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Las armas en Estados Unidos:mitología, historia, muerte

09/04/2019 12:20 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

La violencia por armas de fuego en Estados Unidos ha generado más muertes que las habidas en todas las guerras en las que estuvo implicado este país en su historia. Ademas la llegada de Trump a la Casa Blanca ha puesto, la situación peor que nunca

El problema de las armas en EEUU es mucho más grande que los asesinatos en masa

Los políticos de EEUU suelen poner a Australia como ejemplo para una reforma eficaz. Aquí se dan las razones de por qué ese modelo probablemente no funcionaría para combatir la violencia con armas en EEUU. Con cada masacre renace el debate sobre poner límites a la compra de armas en Estados Unidos.

 

Lois Beckett, Rich Harris, Nadja Popovich, Jan Diehm y Mona Chalabi 

 

 

Un hombre trastornado con un fusil de tipo AR-15 caminaba en 1966 por un sitio histórico muy conocido, disparando dentro del bar y en la tienda de regalos, al tun tun. Mató a 35 personas y 19 resultaron gravemente heridas. 

El dirigente conservador del país impulsó de inmediato cambios en las leyes de control de armas. El principal de ellos fue la prohibición y la obligación de porte de armas de fuego y ordenó readquirir y decomisar más de 600.000 rifles semiautomáticos y otras armas largas, en los mercados y entre la gente, que luego fueron desarmadas y fundidas. En total, según el estimado de una investigación, el gobierno terminó destruyendo cerca de un millón de armas, aproximadamente un tercio del total de las existentes en el país. 

Claro que esto sucedió en Australia, un país que desde entonces no ha vuelto a tener otro asesinato en masa. Los políticos se preguntan una y otra vez: ¿Ypor qué Estados Unidos no puede hacer lo mismo?

La violencia por armas de fuego en Estados Unidos ha generado más muertes que las registradas en todas las guerras en las que estuvo implicado este país en su historia. Ademas la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca ha puesto, la situación peor que nunca.

 

La situación está al límite, pese a los esfuerzos, infructuosos al final, del gobierno de Barack Obama para regular y revisar la legislación que permitiera que en EEUU haya casi tantas armas como habitantes.! Si hubiera ganado Hillary Clinton¡¡ Y Donald Trump acusaba a Hillary de querer "quitar las armas" a la gente y dejarla indefensa- Una vida se pierde cada 16 minutos por un arma de fuego desde 1970. Es decir, una media de 92 personas mueren al día por una acion vinculada a un arma de fuego, ya sea por accidente, suicidio o asesinato. Son 1, 45 millones de muertes, más fallecidos que en todas las guerras de los ejércitos del país, insiste el columnista de The New York Times Nicholas Kristof.

 

- Más de mil tiroteos en los últimos tres años, que dejaron 1.312 personas muertas y otras 3.700 heridas. En términos absolutos, se pierden unas 33.500 vidas por año. Equivale a una muerte cada 15 minutos.Es decir 92 al día. Aproximadamente, el mismo número de personas muere en las carreteras de EEUU.

 Así lo reveló Mass Shooting Tracker en un recuento que hizo desde el 2015, tras la matanza de Sandy Hook, una escuela infantil de Connecticut.

 

- Mueren más niños mayores de 6 años por arma de fuego que policías en activo. Jugando. De acuerdo con datos del Centro de Control de Enfermedades de EEUU, 82 niños perdieron la vida por un disparo accidental, frente a 27 agentes en ejercicio, en 2013. Un país donde los niños matan casi tanta gente que los terroristas

- Más de una matanza con múltiples víctimas casi todas las semanas. Esa es la cifra recogida por The Washington Post y corresponde al segundo mandato de Barack Obama. 

- Hay unas 270 millones de armas de uso privado en Estados Unidos. Este país tiene más de 320 millones de habitantes, lo que representa el 4, 4% de la población mundial, pero los ciudadanos americanos poseen en manos civiles el 42% de las armas de fuego de todo el mundo. Es la mayor proporción global.

 

- Donde hay más armas por ciudadano, hay más muertes por disparos. Así lo demuestran diversos estudios como el la revista especializada en coflictor armados Mother Jones.  Sin embargo,   hay grupos belicistas, como la Asociación Nacional del Rifle integrada por políticos casi todos de la ultraderecha, que rechazan cualquier regulación de las armas privada u oficial. Esgrimen la falacia de que la violencia provocada por las armas en las calles, podría reducirse considerablemente si más ciudadanos portaran armas. Lo mismo opina el presidente y les apoya.

 

"Sabemos que otros países, en respuesta a una matanza así, fueron capaces además de aprobar leyes que  eliminaron drásticamente  los asesinatos en masa. Amigos nuestros, aliados nuestros: Reino Unido, Australia, Irlanda, Bélgica...", dijo Barack Obama en un discurso tras la matanza en una universidad de Oregon. "Desde luego, Australia es el mejor ejemplo que vale la pena tener en cuenta" dijo Hillary Clinton ese mismo mes.

 

En un ataque contra la inacción política de Estados Unidos, hace semanas la humorista Samantha Bee se preguntaba por qué una ciudad tras otra debían tener su "turno" para presenciar un asesinato masivo. En Australia, desde la fundición "el Parlamento aprobó  leyes estrictas de control de armas y no han tenido más matanzas desde entonces".

 

Una razón por la que Estados Unidos no podría imitar a Australia es meramente política: los defensores del derecho a tener armas en Estados Unidos afirman que un tipo de confiscación como ésta de Australia provocaría una "guerra civil" aquí. "Significaría una confiscación de la propiedad privada y pena de cárcel, y así es como se manejan las cosas en Estados Unidos", explica Philip Alpers, un investigador sobre violencia armada de la Universidad de Sydney.

La mitología nacional, la Segunda Enmienda y las armas y “el espíritu de frontera

 

La historia del derecho al libre porte de armas de fuego constituye unos de los hechos más curiosos de la cultura y del ordenamiento legal norteamericanos. El mismo emana de su sistema constitucional y de su mitología nacional. Lo primero es consecuencia directa de una prerrogativa ciudadana garantizada por la Segunda Enmienda de la Constitución, mientras que lo mítico se inserta dentro del llamado “espíritu de frontera”.

 Segunda Enmienda es expresión de la “milicia armada” que se enfrentó a las fuerzas británicas para conseguir la independencia de las 7 colonias británicas de América para formar los Estados Unidos. Era una milicia de colonos patriotas contra la corona británica. En Europa aún existía el principio medieval, según el cual solamente la nobleza podía portar armas. Con excepción de algunos ejércitos regionales, las armas permanecieron siempre bajo la tutela de la autoridad real.

 

En la Norteamérica del siglo XVIII las armas reales para el ejército inglés procedían de Londres y eran las únicas legales. El país estaba sumergido en una guerra salvajede los colonos casi desarmado contra el ejército real. Para sobrevivir se necesitaba un arma, por lo que la mayoría de la población se armaba, incluyendo mujeres y niños.

 

Se estaba gestando en el pueblo rebelde el llamado "espíritu de frontera" que era un componente fundamental de esa mitología patria a la que adhería un sector mayoritario de la población. Pero eso llevó a una especie de exclusivismo que respondía a la creencia de que los habitantes de los Estados Unidos constituían un pueblo único, especial, que se había forjado a sí mismo enfrentando retos, amenazas y peligros como ningún pueblo antes, como nadie antes. Esta noción, tan etérea como omnipresente, simbolizaba el temor ante la hostilidad circundante.

Hoy es el omnipresente espíritu de defensa permanente, una especie de temor, el mismo que experimentaron los colonos originarios en el nuevo mundo. Y los conquistadores del Oeste en su expansión hacia horizontes cargados de riesgo e incertidumbre, contra los ingleses pero también contra los originarios, los pieles rojas, masacraban siempre en defensa de sus fronteras recién nacidas. 

De acuerdo a Ziauddin Sardar y Merryl Wyn Davies: “La frontera del Oeste no es historia, es la expresión de ideas acerca del significado de la historia, un genuino espacio mítico. Es atemporal...La frontera del miedo, al igual que ocurrió con la frontera del Oeste, está siempre aún hoy en continuo movimiento” Los escritores lo expresan en el libro “American Dream, Global Nightmare” (Sueño Americano, Pesadilla Global), que naturalmente se editó en Londres hace unos 15 años. El “espíritu de frontera” se expresa fundamentalmente en la necesidad de estar armados y vigilantes, lo cual se proyecta a escala individual y nacional.

 

Pero también se expresa en la convicción de que por bien armado que se esté, el peligro está siempre presente. La paranoia extrema resultante del 11 de septiembre y las Tores Gemelas del presidente Bush, se inscribe dentro de una tradición que abarca desde las brujas de Salem hasta el mccarthismo y aunque la gente creyó al principio que no, Barack Obama es, en parte, el continuador de esa tradición, aunque menos. Es la tradición del enemigo que acecha perdura.

 

El derecho constitucional pasa así a incrustarse dentro del espacio mítico que alimenta su identidad de pueblo, para brindar a los norteamericanos un particular apego a la posesión de armas de fuego. Como siempre ocurre cuando el derecho y la cultura se unen, la forja resultante se hace imposible de romper.

 

Poco importa que el principio constitucional de la Segunda Enmienda resulte tan arcaico y desligado de todo sentido de realidad o que el mito no resista el escrutinio del sentido común. ¿Cómo hacer comprender a los norteamericanos que lo que ellos creen evidente resulta manifiestamente absurdo para el mundo actual? ¿Cómo hacerles entender que el resto del mundo asiste atónito al espectáculo del tráfico de armas de fuego -de cualquier calibre, sofisticación capacidad mortífera´o biológica- vendidas con la misma facilidad con la que se vende un televisor o una nevera?.

 

La consecuencia de lo anterior no es otra que la de haberse convertido los Estados Unidos en uno de los lugares más violentos del planeta. De acuerdo a The Economist, 250 millones de armas se encuentran en manos de 90 millones de personas. Es decir, tantas armas com adultos. El resultado inevitable de ello son las matanzas periódicas al estilo Columbine, Colorado, Connecticut, Miami o Texas en donde decenas de seres humanos incluidos, estudiantes o niños han caido asesinados gratuita y absurdamente ante el fácil acceso a las armas por parte de desequilibrados mentales.

El temor de ser atacado por un enemigo desconocido engendra un espíritu de defensa permanente

 

Pero después de la declaración de la independencia de las 7 colonias de del  Reino Unido en 1776 cada miembro masculino de la familia guardó en su casa un rifle. Muchos se preguntaban, cuánto tiempo pasaría hasta que el gobierno en Washington se transformara en un gobierno déspota, tras el asesinato del presidente Lincoln. Tenían miedo. Para evitarlo, en 1791 se aprobó la Segunda Enmienda a la Constitución, que garantiza al hombre común, a cualquiera, el el derecho a poder tener un arma para defenderse. Quedaba abierta por aquel entonces también la posibilidad de organizar pequeños ejércitos privados para controlar a un posible gobierno déspota.

 

Los padres de la nación que fundaron el nuevo país, los que instituyeron la Constitución y el Acta de Derechos, y aquellos a quien la Suprema Corte les refiere como “comentadores aprobados” (U.S. vs. Miller, 1939) no pudieron ser más claros sobre la naturaleza del derecho y el propósito de la Segunda Enmienda Constitucional.

 

Thomas Jefferson dijo, "Ningún hombre libre será excluido del uso de las armas”. Patrick Henry aconsejó, "El gran objeto es, que todo hombre esté armado”. Richard Henry Lee escribió, "Para preservar la libertad es esencial que toda clase de gente posea armas siempre”. Thomas Paine observó que, "La armas... desalientan y mantienen al enemigo y al invasor en temor, y preservan el orden en el mundo al igual que la prosperidad”.

 

El federalista más prominente, Tench Coxe preguntó, "¿Quien es la milicia? ¿Acaso no somos todos nosotros?... El Congreso no tiene el poder de desarmar a la milicia. Sus espadas, y todo otro implemento terrible del soldado, son derechos de nacimiento del americano… El poder ilimitado de la espada no está en las manos del gobierno federal o estatal, sino que con la confianza en Dios, está en las manos del pueblo americano”.

 

Esta relación existencial con las armas continuó, arrolladora, en la nueva nación y se expresó con fuerza particular en el Lejano Oeste, despoblado y agreste hasta los últimos años del siglo XIX. Para satisfacer esta necesidad, la industria de las armas, al principio artesanales, fue la más importante y lo sigue siendo hoy. El manejo de las armas se hizo un símbolo de independencia y, para los jóvenes, también un paso hacia la hombría.

En los años 30, los de la gran depresión, con un paro del 30%, hambre y enfermedades y la aparición de Roosevelt en el panorama político y social del país aquéllos que vivían cerca de zonas boscosas sobrevivieron de la caza, ilegal, de animales salvajes para comer, con armas heredadas de sus padres o recién confecioadas. Y luego para los gángsters como Al Capone el subfusil automático se convirtió en una herramienta de trabajo.

 

 

Con el servicio militar en la segunda guerra mundial como  en la primera los miembros del ejército aprendieron a conocer nuevas armas, algunas de las cuales las llevaban a casa al finalizar la contienda. Enseñaron a sus hijos cómo manejarlas, portarlas y guardarlas con seguridad en el desván e insistieron en que tales objetos no eran para jugar. Y sus hijos aprendieron a manejarlas, portarlas y guardarlas. Cuando los viejos murieron, los jóvenes heredaron aquellas armas. Y una industria pujante continuó el suministro de armas en cientos y cientos de armerías en todo el país.El general Eisenhower  creo una industría floreciente, el complejo militar-industrial, pronto descomunal.

 

Las armas han acompañado al ciudadano durante generaciones. Forman parte de su educación, valores y cultura.

 

En la mayoría de los países, se habla del monopolio del Estado en el uso de la violencia, a través de - la Policía o del ejército, lo cual es cierto, pero en Estados Unidos ese monopolio como tal no existe. Aún cuando eso suene anticuado desde 1791 es también un derecho de los particulares genera lo que comúnmente se conoce como la cultura de las armas.El padre de familia puede tener-como el ejército- un bazooka en su armario.

 

Así las cosas, en la época de los misiles nucleares y las armas biológicas, el ciudadano armado de una pistola o de un fusil sigue considerándose como el protector emblemático de la seguridad y de la independencia de Estados Unidos                                                     y tal insólito mito aún pervive como un anacronismo histórico y legal que identifica a sus ciudadanos como los defensores naturales frente a cualquier agresor externo.

 

Según criterios actuales surgieron dudas sobre si dicha Segunda Enmienda estaba atrasada, era inconveniente, innecesaria o era interpretada equivocadamente. Pero el carácter inmanente de este derecho quedó plasmado y refrendado en una sentencia histórica dictada por la Corte Suprema de Justicia de los Estados Unidos en 2008.

 

En ella, el Tribunal Supremo declaraba la improcedencia de cualquier ley de cualquier estado que se atreviera a prohibir el libre porte de armas. Remontándose al año de 1791, fecha de la Enmienda, el Supremo reconoció el derecho de todo ciudadano a poseer y llevar consigo armas de fuego, que le protegiera contra un enemigo emboscado o el abuso de una autoridad cualquiera.

La cultura de las armas ha generado una ausencia de temor hacia su uso por parte de los menores que las consiguen facilmente.¿Niños armados?, un 38%

Esa histórica sentencia de la Corte Suprema de 2008, representó una gran victoria para los defensores del porte y uso de armas, y para el lobby, traficantes y fabricantes. Poco pudo hacer la Fiscal en el atentado de Oklahoma en 1995, a pesar de las grandes influencias que se movieron a favor del autor de la masacre en que murieron 168 personas. Aunque el asesino McVeigh fue ejecutado por inyección letal en Terra Haute, Indiana en 2001, por saltarse algunas normas demasiado

Pero ni eso evitó atentados posteriores y los que ni aparecen en la prensa (un promedio de 80 al día). Quedó la ficción en el cine y la TV. Pero, como se dice en Estados Uidos, Robar un dólar es peor que matar de un tiro al vecino.

 

 Con esa sentencia, el Supremo en 2008 declaraba inconstitucional una ley que existía desde 1976 en la ciudad de Washington, Distrito de Columbia, que reglamentaba la venta y posesión de armas de fuego. Y fue más allá de poner límites a otras leyes federales contra las armas y protegió y protege e el derecho individual de los ciudadanos frente a su Gobierno local o estatal. El carácter simbólico del fallo es incuestionable. Y el impacto que se presumía a corto plazo, quedó por verse y no influyó en atentados posteriores, ya que los jueces no entraban en la definición de “control”. ¿Se puede vender un misil Stinger a un particular? ¿Puede comprar un arma una persona que acaba de salir de la cárcel por un crimen con disparos? ¿Puede poseer un revolver un enfermo mental? ¿Puede ir armado el guarda de un parque infantil? Los magistrados, de hecho, ya apuntan en su fallo que "algunas limitaciones del derecho a poseer armas podrían sobrevivir a desafíos legales".

 

Un miembro del Congreso dijo hace un año: “estamos de enhorabuena porque tenemos en las cámaras legislativas 28 miembros, mitad demócratas y mitad republicanos, miembros activos del “lobby” de las armas de fuego”. Es decir quedó claro para Obama y para todos los políticos norteamericanos posteriores que oponerse a al “lobby” sería para un candidato presidencial peor que enredarse con el tema de Irán o volverse a meter con Wall Street motivo de de un delito monetario. Un suicidio porque, además, en un país con 50% de abstenciones, los miembros de la (NRA) votan un 97%, y los de la “Goal” votan el 39%. Los cazadores algo menos, el 82%. La mayoría absoluta esta por el tráfico legal de armas para matar.

 

Dinero, organización, votos: he aquí los ingredientes para llevar tranquilamente una pistola cargada en una universidad o cargarse a una congresista demócrata reelegida senadora. También hay que recordar que en 1997 George W. Bush entonces Gobernador de Texas, firmó durante su mandato una ley autorizando a los feligreses de todas las religiones a llevar armas de fuego dentro de las iglesias desde las sinagogas hasta las iglesias católicas o presbiterianas... etc…Fue el colmo. But was the law.

 

Todo eso explica el saldo trágico de 300.00 personas (de ellas 380 menores) que mueren en Estados Unidos al año victimas de armas de fuego. Si el Supremo pudiera dar una respuesta eficaz de futuro seria la de que desde ahora todo ciudadano norteamericano o extranjero lleve un buen chaleco antibalas, se busque un guardaespaldas o lleve una parabellum, si no la lleva ya. - ¡Estamos en buenas manos!.

 

Pero existen otras razones por las cuales Australia no es lamentablemente un buen modelo para el control de armas en Estados Unidos. Como parte de una investigación de The Guardian sobre qué es necesario para romper el círculo en el eterno debate sobre el control de armas en Estados Unidos, primero debemos estudiar la forma en que los padres de los niños asesinados en la escuela Sandy Hook están intentanto promover el debate, en parte peleando por leyes que no habrían salvado a sus hijos. Como la Segunda Enmieda. Hoy estamos estudiando más en profundidad la realidad detrás de los números de muertes por armas de fuego en Estados Unidos y por qué restringir el debate a los asesinatos en masa puede evitar salvar más vidas.

 

Un problema mucho más grande

El problema de las armas en Estados Unidos es muchísimo mayor en escala que el que nunca tuvo Australia. En EEUU se calcula que más de 10.000 ciudadanos serán asesinados con armas de fuego este año. Otros 20.000 usarán las armas para suicidarse. El total de muertes por armas de fuego y heridos graves por armas cortas  llegará a 100.000.

 

Incluso antes de la "gran fundición", según un investigador australiano, la tasa de homicidios con armas de fuego per capita de Australia era mucho menor que la de Estados Unidos. Las armas cortas estaban ya estrictamente controladas.

 

En 1995, antes de implementar la recompra de armas, Australia tenía sólo 67 asesinatos armados al año, menos que el total de asesinatos del año pasado en la ciudad de Oklahoma.

 

Estados Unidos además tiene un número de armas tremendamente mayor. Para que Estados Unidos pudiera dejar fuera de circulación y destruir la misma proporción de armas de fuego que en la gran fundición de Australia, tendría que recomprar 90.000.000 de armas, según un importante investigador australiano, con un costo que se acercaría a los miles de millones de dólares si el gobierno aceptara recomprar tal número  precio de mercado. 

Estados Unidos no tiene solamente un problema de asesinatos en masa, sino un enorme y multifacético problema de violencia armada a nivel individual. 

Los asesinatos en masa son un fenómeno alarmante y en crecimiento en Estados Unidos. En un conteo meramente numérico, el país ha sufrido más de 1.000 tiroteos en 1.260 días. Según una definición más estricta, el número es menor pero igualmente preocupante: 19 matanzas públicas desde la masacre en la escuela Sandy Hook en diciembre de 2012.

Los congresistas no han aprobado ninguna ley sobre la tenencia de armas desde 1994 y dejaron estupidamente expirar en 2004 la limitación de la compraventa de los rifles semiautomáticos de asalto. Y el asesino de la escuela de escuela de Sandy Hook usó justo un fusil semiautomático de asato para asesinar a los 20 niños y 7 profesoras. 

La lista es larga. En 1966 dieciséis personas fueron asesinadas y 32 resultaron heridas por un ex-marino en la Universidad de Texas. En abril de 1999 dos estudiantes jóvenes mataron a 13 alumnos de la secundaria e hirieron a 21 y luego se suicidaron, en la población de Columbine. En noviembre de 2009, un psiquiatra del ejército en Fort Hood, Texas, mató a 13 personas e hirió a 30. En enero de 2001, el joven Jared Lee Loughner, asesinó en Tucson, a seis personas e hirió gravemente a la congresista demócrata Gabrielle Giffords con su Glock semiautomática. Ese atentado conmocionó sobre todo a la clase política norteamericana. 

Hace exactamente dos años, el estudiante de neurología James Holmes mató a 12 personas e hirió a medio centenar en un cine de Aurora en Denver (Colorado), durante la première de un film de Batman. 

Cada vez que ocurre un tiroteo en un sitio público de Estados Unidos, -el campus de una universidad o una escuela secundaria- con saldo de muertos y heridos, surge el debate sobre la tenencia y proliferación de armas de fuego en manos de la población, al alcance de los “desequilibrados”.

 

Pero otros muchos defienden que los tiroteos son "incidentes aislados de personas alteradas". En el año 2000, el 66% de los norteamericanos creía urgente tomar alguna decisión legislativa sobre el control de armas por encima de la Segunda Enmienda de la Constitución. Este año 2019, sólo el 47% opinó lo mismo, según el Centro Pew. El dilema para la gente y los pacifistas es éste: o desaparece la Segunda Enmienda o vamos al caos. 

Estados Unidos podría terminar con los asesinatos en masa hoy mismo y aún así las cifras de violencia armada seguirían siendo mucho más altas que las de cualquier país desarrollados.

Los números no cuadran

Pero centrar el debate sobre el control de armas en las matanzas pasa por alto el problema principal: 

La tasa de muertes por armas de fuego ronda los 10, 5 cada 100.000 desde 1999, según el CDC.

Aproximandamente el 4% de las muertes están catalogadas por el CDC como "no intencionales", resultado de "intervención legal" (por ejemplo, por acción policial en cumplimiento de su deber) o por causas indeterminadas.

Casi dos tercios de las muertes – proporción que ha aumentado desde 1999- son suicidios. El resto –unas 11.000 muertes al año- son homicidios.

Los asesinatos en masa, definidos según la base de datos de muertes por armas de fuego Mother Jones como "matanzas aparentemente indiscriminadas en lugares públicos" en los que mueren tres o más personas, muestran un panorama alarmante, con matanzas en aumento tanto en frecuencia como en número de muertos. Hay muchos muertos y heridos en escuelas y centros universitarios, el campus universatario es lugar peligroso. Muchos alumnos van armados a clase, el mismo presidente Trump se preguntaba si no convendría que los enseñantes fueran armados en la clase y fuera.

En lo que fue de 2016, la cuenta incluye 49 muertes en Orlando, 3 en Heston, Kansas y 6 en Kalamazoo, Michigan, Texas, West Liberty, ..

Pero al lado de las miles de vidas que se pierden cada año por tiroteos, suicidios y  otros actos de violencia común o por accidente está claro que las matanzas son solo parte del problema de armas en Estados Unidos.Los problemas son muchos.

Un último factor muy importante:la diferencia racial como elemento olvidado

Dejando de lado las universidades, la mayoría de la violencia armada en Estados Unidos existe como fenómeno también en los barrios más pobres y más segregados racialmente, población con altas tasas de desempleo, con sistemas educativos en crisis y niveles altos de desconfianza entre los oficiales de la policía y las diferentes etnias encuadradas con frecuencia en bandas. 

Los afroamericanos (aunque la mayoría no son propiamente “afros” y sería más exacto llamarles “latinos”)…, que representan un 13% de la población total, constituyen más de la mitad de las víctimas de asesinatos con armas de fuego. Aproximadamente 15 muertos de cada 30 norteamericanos asesinados con armas cada día son hombres de color. 

La violencia armada en Estados Unidos, en palabras del criminólogo Frank Zimring, es otro impuesto regresivo para los pobres. Algunos barrios negros han experimentado tanta violencia que sus habitantes tienen síntomas de estrés postraumático con cifras similares a las de los veteranos de guerra. De entrada son enfermos aunque no lo están. 

Como la violencia armada diaria está concentrada en barrios segregados racialmente en muchas ciudades, es fácil para millones de norteamericanos pensar que no les afectará. "En cuanto se trata de una guardería cualquiera la que puede estar en peligro, los blancos se aterrorizan mucho más, y así no hay clase social ni residencia geográfica que se salve del ambiente de violencia", dice Zimring.

 Demasiado énfasis en los asesinatos en masa tiene un costo

El debate sobre el control de armas en Estados Unidos sigue dando vueltas alrededor de las circunstancias de cada matanza en todos los medios incluida la TV, que esta al tanto al minuto del tiroteo en las noticias. ¿Vale la pena sacar una nueva ley para el control de armas, o no? Eso depende de si hubiera prevenido esta matanza en particular antes de pasar a la siguiente. Aunque es una respuesta humana y entendible la de la actualidad, es una pésima forma de afrontar la tarea de salvar vidas.La conmoción y el horror tras un asesinato en masa en un campus universitario lleva a obsesionarse con los peligros de los rifles de tipo militar y hasta sus caracteríticas–aunque los rifles no son siempre militares sino de cualquier tipo los usados en menos del 3% de las muertes con armas en 2014, según cifras del FBI. 

Reducir el foco de atención a las matanzas también alimenta la percepción pública de que las “enfermedades mentales” dominan la violencia armada. Pero los expertos advierten que incluso si se pudiera curar milagrosamente la esquizofrenia, el desorden bipolar, la epilepsia  y la depresión en Estados Unidos, la violencia en el país se reduciría solo en un 4%. 

La cultura de las armas de EE.UU ha generado una ausencia de temor hacia su uso por parte de los menores que los consiguen facilmente.¿Niños armados?, un 38%. 

El debate llevado a cabo tras una matanza también ha dado pie a una gran inversión pública para proteger y fortificar escuelas públicas, aunque estadísticamente una escuela típica puede tener un estudiante homicida una vez cada 6.000 años, según el experto en seguridad Dewey Cornell.Desde la matanza en el instituto Columbine en Colorado en 1999, el Departamento de Justicia ha invertido cerca de mil millones de dólares en colocar policías en escuelas, aunque Cornell advierte que hay poca evidencia de que estas medidas de seguridad reduzcan el crimen.Y la idea del presidente Trump del profesor armado en la escuela es contraproducente. 

El foco político en los asesinatos en masa puede incluso socavar políticas que están dirigidas al panorama de violencia general. Los que se oponen a las verificaciones universales de antecedentes han intentado debilitar el ensayo de reforma demócrata señalando que las armas compradas por los asesinos en masa a menudo se han comprado legalmente. Pero ese no es el problema principal. Expandir las verificaciones de antecedentes en las ventas privadas de armas es una estrategia diseñada para acabar con el mercado ilegal de armas usadas en la violencia armada diaria. 

Un debate sobre las armas pone el foco en los asesinatos de más alto perfil y también juega a favor de la Asociación Nacional del Rifle, cuyos líderes votantes de Donald Trump, argumentan afirmando que los estrictos controles de armas en Europa no evitaron que los terroristas de París consiguieran armas. 

Puede ser cierto. Pero la tasa de homicidios armados en Estados Unidos es 26 veces más alta que en Francia, según estadísticas del FBI y de Gunpolicy.org. Y los casos de terrorismo en Francia fueron politicos y esporádicos.

Para salvar más vidas, hay que combatir con igual tesón la violencia diaria, no solo los asesinatos en masa.Y atreverse a reformar la Constitución olvidandose para siempre de la Segunda Enmienda

  

 


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