todas las negociaciones realizadas hasta el momento. Bolivia es un país pobre y no se debe encontrar la causa únicamente en su condición mediterránea, como han intentado hacer creer algunos gobernantes de este país.

La contumacia verbal contamino la diplomacia boliviana desde 1879, pero encontró algunas verdades que despiden algún atisbo racional contemporáneo. Como aquel, que a finales de 1998 desde Estados Unidos afirmaba en el trabajo del ilustre economista Jeffrey Sachs, que Bolivia perdía cada década entre 4 mil y 5 mil millones de $us por su condición de enclaustramiento. De todos modos, el gobierno de Evo Morales ya lanzo la posibilidad de iniciar una demanda a Chile, lo que supone que, aun aprobando la Asamblea Legislativa Plurinacional el Tratado Americano de Soluciones Pacificas (Pacto de Bogotá) y efectuando las consultas respectivas, retomar las negociaciones amistosas con el Estado chileno con la espada de Damocles oscilando, será más difícil que revertir el camino hacia la Corte Permanente de Arbitrajes de La Haya.

Después del 23 de marzo del 2011 el viejo conflicto marítimo entre Chile y Bolivia ha retrocedido en el marco de la confianza acumulada en los últimos 5 años. Sin embargo, cual sea el fallo del tribunal de La Haya, Bolivia jamás renunciará a esta causa, como Chile jamás desconocerá la validez y vigencia del Tratado de 1904. Un enredo legal e histórico muy difícil de resolver.

La Agenda de los 13 puntos solo sirvio para desnudar las verdades irreconciliables en las diplomacias chilenas y bolivianas

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