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La ATLÁNTIDA, el continente perdido, fue barrido por un tsunami y sus cien volcanes

16/03/2010 17:50 1 Comentarios Lectura: ( palabras)

De todos los misterios de civilizaciones desaparecidas, la Atlántida es el que excita más la imaginación de la gente. Los interrogantes sobre esa civilización son muchos, empezando por el de su situación en el mapa del mundo

De todos los misterios que andan por el mundo, ninguno puede competir con las historias de tierras pérdidas y civilizaciones que ya no existen, y entre todas ellas, destaca sobremanera una: la desaparición de la Atlántida, un continente entero, que existió más allá de las Columnas de Hércules (Gibraltar) o nadie sabe dónde. A la Atlántida, se la tragó la tierra, en día y una noche, sin dejar rastro ni de ella ni de la floreciente civilización que poseía.

Hoy Diáspora inicia una serie de reportajes, que contiene una descripción de la isla o continente, su civilización, su organización administrativa, su flota, sus reyes. El que desapareciera en medio de un apocalipsis desatado por Zeus el rey de los dioses enfurecidos que detestaba la corrupción y la locura que parecía haberse desatado entre los atlantes. ¿Qué clase de catástrofe pudo ocurrir para hundir un continente en medio del Atlántico?.

Quien la creó la destruyó. Ha habido muchas hipótesis que renacen el interés por este mundo perdido en medio de algún mar y situado en una isla desde las británicas hasta las azores. Las hipótesis más aventuradas pueden ser ciertas. Diáspora hace una síntesis de las existentes limitada nada más por el espacio y el tiempo, a la vez que presenta gráficas, incluyendo una de su posible situación geográfica.

Son miles de libros los que se han escrito sobre la Atlántida siendo muchos de ellos simplemente especulaciones y comentarios de los diálogos de Platón. Hubo autores que ofrecieron sus teorías sobre la existencia de la Atlántida, otros que inventaron datos y una secuencia de argumentos, encontrando nexos interesantes aunque l es faltaban pruebas que sólo los arqueólogos podrían aportar. Y hay algunos acuanautas que creen haberlas encontrado.

De ellos hablaremos. Por ahora una sola verdad parece subsistir: la del Misterio al que hace falta creer como la única realidad valida e indestructible. Uno de los grandes genios de todos los tiempos Albert Einstein, el hombre mejor preparado para comprender todo, dio la clave del descubrimiento de cualquier misterio humano: "el sentimiento más bello que se puede tener es el sentido que encierra el misterio. Es la fuente de todo arte auténtico, de toda verdad científica. Quien no haya conocido esa emoción de sentirse atraído por un misterio, es que está muerto. Por lo menos sus ojos están cerrados". Con ese espíritu hemos enfrentado este tema.

La Atlántida era el Paraíso terrenal. Su clima ni frío ni cálido se parecía al de las islas Canarias, por ejemplo. Alcanzaba los 60 millones de habitantes, cifra casi increíble pues Egipto el país más habitado

En el tiempo de los faraones, no llegó nunca a superar los 14 millones.

En cuanto a su genealogía no hay muchas dudas: hasta los niños saben que para llegar al País de las Manzanas de Oro, tenía que vencer al gigante Antea, la historia de esa lucha es fascinante, pero larga. Digamos que Antea, hijo de Gaia (la Tierra) y del gigante Poseidon, Dios griego del mar y de la navegación, y dios supremo de los atlantes. ¿Por qué quería Hércules vencer a Antea?. Porque quería ‘ buscar las manzanas de oro que las Hespérides, hijas de Atlas y Hespero, guardaban en un jardín fabuloso. Atlas fue condenado a permanecer de pie ante las Hespérides, sosteniendo el cielo sobre sus hombros, por mandato de Júpiter en el confín de la tierra. Hespero era hijo de Venus y de Atlas. Tuvo diez hijos de la bella Cleitos. El mayor era Atlante o Atlantis, rey la Atlántida que gobernaba con sus nueves hermanos.

La Atlántida estaba dividida en diez reinos y su sistema político era el de una federación, con un rey al frente de cada uno. Se gobernaban todos por una constitución según el espíritu de los fundadores de la ciudad, hijos del dios Poseidon y la bella Cleitos. Cada año el rey y hermano presidía una asamblea de sus reyes, tras rituales muy complejos y sofisticados, sacrificios y asistencia de los súbditos. La pena de muerte se aplicaba si la mitad más de los cinco reyes, lo acordaba. No era muy corriente. El clima no era tropical, ni tampoco atlántico. Tenía planicies y grandes montañas y los bosques poblaban una parte de la isla o del continente, según las diferentes corrientes históricas.

"En el centro de la Atlántida se extendía una llanura. Reputada como la más bella y fértil de todas las llanuras, donde alcanzaban la perfección esas aromáticas sustancias que también hoy produce la tierra y están hechas ya de raíces, ya de hierbas, de árboles, flores o frutos. Todo esto daba en abundancia aquella isla santificada, cuando aún estaba bajo el sol y en las afueras de la gran urbe, en seguida se veían los cultivos, con sus acequias de regadío. Allí se cultivaban el maíz, el arroz, la soja, la quinoa (quinina), el tomate, y luego de unos kilómetros en todas direcciones, bosques frondosos con árboles de los que se sacaba la madera para su flota y sus astilleros.

Los templos a Poseidon

Casi en el centro de esta planicie se levantaba una colina, no demasiado alta. Alrededor de la colina, como ruedas de carro, aparecían dos anillos de tierra, rodeados de tres anillos de mar. En el centro de la colina estaba situado un santuario consagrado a Poseidón y a Cleito; rodeaba al templo un muro de oro que estaba vedado traspasar. Otro templo, dedicado sólo a Poseidón, estaba hecho enteramente de plata, excepto las estatuas, que eran de oro. El edificio medía 70 metros de altura y cien de longitud. Sus muros estaban recubiertos de plata y sus cúpulas de oro. Su interior era de mármoles preciosos y en sus jardines estatuas de los antecesores de Atlas y de hombres célebres. El templo estaba vedado al público, excepto en grandes ceremonias y asambleas.

Dos fuentes, una caliente y otra fría, proveían a la isla de ilimitadas cantidades de agua; junto a ellas se habían construido cálidas termas, destinadas a los reyes y a los plebeyos, a las mujeres y a los caballos. En los anillos exteriores de tierra se asentaban los astilleros y los puertos, rodeados por un muro denso de edificios, de casas. De esta área, donde vivía una población muy numerosa, surgía un constante estrépito de voces y ruidos, durante el día como de noche.

Era una monarquía en cuyo trono se sentaba el rey Atlantis, con un ejército bien organizado de un millón de hombres; 10.000 de caballería con carros de combate pesados y ligeros, los arqueros, lanzadores de jabalina, honderos, una infantería bien entrenada y una gran flota de casi 2.000 navíos que entraban y salían de un puerto artificial dotado de amplias dársenas y tres anillos conectados con canales. Todo terminaba en el mar de los Atlantes en las afueras de la gran ciudad, donde se veían los cultivos, con sus acequias de regadío.

Según se dice, la Atlántida, era una tierra abundante en recursos naturales, con una vegetación exuberante y la existencia de valiosos yacimientos minerales, entre ellos los de plata y de oro, cobre, arsénico, plomo. La gente que habitaba la Atlántida, era pueblo gozaba de un alto nivel científico y cultural. Algunos autores de ficción afirman que sus científicos conocían la energía nuclear, el rayo de la muerte, los navíos espaciales y los submarinos. Hay autor que llega a decir que los extraños fenómenos que se observan hoy en el Triángulo de las Bermudas provienen de las manipulaciones de la gravitación de los sabios atlantes que funcionan a 10.000 metros de profundidad.

En el centro mismo la Atlántida, sobre la cima de una pequeña colina, se levantaban un palacio y un templo, en tomo a los cuales se extendía la gran ciudad, que medía 19 kilómetros de largo. Cerca de la colina, un amplio canal permitía el paso de barcos de vela.

Alrededor de la metrópoli, otras vías de agua formaban círculos concéntricos; el canal que rodeaba la ciudadela se comunicaba con el mar abierto a través de un sistema de muelles y puertos, que exportaban los valiosos productos del país a todo el mundo conocido entonces. Sus obras de ingeniería eran avanzadísimas, aunque no debían ser antisísmicas, porque de ellas no quedó nada en pies cuando llegó su Apocalipsis. La Atlántida era un país rico y célebre; tanto que, a pesar de que desapareció de la faz de la Tierra muchos siglos antes de la era cristiana, el nombre de la Atlántida resulta aún más familiar a los hombres de hoy que muchas de las naciones que le sobrevivieron.

La versión de Platón sobre la civilización atlante y de sus discípulos

La descripción de la Atlántida que nos ha legado la antigüedad es obra del filósofo griego Platón, y data de 347 ac. Pero ni siquiera Platón es un testigo de primera mano; el filósofo no hizo más que repetir los relatos escritos por un viajero ateniense, Solón forma recogidos cuando estaba en Egipto, hacia el año 335 a.C. Platón a su vez reproducía en su acostumbrada forma de diálogo, las conversaciones de reuniones que había mantenido con Timeo y Critias, que sabía mucho porque se lo había relatado su abuelo. Así que de lo que se sabe sobre todo son lo que habían oído Critias y, en especial Solón, el cual lo había escuchado a un sacerdote egipcio.

La historia relatada por Platón indica que la Atlántida era una gran nación (Imperio), con vocación de imperialista y concentraba sus fuerzas para apoderarse de todos los territorios del mundo. Aunque Platón fue el primus inter pares, cuando se habla de él no se tiene en cuenta que sus diálogos fueron parecidos a ‘ los Hechos de los Apóstoles’ de la cristiandad cuyos autores relataban sólo lo que habían oído y lo que decían o dijeron los discípulos de Jesús, el Galileo. O sea que San Mateo, San marcos, San Lucas y San Juan, los cuatro apóstoles equivalen a los que acudían a las conversaciones de Platón.

Cuando Atlántida que entró en un período de decadencia; su pueblo, entonces, cayó en abominables formas de corrupción y se mereció así un terrible castigo porque sus dioses, especialmente Zeus, estaban furiosos... "En un día y una noche", la isla entera, de 560 kilómetros de anchura, fue destruida por una catástrofe de gran magnitud. La isla fue destrozada por una explosión volcánica a la que siguió un maremoto de tal suerte que en veinticuatro horas desapareció bajo el mar. Platón, el filósofo griego, situó la Atlántida 9000 años a. C.

Platón calculó la trágica destrucción de la Atlántida en un período que hoy podemos fechar en 9600 d. C.

Los historiadores y cómo localizar la Atlántida en los mapas

En cuanto a su situación geográfica, indicó que estaba «más allá de las Columnas de Hércules», es decir, lo que ahora conocemos como el estrecho de Gibraltar. Esto permitiría localizar a la Atlántida en algún lugar del océano Atlántico; sin embargo esta teoría, afirman los geólogos, no puede ser correcta, porque en el lecho del Atlántico no existe ninguna masa terrestre susceptible de haber sido alguna vez la Atlántida de Platón. A través de los años, diversas regiones han sido señaladas como el sitio donde se desarrolló alguna vez la Atlántida. Éstas son algunas de ellas:

Atlántico central. A lo largo del fondo marino del Atlántico norte y sur, se extiende un vasto dorsal en forma de "S", desde Islandia hasta la isla de Tristán da Cunha. Algunos sugieren que las partes más altas de esta cadena montañosa, sobre todo las de alrededor del arco de las Azores, estuvieron alguna vez por encima del nivel del mar, formando la tierra de Atlántida. Esta teoría fue una de las más generalizadas hasta que en el siglo XX fue refutada por los científicos; éstos señalan que desde hace miles de años la Dorsal Atlántica ha estado elevándose desde las profundidades; el lento movimiento es hacia arriba, no hacia abajo.

El filósofo, diplomático y escritor inglés Francis Bacon relacionó íntimamente la leyenda y la realidad histórica en su obra ‘ La Nueva Atlántida’ (1626). Bacon estaba a la altura de su colega William Shakespeare y a él se le atribuyen obras que realidad escribió Francis Bacon, según algunos escritores de las islas...

Fue Platón el primero que en sus diálogos mencionó la Atlántida, posteriormente, miles de autores arqueólogos, etc..., se han basado en él para explicar su apocalipsis

Por su parte, el historiador John Sevain dejó escrito: "Se puede suponer que en un tiempo América formó parte de esa gran región que Platón llamó la isla Atlántida, y que los monarcas de esa isla mantenían relaciones comerciales con los pueblos de Europa y África." Esta teoría parece hoy muy discutible, entre otras cosas porque las etnias de América del Norte nunca alcanzaron un nivel de desarrollo científico y cultural comparable al que, según el historiador y filósofo griego, tenía la Atlántida, ni al que existía en Grecia en tiempos de éste. Pero tampoco se tiene en cuenta que la Atlántida vivió (?) en los días de antes del Diluvio Universal.

En América del Norte, el interés público por el reino perdido de la Atlántida se reavivó tan pronto como Cristóbal Colón regresó a Europa con sus relatos acerca de las tierras ignotas del otro lado del océano.

Pero el escritor norteamericano que dio más jerarquía a la Atlántida hasta separarla del mito fue Ignatius Donnelly en su obra ‘ Atlantis: the Antidiluvian World’ (1882) que considera que ese mundo atlante existió realmente antes del Diluvio Universal, y que todas las civilizaciones antiguas bebieron de su gran manantial cultural, político y social. Donnelly sitúa su origen antes del Neolítico.

Por su parte, el historiador John Sevain escribió: "Se puede suponer que en un tiempo América formó parte de esa gran región que Platón llamó la isla Atlántida, y que los monarcas de esa isla mantenían relaciones comerciales con los pueblos de Europa y África." Esta teoría parece hoy muy discutible, entre otras cosas porque las etnias de América del Norte nunca alcanzaron un nivel de desarrollo científico y cultural de la Atlántida.

Los puentes continentales. La localización de la Atlántida estuvo relacionada con las conocidas las teorías acerca de puentes continentales que, en tiempos remotos, pueden haber unido África con América del Sur o Europa -a través de las Islas Británicas Islandia y Groenlandia- y con América del Norte. Pero esta nueva localización de la Atlántida, es problemática porque, los geólogos establecen hoy que tales puentes no existieron, por lo menos dentro de los últimos 50 millones de años.

El mar de los Sargazos. Esta teoría de la localización de la Atlántida nos dice que la palabra portuguesa ‘ sargaso’ designa a una alga flotante, que Colón vio desde sus carabelas, camino de las Indias.; esas algas constituyen, precisamente, el mar de los Sargazos. Se trata de una masa de algas que abarca casi cuatro millones de kilómetros cuadrados, que deriva por impulso de las corrientes a la altura de la costa de Florida. Durante mucho tiempo, los marineros creyeron que las algas cubrían bajíos; éstos podrían haber sido alguna vez la Atlántida de Platón. Sin embargo, no hay bajíos debajo de los sargazos: el mar tiene allí 456 metros de profundidad media.

Bimini. Un fotógrafo americano llamado Edgar Cayce, en la etapa que va desde 1923 hasta su muerte, en 1945, alcanzó la celebridad como curandero y visionario tuvo una visión sobre la Atlántida. A pesar de que nunca había leído las obras de Platón acerca de la Atlántida, afirmaba que, viajando hacia atrás en el tiempo, había visitado mentalmente la Atlántida. Su descripción coincidía en muchos puntos con la que el filósofo griego dejara escrita 2300 años antes. Cayce agregó que la Atlántida fue destruida por una explosión atómica, ya que sus habitantes dominaban la ciencia de la fisión nuclear. El hecho, dijo el visionario, ocurrió alrededor de 10.000 años antes del nacimiento de Cristo: una fecha bastante aproximada a la que estableciera Platón. El vidente americano situó geográficamente la Atlántida en la isla de Bimini septentrional, pequeña integrante de las Bahamas, y pronosticó que en 1968 o 1969 "podrían descubrirse algunos aspectos de los antiguos templos" de la civilización perdida de la Atlántida.

En realidad no se equivocó por mucho, pues de 1980 al 2008, dos acuanautas franceses, los Goddio, han descubierto bajo las aguas tesoros inauditos que nos permiten hoy reconstruir la ciudad perdida con precisión, templo por templo y lo que es mejor, sacarla del mito para a través de leyendas deformadas, meterla en la historia verosímil y en muchos aspectos verdad. La ciudad sumergida de Goddio está cerca de Aboukir, en las costas de Egipto Todo esto suena a ridículo. Pero...

Ya antes que los acuanautas Frank Goddio y su equipo, ya en 1968, un veterano zoólogo y experto buzo americano, el doctor J. Manson Valentine, descubrió bajo el mar, a la altura de la costa de Bimini septentrional, una extraña estructura pétrea que se convertiría en un misterio de la Atlántida. Al principio, Valentine sólo consiguió vislumbrarla desde el aire; pero, cuando se sumergió para investigar, encontró que esa estructura constituía al parecer un enorme puerto, malecones cerrados y muelles, que parece relacionado por algunos con la Atlántida. El muro principal, de alrededor de 600 kilómetros de longitud, estaba construido con inmensos bloques de piedra, de más de cinco metros cuadrados cada uno.

Las expediciones posteriores apoyaron y refutaron, alternativamente, las conclusiones del doctor Valentine con respecto a la Atlántida. Estas conclusiones, en lo fundamental, decían que la estructura pétrea era un puerto construido por el hombre. En 1970, el doctor John Hall, profesor de arqueología de la Universidad de Miami, dirigió una expedición que investigó el lugar; Hall señaló luego: ‘ Estas piedras constituyen un fenómeno natural, llamado erosión costera del Pleistoceno. No hemos encontrado ninguna evidencia, de ninguna clase, que permita pensar que ese muro es fruto de trabajo humano. Por lo tanto, lo siento por aquellos que crean en la vieja leyenda. Una nueva Atlántida ha sido desechada.’

Sin embargo, las dos últimas expediciones americanas a Bimini con objeto de estudiar los supuestos restos de la Atlántida, realizadas en 1975 y 1977, regresaron con hallazgos que inducen a conclusiones muy diferentes. El jefe de la expedición, el doctor David Link, de California, sacó a la superficie un bloque pétreo cuyos bordes habían sido trabajados con punzones, formando estrías. Su conclusión fue ésta: "Pensándolo bien, creemos que la estructura de Bimini es de origen arqueológico y no geológico. Pero el propósito con que fueron hechas esas obras no pasa, por ahora, de ser un tema de especulación." Sin embargo los geólogos dicen que estas supuestas evidencias no son más que formaciones naturales llamadas "roca de playa".

En realidad no se equivocó por mucho, pues de 1980 al 2008, los acuanautas franceses citados antes parecen contradecirles. Eso lo dejamos para un próximo capítulo.

A pesar de todo, otro lugar posible donde pudo existir alguna vez la Atlántida, entre los numerosos sitios que se han propuesto, no está en el Caribe. Ni siquiera está en el Atlántico. En la actualidad, muchos arqueólogos creen que Platón cometió dos errores fundamentales, en su descripción de la isla perdida. En primer lugar, es casi seguro que la Atlántida, y no vamos a repetir más si es mito imposible, leyenda fascinante o historia deformada pero real, no estuvo "más allá de las Columnas de Hércules", sino en el mismo Mediterráneo. En segundo término, cuando Platón afirma que el Apocalipsis de la Atlántida se produjo 9000 años antes de Cristo, tal vez-según unos pocos- debió haber escrito 900. De esta manera, la fecha de la desaparición de la Atlántida quedaría situada aproximadamente 1500 años antes de Cristo, en lugar de los 9600 mencionados por Platón. Y, más o menos en 1500 antes de la era cristiana, el Mediterráneo fue escenario de uno de los más espantosos cataclismos de la antigüedad.

La Atlántida y las islas del egeo

Una escuela de arqueólogos afirman hoy que la civilización de la Atlántida, tal como la describe Platón, es muy similar a la desarrolladísima cultura minoica, que floreció durante la Edad de Bronce, hasta el siglo XV a. C, en las islas del mar Egeo. La cultura minoica desapareció bruscamente alrededor de 1470 a. C., y hasta ahora nadie ha podido explicar por qué. Sin embargo, hoy sabemos que alrededor de esa fecha el centro de la isla de Minas de Kalliste (que se conoce actualmente como Santorini y está a mitad de camino entre Creta y Grecia continental) estalló por obra de una erupción volcánica de incalculable poder destructivo. El cráter abierto en medio de la isla fue cubierto de inmediato por el mar.

El alemán Heinrich Schliemann, el descubridor de Troya, encontró un cáliz de bronce en la cámara llamada ‘ el Tesoro de Priamo’ , en que aparece grabado en caracteres fenicios ‘ una inscripción del rey Cronos de la Atlántida’

Los hallazgos realizados hasta ahora en las excavaciones permiten a los científicos precisar un cuadro estremecedor de los sucesos que se produjeron en la isla hace casi 3500 años. En su muerte muchos han casado postumante a la isla de Santorini con la Atlántida.

Hoy, cuando figura en los mapas Santorini, la mítica. isla aparece como dividida en fragmentos y desolada bajo una estéril capa gris de cenizas; en realidad, se ha convertido en un grupo de pequeñas islas: las dos principales, Thesa y Therasia, se caracterizan por sus inaccesibles acantilados, de 300 metros de altura, divididas por una vía de agua de doce kilómetros de ancho, que en algunos tramos tiene 300 metros de profundidad.

El agua del mar ha cubierto la caldera, pero ahí se ve el corazón muerto de un volcán, y sus orillas están formada por rocas. Mucho nos gustaría tener entre nosotros a Haroun Tazief, el mejor vulcanogo de todos tiempos, que olía a azufre y hasta es posible que lo llevara en las venas, que se dedicaba a vigilar volcanes, pero sabía la historia de las furias de todos los volcanes y pronosticaba una erupción como el médico diagnostica un tifus. Pero él murió en 1998.

El cráter lanzó al aire roca fundida y vomitó ceniza y piedra pómez sobre las embarcaciones hacinadas de la posible Atlántida; la gente de los barcos, imposibilitada de escapar, sufrió una muerte lenta, horrible, mientras el torrente de lava ardiente crecía y hacía irrespirable la atmósfera. Para algunos habitantes de Minos o la Atlántida, la agonía terminó con la llegada de una ola gigantesca, tal vez de 60 metros de altura, que barrió la isla y destrozó las embarcaciones.

El Tsunami que la arrasó no se llamaba antes así

Al Tsunami, siempre se le ha llamado la enorme ola, que viajaba a más de 240 kilómetros por hora, alcanzó pronto Creta, corazón del imperio minoico; el agua arrasó todas las ciudades y aldeas a lo largo de la costa septentrional y destruyó el puerto que abastecía a la capital, Knossos. La ola gigantesca prosiguió su marcha hacia la costa norte de África; allí sus efectos pueden haber dado origen al relato del Viejo Testamento acerca de la separación del mar Rojo, que permitió el éxodo de Moisés. También se ha propuesto una teoría según la cual la lluvia de cenizas provocada por el volcán habría sido responsable de las plagas que azotaron Egipto y en las cuales se basó el relato bíblico. La lluvia de cenizas abarcó un área de más de 16, 000 kilómetros cuadrados, fundida se enfrió y se desplomó.

En el centro del gran cráter cubierto ahora por el mar (en el punto donde alguna vez pudo haberse levantado el palacio y el templo principal de la Atlántida) existen dos islotes, que surgieron de las profundidades muchos años después de la catástrofe. Están constituidos por rocas de lava negra, y a veces de ellos se elevan perezosas columnas de humo pálido pero amenazador. Es un recuerdo del cataclismo que tal vez destruyó el legendario reino de Atlántida. Seguiremos con esta historia en cuanto podamos. Bueno historias, mito o leyenda. El usuario elige.


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martin (20/06/2013)

genial , muy interesante