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Así encontraron a Cervantes

15/04/2015 01:10 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

El hallazgo de los restos mortales de Miguel de Cervantes en el Convento de las Trinitarias de Madrid, donde de hecho fue enterrado, ha generado polémicas estériles y debates un tanto fuera de lugar que obvian el esfuerzo y el trabajo histórico, arqueológico y forense que significó su localización

Pues de hecho una vez localizados los restos el debate político, mediático y tertuliano radiofónico, más bien se basó en lugares maniqueos un tanto mezquinos como: "¿Cuanto costó esto?", "¿Y por qué se busca a Cervantes y no los muertos de la Guerra Civil en las cunetas?", "¿Y Lorca cuando?", "Esos huesos no aportan nada a su obra", "Y Velázquez no se sabe donde está su cabeza", "Esto lo han hecho para que la Alcaldesa se retire con una foto", etc.

Criticas un tanto infantiles y de muy cortas miras que quizás viendo el hallazgo con la adecuada perspectiva del tiempo caerán en el olvido o serán consideradas como insidiosas, resentidas y vulgares.

Y sobre todo criticas que pasan de largo del inmenso trabajo arqueológico y de investigación que supuso encontrar los restos que quedan del "Fenix de los ingenios" y que no dejan de ser un desprecio a la labor de los investigadores.

Por ello quizá sea necesario cierto desagravio que reconozca el esfuerzo de esa investigación.

La defunción el enterramiento, los traslados

La historia no deja lugar a dudas Miguel de Cervantes Saavedra falleció el 22 de abril de 1616 en su domicilio de la Calle del León en Madrid, al día siguiente y como dejo consignado en su testamento fue enterrado el Convento de San Ildefonso sede de las Trinitarias Descalzas, esta orden fue la que pago el rescate cuando estuvo cautivo en Argel, justo el día 23 en la iglesia de ese convento.

Hasta aquí lo que dice la historia y todos los documentos que se conservan lo avalan, no hay duda de la muerte y del enterramiento de su fecha y lugar.

Con todo Cervantes no es la única persona enterada en esa Iglesia su propia esposa, miembros laicos de la orden de las Trinitarias, sus esposas y especialmente sus hijos fueron así enterrados también en la iglesia del convento totalizando hasta 17 personas. Puntualizando, en la primitiva iglesia del convento pues el convento realizó reformas dentro de sus muros adaptando capillas, zonas de residencia y una nueva iglesia que reconstruyó a la antigua donde Cervantes fue inhumado.

Ahora bien los restos de Cervantes podrían haber permanecido en esa capilla eternamente de no ser que la orden recurrió al sistema de patronazgos, esto es una familia aristocrática con títulos de nobleza y sobre todo dinero se dedicaría a financiar a la orden con fondos para sus actos religiosos, manutención y actividades de caridad y reformas arquitectónicas evidentemente. Así corría 1630 cuando los Marqueses de La Laguna ostentaban el patronazgo de la Orden de las Trinitarias.

Y uno de los privilegios que adquirían las casa nobles que financiaban el patronazgo era el ser enterrados en la iglesia del convento, espacio de enterramiento que  quedaba en exclusiva para los nobles que ostentaban los patronazgos siendo obligado el traslado de los restos preexistentes "A donde hubiera lugar" siempre dentro de los muros de la comunidad monástica.

Con ello los restos de Cervantes y de las otras 16 personas enterradas con él en la iglesia fueron desenterradas, alrededor de 20 de septiembre de 1630, y depositadas en otro lugar dentro del monasterio, probablemente la nueva capilla, hasta que ya pasado un siglo en 1730 el termino total de las obras del convento, con certificación del obispado, llevo a un segundo traslado de los restos a la nueva cripta del convento como queda registrado  en los libros de enterramiento del convento donde con nombre y apellidos se titulan los 17 restos humanos retirados de la iglesia antigua en 1630  entre los que están los de Cervantes y su mujer, Catalina Salazar fallecida el 31 de octubre de 1626.

Con todo a más de un siglo de su muerte y tras el primer traslado todos los restos de los difuntos enterrados de desde 1612 a 1628 eran ya esqueletos y más revueltos los unos con los otros, lo que se llama una reducción en términos funerarios, y ese grupo de huesos fue lo que en 1730 se enterró en la recién terminada cripta del convento de las Trinitarias.

La búsqueda

El equipo de 61 personas dirigido por el eminente paleontólogo forense Francisco Etxeberria, jefe además del equipo de antropología y director del proyecto secundado por Francisco José Perellón en la faceta de documentación y Almudena Garcia en su sección arqueológica, englobaba disciplinas tan variadas como la antropología forense, la prospección geodésica, un equipo del Museo nacional del Traje, la documentación histórica, la restauración de monumentos, la morfología virtual, la endoscopia, la genética y los radares láser por escaner 3D.

Fue este último el primer sistema empleado en la investigación con un barrido completo del piso la actual Iglesia de las Trinitarias y tras una inspección metro a metro confirmar lo que ya se sabia según los documentos oficiales que se conservan, que solo los nobles con patronazgo se encuentran enterrados allí justo donde los legajos dicen que fueron enterrados.

Desechada esta localización, que ya se daba como invalida por los documentos históricos pero que era necesario confirmar, el camino lógico era buscar una nueva zona dentro del convento donde buscar. ¿Cual zona? Pues el convento abarca casi dos hectáreas de terreno urbano.

Por ello en vez de emperrarse en una búsqueda obsesiva milímetro a milímetro lo sensato era volver a revisar uno tras uno los legajos de la orden trinitaria, la documentación histórica del ayuntamiento de Madrid y los documentos de los patronazgos, en ese aspecto los esfuerzos del profesor Perellón dieron fruto pues en los legajos de la orden se constatan los nuevos enterramientos que tuvieron los restos desalojados de la iglesia en 1630 con sus nombres y apellidos, entre ellos los de Miguel de Cervantes, dado que este enterramiento definitivo tuvo lugar recién terminada la cripta en 1730 por pura lógica se puede deducir que los restos más profundos serian de la reducción de huesos entre los que estarían los de Cervantes.

Todos los indicios indican que los restos que quedan de Cervantes están en la reducción 4.2/32 hallada en la cripta del Convento de las Trinitarias

Ahora la pregunta seria. ¿En que lugar de la cripta?

Una tumba común

La primera impresión de la cripta es la de un cuarto vacío de 8, 9 por 6, 3 metros con la pared norte ocupada por 36 nichos muchos de ellos con inscripciones funerarias todavía inscritas en las lápidas que los cierran. Aunque se presumía su contenido la investigación de cada nicho confirmó lo que los documentos acreditaban, enterramientos posteriores a 1730 estando 8 ocupados  por restos mortales de capellanes de la Orden Trinitaria, al fallecer tenían el privilegio de ser inhumados en el convento en que ejercieron, 4 nichos ocupados por mujeres, probablemente  monjas de la orden, hasta 20 nichos con restos mortales de niños y 2 nichos vacíos hasta totalizar 36.

Es interesante hacer notar el alto número de niños enterrados, un fenómeno que se repetirá continuamente en la inspección del suelo de la cripta, y que verifica la altísima mortalidad infantil de aquellos tiempos, más de un 70%, encontrándose en la mayoría de los restos síntomas evidentes de raquitismo, una enfermedad provocada por la falta de vitamina D y verifica las terribles carencias de alimentación que se daban en la España de la época.

A constar también que muchos cuerpos se encontraban vestidos y fueron enterrados con su ajuar que incluía hasta vajilla.

Ahora bien la  inspección de los nichos permitió descartar sin ambages que la reducción de huesos donde se encontraría Cervantes estuviera allí solo quedaba revisar el suelo de la cripta en el que los georradares habían detectado 3 niveles de enterramiento: el 1º a 10 cm, el 2º a 30-50 y el 3º a 80-120 cm.

En el primero y segundo  mas superficiales se encontraron tras las excavaciones restos de enterramientos de mediados años de los siglos XVIII y primeras décadas del XIX, habia hasta 172 enterramientos documentados en el primer nivel y 57 en el segundo, el 75% de ellos niñós muertos de raquitismo, y se pudo certificar su tiempo histórico aparte de la edad de los huesos por el análisis de los ropajes por el equipo del Museo Nacional del Traje incorporado a la investigación.

El tercer nivel erá el más prometedor según la documentación existente allí estarían los restos cervantinos en la reducción en que fue incluido cuando sus restos fueron retirados de su enterramiento provisional tras su exhumación de la iglesia antigua.

Todos los restos fueron localizados en una reducción codificada como 4.2/32 ubicado en la esquina noroeste de la cripta a 135 cm de profundidad y de poco más de un metro de largo por medio de ancho.

La reducción 4.2/32 

La primera inspección de la reducción dio algunos indicios prometedores pues se encontraron los restos de ropaje de un capellán del principios del siglo XVII, Francisco de Santiago uno de los inhumados en el grupo era clérigo,  junto con una moneda del reinado de Felipe IV, según los legajos que han llegado a nosotros en esa reducción están los restos de 17 personas enterradas desde julio de  1613 a octubre de 1628, incluido Miguel de Cervantes. Junto con él 5 hombres: Francisco de Villafaña, Francisco Martínez, Francisco de Santiago, Francisco Martín, Gabriel Martínez. 4 Mujeres: Juana López, María Gaitán, María Gutiérrez, Catalina de Salazar (Viuda de Cervantes) y María de Padilla. Y 6 niños solo consignados por los nombres de sus padres lo que indica que fueron bautizados pues fueron enterrados en sagrado pero que fallecieron antes de hacer la 1º comunión.

Tras revisar los restos uno a uno y comprobar el mal estado de los huesos, algunos restos están reducidos a astillas, se ha logrado individualizar los restos: 5 niños y 6 adultos, 2 mujeres, 4 hombres y dos con sexo no determinado.

Todos los datos históricos y de la investigación encajan: la documentación, los legajos, las fechas, la localización, el enterramiento, los indumentarias, la época y los restos humanos encontrados. 

Conclusión: Entre los restos óseos de 15 humanos de la reducción 4.2/32 y en concreto entre los restos de los 6 cuerpos, 4 identificados como hombres y 2 sin determinar,  están los restos mortales de Miguel de Cervantes Saavedra.

A futuro

Pese a la relevancia del hallazgo una sensación agridulce queda en el ambiente pues es un hecho incontestable que con la tecnología forense actual es imposible diferenciar los restos de Cervantes de los de sus compañeros de inhumación y aunque se han encontrado indicios muy interesantes como un maxilar con dientes perdidos ante-morten, Cervantes confeso en su autorretrato literario que solo le quedaban 6 dientes, es imposible saber el estado dental de los otros difuntos para comparar. De hecho lo deteriorado de los restos impide la búsqueda de alguna de las patologías conocidas de Miguel de Cervantes entre los restos , la más famosa su brazo izquierdo manco y la artritis, y por desconocimiento del estado físico de los otros finados concretar y comparar.

Quedaría el recurso del ADN pero el único pariente conocido de Cervantes seria una hermana enterrada en un osario de un convento en Alcalá de Henares lo que hace su identificación tanto o más difícil como los de la reducción 4.2/32 por lo que solo por coste quedaría en principio descartado. Aunque se ha abierto una posibilidad al hacerse publico que la abuela materna del autor del Quijote está enterrada en una tumba identificada en una iglesia de la localidad madrileña de Boadilla del Monte lo que ha abierto nuevas posibilidades a futuro.

Pese a todo el logro arqueológico e histórico es simplemente espectacular, puso a España en la cabecera de los periódicos y noticieros de televisión mundiales y revaloriza nuestro nivel cultural, artístico e histórico en muchos enteros pese a la mezquindad de algunas críticas, amén de suponer un añadido histórico de primer nivel para España, para la ciudad de Madrid y especialmente para el convento de las Trinitarias pues tras la conclusión de los últimos flecos de la investigación los restos volverán a ser enterrados en un emplazamiento especial de ese convento acompañado por los restos y los nombres de las otras 16 personas que le han acompañado en estos 400 años en la eternidad.

La búsqueda de los restos de Cervantes ha seguido un proceso de búsqueda sistemático y científico basado en los documentos históricos

Un orgullo nacional patrio de él que sin error se puede decir donde está enterrado.

 

 


Sobre esta noticia

Autor:
Antonio Rodríguez Jiménez (139 noticias)
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Tipo:
Reportaje
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