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Aumentan los terremotos y la sismicidad provocadas por el hombre en la explotación del gas y petróleo

29/07/2013 18:10 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

La fractura hidráulica (Fracking) al extraer el gas del subsuelo inyectando gigantescas cantidades de agua, arena y fluidos químicos es un grave problema al que se enfrenta el planeta tierra

El origen de los terremotos está en la acumulación de energía que se produce cuando los materiales del interior de la Tierra se desplazan, buscando el equilibrio, desde situaciones inestables que son consecuencia de las actividades volcánicas y tectónicas, que se producen principalmente en los bordes de la placa.

El que nuestro planeta sea un planeta vivo significa que puede liberar energía de su seno, de sus entrañas, producidas por su propia actividad interior.

Los terremotos se suelen producir en zonas donde la concentración de fuerzas generadas por el roce de las placas tectónicas da lugar a movimientos "de reajuste" en el interior y en la superficie de la tierra. A mayor cantidad de temblores, menor cantidad de terremotos porque la energía se va liberando "de a poco..."

Aunque las actividades tectónica y volcánica son las principales causas que generan los terremotos, existen otros muchos factores que pueden originarlos tales como el desprendimiento de rocas en las laderas de las montañas y el hundimiento de cavernas, las represas, variaciones bruscas en la presión atmosférica por ciclones e incluso la actividad humana. Estos mecanismos generan fenómenos de baja magnitud que generalmente caen en el rango de microseismos, temblores que sólo pueden ser detectados por sismógrafos.

La actividad industrial humana puede inducir temblores de tierra, al incrementar el estrés sísmico de la zona, según dos estudios publicados en la revista Science. Los sismólogos confirman que la inyección de aguas residuales para producir energía geotérmica está relacionada con el aumento de los seísmos. El segundo estudio revela que el fracking aumenta la probabilidad de que las ondas de un terremoto lejano causen otro en el área explotada.

Investigadores de la Universidad de California en Santa Cruz han corroborado lo dicho por science respecto a la peligrosidad de las instalaciones de energía geotérmica y han encontrado una gran correlación entre actividad sísmica y la producción de este tipo de energía, y las inyecciones masivas de agua y otros elementos en el subsuelo.

Los geofísicos estudiaron el número y tipos de terremotos ocurridos entre 1981 y 2012 en la región de Salton Sea (California), y compararon estos datos con los de la actividad de las plantas geotérmicas.

Hasta 1986, cuando había escasa actividad geotérmica, el nivel de terremotos se mantuvo a un nivel más bien bajo. Después de 2001, tanto la producción de este tipo de energía como la actividad sísmica se dispararon.

Para distinguir los terremotos en que el desencadenante es la actividad industrial, los investigadores desarrollaron un método estadístico. "Podríamos predecir los terremotos generados por la actividad humana, a partir de los datos del agua que entra y sale del suelo", explicó Emily Brodsky, geofísica de la Universidad de California y autora principal del estudio.

En la región analizada, la mayoría de los seísmos inducidos fueron pequeños, pero los expertos se preguntan qué podría pasar con las plantas geotérmicas situadas cerca de la falla de San Andrés. “Es difícil saberlo matemáticamente. Aunque es seguro que hubo una interacción", opinó Brodsky.

Nicholas van der Elst, investigador de la Universidad de Columbia en Nueva York y autor del segundo estudio publicado por Science, fue aún más lejos al opinar que las inyecciones bajo tierra están llevando las fallas afectadas a un punto crítico, al límite de estrés.

Según su trabajo, el alto estrés sísmico provocado en las zonas explotadas las hace vulnerables a los grandes terremotos que a su vez provocan temblores en otras partes del globo. Este efecto precursor ya se conocía, pero es la primera vez que se relaciona el fenómeno natural con actividades humanas.

Los seísmos inducidos por la inyección de agua arena y productos químicos en la tierra al provocar explosiones subterráneas liberan el gas

La fracturación hidráulica (fracking) permite al hombre la obtención de gas y petróleo de zonas que generalmente y hasta entonces no eran productivas. Para eso es que se usa la inyección de agua, arena y… bajo tierra. Los periódicos suelen hablar de que se ha “descubierto” un nuevo pozo de gas… en vez de decir que se ha “provocado” artificialmente un pozo… gracias al citado fracking, y sus explosiones subterráneas a gran profundidad para liberar el gas natural que encierran los depósitos de gas pizarra o esquisto. La inducción de esa micro sismicidad no está prohibidas por los gobiernos.

Son muchos los casos conocidos de seísmos provocados en las actividades de extracción de gas pizarra, tanto en Estados Unidos como en el Reino Unido. Incluso estudios realizados por geofísicos contratados por las empresas responsables han confirmado la relación directa de los terremotos con sus actividades industriales.

Un artículo aparecido en la publicación Tecnology Review (Revista Tecnológica) titulado “Terremotos Provocados por la Fractura Hidráulica” impactó en toda la industria del gas de esquisto. El cierre de unos pocos pozos tras la sismicidad inducida por la fractura hidráulica podría motivar ajustes tecnológicos.

Los geofísicos están cada vez más de acuerdo en que la expansión de la producción de gas de esquisto es responsable directo de una serie de pequeños terremotos que han alterado algunas comunidades y obligado a las autoridades de Arkansas, Ohio, Oklahoma, entambién a varias del Reino Unido a clausurar algunas operaciones de gas natural, ya programadas. Las cuestiones en la actualidad, señalan los expertos, son a) si las operaciones subterráneas causantes del problema debieran reducirse o someterse a una mayor supervisión y control para minimizar futuros seísmos, y b) si los seísmos relativamente pequeños tienen el potencial suficiente para desencadenar otros verdaderamente destructivos.

Al menos una empresa que produce gas de pizarra ya está hablando de cambios, probablemente para que no la clausuren. Cuadrilla Resources, con sede en Gran Bretaña, cuyo primer proyecto ya produjo el año pasado movimientos sísmicos, uno cerca de la localidad de Blackpool. El mayor de los seísmos citados tuvo una intensidad de 2, 3 en la escala de Richter, según un análisis realizado por consultores geofísicos invitados.

El gran seísmo de Oklahoma en noviembre de 2011 fue el mayor producido por la actividad del hombre

Después de que otros dos sismos sacudieran el área en menos de 24 horas, otro sismo inusual de magnitud 5, 6 sacudió en noviembre 2011 la zona probablemente ocasionado cuando residuos de perforación petrolífera alcanzaron el subsuelo profundo, según un equipo de científicos universitarios federales de la oficina geológica de Oklahoma. Pero la interpretación científica oficial decía que “lo que se ajusta mejor a los datos disponibles es que el origen del seísmo fue la resultante de causas naturales”.

Quizás por presión de la prensa los funcionarios estatales ampliaron los datos sísmicos en tercera dimensión: “la diferencia del tiempo transcurrido entre la inyección subterránea y el comienzo de los seísmos más la orientación de las fallas, muestran que el seísmo mayor fue natural y no inducido“- insistieron.

Ese sería el movimiento telúrico más poderoso atribuido a inyecciones profundas de agua residual, según un estudio publicado por la revista Geology Geología. Los residuos provenían de perforación tradicional, no de la técnica misma de fracturación hidráulica.

En la misma área de Oklahoma se han realizado registrado perforaciones petrolíferas desde la década de 1950 y se ha bombeado aguas residuales a pozos de eliminación desde 1993, dijeron los autores del estudio no oficial. Se utilizaron agua, arena y otros fluidos químicos y en la perforación se bombearon con frecuencia a más de 1.6 kilómetros bajo tierra.

Tres científicos externos contactados por The Associated Press comentaron que sus sostuvieron la tesis de que los movimientos telúricos de la zona estaban ocasionados por el hombre.

“Creo que justificaron que es posible, pero probablemente es más que posible”, dijo Steve Horton, director del Centro para la Investigación e Información de Sismos en la Universidad de Memphis“.Es una conclusión muy razonable”, agregó.

Un diario de Nueva York ampliaba la información revelando que en la operación de fractura hidráulica en un pozo de Oklahoma duró más de seis días y se inyectaron 2, 4 millones de galones de líquido (unos 9 mil metros cúbicos). Esa es la causa probable de 43 seísmos producidos casi de inmediato, según el informe de un geólogo de este estado. Varios seísmos de 1, 0 a 2, 8 grados de magnitud se registraron al segundo día de la inyección, y la mayoría se localizaron a 3, 5 kilómetros del pozo. Estos pequeños temblores se sintieron en la superficie y provocaron alarma y molestias a los residentes del lugar y dos personas heridas, pero aunque no causaron daños estructurales mayores.

Una segunda fuente de peligro que causan las operaciones de extracción de gas de esquisto es común a muchas otras de petróleo y gas y es la eliminación de aguas residuales en el subsuelo y las salmueras naturales que salen a la superficie a la vez que los hidrocarburos deseados. Una serie de pozos de eliminación por inyección profunda fueron probablemente los responsables de varios terremotos en Arkansas en 2010, así como de temblores más recientes alrededor de Youngstown, Ohio, que culminaron con una sacudida de magnitud 4, 0 la pasada víspera de Año Nuevo 2012. “No hay duda de que los terremotos de Youngstown están directamente asociados con el pozo de eliminación”, indica Arthur McGarr, geofísico y experto en sismicidad inducida en el Servicio Geológico de EE.UU. (USGS)

Los científicos oficiales de los gobiernos no quieren confesar que existe la sismicidad inducida. Dicen que se trata de fenómenos naturales

"Las olas sísmicas producidas por terremotos lejanos son como un test de estrés", explica Heather Savage, coautor del estudio. "Si el número de pequeños terremotos se incrementa, puede indicar que las fallas se están 'estresando' de manera crítica y que podría producirse un terremoto mayor".

De esta forma, terremotos de gran magnitud como los de Chile en 2010 (8, 8 grados en la escala de Ritcher), Sumatra en 2012 (8, 6) o Japón en 2011 (9, 0) estuvieron en el origen de otros seísmos en zonas tan alejadas como Praga, Colorado o Texas, en áreas sometidas a un alto estrés sísmico provocado por las inyecciones de aguas residuales.

Hay literatura abundante sobre la sismicidad inducida, aunque habría que diferenciar entre la industrial y la bélica o la de los genios locos. Básicamente la referencia bibliográfica se halla en textos dispersos en revistas con autores como Emily E. Brodsky y Lia J. Lajoie o van der Eilst N. J. y asociados.

Algunos de los cerca de 30.000 pozos para 'fracking' que se excavan cada año en EE.UU desde hace más de veinte años, cuando comenzó allí el boom del gas irremediablemente asociado a la crisis del petróleo sufrida en 1970 y la búsqueda, desde entonces, de nuevos combustibles.

La técnica de la fractura hidráulica posibilita la extracción de gases y petróleo no convencionales procedentes del subsuelo, básicamente contenidos en bolsas creadas entre capas de pizarra o esquisto. Para su extracción, se perfora un primer pozo en vertical hasta unos 2.000 metros de profundidad por el que se introduce una tubería que llegará a la capa de pizarra.

Una vez alcanzada la capa geológica elegida, se realiza una perforación horizontal de hasta 3 km de longitud y se inyectan a presión por la tubería miles de metros cúbicos de agua, mezclada con arena y un coctel de productos químicos (el 1% del total, unos 200.000 litros de químicos), el llamado 'líquido de fragmentación'.

El agua, con químicos y arena, golpea la roca fracturándola y liberando el gas que se recupera en la superficie a través de la misma tubería, mientras que los residuos de la operación (lodos tóxicos principalmente) se almacenan en balsas al aire libre hasta su traslado a plantas de tratamiento. Entre otros problemas, ocurre que con el líquido de retorno y el gas recuperado se mezclan sustancias peligrosas presentes en las capas profundas del subsuelo, principalmente metales pesados como el mercurio o el plomo, incluso se ha detectado la presencia de sustancias radiactivas.

Según las estadísticas, en el primer año de explotación se agota entre el 50 y el 75 por ciento del gas por lo que, para que las explotaciones sean rentables, hay que estar perforando continuamente el terreno, lo que lo vuelve muy inestable y multiplica el riesgo de terremotos.

El 'fracking' ha supuesto una verdadera revolución energética en EE.UU pero las dudas sobre sus efectos sociales y medioambientales no han parado de crecer. Ya en 2004, la Agencia Medioambiental Americana (EPA) reconoció en un informe que los líquidos usados para fracturar las rocas eran altamente tóxicos pero negó que pudieran representar una amenaza sísmica o para los acuíferos naturales. El propio Congreso norteamericano, ante el rechazo de varias agrupaciones locales por los efectos de las perforaciones en sus tierras, lanzó una ley que vinculaba al 'fracking' con la Ley de Aguas para así controlar mejor las sustancias químicas... pero la ley nunca se votó.

Grupos ecologistas, plataformas agrarias y cívicas, científicos e investigadores, ya se han sumado a las críticas a esta técnica invasiva. El argumento clave de sus posiciones es el riesgo para el medio ambiente y para la salud de las personas que puede conllevar el uso de productos altamente tóxicos en el lecho mismo de la tierra.

El secretismo sobre la composición química del 'líquido de fracturación' se ha desvelado

No se ha debatido en ningún caso la lista completa de productos que usan las compañías energéticas en cuanto a peligrosidad. Shale Gas España, plataforma de compañías del sector que más licencias tiene en España, niega naturalmente la peligrosidad de esas sustancias y asegura que “…son sólo una docena de aditivos que podrían estar presentes en productos de limpieza del hogar y se utilizan corrientemente en la industria alimentaria”.

Según un informe del Comité de la Energía y Comercio de la Cámara de Representantes de EE.UU. las compañías usan 750 compuestos químicos diferentes, de los que 650 contienen elementos clasificados como cancerígenos o contaminantes para el aire y el agua. Otro estudio, publicado por The Endocrine Disruption Exchanges, analiza más de 300 sustancias identificadas en las explotaciones de gas y advierte de que el 25% de ellas pueden causar algun tipo de cáncer e incluso mutaciones genéticas, el 37% podrían afectar al sistema endocrino y más del 50% al sistema nervioso.

Los derrames, fugas y fracturas incontroladas por fallos en la cimentación de los pozos o en el revestimiento de las tuberías pueden trasladar esos productos tóxicos a los acuíferos y aguas superficiales y subterráneas, contaminando las reservas de agua dulce. Incluso el fluido residual que sube de nuevo puede generar gases tóxicos, principalmente benceno, que pueden pasar a las aguas subterráneas como ha ocurrido ya en localidades de EE.UU donde ha llegado a convertirse en inflamable el agua del grifo, un dato y una imagen recogidos en el documental «Gasland», del director Josh Fox, ganador del premio especial del jurado en el festival de Sundance.

Con esta información, se podrían atribuir los terremotos ocurridos desde 1981 a la consecuencia de la actividad humana. Desde muchos portales científicos se baraja esta posibilidad, pero son en general muy prudentes ante este tipo de información deductiva, teniendo en cuenta que los numerosos terremotos ocurridos en los últimos años en el planeta se han visto acompañados de socavones en la corteza terrestre, fuego en el cielo y otros fenómenos no corrientes de los que no suelen informar los grandes medios de comunicación.

La gente se preguntará si ésta es otra noticia más para justificar los Cambios Planetarios que viene sufriendo en los últimos años el planeta tierra para responsabilizar, una vez más, al ser humano.

Independientemente de si las plantas geotérmicas pueden ser en parte responsables, la enorme cantidad de terremotos registrados en los últimos años, unida a otros fenómenos extraños, por todo el planeta nos permiten considerar que todo esto no es sino señales de tiempos… locos.

Temblores y terremotos provocados artificialmente son posibles desde hace más de 30 años

Durante el período de la guerra fría, un científico ruso diseñó un sistema que podía provocar temblores terrestres artificialmente. Ésta máquina fue adquirida por Estados Unidos y se desconoce en manos de qué gobierno, organización o entidad se encuentra en la actualidad o si fue destruida.

La primera maquinaria en cuestión consistía en una enorme turbina, similar a las de una superfortaleza volante o a un Tupoliev, fija en tierra sobre una base muy sólida. (Imágenes de la misma se mostraron en National Geographic Channel el 16 de Octubre de 2005) Sin embargo, ésta no era la única máquina para crear sismos, no era tampoco la primera.

La manipulación geofísica del planeta no es ninguna novedad para algunos estudiosos, pero para la mayoría de los usuarios o para quienes viven alejados de la técnica y la ciencia era y es un tema desconocido.

Quien sea capaz de controlar a su antojo movimientos sísmicos también será capaz de controlar a los habitantes de un país o de una región específica.

Quienes no comprendan el hecho que el hombre tiene la capacidad de provocar movimientos sísmicos, necesitan información y es lo que DIASPORA intentar difundir. Sin embargo la ignorancia respecto a esas capacidades humanas jamás llevaría a preguntarse si un movimiento telúrico fue "natural" o "provocado por el hombre".

El 10 de diciembre de 1976 La Asamblea General de las Naciones Unidad aprobó la "Convención de prohibición de uso militar u otro uso hostil de técnicas de Modificación Ambiental" y confeccionó un documento al respecto. Dicho documento no habría sido concebido si en esos años (1976) no hubiese noticia de había algún tipo de tecnología capaz de lograr modificaciones en el clima o en el ambiente, incluyendo la capacidad de provocar movimientos telúricos.

El 5 de Junio de 1977, el New York Times describió el enorme terremoto que destruyó Tangshan, China el 28 de Julio de 1976 matando a 650.000 personas (mas de medio millón de personas).

En Enero de 1978, el Dr. Andrija Puharich, publicó una investigación titulada 'Global Magnetic Warfare... “Un tema de Guerra Magnética Global“, una visión de efectos inusuales inducidos en el planeta entre los años 1976 y 1977”. En este informe, el Dr. Puharich sostiene que… de todos los mayores terremotos, hay uno que exige nuestra especial atención y una investigación sobre su origen es el de julio 1976, el de Tangshan, China).

Continúa en próximo reportaje.

 

FUENTE: DIASPORAweb ESPECIAL PARA GLOBEDIA 


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