17:41 (24-05-2012)

El Artico se queda sin hielo y sin osos, y gran parte del mundo sufrirá inviernos fríos e interminables

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El fracaso de la Conferencia de Durban no hace sino corroborar el egoismo de los grandes -EE.UU, China, Rusia y Brasil- que pasan y han pasado del cambio climático y de Kioto. Los países pobres pagan los platos rotos

La XVI Conferencia de las Partes de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP17), que se enmarca dentro de la Convención de la ONU sobre Cambio Climático (CMNUCC, 1992), se esta celebrando en la ciudad sudafricana de Durban. Pero a los pocos días de iniciarse la impresión es que navega hacia el fracaso a ritmo acelerado.

La anterior cumbre (COP16) de Cancún celebrada en 2010 en México consiguió la esperanza de lograr un acuerdo internacional para la lucha contra el cambio climático tras la debacle de la edición de Copenhague (COP15).

Pese a que no aportó solución a la cuestión más complicada, la renovación de un segundo periodo de compromiso del Protocolo de Kioto, la cita mexicana logró arrancar la voluntad de los países emergentes de comprometerse con la reducción de emisiones, una de las principales exigencias de las economías occidentales.

Pero las economías occidentales siempre encuentran una salida a compromisos totales y las emisiones de CO2, y si los países pobres hicieron un esfuerzo y lograron un compromiso, hallando el camino hacia un compromiso planetario, es esfuerzo parece haber caído al vacío. Los occidentales lo han convertido en un juego de cupos y de cifras para sus economistas no para los climatólogos, que estén de buena fe. Los políticos, cero. Deben tener buenas calefacciones y aire acondicionado sobre todo en Washington y en Pekín y no conocen el medio ambiente o no les interesa si entraña un compromiso para sus gobiernos o para sus partidos. Pero de aquí a 2050 les vienen días climatológicamente difíciles para sus pueblos. Y vamos a decirle al usuario lo que el cambio climático nos tare a todos.

Sólo un milagro podría lograr la extensión de un segundo periodo de compromiso del Protocolo de Kioto el principal objetivo de esta cumbre. Y el ambiente se enciende en Sudáfrica y llegaba a la calle.

Y es que las divergencias políticas entre China y Estados Unidos, que son responsables del 40% de las emisiones globales, prevalecen pese a las advertencias del avance del cambio climático, un fenómeno provocado por el aumento de los gases contaminantes en la atmósfera y que desata desastres naturales.

Y es que como la mayoría ya debe saber, el Congreso de los Estados Unidos no pretende firmar un segundo periodo de Kioto para reducir los contaminantes que producen sus industrias, que alcanzan el 16% de la contaminación global. Y China, que en la actualidad produce el 24% de las emisiones globales, tampoco lo hará un segundo acuerdo, afirmó -a las Agencias de Noticias- Achim Steiner, director ejecutivo del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).

Si bien los expertos de las Naciones Unidas piensan que no se logrará los resultados apetecidos si creen que habrá cambios beneficiosos

Pero Steiner no es el único que piensa de esta manera, Jorge Barrigh, experto en e mercado de carbono, piensa que esto ‘no se logrará’. Sin embargo, consideran que se darán algunos avances en este tema en la conferencia de la ONU.

Mientras que Eduardo Reyes, asesor de la Coalición para Naciones con Bosques Tropicales, considera que es un problema grande y difícil la extensión de Kioto, ‘mas no imposible de resolver si hay voluntad política’, algo que no existe en la actualidad. Steiner reitera que alcanzar esta meta es uno de los asuntos más complicados" en Durban, donde se reunirán 193 delegados de del distintas regiones para negociarlo.

Como alternativa las naciones desarrolladas han planteado la creación de un nuevo pacto para el 2015. Este acuerdo debe incluir compromisos de reducción de emisiones a países como China, Brasil, Japón, Australia y India, que son las llamadas economías emergentes, explicó Reyes.

El especialista considera que un nuevo acuerdo sería otro revés en la lucha contra el cambio climático. Y es que si bien cierto Kioto no ha llenado las expectativas que se requieren para reducir las emisiones de gases contaminantes en la atmósfera, que provocan el avance del cambio climático, el acuerdo ha expuesto el tema a nivel mundial. Según Reyes tomaría mucho tiempo entender un nuevo tratado, lo que daría pie al avance del calentamiento global. Para las naciones en desarrollo, como Panamá, lo mejor es la extensión de Kioto, puntualizó. Sin embargo, hay intereses políticos, soberanos, económicos, técnicos y financieros que son el principal escollo en esta negociación, detalló Barrigh.

Todo estaba condicionado a la buena voluntad de los países occidentales y de Brasil pero las esperanzas quedaron tan heladas como el Ártico.

El hielo ártico se acerca a un nuevo mínimo histórico

La extensión del hielo marino sobre el Ártico podría alcanzar un nuevo mínimo histórico este año. En los últimos cinco años se han registrado los valores más bajos desde que comenzaron las observaciones con satélites en los años setenta. Y según la declaración anual de la Organización mundial de Meteorología (OMM) la temperatura de la tierra y el mar se situó en unos 0, 41 grados centígrados sólo por encima del promedio anual del periodo 1961-1990. “Este es el décimo año más cálido desde que comenzaron los registros en 1860” -según el documentos de la OMM.

La extensión del Mar Ártico fue en 2011 la segunda más baja de ese mar, con el volumen más bajo en términos absolutos”.

El subsecretario general de la OMM, Jeremiah Lengoasa, acaba de decir en Durban estos días “que el cambio climático sigue su marcha inexorable. Es real. Y las temperaturas seguirán subiendo día a día. Y el deshielo también”

Los satélites de observación de la Tierra permiten medir con precisión la extensión de hielo marino sobre zonas inaccesibles como el Océano Ártico. Este año, la extensión de la banquisa (la capa de hielo ártica) ya es comparable al mínimo histórico registrado en el año 2007. Los 13 años más cálidos han tenido lugar durante los 15 años transcurridos a partir de 1997. Y Michel Jarraud, secretario general de la OMM, ha declarado que la concentración de gases debida al Efecto Invernadero ha alcanzado nuevos máximos”

Según los científicos de la Universidad de Bremen, Alemania, el hielo ártico y a principios de septiembre descendió por debajo del nivel registrado en 2007.

Sus resultados se basan en los datos recogidos por el sensor japonés que viaja a bordo del satélite Aqua de la NASA.

Sin embargo otros grupos de expertos, como el Centro Nacional Norteamericano de Datos sobre Nieve y Hielos (NSIDC), creen que todavía no se ha alcanzado el récord de 2007, pero está cerca.

Aunque los diferentes equipos de investigadores utilizan diversas técnicas para estimar la extensión del hielo marino para interpretar los datos de los datos de los satélites, las diferencias en sus resultados no son apreciables. Se habrán quedado helados de os resultados de Durban, porque consideraban urgentísima unión para países emergentes y los ricos.

Porque, los satélites de observación de la Tierra han sido testigos implacables de cómo la extensión mínima (medida a finales del verano) de la capa de hielo se reducía a la mitad, pasando de los 8 millones de km2 a principios de los ochenta al mínimo histórico de tan sólo 4 millones de km2 en 2007.

“Parece que nos encontramos ante una muestra del calentamiento antropogénico del planeta, con consecuencias a escala global”, comenta George Heygster, de la Universidad de Bremen.

“Una consecuencia directa es la reducción drástica del hábitat y del sustento de un gran número de pequeños animales, algas, peces y mamíferos, como los osos polares o las focas”.

Los científicos ya habían anticipado la gravedad objetiva de la situación ártica cuando los satélites detectaron que las dos principales rutas marítimas del Ártico se abrían simultáneamente en el mes de agosto – una clara prueba del tremendo deshielo de este año.

La evolución del grosor de la capa de hielo, se sigue como la de un enfermo con sensores, rádares y otros aparatos. Pero el paciente sigue adelgazando

Los radares, como el embarcado en el satélite Envisat de la ESA, son capaces de tomar imágenes de alta resolución a través de las nubes y en la oscuridad, lo que es particularmente útil a la hora de estudiar el Ártico, región de condiciones meteorológicas adversas y con escasa iluminación solar durante el invierno boreal. Los sensores son también vitales.

La misión CryoSat (ESA), lanzado 2010, se centra en las variaciones en el espesor del hielo marino. Reúne datos para hacer posible detectar cambios mínimos con gran precisión. La misión SMOS de la ESA proporciona información complementaria sobre la extensión de las banquisas árticas.

La Iniciativa de la ESA para el estudio del Cambio Climático mantiene un archivo de datos que se remonta tres décadas, en el que se almacenan las medidas realizadas por los distintos satélites de la Agencia y de sus Estados miembros.

Esta información, a la que se añaden los datos recogidos por nuevas misiones, ha permitido confeccionar informes muy precisos sobre todas las de variables climáticas, y la extensión y el espesor del hielo marino se saben casi al milímetro.

Los datos generados por los satélites ayudan a comprender y a gestionar el cambio climático de forma eficiente. El trabajo realizado a lo largo de las últimas décadas constituyen un registro fiable de la evolución inexorable de las variables climáticas de nuestro planeta, y resuelven cualquier duda a la hora de comprender los mecanismos de cambio.

El programa para la Vigilancia Mundial del Medio Ambiente y la Seguridad (GMES) prestará especial atención a la evolución del hielo ártico a través de su componente ‘Polar View’.

Porque la densa capa de hielo de la Antártida se está derritiendo y cayendo al mar a un ritmo anual de 250 metros cúbicos, lo que está elevando ya el nivel de los océanos en un quinto de milímetro por año, según expertos del British Antartic Survey (BAS), organismo con sede en Cambridge (Reino Unido).

En una conferencia internacional sobre el clima que se celebró en la ciudad inglesa de Exeter, el profesor Chris Rapley, director del BAS, señaló que este descubrimiento ha alertado a la comunidad científica sobre el peligro que representa el deshielo para el conjunto del planeta. Rapley agregó que hoy no es posible compartir el optimismo de estudios anteriores, según los cuales no había peligro de que esa capa de hielo se desintegrase antes del año 2100.

La hipótesis del “Efecto Ártico”. ¿Pequeña Glaciación antes del 2020?"

El próximo año se cumplirán treinta y cinco años del actual “Calentamiento Global Sostenido” -iniciado en 1976-. El periodo cálido más largo desde la Edad Media (900 a 1100 dC, el “Pequeño Óptimo Climático”), que terminó intempestivamente con ciclos de inviernos extremos en la Región del Atlántico Norte (Europa occidental y Noreste de Norteamérica). Ciclos conocidos como la “Pequeña Glaciación”. Por ello, nos parece oportuno destacar algunas conclusiones sobre la hipótesis del "Efecto Ártico" en el marco del actual invierno.

A los 35 años del actual "cambio climático" generado en gran parte por culpa del hombre llegamos al efecto Ártico y a una pequeña glaciación desastrosa

"Efecto Ártico', ¿Pequeña Glaciación antes del 2020?", artículo publicado el 2 de diciembre de 2002, en EcoPortal.net (Argentina) y el 4 de diciembre en la Unidad de Comunicaciones e Información Pública del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) en México, ya se hablaba de esta posibilidad. La referida hipótesis se dio a conocer en España en la Revista del Aficionado a la Meteorología (RAM) y en el Foro de Meteored, -uno de los mas visitados de meteorología en Europa-, con gran interés por parte del lector. Posteriormente, quedó incluida en el libro "¿Estamos cambiando el clima?", del conocido meteorólogo español José Miguel Viñas (en libro editado en 2005).

El aumento de flujo de aguas dulces sobre el Atlántico Norte, causado por el deshielo de los glaciares árticos y el aumento de las precipitaciones debido al deshielo del océano Ártico, pueden afectar la densidad, la velocidad y la deriva de la Corriente del Golfo, y con ello su efecto termorregulador sobre Europa.

Es importante destacar la originalidad de la hipótesis del "Efecto Ártico” por los siguientes aspectos:

En su concepto: el Deshielo del Ártico, como consecuencia del Calentamiento Global puede afectar la Corriente del Golfo, alterando el Clima de Europa Occidental y la Región Este de Norte América, lo que deriva en ciclos de veranos muy cálidos que tienden a extenderse hasta el otoño e intensos inviernos que pueden prolongarse hasta la primavera. Todo ello podría crear condiciones climáticas árticas en regiones del Norte de Europa y de Norte América.

En el citado año de 2002 se alertó del efecto multiplicador y devastador del Albedo en el Ártico. Es decir, la variación de la energía solar reflejada (del reflejo del 90% de los blancos glaciares a la absorción del 90% del oscuro suelo ártico, y el 80% de los hielos árticos diluidos en aguas oscuras árticas), como consecuencia del calentamiento global.

Se asumió el “calentamiento global” como un ciclo natural en el planeta, el cual lo ha acelerado el actual modelo de desarrollo, lo que podría llevar a una “paradoja climática” en la región del Atlántico Norte (Noreste de Norteamérica y Europa Occidental).

La misma hipótesis destacaba de igual forma que el desequilibrio térmico producido por el deshielo ártico, afecta el desplazamiento de los Sistemas de Bajas Presiones (Depresiones) y de Altas Presiones (Anticiclones) y las Corrientes en Chorro, lo que acelera el Ciclo Hidrológico (periodo de lluvias y sequías y genera vientos de velocidades inusuales para la región), alterando el ciclo climático de las Estaciones en el Atlántico Norte, (Este de Norteamérica y Europa Occidental) y en la Región del Mediterráneo.

Sostenía la posibilidad de una “Pequeña Glaciación” -ciclos de inviernos extremos- en la Región del Atlántico Norte (Noreste de Norteamérica y Europa Occidental), como consecuencia de los efectos del calentamiento global sostenido sobre el Ártico y con ello, la afectación de la deriva de la Corriente del Golfo y la densidad de la Corriente de Labrador, con plazos definidos, después de 35 a 40 años de “calentamiento global sostenido”.

Exponía, que al verse afectada la temperatura del Ártico por el deshielo, se activa el ciclo del “Efecto Ártico” que lleva a las “Pequeñas Glaciaciones”, como un mecanismo natural para restablecer el equilibrio térmico del Ártico. El Ártico es como un termostato para el planeta ya que se encarga de distribuir el calor y activa la circulación de las corrientes oceánicas.

Sustenta que los “Mínimos Solares”, inciden en el ciclo de las “Pequeñas Glaciaciones” haciendo extremas, las bajas temperaturas invernales.

El deshielo ártico es uno de los principales indicios que analiza la hipótesis del “Efecto Ártico”.

El Ártico ha perdido alrededor de 2, 5 millones de km2 de hielo perenne, debido al derretimiento, -la mitad sólo (1.200.000 Km2) entre febrero de 2007 y febrero de 2008.

Imaginemos un gran espejo del tamaño del Mar Mediterráneo, que refleja el 90% del calor en el Ártico, posteriormente se diluye y luego absorbe calor en verano -las 24 horas al día, desde mediados de mayo hasta finales de julio-, acumulando una gran inercia térmica, la cual permanece hasta bien entrado el otoño.

Al llegar el invierno ártico, el vortice polar, que controla el patrón de vientos, -y que se caracteriza por presentar vientos de grandes velocidades en su borde, donde está la mayor diferencia de presión entre las masas de aire fría y cálida-, se ve afectado y tiende a desestabilizar temporalmente el Anticiclón del Ártico y las Corrientes en Chorro, desplazando aire ártico sobre el Norte de Europa y Noreste de Norteamérica.

En el reciente Informe sobre el Ártico, que publicamos, elaborado por un equipo de 69 científicos internacionales se destaca la reducción de hielo en el Océano Ártico, el mínimo de 2010 y el tercero más bajo registrado desde 1979. Una reducción que llega a su extensión mínima, el 10 de septiembre donde 4, 76 millones de km2 de Océano Ártico estaban cubiertos de hielo, un deshielo que iguala más o menos los de 2007 y 2008. También Groenlandia experimenta un récord de altas temperaturas, y un extremo derretimiento del hielo glaciar.

Lo anteriormente expuesto es un grave indicio que apunta a la probable afectación de la deriva de la Corriente del Golfo y a la densidad de la fría Corriente de Labrador.

Europa Occidental se vería afectada por fuertes borrascas, ciclos de temperaturas árticas y eventuales vientos con velocidades inusuales.

El mar Cantábrico constituye un mar de transición entre los fríos del norte y los templados del trópico, lo que hace que sea ecotono de especies vegetales y animales de aguas frías.

Los fuertes vientos del noroeste que soplan sobre él tienen su origen en las bajas presiones centradas sobre las islas británicas y el mar del Norte en combinación con el anticiclón de las Azores. En condiciones muy particulares, más propicias en los meses de abril-mayo y septiembre-octubre, los vientos del oeste pueden alcanzar magnitudes de galerna con olas que llegan a superar los 9 m de altura. Pero las variaciones sufridas por la Corriente del Golfo, la fría y densa del Labrador, y a las del anticiclón, cambiarán el régimen climático . A la temblada Gulf Stream le debe el Cantábrico esa bonanza, pero, como decimos, podrán sufrir un gran cambio con arreglo al cambio de la corriente del Golfo.

Si Bilbao o San Sebastián están a la altura de Nuevas York, y sus climas no se parecen en cuanto a rigor, pero con arreglo a la tesis que manejamos su clima cambiará para parecerse, al producirse el total deshielo ártico.

A medida que nos aproximamos a la costa francesa las aguas van siendo más cálidas en verano (22-24ºC) y más frías en invierno (10-12ºC. Tiene una significativa amplitud de marea y es atravesado por la corriente del Golfo. Estas sufrirán un cambio parejo.

En el este de Norteamérica, el deshielo ártico puede afectar la densidad de la Corriente de Labrador, expandiéndola hacia el noroeste y haciendo aún más fríos los inviernos en la citada región, facilitando el desplazamiento de los gélidos vientos árticos hacia el noroeste de Europa.

Los océanos tienen 4.2 veces más capacidad calórica que la atmósfera y su densidad es mil veces mayor, por lo que un cambio de contenido de calor en los océanos, tendría un equivalente treinta veces mayor en la atmósfera.

El Ártico es parte vital de la circulación de los océanos, lo que asegura la estabilidad del clima global. Al ser afectada dicha estabilidad se alteran los “Patrones de Viento”, que en invierno se traduce en la afectación del Anticiclón Ártico, la “Oscilación Artica” y las Corriente en Chorro lo cual tiende a desestabilizar el sistema de Anticiclones y el desplazamiento de los Sistemas de Bajas Presiones (Depresiones) y de Altas Presiones (Anticiclones).

Es probable que la referida alteración afecte el Anticiclón de Siberia, por lo cual podría ocasionar inviernos extremos a Rusia y la Región Noroccidental de China y Europa Central.

El frío en Rusia y el N.O. de China el invierno 2010-2011, sería insoportable

En un marco hipotético, considerando la probable intensificación del “Efecto Ártico”, produciría inviernos gélidos en Rusia y en la región noroccidental de China, según hemos dicho.

En la Costa Este de Norteamérica los ciclos de temperaturas árticas y las nevadas extremas se desplazarían por la costa del Canadá, hasta Boston y Nueva York, ocasionando una intensificación del “Efecto de los Grandes Lagos”, que producirían nevadas históricas en Detroit y Chicago.

En la medida en que avanzara este invierno, se desplazarían las bajas temperaturas hasta Florida y Cuba (especialmente en la región centro occidental de Pueblo, helado por el temporal la isla).

En el reciente Informe sobre el Ártico, elaborado por un equipo de 69 científicos internacionales, se destaca la reducción de hielo en el Océano Ártico, en mínimos ene 2010 y desde 1979.

Europa Occidental se vería afectada por fuertes borrascas, ciclos de temperaturas árticas y eventuales vientos con velocidades inusuales, ocasionado por la afectación de la corriente en chorro y los anticiclones, (el de las Azores y probablemente el de Siberia). El frío se expandiría por Europa Central, Península Itálica, hasta la Región del Mediterráneo.

Es probable, que las bolsas de aire cálido, generadas por la afectación del Vórtice Polar Ártico que tienden a desestabilizar temporalmente el Anticiclón del Ártico y las Corrientes en Chorro, desplacen aire ártico sobre el Norte de Europa. En especial, sobre las Islas Británicas y el frente noroccidental de Europa, lo cual deja abierta la posibilidad (como un indicio del inicio de ciclos de inviernos extremos), de que el río Támesis pueda congelarse al intensificarse el invierno. Pronóstico realizado el 28 de noviembre de 2010, dentro del marco hipotético del “Efecto Ártico”.

El autor de este trabajo es Erik Quiroga, ambientalista. Es promotor de la creación del Día Internacional de la Preservación de la Capa de Ozono, aprobado por la Asamblea General de las Naciones Unidas (Resolución 49/114 del 23/01/95) promovido el 16 de septiembre.

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