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P A Z L A B R A * Autor José Santiago

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25/03/2021 00:46 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

El Poeta, antólogo, crítico literario y Embajador de Lengua Hispana por la Paz del Mundo, José Santiago - España, de la Organización World Institute for Peace (WIP), crea la Pazlabra que da título a la Antología por la Paz mundial

 

P A Z L A B R A

(Con motivo de la publicación de la ANTOLOGÍA POR LA PAZ DEL MUNDO).

LA PAZLABRA POR LA HUMANIDAD POR LOS DERECHOS HUMANOS Y LA DIGNIDAD DE LAS PERSONAS                                                                

-(Pazlabra: palabra original compuesta por José Santiago)-

"Es tarea de todo ser humano, dar voz a los sin voz. La pazlabra, al servicio de la paz del mundo" (El autor)

 

(La pazlabra)

“Ay, si yo viera tras la lluvia la pazlabra sobre la tierra” (Js).

Es inevitable crear para dar voz a este término de paz: LA PAZLABRA, al no existir el vocablo elemento veraz necesario para alcanzarla, en ningún acuerdo o tratado para la humanidad a lo largo de la historia.

 

Ya a más de mil años antes de nuestra era, nace el tratado de Qadesh, el primer testimonio escrito de paz y alianza (entre el faraón egipcio Ramsés II y el rey hitita Hattusili III), labrado incluso en los muros del templo de Karnak.

Todo tratado, declaración o acuerdo nace tras la barbarie… Con sus imploraciones o maldiciones, con sus obligaciones y penalizaciones. Demuestra que el ser humano no sabe valorar lo que tiene hasta que lo pierde. Después olvida y vuelve la soberbia a manifestarse contra sí mismos.

Porque el ser no es dueño ni de sus principios. No llegamos a entender que el paraíso terrenal nos da todo lo necesario para vivir; nosotros simplemente debemos aportar el resto para la vida de todo lo existente; como quien viera el agua mansamente llover, tan necesaria en alianza de paz con el ser, la tierra y la vida.

 

“Ay, si yo viera

agua caer del cielo

hasta que lloviera…

Ay si yo viera

…si lloviera la pazlabra

sobre la tierra” (Js)

 

 

(El reto de paz)

Con todo respeto a la expresión: las Naciones Unidas dejan mucho que desear desde lo más profundo de los Derechos Humanos, y desde la unión.

Porque las naciones del mundo no la componen 50 ni 100 ; sino cerca de los doscientos países que conforman todas las naciones. Y no es nada descerebrado el hermanamiento con cada una de ellas como vínculo de acercamiento para alcanzar la confraternidad necesaria de todos los seres de los cinco continentes. No hay que dejar ni uno solo atrás, el no engranaje impediría su recorrido. Hay que escuchar, hablar, acordar y convenir la acción en beneficio de la humanidad.

Tras la incalificable horrenda genocida segunda guerra mundial, donde se cometieron las más espeluznantes y macabras aberraciones de horror experimentales contra gran número de la comunidad humana, nace por fin la Declaración Universal de Derechos humanos adoptada por las Naciones Unidas (ONU), el 10 de diciembre de 1948 en intento de dar respuesta, en forma de derechos por todo lo sucedido. (Al final de la Antología por la Paz del Mundo, se reproducen los 30 artículos de la Declaración Universal de los Derechos Humanos íntegramente).

Las palabras impresas pese a sus buenos propósitos sin la acción de su verbo (múltiples cargos de asistencia social remuneradas), al no conllevar LA PAZLABRA necesaria que establezca ese vínculo de unión para todos; ese acuerdo imprescindible, inexcusable y labrado hasta por el más pobre e ignorado ciudadano para dar voz a los sin voz: a la multi-etno-culturalidad imprescindible como avance de todos los pueblos del mundo, para que un día pueda denominarse humanidad, seguirá siendo un despropósito en el tiempo que nos separa.

Porque para poder cumplir la palabra es imprescindible primero, ese acuerdo que nos identifique y la creación de la Academia por la Paz del Mundo que regule su cumplimiento.

No basta con acordar “un no a la guerra” tras la segunda guerra mundial y seguir proveyéndose de armas de destrucción contra la humanidad. Si la hecatombe de la segunda guerra mundial fue ocasionada por las armas, incluidas las atómicas y nucleares -de destrucción masiva-, ¿Por qué no convinieron un Acuerdo de Paz, más que internacional mundial, para la destrucción de todas las armas que ocasionaron tantos miles de miles de muertos para que esa barbarie no se repita?

¿Dónde está la coherencia de un tratado de paz mientras se siguen fabricando armas cada vez más destructivas?

¿Dónde encontrar la lógica de los tratados aparentes de Paz si en su esencia vital va en detrimento de la humanidad?

Así lo entrevió Martin Luther king: “la paz no es el camino, el camino es la paz”.  Y añado rotundamente que la paz del mundo no se construye con muertos.

La paz sin la igualdad es teatral; imposible de escenificar el valor humano sin la interpretación real de sus propios personajes. No hay que anular, hay que acordar, sumar, recorrerla…

Le bastan sólo tres letras: la P, de paz para encaminarla; seguida de la primera letra de todo el abecedario: “A” hasta llegar a la última: “Z”, para alcanzarla.

 

(Si la palabra es tan poderosa, ¿por qué no se alcanza?)

La dignidad de las personas es la raíz, la base de igualdad que sostenga a la humanidad. Es el derecho de donde han de partir los demás derechos.

La amenaza de muerte constante pretendida por las armas de destrucción masiva, nucleares, visibles e invisibles, atómicas o biológicas…, deben desaparecer urgentemente si queremos seguir formando parte de nuestro maltratado, también, planeta azul.

¿Por qué no se escuchan a los proveedores administradores de paz por la humanidad para que no tengan lugar los periodos de conflictos? ¿Por qué se silencian? Acaso, ¿no han valorado el inmenso poder de la palabra acompañada de la acción de su verbo cuando va, verdaderamente encaminada hacia la paz hasta donde puede llegar?

…Es entonces que nace la Pazlabra.

La otra pregunta que corresponde es, ¿y por qué la palabra no lo consigue?

La respuesta es fácil pero muy triste: porque su emisor no la pretendía. Utilizó el término para sus propios fines y los enunciados de paz últimamente están más en boga. Porque el poder de la palabra es tan grande, que le da la posibilidad incluso al que no la siente y nos engaña.

El que promete, jura y no cumple su palabra, se aprovecha al no existir verdaderamente ese organismo: la Academia Mundial por la Paz del Mundo que lo regule, como ya mencioné en una antología anterior. Mientras tanto, seguirán existiendo lagunas contra la humanidad al estar encauzado todo el proceder histórico, por un abatido y manido sistema de acabamiento que hay que empezar a dilucidar para que cobre su verdadero sentido con impulsada vocación de futuro.

 

(Carta Abierta a los verdugos de la muerte)

Titular muy duro, lo sé, pero más duro e injusto es ser víctima del verdugo de la muerte. Todos los países, absolutamente todos deben formalizar, acatar una Declaración Universal justa acordada y actualizada de los Derechos Humanos para todos por igual. No debe existir castigo físico o psicológico ni maltrato a los seres humanos. La pena de muerte tiene que ser abolida, erradicada en todo el mundo, sin más demora. Urgentemente.

Ninguna orden de ley debe tener potestad ni derecho a decidir sobre la vida ni forma de ejecución de muerte de ninguna persona por causa alguna. Es nuestro deber erradicar la pena de muerte, la tortura y el castigo contra los seres humanos al ser considerado un crimen contra la humanidad y, en relación con el número de casos: genocidio.

Sin embargo, aún hoy en el siglo XXI, más de medio centenar de países de todo el mundo siguen aplicando la pena de muerte sin que se les achicharre el corazón a sus verdugos. Sin que les tiemblen la voz de mando ni manos a la hora de dar orden de ejecución de muerte contra aquellos que dejaron mucho que desear como seres humanos al cometer un crimen, robo, cualquier otro delito o blasfemaron.

Ni los menores de edad se libran de esta masacre en ciertos países donde sus gobernantes no llegan a la escala de valor ni como personas al actuar como verdugos de la muerte con sus “secretos de estado”, incluidos.

Presidentes de Estados, Monarquías, Políticos, Administradores de Justicia, Pontifex Maximus: “constructor de puentes entre los dioses y los hombres”, Seres de Fe de toda Religión existente, Instituciones de Derechos Humanos, Señoras y Señores aún con alientos de paz, les pido:

Intercedan de inmediato en su país para la abolición y erradicación de torturas y de la pena de muerte en el mundo, porque LA PAZ NO SE CONSTRUYE CON MUERTOS. Recordemos que es LA IGUALDAD Y EQUIDAD, pilar esencial para el Derecho de todos los seres humanos sin distinción por causa ninguna para:

niños, mujeres, hombres y ancianos, blancos, amarillos, negros o rosados, ricos, pobres, banqueros, abogados, barrenderos, poli-sexuales, mendigos, étnicos, de castillos, mansiones, o de casas de cartón, sin hogar o barrios apartados…

Se está cometiendo fragante delito contra la humanidad, contra natura, contra toda lógica racional que atenta, viola y menoscaba la dignidad y la vida de las personas. La Paz nunca podrá ser atendida, acariciada, alcanzada sin su base raíz de igualdad y equidad. Es así de sencillo y simple.

Por favor, se lo pido a título personal, al ser usted el que maneja los hilos del poder, no mire hacia el otro lado; coja las tijeras y despréndase de prejuicios e intereses porque la vida es un derecho de todo ser humano y, sin vida la esperanza está perdida. Sí, se lo pide, un simple trabajador embajador de paz, humildemente aunque con cierta osadía necesaria, al entender lo fácil que puede ser la vida -casi como una sonrisa- a cambio de erradicar todo lo que nos mata y separa.

Como seres de paz, tenemos un compromiso CON LA HUMANIDAD y debemos velar por ello, hasta alcanzarla para todos los seres por igual. Sobre cualquier otro criterio.

 

(Las armas y el odio matan)

Las armas no son, no fueron ni serán instrumentos de conciliación porque matan. Los uniformes de guerra van tintados de sangre. Lo saben quienes lo llevan aunque aún no hayan disparado o maltratado. Nadie podrá representarnos por sus “galones” al hacer uso de su vida con la muerte del otro.

Todo arrebato de muerte nace del odio, como toda prisión o campos de concentración han significado privación, torturas, holocaustos y genocidios incluso contra ese sector etnográfico de la humanidad de la que “la civilización” no podrá nunca restituir. Es la vida, precisamente desde su primera célula derecho inalienable, debiera ser el venerable de donde emana toda esperanza que de sentido de vida a la vida con la vida. El odio -desde tiempos inmemoriales-, es el virus de repulsa que conduce a la humanidad a la desgracia. Los convenios Internacionales han formulado acuerdos sobre el papel aún sin su eficacia para todas las personas por igual.

 

(El hábito no hace al ser ...humano)

Se supone que toda cuestión de verdadera fe nace del alma. Del alma, se suponen buenos deseos y acciones para engrandecimiento de la humanidad, aunque no se crea. Los mandamientos con sus buenos deseos -vengan de donde vengan- son base indiscutible con propósitos de bienestar para la humanidad por parte de todas y cada una de las religiones existentes, al perseguir el mismo propósito. Entonces, ¿por qué no han conseguido la armonía, la paz a lo largo de la historia?

Como vestigio de principios de la antigüedad, hubiera bastado con seguir los mandamientos de la Ley de Dios por parte de cada una de las religiones: si la paz hubiera estado siempre al servicio humano cuando Dios se la entregó a Moisés.

Le bastan sólo tres letras: la P, de paz para encaminarla; seguida de la primera letra de todo el abecedario: “A” hasta llegar a la última: “Z”, para alcanzarla

Pero la historia demuestra, nos muestra escenas de crueldad y muerte ante la vida. Bien porque las leyes de Dios hayan sido incumplidas, no tenidas en cuentan por los seres racionales y, las leyes que crean las personas, más que liberar someten o matan o por cualquier otra razón que desconocemos para verificarlo verdaderamente.

A las religiones es probable le ocurra lo mismo que los tratados, buenos deseos sobre el papel; malas acciones entre personas.

Y no es precisamente con el castigo con lo que la sociedad podrá andar humanamente; sino con el reconocimiento unificado de todas y cada una de las religiones en beneficio de la humanidad.

No es concebible formar parte de un sentimiento común de buenas acciones y no alcanzarlo. La religión no debe formar parte del poder legislativo de ninguna nación que someta, obligue ni extermine ningún otro valor que atente contra la dignidad, el bienestar o el valor moral de las personas, al no ser fieles a sus propios principios del bien sobre el mal.

El alma en sí, es cuestión de fe como el sentir de toda religión: no se ve, pero cree cuando se siente como cualquier otra esperanza. Por lo tanto el respeto vaya por delante, siempre, de todos para todos sin excluir a los que piensan y sienten diferente. Revelación, idea o reflexión, llamémoslo de manera siempre incluyente, se llame como se llame; pero su fondo el mismo aún sin nombre: una verdadera esperanza para toda la Comunidad.

Los “no religiosos” también forman parte del equipo de la comunidad humana con los mismos valores y principios. Que nadie se llame a engaños. También gozan del derecho fundamental del libre albedrío, al derecho, al respeto. Que nadie imponga a nadie creencia, fe, ideología o razón de ser que atente contra la propia libertad innata, adoptada o ante la capacidad temporal de decisión personal. Porque nada es inamovible y las circunstancias de la vida tienen que vencer sus propios ciclos y circunstancias. Porque todo lo que engrandece el avance de la humanidad, ha de partir de esa esperanza en común para todas las personas de diferentes razas y maneras de sentir, porque en la variedad está toda la esperanza.

 

(Donde el acuerdo se convierte en acuerdos)

Todos los países, absolutamente todos, deben formular y acatar una Declaración Universal de Derechos Humanos tangibles y reales, en su cometido para que los derechos sean verdaderamente universales dentro de la comunidad humana. Y para conseguirlo, todos los países, gobernantes y ciudadanos democráticamente, tenemos que formar parte de esa elaboración abierta, consensuada mediante el sufragio y voto de todos los ciudadanos del mundo. Todos hemos de ser partícipes, todos.

Sin embarbo, nos encontramos con diferentes acuerdos dispersos por el mundo para los cinco continentes como si fueran semillas diferentes…; de ahí el error. Declaraciones de maneras diversas que, pese a los buenos deseos no han conseguido aunar a toda la humanidad al carecer del germen verdadero, necesario dentro de los propios valores y principios que representaría LA PAZLABRA, como cimiento y simiente que germine y de lugar desde su raíz para la paz.

Por lo que estoy convencido, que la palabra “global” no es globalizadora al tener defectos no tan solo de forma, sino también de contenido; por su falta de coherencia en su intento de globalización al no poder sostenerse todos los países del mundo dentro de una unidad con propósitos divididos. De ahí sus intentos y diferentes declaraciones o alianzas.

Si no partimos de la misma raíz, donde todas sus hojas y ramas conformen y engrandezcan el crecimiento del árbol y, este a su vez, no impida la luz necesaria para los demás árboles, estaremos hablando de un bosque donde su maleza nos impedirá ver la luz y el espacio necesario, que ocupa el uno y el otro y la importancia de cada uno de ellos y de todos para que la vida sea, verdaderamente, un lugar de vida.

Tras los siguientes acuerdos de Derechos humanos, desde el primero al último y sus sucedáneos y ampliaciones temporales (tal, tal y tal de cual), no se ha conseguido ese punto de encuentro verdaderamente que anule el conflicto entre naciones, de todas las naciones pese a sus intentos y buena fe.

El motivo es fácil, ante todo problema empezar por no crear más problemas para hallar su solución; y está al alcance de los cinco continentes. Todo parte, se resume a su problema base de igualdad. Es ahí desde donde tiene que partir todo acuerdo. Porque aún, no se ha sabido entender la importancia y el verdadero uso de la palabra IGUALDAD con la ejecución de su verbo, para que sea eficaz para la humanidad con el cometido de la Pazlabra, su germen de partida.

Y claro está, desde la prehistoria primero la búsqueda del agua, del fuego, de comida, la muerte, la religión, el nomadismo, la cueva, el sobrevivir, el vestido para el combatir el frío, la agricultura, la creación de utensilios, trueques…

El sedentarismo, cubrir lo básico, el entendimiento para la vida en comunidad, el derecho por los intereses más que por los derechos humanos, la moneda, la esclavitud, la filosofía, la propiedad privada, más guerras, las clases sociales, la industrialización, el consumismo, la informática, la robótica…

Que si la trasatlántica, la europea, la árabe, la asiática, la rusa… acuerdos dispares que impiden el verdadero acercamiento.

En definitiva,   encontramos hechos históricos innegables donde parte de la existencia de la humanidad, tras sus periodos entrecortados de paz entre guerras; se ha malgastado más en luchar por el poder que por un verdadero tratado de paz . Un poder quebradizo donde unos pocos han pretendido controlar al resto de la humanidad a toda costa, para seguir en el poder.

Porque el poder tiene las garras muy finas, canto de promesas violadas, sus alas muy ligeras, palabras que se ahogan en sus propias mentiras.

Quien va a la guerra mata, quien arrebata la vida de alguien es un criminal.

Niños a miles muriendo de hambre por falta de atenciones humildes y humanas, personas entre miserias, abandonadas, sin hogar, sin pan, padres sin los recursos básicos necesarios para poder alimentar a sus familias, personas que les arrebatan la dignidad y a callar para seguir sobreviviendo, el miedo impuesto… el odio, el racismo, la intolerancia, la xenofobia…

Y todo por falta de atenciones humanas. Con la mentira la palabra es y será ocultada de su verdadero sentido y propósitos. Por ello es necesaria la Pazlabra. La concordia sólo será posible, cuando de una vez por todas cobre la vida su sentido humano. Y está a nuestro alcance.

Cuando nadie tenga que mendigar por sus derechos humanos, la vida tendrá sentido. A este sistema histórico de acabamiento, hay que ponerle fin. No es que haya que cambiar de conciencia, no. Todo lo sucedido es porque no han tenido conciencia.

 

(Por la Humanidad)

La convocatoria POR LA HUMANIDAD ha cumplido su primer objetivo ("Evento por los Derechos Humanos y Debate Abierto por la Humanidad"): compartir esperanza en un mundo donde casi nadie se da cuenta de la vida que hay y gira a su alrededor; últimamente, ni de nuestra propia vida.

Cuando me encontré está página (en Facebook), con sus sentidos latidos y contenido humano -pero “abandonada”-, solitariamente sola sin actividad: “POETAS POR LA PAZ, Juntos por la Vida”, surgió una “llamada tácita” de ilusión, pilar fundamental en simbiosis con la vida. Algo me dice que quienes la conducían padecieron un alto en el camino no deseado.

Mi gratitud a quienes nos precedieron en esta encomiable, ardua labor por la humanidad de la que formamos todos parte en su relevo.

Es todo un reto cabalgar diluyendo sombras para dar lugar a la plena luz. Ese albor tan necesario a modo de alba, para esclarecer con la mirada limpia el filtro que otorgue algo de claridad a las miradas sucias. Esas que cometen, promueven con el poder que otorga la ceguera crear un mundo ajeno a la humanidad.

En todos los tiempos han existido días, y meses; y años y más años. Décadas con sus centurias y la vida prosigue. A pesar de sus horas, continuará.

Sin igualdad no puede existir la dignidad de las personas.

Con las armas no es posible, porque la paz no se construye con muertos.

Obligar, someter, condenar es intentar atar la libertad en su esencia que es y permanecerá siempre libre; pese a todo.

El pensamiento es libre y libre permanecerá por encima de los tiempos.

Nuestro tiempo nos lo reclama. La situación humana está siendo vilipendiada con armas “subliminales” que no son precisamente para el bienestar ni por la paz de los habitantes de este nuestro mundo.

De la noche al día -a la voz de ya-, el mundo está padeciendo la mayor barbarie contra la humanidad de todos sus tiempos (Pandemia, falta de derechos y libertad, deshumanización...).

La no verdad verdadera, la incertidumbre que provoca, el miedo que atenaza, el terror que cerca y el pánico que ciega: pretenden y parecen adueñarse de la humanidad.

Cuando la palabra es trasgredida, traicionada no se puede esperar nada bueno por parte de quienes defienden la rivalidad. Porque nos pondrán a los unos contra los otros.

La palabra, es el signo de comunicación para el entendimiento entre humanos y nunca debe ser la fuente que otorgue oscuridad a la luz humana. Razón, por la que tomé prestada, esta página “abandonada” POETAS POR LA PAZ : Juntos por la Vida, en Facebook. En este preciso instante, queda clausurada la primera parte POR LA HUMANIDAD. Permítanme hacerlo con mi participación que da título a la Antología Internacional por la paz del mundo: por los derechos humanos, por la humanidad y la dignidad de las personas: PAZLABRA.

 

 

PAZLABRA

 pax y Laborāre

…magdalas

abrazos entre alas.

 

Abracadabra abra

surco de paz labra

simiente mágica

¡paz pax palabra!

 

 Abracadabra labra

 Derecho palabra

paz libro Humano

digna paz abra

 

 Abracadabra labra

 ¡corre obra abra

apalabra la paz

sobre la tierra!

 

Rebrota germina

 Abracadabra

¡ pax paz !

bienvenida

 

 …PAZLABRA*

 

 

*PAZLABRA: f. Palabra compuesta (etimológ. por pax y laborāre) para resaltar su acepción. Significado: Labrar la Palabra depositando humana semilla para que germine la Paz sobre la tierra.

 

"Juntos siempre

donde la palabra sea germen de paz

y engrandecimiento de todos los pueblos del mundo" (Js)

...Un abrazo entre alas

 

**(Los poderes exclusivos son un fracaso; nuestro tiempo nos lo exige, seamos inclusivos).

 

*** Para leer en línea la Antología por la paz del mundo, en el siguiente enlace;

 

https://issuu.com/jose-santiago/docs/antologia_por_la_humanidad_-_compila_jose_santiago

 

© José Santiago

"Es tarea de todo ser humano, dar voz a los sin voz. La pazlabra, al servicio de la paz del mundo" (El autor)

Nota: Fotografía de Internet: El primer tratado de Paz entre egipcios e Hititas.

 

 

 

 

 


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