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¿Los bancos estadounidenses no quieren prestar o nadie quiere préstamos?

28/07/2009 22:42 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

El crédito es el motor de las economías. Y en una economía con las características de la economía estadounidense, lo es más todavía. Es por este motivo que la velocidad y fuerza que tendrá la recuperación económica en los EEUU estará en buena medida ligada a la capacidad de recuperación del financiamiento.

Por lo pronto, ya se comienzan a percibir los primeros rayos de la luz que reflejan la recuperación de la economía, aunque dichos rayos no están alimentados por el sistema financiero estadounidense.

Un análisis realizado por el Wall Street Journal muestra que el valor del stock crediticio de los 15 principales bancos estadounidenses ha registrado una caída del 2, 8% durante el segundo trimestre del año. La importancia de este análisis no es menor ya que estas 15 entidades explican el 47% de los depósitos totales a nivel nacional, y han recibido US$ 182.500 millones en ayudas a través del Programa de Compra Voluntaria de Capital (Asset Relief Program – TARP).

A la hora de buscar explicaciones, todas aparecen como válidas, dado el efecto destructivo que ha tenido la crisis subprime sobre toda la economía estadounidense (aunque de manera desigual entre los diferentes sectores económicos y segmentos de la población).

Una primera investigación parece arrojar que los banqueros y el sector privado se han puesto de acuerdo. Los bancos no quieren prestar y las empresas y familias no quieren endeudarse. Esta coincidencia genera un mal negocio para ambas partes y particularmente para las perspectivas de recuperación de la economía.

¿Por qué los bancos estadounidenses no quieren prestar? En realidad lo que está ocurriendo según plantean David Enrich y Dan Fitzpatrick en el artículo que escribieron para el Wall Street Journal, es que se está limitando el crédito para mantener un nivel de capital suficiente hasta terminar de sanear los balances bancarios de las pérdidas causadas por la crisis. La necesidad de tener que cargar nuevas pérdidas en los balances deteriora la situación de capital de las entidades bancarias que en caso de encontrarse al límite con sus requisitos de capital, las obligaría a tener que buscar una mayor capitalización.

Ciertamente no es un buen momento aún para salir al mercado a buscar capital. Más allá de la escasez del mismo, esta acción puede representar una mala señal sobre la salud de la entidad financiera que optara por dicha acción.

Según afirman desde el sector bancario, la caída en la oferta crediticia no está generando una restricción de créditos ya que desde la demanda tampoco existe demasiado entusiasmo. Las empresas han archivado sus planes de expansión y los consumidores han recortado sus gastos. De este modo, todo se ha vuelto muy austero en el país del hiperconsumismo.

La apuesta, según Enrich y Fitzpatrick, es en este contexto, a que el crédito no se recupere sino hasta la segunda mitad del 2010. Para aquellos que conocen la experiencia argentina de la crisis del 2001, que diera fin al modelo de convertibilidad en los primeros días de 2002 y que comparte muchos elementos de la crisis de hipotecas subprime en cuanto a sus efectos, si bien el país contaba con un sector bancario mucho más reducido que el estadounidense, puede ser de gran utilidad a la hora de realizar predicciones. En este sentido, en el caso argentino, el crédito al sector privado no se recuperó sino hasta inicios del año 2004, y lo hizo lógicamente a través del financiamiento de corto plazo.

Si la experiencia argentina en donde el sistema bancario en su totalidad recibió un golpe tanto o más duro que el sufrido por el sistema estadounidense (al igual que el golpe recibido por la economía, las empresas y las familias) se puede considerar como parámetro de comparación, entonces se puede esperar que la recuperación del crédito tendría que tomar lugar hacia el último trimestre del 2009, esto es, tres trimestres antes de lo esperado.

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Por lo pronto, hasta el momento en este panorama, las entidades bancarias prefieren ser cautelosas. Richard Davis ejecutivo de U.S. Bancorp (NYSE:USB) decía: "Creo que es bueno para los bancos si continuamos siendo prudentes como industria y no generamos un crecimiento del crédito a través de la reducción del respaldo en el capital". Un vocero del Bank of America (NYSE:BAC), en Charlotte (Carolina del Norte) afirmaba: "Existen menores oportunidades de generar créditos de alta calidad debido a la recesión".

Por el lado de la demanda de crédito, es cierto que la misma se ha reducido, pero también se han escuchado quejas por parte de los potenciales demandantes sobre el aumento de las exigencias para acceder a nuevo financiamiento, como es el caso de Ernie Cambo del desarrollador inmobiliario CPF Investment Group que tuvo que frenar sus inversiones para la construcción de un centro comercial por la falta de financiamiento más allá de las primeras etapas.

La falta de crecimiento del crédito como habitualmente ocurre luego de múltiples acciones de estímulo como las generadas por el Tesoro de los EEUU y por la Reserva Federal, ha generado también múltiples cuestionamientos desde varios sectores del frente político. Es que se ha destinado una gran cantidad de recursos de los contribuyentes y las expectativas aún no están siendo satisfechas (o quizás se había generado una expectativa desmedida).

El republicano Spencer Bachus, le reclamaba al secretario del Tesoro estadounidense Timothy Geithner, por los pobres resultados obtenidos hasta el momento: "Dígame por qué no vemos realmente aquel efecto multiplicador", en referencia a los efectos que se esperaba tuviese el TARP en generar un fuerte impulso crediticio sobre la economía. Para Geithner el efecto del TARP no se observa porque en realidad lo que logró el mismo no fue incrementar el stock crediticio sino evitar un desplome del mismo.

La realidad indica que más allá de que la demanda de crédito se muestre un poco tímida, la poca demanda que existe encuentra grandes obstáculos para acceder al crédito. Y a pesar de lo comprensible que pueda llegar a ser estas mayores exigencias impuestas por las entidades bancarias estadounidenses, ello está limitando la recuperación de la inversión y el consumo en los EEUU retrasando y quitándole fuerza a la recuperación económica.

Mientras los bancos se muestren temerosos a prestar, aquellos que estén en una mejor condición de hacerlo podrán aprovechar esta oportunidad para reposicionarse. Y entre estos bancos se encuentra el Santander (IBEX35:SAN;NYSE:STD), del que ya hablamos en un artículo anterior ‘ El Santander a la conquista del mundo.

Horacio Pozzo

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