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Arteriosclerosis

25/09/2009 10:58

1 La nutrición adecuada y el estilo de vida saludable pueden ayudar a prevenir y revertir el endurecimiento de las arterias y por ende, el infarto o el accidente vascular cerebral

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La Terapia de Quelación mejora la circulación sanguínea, limpiando las placas de calcio en las arterias

RECOMENDACIONES GENERALES PARA MANTENER SANAS SUS ARTERIAS

-Elimine o reduzca notablemente la ingesta de carnes grasas, quesos curados, huevos, margarinas y leche (así como sus derivados). Es importante ya que su consumo hace aumentar los niveles de ácido araquidónico y éste, mediante la intervención de la ciclooxigenasa, se convierte en tromboxano A 2 que al ser liberado por las plaquetas puede provocar una agregación plaquetaria irreversible. -Mantenga un peso adecuado a su edad y constitución. -Siga una dieta rica en fibra. -Consuma habitualmente aceite de oliva virgen pues ayuda a reducir el nivel de ‘ colesterol malo’ al estimular la síntesis de las lipoproteínas HDL o ‘ colesterol bueno’ . -Tome frutas, verduras y ensaladas crudas diariamente. -Ingiera a menudo ajo, jengibre y cebolla ya que son anticoagulantes y protegen los vasos sanguíneos. -Ingiera preferentemente proteínas vegetales en lugar de animales. -Aumente el consumo de ácidos grasos omega-3, presentes sobre todo en el pescado azul, los animales marinos y el aceite de lino. -Evite la sal ya que infiltra las paredes arteriales provocando su edematización y favoreciendo la aterosclerosis y la hipertensión. -No consuma bollería industrial ni pasteles pues aumentan el nivel de triglicéridos debido a que son ricos en azúcar y harinas refinadas así como en ácidos grasos ‘ trans’ y saturados. -Evite el café y el alcohol. -No tome azúcar blanco. -Y si ya sufre obstrucción arterial lleve una alimentación eminentemente vegetariana e integral. ALIMENTOS BENEFICIOSOS Aceite de oliva. Reduce el nivel de fibrinógeno en sangre disminuyendo el riesgo de formación de trombos además de regular y mantener el equilibrio entre los distintos ácidos grasos. Aceites de semillas y de pescado. Contienen ácidos grasos insaturados que reducen el nivel de fibrinógeno y la producción de colesterol. Aguacate. Aunque el aguacate contiene triglicéridos está comprobado que su consumo hace descender sus niveles en sangre. Su composición en ácidos grasos poliinsaturados y su contenido en fibra explica este efecto hipolipemiante. Ajo. Es antiagregante plaquetario por lo que fluidifica la sangre y previene la arteriosclerosis y la formación de trombos. Además dilata los vasos sanguíneos mejorando el flujo de la sangre y evita la oxidación de las lipoproteínas evitando las dolencias cardiovasculares. Alcachofa. Contiene cinarina, sustancia que actúa aumentado la excreción de colesterol por la bilis al tiempo que estimula la síntesis de ácidos biliares a partir del colesterol e inhibe su síntesis endógena. Alfalfa. Los saponósidos que contiene forman complejos insolubles con el colesterol provocando una reducción de los niveles de colesterol total, LDL y VLDL, fosfolípidos y triglicéridos así como un aumento de HDL. Apio. Se trata de un buen vasodilatador. Cebolla. Debe sus propiedades hipolipemiantes a los derivados azufrados de su aceite esencial. Además contiene quercitina, bioflavonoide con capacidad para impedir la formación de trombos. Cereales integrales. Existe una relación inversa entre el consumo de cereales integrales y los niveles de colesterol sanguíneo. La razón es su elevado contenido en fibra. Cúrcuma. La cúrcuma es un colorante natural que supone una excelente alternativa a la tartracina (colorante alimentario artificial) ya que además de facilitar el descenso de los niveles lipídicos elevados tiene acción hepatoprotectora y colerética. Es asimismo antioxidante, antiespasmódica y diurética. Fibra. A mayor consumo de fibra menor riesgo de aterosclerosis. Lo ideal es tomarla formando parte de sus fuentes naturales: cereales integrales, frutas, hortalizas y legumbres. Frutas. Constituyen uno de los alimentos más beneficiosos. Fluidifican la sangre y protegen de problemas cardiovasculares, sobre todo las ricas en bioflavonoides, antocianósidos y vitamina C siendo especialmente recomendables las uvas negras, las cerezas, las grosellas, los arándanos, las moras, los limones y los kiwis. Frutos secos. Beneficiosos cuando reemplazan a las grasas de origen animal. Aportan ácidos grasos insaturados que reducen el nivel de colesterol y vitamina E con acción antioxidante. Germen de trigo. Su consumo habitual disminuye el colesterol LDL y los triglicéridos. Hortalizas y verduras. Protegen las arterias por su bajo contenido en sal y en grasa saturada. Son además ricas en vitaminas y antioxidantes. Legumbres. Ricas en proteínas y glúcidos y bajas en grasa saturadas y en sodio. Reducen el colesterol y los triglicéridos en sangre, sobre todo las judías secas y la soja. Además contienen isoflavonas que protegen las arterias. Limón. Contiene vitamina C, bioflavonoides y ácidos orgánicos mejorando la elasticidad arterial al tiempo que alcaliniza el medio favoreciendo la eliminación de desechos. Manzana y remolacha. Contienen pectinas capaces de combinarse con los ácidos biliares aumentando la eliminación de colesterol. Pescado azul. Los ácidos grasos omega 3 del pescado producen una reducción importante de los niveles sanguíneos de triglicéridos. Pomelo. Es protector de las arterias además de diurético y fluidificante de la sangre. Grosellas, moras y arándanos. Contienen antocianósidos con acción vitamínica P. Las uvas además son ricas en resveratrol. También disminuyen la agregación plaquetaria y, por tanto, el riesgo de trombosis. Uvas. Ricas en elementos antioxidantes que previenen las patologías cardiovasculares. ELEMENTOS QUE DEBEN APORTARSE Ácido lipoico. Previene las cardiopatías ya que es capaz de reducir los niveles de colesterol de forma considerable. Además protege de la oxidación a otros nutrientes. Ácidos grasos esenciales. En caso de hipercolesterolemia hay que aumentar los ácidos grasos esenciales de la serie omega 6 presentes en los aceites de semillas obtenidos por primera presión en frío pues tienen la capacidad de reducir la producción de prostaglandinas tipo PGE2 y aumentar la serie PGE1 y PGE3 que contrarrestan e impiden la liberación de las PGE2 que son, como ya sabemos, peligrosas por su capacidad inflamatoria. Inhiben la agregación plaquetaria. Ácidos grasos monoinsaturados. El ácido oleico -presente en el aceite de oliva virgen- es un ácido graso monoinsaturado capaz de equilibrar -y después mantener- el contenido graso del organismo. Antioxidantes. Previenen el daño causado por los radicales libres. Asimismo son capaces de disminuir la estenosis coronaria. Betaglucanos. No sólo ayudan a reducir los niveles de colesterol sino que además colaboran con otras sustancias aumentando su eficacia. Carnitina esterificada. Forma de carnitina muy útil para bajar los niveles de colesterol y proteger el tejido endotelial de los vasos. Bioflavonoides. Reducen la agregación plaquetaria y mejoran la función endotelial. Es importante su presencia porque participan en el metabolismo del colesterol. Bromelina. Se trata de una enzima proteolítica que inhibe la agregación plaquetaria e impide el asentamiento de placas en los vasos sanguíneos. Calcio-magnesio. Este dúo es el responsable de la transformación de la L-arginina en L-citrulina y de ésta en óxido nítrico. Potente vasodilatador y antiagregante plaquetario. Cartinina. Participa en la degradación de las lipoproteínas y en su transporte a la mitocondria. Canela. El cinamaldehído presente en sus aceites le confiere la propiedad de inhibir la liberación de tromboxano A 2 que, como se sabe, es un potente antiagregante plaquetario. Cayena. Su principio activo, la capsaicina, inhibe la agregación plaquetaria. Cobre. Su deficiencia puede elevar los niveles de lipoproteínas. Coenzima Q-10. También conocida como ubiquinona es un componente esencial de la mitocondria donde desempeña un papel fundamental en la producción de energía. Aumenta la oxigenación de los tejidos y, por tanto, su respuesta. Compuestos azufrados. Tienen capacidad regeneradora de las arterias, disminuyen los niveles de colesterol y reducen el daño que causan los radicales libres a nivel vascular. Cuando hay déficit de vitamina B 6 la homocisteína no puede transformase en cistationina, se mantiene en sangre y entonces el riesgo de ateromatosis es extremadamente alto. Fibra vegetal. Aunque no se trata de un nutriente su consumo ralentiza la absorción del colesterol. Fosfatidilcolina. Participa en la descomposición de la grasa haciendo que sea más soluble y, por tanto, impidiendo que se acumule en la pared de los vasos sanguíneos. Germanio. Baja los niveles de colesterol y mejora la oxigenación celular. Jengibre. Antiagregante plaquetario tiene capacidad para reducir los niveles de colesterol. L-Cisteína. La mejor forma es utilizarlo en forma de NAC (N-acetil L-cisteína). Impide la oxidación del colesterol ‘ malo’ y reduce los niveles de lipoproteína A, sustancia cuya presencia comporta mayor riesgo que el colesterol. Lecitina de soja. Aumenta la solubilidad del colesterol impidiendo su depósito. L-Lisina. Es capaz de mantener en óptimas condiciones el tejido que forma las paredes de las arterias. L-Prolina. Por su participación en la producción de colágeno es importante para mantener la estructura arterial en buenas condiciones. Magnesio. Reduce el colesterol y la formación de coágulos. Pantetina. Una de las actividades de esta coenzima es acelerar el uso de las grasas favoreciendo una mejor relación entre los niveles de HDL y LDL. Potasio. Ayuda a evitar la formación de depósitos grasos. Proantocianidinas oligoméricas. Estos flavonoides protegen a la vitamina C ayudándola a atravesar la membrana plasmática de la célula. Mejoran la flexibilidad y funcionalidad de las paredes de los vasos sanguíneos y tienen capacidad para quelar el hierro libre impidiendo que oxide los lípidos que permanecen en sangre. Selenio. Evita la formación de coágulos y favorece la actividad de la vitamina E. Sílice orgánico y cromo. Tienen capacidad para bajar los niveles de colesterol LDL y aumentar los de HDL. Trimetilglicina (TMC). Facilita la conversión de homocisteína en metionina además de reducir los niveles de colesterol total y triglicéridos. Taurina. Facilita la reducción de los niveles de colesterol y es un antiagregante plaquetario. Vitamina B 3 o Niacina. En dosis moderadas disminuye el colesterol total y el LDL o ‘ malo’ sin efectos secundarios. Vitamina B 6. Evita la formación de coágulos y la agregación plaquetaria. Vitaminas B 9 y B 12. Su deficiencia está directamente relacionada con niveles altos de homocisteína. Vitamina C. Es capaz de elevar los niveles de colesterol ‘ bueno’ o HDL. La vitamina C mejora también la disfunción endotelial de las arterias coronarias en los fumadores crónicos. Vitamina E (tocoferoles y tocotrienoles). Junto con la vitamina C retarda la progresión de la aterosclerosis evitando el remodelado arterial y el crecimiento de las placas de ateroma. También impide la oxidación del colesterol LDL y la liberación de tromboxano A 2 por parte de las plaquetas. Permite asimismo bloquear el peróxido de hidrógeno, un radical muy potente y peligroso. Se comporta como un vasodilatador capilar que proporciona desviaciones alrededor de cualquier punto de bloqueo vascular. Tiene la capacidad de evitar que el colesterol LDL se oxide y obstruya las arterias. Reduce los niveles de colesterol en la placa arterial con igual o mayor eficacia que las estatinas.

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aron (13/01/2010)

es buena esta pajina