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Arar en el mar

08/11/2010 19:59 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Durante los años 20 del siglo XIX, los países latinoamericanos surgieron, consumando sus independencias. Un poco antes o después de empezar dicha década, estos países lograron quitarse el yugo español en los años 1820, a excepción de las Antillas españolas (Cuba y Puerto Rico). Pero la consolidación de las mismas no fue fácil, y al contrario estuvo llena de dificultades, tanto internas como externas.

El Generalísimo Francisco de Miranda, un militar español, conocido como "El Americano más internacional", luchó por la independencia de Venezuela; e incluso se proyectó más allá e imaginaba una sola gran nación americana, desde la Alta California y las cuencas de los ríos Colorado y Mississippi, hasta la Tierra del Fuego. Creía que su forma de gobierno debía ser algo así como la antigua República romana. Estos serían los verdaderos Estados Unidos de América, pues comprenderían casi todo el continente y no una parte de él.

En el Congreso de Tucumán, el grupo que apoyaba los intereses de O'Higgins y San Martín, proyectaba una Monarquía sudamericana como una ampliación del antiguo Imperio inca, pues su capital sería Cuzco; con una Casa real de origen indígena, teniendo a Juan Bautista Tupac Amaru como emperador o Inca (último sobreviviente de la dinastía Tupac-Amaru). Mientras que México no estaba tan exento a esos intentos unificadores, a pesar de que su guerra de independencia se desarrolló aparte. Hasta 1821, el nombre alternativo de Nueva España, era América Septentrional (del latín: Septentrio, Norte); la Norteamérica española que comprendía por entonces desde California, Nuevo México y Texas, (y Florida, si esta no hubiese sido vendida a EUA) hasta Centroamérica; en parte considerando la diversidad social, geográfica y biológica.

Sin embargo, todos esos proyectos unificadores fueron dejados de lado, sea por caudillismos, rivalidades, instigación norteamericana o británica, o por diferencia de opinión sobre la forma de gobierno. Una de las causas se podría señalar a que desde el principio, España facilitó el aislamiento comercial en sus posesiones americanas, de modo que cada Virreinato, a pesar de sus muchas semejanzas, vivió por su lado sus 300 años de dominio español. De esta forma, tenemos que las independencias de América Latina hicieran surgir, no una sino varias naciones.

  • Virreinato de Nueva España -> Imperio Mexicano
  • V. de Nueva Granada -> República de la Gran Colombia
  • V. del Perú -> República del Perú
  • V. de Río de la Plata -> Confederación Argentina y República de Bolívar
  • Capitanía de Chile -> República de Chile
Cabe señalar y recordar, que Brasil es un caso aparte, pues fue Virreinato portugués, y su independencia se desarrolló completamente diferente (pese a que su Historia colonial fue semejante a la del resto americano). Cuando la Casa real portuguesa abandonó Portugal en 1807, para trasladar la capital a Río de Janeiro, huyendo de la amenaza napoleónica. En 1822, el príncipe Pedro se negó a regresar a Portugal y se le declaró Emperador de Brasil, proclamando así la Independencia del Imperio brasileño.

Una vez consumadas las independencias, el gran problema de todos estos nuevos países fue el establecer la forma de gobierno: Monarquía o República, República centralista o República federalista. De entre los monárquicos, como en el caso mexicano, triunfaron parcialmente, con el establecimiento del Imperio mexicano, con Agustín I de Iturbide a la cabeza. El Imperio iba desde California hasta Centroamérica y se dice que pretendía adherir Cuba; pero las provincias centroamericanas se separaron en 1822. Al año siguiente la monarquía se disolvió para dar lugar a la República (esta solo duró 11 meses), y se declaró traidor a Iturbide, so pena de muerte. Y aun siendo República, México pasó de Federal a Central, o de Central a Federal, en varias ocasiones, haciendo que provincias como Yucatán, Zacatecas o Coahuila, amenazaran con la separación. Sólo Texas lo lograría en 1836, para después adherirse a EUA, dando pie a la guerra que arrebataría medio territorio a México en 1847.

A pesar de que Sudamérica comparte libertadores, estos no evitaron la división. Simón Bolívar constituyó la República de la Gran Colombia en 1821, un país que abarcó los actuales Colombia, Venezuela, Ecuador y Panamá; pero que por diferencias en cuanto a la forma de gobierno, así como afanes de mayor autonomía en las antiguas provincias españolas como Ecuador o Venezuela, terminó por dividirse en 1831, a este país en Colombia, Venezuela y Ecuador; Panamá se separaría de Colombia en 1902, tras la Guerra de los Mil Días. De igual forma se puede hablar de Paraguay, en relación a Argentina, o de Uruguay en relación a Brasil.

El Libertador Bolívar, que proyectaba una Hispanoamérica unida, fallidamente intentó establecer relaciones con México y otros países latinoamericanos, para apoyarse mutuamente frente a la emergente amenaza de los Estados Unidos. Pero esta unidad nunca fue, pues en la Guerra México-EUA (1845-47), México no recibió apoyo de sudamericanos, sino de irlandeses, que movidos por la fe y no por la Historia, apoyaron a México. Los mismos países sudamericanos a lo largo del siglo XIX, se enfrascaron en una serie de guerras entre ellos, bien por intereses políticos (como la Guerra de la Triple Alianza de 1864-70: Brasil, Argentina y Uruguay contra Paraguay) o territoriales (como la Guerra del Pacífico de 1879-83: Bolivia contra Chile). Aunque de hecho, México se ha desarrollado como nación, de forma separada de Sudamérica; pues los mexicanos tenemos otros libertadores, no tenemos colindancia latinoamericana, mas que con Guatemala, y tenemos una historia que ha evolucionado diferente del resto; a pesar de compartir rasgos comunes con el resto de Latinoamérica.

Pero haya sido o no, un sueño de los Libertadores, aun hoy una América hispana unida sigue siendo una utopía. A pesar de los diversos acuerdos diplomáticos y comerciales, cada nación jala por su lado, generalmente derecha o izquierda, haciendo más difícil ese sueño de unidad. Con razón en su lecho de muerte, Simón Bolívar diría "He arado en el mar".

En este año de los Bicentenarios, es necesario reconsiderar estos hechos; no murmurando contra lo que fue un obstáculo en el siglo XIX como los caudilismos o la Iglesia (quizá sólo EUA), contra los problemas actuales, o soñando que sin conquista española todo sería mejor; sino aceptarlos como parte de nuestra Historia, para poder superarlos y hacer de Latinoamérica, un mejor lugar para vivir.


Sobre esta noticia

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Neaistoria (51 noticias)
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neaistoria.blogspot.com
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