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El avión submarino y las alas furtivas del Pentágono: proyectos a fondo perdido

30/07/2010 12:26 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Las recientes revelaciones de la web "wikileaks" han puesto sobre el tapete lo más secreto de la guerra de Afganistán. El Pentágono está detrás de muchos proyectos de ese conflicto y algunos de ellos los revela aquí Diaspora

Todo comenzó a fines de 1970 cuando, como sucedió con el F-117, la Fuerza Aérea Norteamericana comenzó a pensar seriamente en la idea de un avión invisible al radar. Esta tecnología furtiva debía torcer nuevamente la balanza de la Guerra Fría hacia el bando occidental. El Pentágono pensó que estos aparatos penetrarían sin ser detectados en territorio soviético, evadirían los radares y podrían descargar en cualquier momento su carga nuclear, dando un golpe tan devastador y sorpresivo que nada podría contrarrestar. El desarrollo de esta arma tan maravillosa comenzó en 1981.

Al comienzo, la idea del Pentágono era comprar 132 aviones, para así formar una gran fuerza disuasoria. Los B-2 deberían reemplazar casi totalmente a los demás bombarderos, convirtiéndose en la espina dorsal de la fuerza. Esto costaría la enorme cifra de 22 mil millones de dólares. Pero eso no era problema al comienzo, ya que, debido a la naturaleza ultrasecreta del proyecto, nadie sabía de su costo. Además, la administración Reagan, famosa por sus derroches en materia de defensa (como el proyecto Guerra de las Galaxias, una enorme red de satélites y láser antimisiles que nunca se realizó), dio a los militares un acceso especial al presupuesto de defensa: básicamente, un cheque en blanco para lo que fuera.

Muchos dicen en contra del B-2 que los precios exorbitantes que se pagaron lo fueron a causa de maniobras no muy limpias: los contratistas no fueron licitados sino elegidos a dedo, y nadie controló si los precios podían ser reducidos. Nada salía de los círculos militares, y de esta manera todos los informes que debían ir al Congreso o a informar a los ciudadanos eran clasificados. El velo fue muy efectivo, y nadie, ni siquiera la URSS, se enteró del programa.

Sin embargo, no todo podía durar para siempre. En 1988, el Congreso sufrió una sorpresa enorme al descubrir lo relativo a esos 22 mil millones de dólares y los 132 aviones invisibles. Pero el asunto era todavía peor; en esos pocos años, el gasto total se había disparado a los 70 mil millones.

Casi nadie en el Congreso sabía nada del B-2, y esta revelación tan impactante no hizo más que abrir un debate enconado, que todavía continúa. ¿Porqué valía tanto esta aeronave? ¿Realmente compensaba su precio? Y no todo terminaba allí: al aparecer Gorbachov y desmantelar el régimen soviético, y desaparecer el gran enemigo, para el cual el B-2 había sido diseñado, ¿para qué comprar algo tan caro?

Entonces alguien pensó en los UCAV (Unmanned Combat air Vehiculo), es decir el avión sin piloto.

Los nuevos modelos del Pentágono parecían sacados de una película de Hollywood, al precio ‘ Reagan’ . El presupuesto como los aviones era secreto y un poco más tarde en los días de Bush se gastaba más en armas que en salud. Pero volviendo a esos nuevos modelos, los estrategas concebían los robots volantes que iban a suplantar a los F-16 y los F-18. Eso presentaba la doble ventaja de enterrar las imágenes de pilotos presos o rehenes de los talibanes. Las revelaciones hechas en la web www.wikileaks.org que semanas pasadas ha puesto en vilo a la Casa Blanca incluído el Presidente Obama, no hace énfasis en esto que estamos tratando. Son reveladores pero difíciles de comprender y asumir.

Por eso, las escuadrillas de combate del futuro según los estrategas del Pentágono serán sin piloto o provistos de un enmascaramiento tan sutil que el piloto no tiene de que preocuparse en ningún caso. El proyecto más ambicioso es un modelo concebido para ser lanzado desde un submarino nuclear lanzamisiles. La marina está también comprometida en lo que se va a llamar para la gente avión submarino. Eso no parece Hollywood sino de Julio Verne. Y estará también clasificado como furtivo. En el pleno sentido de la palabra, es decir, para el enemigo y para los periodistas curiosos del dinero que se está derrochando.

El Pentágono deja por el momento el avión furtivo para lanzarse al avión submarino

- La Defense Advanced Research Projects Agency (DARPA), la ciencia militar EE.UU. y el departamento de tecnología, se ha propuesto -a requerimiento del Pentágono- la creación de un avión que puede volar a baja altura sobre el agua hasta cerca de su objetivo antes de desaparecer bajo el mar para evitar la detección.

A continuación, se sumerge en forma de submarino antes de atacar su objetivo, probablemente un buque o instalación costera, y volver a casa volando.

New Scientist informa que el proyecto, que ha estado en desarrollo desde 2008, ha llegado a la etapa de propuesta, y varias empresas han presentado diseños. DARPA podría empezar a asignar fondos a los constructores en tan sólo un año.

El diseño más revolucionario por los técnicos en nuevas armas es el avión submarino cuyas primeras imágenes las traemos aquí

Si bien los principios del vuelo hidrodinámico y aerodinámico son similares, los retos tecnológicos son profundos. Las Aeronaves deben ser lo más ligeras posibles, para que puedan utilizar un mínimo de potencia para despegar, mientras que los submarinos deben ser densos y resistentes para soportar la presión del agua. Al ser más pesados que el aire esos aviones para lograr superar el flujo de aire que presiona sobre las alas y convertirse en submarinos deberán adaptar las bombas de agua dentro y fuera del sumergible para cambiar su flotabilidad.

Un método para evitar esos problema es el diseñar un submarino que sea más ligero que el agua, pero - al revés que un avión - deberá utilizar la sustentación generada por las alas para dejar la superficie y elevarse. Entonces, después de dejar la superficie, el "ángulo de ataque" se podría cambiar para generar la ascensión, lo que le permitirá volar con más facilidad.

Graham Hawkes, un diseñador de submarinos, cree que las modernas aleaciones de fibra de carbono deberán usarse para construir naves a la vez lo suficientemente fuertes y ligeras como para volar por encima y por debajo del agua. Ya ha diseñado y construido una nave sumergible llamada el "Super Falcon", que utiliza alas gruesas para poder alcanzar una altura constante de 300 metros.

Afirma que si se hubieran diseñado motores a reacción y alas más grandes, podría llegar con ese material hasta los 900km/h (560 mph) en el aire, sin inconvenientes bajo el agua a una velocidad aproximada a los 18km/h (11 mph). A estas velocidades, el comportamiento del agua y el aire sobre las superficies de control es similar. "Piensen en ello si quieren volar bajo el agua", dice el Sr. Hawkes. "Se puede hacer pero se necesita mucho trabajo."

El problema podría solucionarse de una forma drástica - para conseguir que las alas inicien su elevación a la baja. La nave tendría que ponerse bajo el agua, pero teniendo en cuenta que un barco más ligero también tiene que luchar para hacerlo. Hawkes sugiere copiar a las aves, como lo han hecho tantos en el pasado desde Leonardo Da Vinci: "Puede que tenga que poner la nariz hacia abajo y, literalmente, hacer buceo, llevarse algún tortazo pero en definitiva sería algo espectacular.".

Hay muchos problemas que superar en cuanto al diseño. Por ejemplo la modificación de las baterías convencionales para ponerlas en condiciones de proporcionar a la nave un mínimo de 44 km de radio de acción. DARPA sugiere que de otro modo las alas pesarían más que el resto de la nave, pero el funcionamiento del combustible ordinario requeriría un suministro de aire, lo que significa un vuelo superficial y un sumergimiento a una profundidad de tan solo unos metros.

Además, los motores a reacción - que funcionan a varios cientos de grados centígrados - lo más probable es que explotaran por el cambio brusco de temperatura si se sumergieran rápidamente después de su uso en el aire. El choque térmico los destruiría.

Jim McKenna, un ingeniero de la Autoridad de Aviación Civil del Reino Unido, dice: "No puedes dejar que el agua de mar fría funcione en un motor caliente, porque el choque térmico terminaría por destruirlo." El sueño del Pentágono de un submarino que vuele está aún bastante lejano.

Este proyecto tiene escrita por todas partes el letrero de "Skunk Works" (Trabajos de Innovación), que se detalla en un artículo recientemente publicado por la marina de los EEUU.


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