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Belleza petenera

03/02/2011 22:11 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

La cuenca de este importante afluente tiene un número importante de sitios arqueológicos de la civilización Maya

La exuberante vegetación empieza a reflejarse en el agua del río y en los 45 minutos de recorrido garzas, cocodrilos, tortugas y halcones aparecen por doquier. Mientras el motor de la lancha ruge, los rayos del sol empiezan a penetrar en nuestra piel haciéndonos sentir como Carazamba en la imaginación de Virgilio Rodríguez Macal. Tonos verdes, cafés, violeta y amarillos decoran el lugar donde algunas raíces insisten en flotar en ese río que siglos atrás sirviera como vía de comercio de nuestros antepasados.

A medida que la lancha avanza, el guía señala las especies endémicas de la región que retozan en esa agua color esmeralda. Y es que de 26 especies de cocodrilos existentes en Latinoamérica, el río La Pasión alberga dos de ellas que pueden llegar a medir de tres a seis metros de largo y que lamentablemente se encuentran en peligro de extinción, a causa de los cazadores mexicanos que utilizan su piel para la fabricación de zapatos y cinchos.

La sombra de los pájaros caracoleros se marca en el agua, 27 especies revolotean en el cielo mientras siete especies de tortugas se deslizan velozmente -pese a su fama de lentas- por la corriente del río. Saber sobre ellas es fascinante, pues aunque viven en agua dulce, originalmente estas tortugas y muchos peces que habitan el río provienen de agua salada. Esto se debe a que el río La Pasión tiene su nacimiento en el río Cebol, éste a su vez se comunica con el río Salinas y luego el río Usumacinta, que tiene una conexión con el río Grijalva, el cual cae en el Golfo de México.

En el río La Pasión existen más de 357 especies de peces de las cuales 45 son endémicas de la región. Y por si esto fuera poco, la riqueza de la fauna petenera acumula 600 especies de aves, 300 endémicas de la región. Mientras el rumor del río continúa luchando contra el motor de la lancha, se encuentra la bifurcación del río San Martín, donde unos lugareños se entretienen pescando algún blanco, que además de ser exquisito, constituye una fuente de ingresos para las personas que viven en las márgenes del río.

Pero la fauna no es lo único exagerado en esta tierra maravillosa. La flora se luce con más de 150 especies de plantas medicinales en la cuenca del río, así como de árboles maderables, donde se esconden los intrincados secretos de la gran civilización mesoamericana: la maya.


Sobre esta noticia

Autor:
Mario Morales (10 noticias)
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Tipo:
Reportaje
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