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¿Basado en hechos... Reales?

12/10/2009 23:39 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

¿Como pensabamos de pequeños que seria nuestra vida, no dista mucho de la realidad???

A traves de los años me he dado cuenta que la vida que esperabamos de pequeños, dista mucho a la que tendriamos como adultos. Una barbaridad...

Según mis infantiles libros de cabecera, compuestos basicamente por biografias de grandes mujeres, como Cincerella, Blancanieves, o la Bella durmiente, las mujeres nos tenemos que cultivar en aquellas labores que nos haran ser unas buenas y completas esposas para cuando apareciera nuestro principe azul.

Releyendo algunos parrafos de mi literatura de cabecera, el principe azul seguramente habria sido educado de igual forma para ser un perfecto consorte. Yo me dedique a cultivar mis dotes esperando asi corresponder a un maravilloso hombre de porte extraordinario, y sonrisa cegadora. El mismo, sabria montar en explendidos corceles, y el canto seria otra de sus virtures. Sino tenor me conformaria con un joven baritono, que evidentemente vienera a casa a buscarme montado sobre Babieca, como el joven Rodrigo iba en busca de Jimena. Despues, nos entretendriamos en nuestros largos paseos por el bosque, trinando con los pajarillos y dedicandonos a contar los huesos de las cerezas que nos habiamos comido.

Asi que, una vez que conocia la teoria de la dinamica de la vida en pareja, me dedique a cultivar mis virtudes, para saber desenvolverme correctamente en una relacion de futuro. Me instrui en el cuidado de niños pequeños haciendo simulacros de preparacion de comidas trituradas, sujeccion de cabeza colgante y cambio de pañales de niños cagones con el "Minene" que me trajeron los reyes magos. Para continuar con mi formacion, despues de un año de instruccion en el manejo de bebes, le pedi a los reyes magos la cocinita. Mi maravillosa cocinita, me formo sobre el correcto contenido y organizacion de una cocina, la correcta preparacion de comidas, y la estructura correcta para la presentacion de una mesa bien puesta.

Al dominar perfectamente la teoria poco a poco me fui introduciendo en la practica, cuidando los niños de los vecinos, o poniendo patas arriba la cocina de mis padres. Cosa nunca valorada por otra parte, ya que los pocos logros que conseguia en mis guisos nunca eran recompensados mas alla del cubo de la basura. En cambio el campo del cuidado de los niños lo dominaba perfectamente, o eso creia yo, ya que demasiada iniciativa en querer dominar la practica, hacia que todos los padres del vecindario me dejaran sus hijos a mi cargo. Cosa un poco desesperante al principio, pero al especializarme en grupos, pense que seria la mejor madre con una familia numerosa. Y asi, continué con el resto de materias, costura, bordado, plancha, y un largo ecetera.

Dado los tiempos que corrian, durante mi adolescencia y posterior madurez, segui instruyendome en distintos campos teoricos de las letras y las ciencias, para ademas de reirme de las gracias de mi marido, saber de que me tenia que reir. Y una vez acabados mis estudios universitarios, ya estaba preparada para conocer a mi perfecto principe azul.

Iria en su busca, para ser una perfecta ama de casa al cuidado de una familia numerosa.

Pero, posteriormente en mi vida adulta descubri que los hombres que encontraba, distaban mucho del perfil del principe de mis libros, para mi asombro fui descubriendo que los hombres en general no eran aficionados a los largos paseos por el bosque, para ir a tomar el te con los pajarillos. Asi que despues de estas experiencias un tanto incomodas al principio, aunque francamente agradables por otro lado, volvi a releer mi parte preferida "y vivieron felices y comieron perdices". Y como a mi eso de comer carne de caza, no era algo que me entusiasmara, supuse que para llegar al "vivieron felices" si yo renunciaba a ciertas cosas obtendria otras.

Despues de un largo tiempo buscando, buscando, buscando, buscando y buscando, fui encontrando por el camino todo tipo de hombres. Algunos venian a buscarme con 150 caballos, otros eran bohemios cantantes, incluso los habia aficionados a los paseos por el bosque, altos, fuertes, guapos, cultivados... pero ninguno era realmente azul. Y aunque algunos me hicieron feliz, tambien otros me hicieron francamente infeliz.

Asi que, despues de estos años de investigación, he comprendido que hay que seguir buscando, porque puede que ni tu seas Cenicienta, ni te haga realmente feliz un aburrido principe perfecto. La realeza es otra historia.

Pero esto, es algo de lo que no hablan, estos cuentos que nos leian de pequeñas, esto solo se aprende llorando y riendo.

Asi que posibles cenicientas, sabed que vosotras tambien mordereis el polvo.


Sobre esta noticia

Autor:
Duende Del Sur (4 noticias)
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Opinión
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