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Boca 4 Arsenal 0: Evidencia pura de las internas en Boca Juniors

14/04/2010 16:37 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Luego de que Martín Palermo concretara su gol récord 219 frente al Arsenal de Sarandí, en la fecha 14 del torneo Iveco Bicentenario Clausura 2010, los celulares y la prensa deportiva empezaban a conglomerar las hipótesis y posturas sobre la evidente interna que existe en el plantel boquense

Antes de que empezara a rodar el balón y que Boca reciba en el campo de juego al Arsenal de Burruchaga, la esencia que se vivía en las inmediaciones del Estadio Alberto J. Armando parecía y se mostraba igual que las anteriores veces. Las almas seguidoras de Boca, además de respaldar el difícil momento futbolístico del equipo, reiteraban las apuestas positivas de poder ser testigos del récord de Palermo que no se batía desde 1938 y aumentó aún más la ansiedad cuando igualó la marca de “Cabecita de Oro Cherro” en el fabuloso partido contra Velez Sarsfield en Liniers. Pero minutos antes de que los equipos salieran a la cancha, la barra brava local “La 12” empezó a cantar con un estribillo plenamente amenazante y con sentido de advertencia a los jugadores si llegaban a sumar otro partido perdido a este torneo.

Empezaron los alientos para los referentes históricos del club como un “Riqueeelmee” y el enganche contesta con un saludo a las tribunas, enseguida sin dejar mucho espacio no tardan las voces en vitorear al nueve “Paaaleeermoo” y las muestras de cariño se ratifican como en cada oportunidad por el hincha genuino del club. El partido empezó ya mostrando una actitud del equipo muy diferente a la mostrada los últimos tres enfrentamientos, el gol se acercaba cada vez más y nadie se imaginaba como sería ese momento.

Escapando del partido y antes que llegue ese gol, puedo recordar que el gran enganche Juan Román Riquelme, en varias declaraciones se defendía por medio de sus declaraciones y con un tono irónico sobre los problemas que sufría el plantel desde el 2008 en adelante manifestando en tercera persona que Todo los quilombos son culpa de Riquelme” y dejando para el análisis a cualquiera si es la realidad o una justificación a lo que él mismo cosecha. Su perfil de jugador es excepcional, pero el de persona y compañero ha creado trascendidos que nunca se dirán quizás “por cuestión de códigos”, exceptuando el caso en el que las quejas indirectas del paraguayo Cáceres se escucharon por todos los medios. Ese perfil serio e introvertido que refleja en las cámaras, hace pensar que quizás todos esos trascendidos de lo mal que se maneja en el grupo como compañero sean armadas y que su frase “Todos los quilombos son culpa de Riquelme” parezca una señal de defensa y entonces las preguntas del periodismo y la gente siguen vigentes: ¿Cómo es Riquelme en el grupo? ¿Está peleado con Palermo? ¿Se dividieron en Riquelmistas y Palermistas? Y muchas otras más que al decírselas al diez de Boca, la respuesta es la frase ya nombrada o recurrir a una risa irónica sin decir nada.

Vuelvo al partido y digo alegremente que el gol por fin ha llegado y la gran jugada de Riquelme, con complicidad del delantero Nicolás Gaitán, hizo que la pelota ingrese al área y la defensa contraria se rompa con facilidad como el enganche de Boca está acostumbrado a lograr. Tenía todas las posibilidades a favor para anotar el primer gol del partido, pero optó por dársela a Palermo como signo de “gentileza futbolística” y la historia a partir de ese pase caratularía que el récord batido por el “Titán” fue un 12 de abril y gracias a una jugada majestuosa de su “amigo” dentro de la cancha pero “contrincante” afuera de ella.

Enseguida aparecen más preguntas, ¿por qué decir así? ¿amigo?¿contrincante? ¿si el gesto de darle ese pase fue para que batiera el record?. La respuesta estuvo ayer en La Bombonera, en uno de los momentos más especiales de la historia boquense y de la carrera de Martín Palermo, dónde se escribió que el “Loco” ya es el máximo goleador de la historia xeneize, pero lamentablemente y que pena me surge, no hubo ese saludo clásico del “anotador” con el “asistidor” como siempre pasa en casi todos los partidos del fútbol en general. El diez de Boca, quitó protagonismo a ese suceso y a Palermo, alejándose de él sin intentar ni siquiera mirarlo. A su vez, visto desde las cámaras o desde las tribunas, la circunstancia fue sólo una: Riquelme le abre la puerta de la historia a Palermo con su gran pase, el “optimista del gol” Martín Palermo se encarga de inmortalizar ese gol 219 y automáticamente sin pensarlo, va a saludar al autor de la jugada y de la asistencia, pero lo que sólo recibe es la imagen de Riquelme alejándose aún más y festejando solo, como si fuera que el gol lo hubiese convertido sólo él.

El veredicto de cada testigo será diferente pero el hecho fue uno.

Las miradas entre los hinchas, los celulares y la prensa empezaron a decretar lo que siempre se ha difundido pero que nadie aseguraba. Esos segundos alegres para el simpatizante de Boca pero candentes en su esencia, serán parte de un guión más de esa interna, el cual se evidenció en medio de un festejo y trae como consecuencia las inevitables charlas de café, que serán muchas por mucho tiempo. Segundos que ya fueron escritos para siempre en la historia azul y oro.-


Sobre esta noticia

Autor:
Guillermo César Emanuel Fernández (117 noticias)
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