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«Apagar la televisión es una forma de ser libre»

29/09/2009 09:35 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

El oscarizado intérprete recala en Bilbao y Vitoria con su compañía para presentar '1984', una adaptación de la mítica obra de Orwell

<a href="http://www.flickr.com/photos/48025847@N00/2070232794/" mce_href="http://www.flickr.com/photos/48025847@N00/2070232794/" target="_blank">John Edwards 2008</a> via Flickr

Cuando uno se imagina la vida de las estrellas de Hollywood, lo lógico es pensar en personas rodeadas de glamour y opulencia. Gente con un alto nivel de vida, acostumbrada a los flashes. Tim Robbins (California, 1958) nada tiene que ver con ese prototipo de famoso. Le llueven los papeles en las películas con mayor presupuesto del momento, pero él prefiere refugiarse en la música -toca la guitarra en una banda de rock- y el teatro. El oscarizado actor dirige desde hace tres años el montaje '1984', una adaptación de la novela de George Orwell en la que la compañía The Actor's Gang reflexiona sobre una nueva forma de control del ser humano: el totalitarismo mental. «Explica la necesidad del conflicto bélico en pleno siglo XXI, de cómo la guerra se ha convertido en una función de la economía en vez de la conquista y cómo para mantener el orden en la sociedad es necesario vivir en un estado constante de miedo. Un enemigo que nunca ha sido visto y que nunca puede ser derrotado». A Robbins nadie le calla, ejerce su libertad de expresión. «¿Qué sentido tiene si no la utilizas?». Encabezó manifestaciones contra la guerra de Irak, organizó talleres de teatro en cárceles estadounidenses y ahora realiza una encendida crítica de la sociedad moderna, con la televisión convertida en un modo «eficaz» de difundir el miedo. «Apagarla es una forma de ser libre, hay gente que la ve obsesivamente cuando es un instrumento propagandístico convertido en una forma de intimidación», aseguró en el bilbaíno teatro Arriaga, donde la obra hará escala el 7 y 8 de octubre. Hoy repetirá discurso en el Principal de Vitoria, en el que la representación recalará los días 10 y 11 del mismo mes. Como en el Botxo, será en inglés y con subtítulos en castellano. El californiano compareció ayer en la capital vizcaína tres cuartos de hora más tarde de lo previsto. No fue culpa suya; todo se debió a que el avión procedente de Madrid aterrizó en Loiu con 50 minutos de retraso. Nada más llegar al teatro fue asaltado por los fotógrafos, que le inmortalizaron mientras hablaba. Y eso, tan común cuando se trata de un artista, le disgustó e interrumpió de inmediato la comparecencia para hacérselo saber a los retratistas. «Disculpad. Así no puedo concentrarme», se excusó con buenos modales. Antes había puesta al mal tiempo buena cara cuando sonó un teléfono móvil. Robbins se presentó con camisa veraniega, pantalón beige, chaqueta vaquera y peinado informal. Pasaría desapercibido si no llega a ser tan conocido para el gran público por filmes extraordinarios como 'Cadena perpetua' o 'Mystic River'. Afable y cercano, accedió después a ser entrevistado en una sala cercana. Ahí se soltó la melena y bromeó con los periodistas mientras hacía de tripas corazón y aplazaba la hora de la comida antes de ofrecer una 'master class' a 24 jóvenes actores de la tierra. «Luego me voy a echar la siesta», ironizó. -Es la primera vez que visita Bilbao. -Sí. Hasta ahora no he podido ver nada más que el aeropuerto, pero después voy a alquilar una bicicleta y me trasladaré en ella por la ciudad. Je, je, je. -Tres globos de oro, un Oscar. ¿Por qué ha dejado a un lado el cine para centrarse en el teatro? -No puedes descargar el teatro, no puedes robarlo; es una forma de contar historias de una manera emocionante, evocadora, una experiencia viva que tiene el potencial de hacerte sentir algo distinto, hacerte pensar diferente o incluso puede cambiar tu vida. Pero eso cada vez es menos posible en el cine. Prefiero narrar esa historia bien sea con el teatro o la música porque eso realmente toca mi alma y me aporta alegría. En este momento lo último que quiero es estar en un plató haciendo una mierda de película. -Los datos demuestran que al teatro no le afecta tanto la crisis como a otros gremios. ¿Cómo lo valora? -Aquí los precios son bastante apañados. En Estados Unidos son desorbitados y se pueden llegar a pagar 150 dólares por una entrada. Es absurdo. Ojalá mi Gobierno pudiera entender mejor la importancia del teatro, porque hay muchos recintos que se lo están viendo muy mal para sobrevivir. -¿Cuál será su próximo proyecto? -Trabajamos en una obra sobre la historia de los Estados Unidos. -Se le ve cómodo lejos de la gran pantalla, dedicándose al teatro. ¿No será porque esa cultura del miedo de la que habla Orwell se ha apropiado de Hollywood? -Como todo el mundo sabe en Los Ángeles, Hollywood corre sobre el miedo. Todo el mundo teme perder su trabajo porque la 'peli' no vaya a funcionar. Los actores tienen miedo a no ser suficientemente guapos; hay algunos que no quieren hacer el papel del chico que no se lleva a la chica. Hay todo tipo de miedos. -¿Se siente libre? -Me siento muy afortunado. Siempre he podido crear lo que he querido. Nunca he sido regido por la idea de que tenemos que hacer producciones pensando qué es lo que querrá ver la gente. Sin temor a represalias -¿Cree que su activismo político puede pasarle factura en el futuro? -Hombre, yo siempre me he preguntado eso también. Es imposible saberlo. En la ceremonia de los Oscars de 2004 un actor bastante famoso se me acercó y me dijo en voz bajita: 'Sigue haciendo lo que estás haciendo, que todos te lo agradecemos. Habla de la guerra, que eso es fantástico'. Me volví y le dije: '¿Por qué susurras? Eres libre, tienes derecho a tener una opinión'. Él se sintió muy violento y se marchó. -Desde que ganó el Oscar hace cinco años por 'Mystic River', sólo ha protagonizado una obra de Isabel Coixet. ¿Es por falta de papeles? -Realmente es que no estoy muy seguro de que me gustaran los papeles cuando los leí. Hay un punto en el que te tiene que gustar la película y preguntarte a ti mismo: ¿Quiero hacer eso? Ha habido un cambio generacional. Aquellos hippies bohemios que estaban en el negocio intentando hacer arte empezaron a perder sus trabajos y se dio paso a un grupo de contables con una mentalidad de plazo, que no entienden cómo se hace una película. Necesitas una cierta locura para tener éxito y eso hoy en día, dentro de una mentalidad corporativa, no creo que sea algo que se vea con buenos ojos. A este 'revolucionario' de la interpretación no le gusta el rumbo que está tomando el cine de su país y, quizás por ello, ha decidido apartarse de él en la medida de lo posible. «Se hacen películas para la gente que tiene 15 años, porque aunque sean horrorosas los chavales de esa edad siguen yendo al cine. Ése es el actual modelo de negocio y además es bastante seguro», describe con pesar el marido de Susan Sarandon, otra estrella que brilla en el firmamento del séptimo arte. Dice Robbins que «cuando vives en un mundo de mentira, decir la verdad es un acto revolucionario». Quizás por ello, cuando bajo el mandato de George W. Bush la compañía actuó en algunos estados tradicionalmente republicanos se vio haciendo «punk rock» y ahora, con la llegada al poder de Barack Obama, es «algo más romántico, de Bruce Springsteen». Aún así, el afamado actor no cree que el mundo haya cambiado y advierte de que la difusión continuada de algunas noticias «catastróficas» en los medios de comunicación genera «miedo» en la población: «Imagina que vives en un pueblo pequeño. Te enteras de todo: la hija de no sé quién está embarazada, el alcalde se emborrachó anoche... De repente te dicen en la tele que hay un tifón en Asia o que violaron a una mujer en un vagón del metro. Todo eso no tiene nada que ver con tu mundo ni necesitas conocer ese tipo de cosas». Otro cantar es el debate de la instalación masiva de videovigilancia para combatir la delincuencia y la falta de intimidad, un asunto azuzado por los 'reality shows' que exhiben al ser humano durante 24 horas ante los televidentes. -Recientemente inundó Barcelona de carteles contra la videovigilancia. -Te voy a contar un secreto, pero no se lo digas a nadie. No me gustó esa campaña, porque para mí la obra habla sobre el espíritu humano. -¿Qué opina sobre la instalación de cámaras por la vía pública? Aquí a unos metros, en San Francisco, el Ayuntamiento ha colocado 19 para frenar los delitos. -A ver. El criminal sabe que tiene la cámara ahí arriba, por eso se moverá unos metros más allá para cometer un delito. Y si le pones una cámara ahí, irá al vestíbulo de tu casa. Entonces extenderás la videovigilancia y él irá a tu casa. Y al final acabarás siendo vigilando en todas partes. No tiene sentido.

Fuente: elcorreodigital.com


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Patitofeo (1141 noticias)
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