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Anticorrupción

14/02/2011 00:54 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

CallaoCuatro

Anticorrupción

El Fiscal Anticorrupción ha presentado las conclusiones provisionales en relación al presunto cohecho impropio del presidente saliente de la Generalitat valenciana, Francisco Camps, solicitando su imputación y estableciendo como probada la recepción de regalos a cambio de desplegar su influencia.

Según el Fiscal el presidente valenciano recibió regalos de diversa índole, en cuyo caso conviene relacionar dichos presentes con la firma de determinados contratos de su gobierno. En ese sentido no tiene desperdicio la redacción del fiscal : “ sabedores de que (los regalos) les eran entregados en consideración al cargo público que ejercían o (para) desplegar su personal influencia sobre determinadas materias” .

La exposición es demoledora. Lo de menos, efectivamente, son los trajes. Lo importante es el conocimiento de que se buscaba en ellos su efecto en la consideración de cargo público, en definitiva para tener influencia en las materias en las que estaban interesadas las empresas de la trama.

Es decir, en resumidas cuentas, la obtención por parte de Orange Market de al menos 16 millones de euros en contratos con la Generalitat valenciana. La consecución de influencia para la adjudicación presuntamente irregular de unos contratos, respondería solo en parte a los regalos recibidos. Así, se pide entonces la imputación de Francisco Camps, del vicepresidente Víctor Camps, del Jefe de Gabinete de Turismo Rafael Bertoret y de Ricardo Costa.

Nadie en su sano juicio desearía que esto se produjera. Nadie, creemos, desea que ninguno de los cargos públicos sean culpables. Sin embargo, las pruebas son tan contundentes como la realidad misma. Las grabaciones de la policía, sobre las que dio debida cuenta el diario El País, muestran que el presidente del Consejo de Gobierno valenciano conocía perfectamente la red sobre la que se estaba operando de forma irregular. Los trajes, por lo tanto, son una anécdota.

Peor aún, si se produjera la inhibición que pide el juez Pedreira desde Madrid, habría que ampliar la imputación a la trama a figuras como la financiación ilegal, los delitos electorales, los delitos contra la hacienda pública y el cohecho propio (no impropio). Si la información del Tribunal Superior de Justicia de Madrid recayera en su completitud en la causa, el escándalo sería mucho mayor que el que hoy aquí nos trae.

No cabe tampoco mentir y decir que no se conocía a una determinada persona, el bigotes, y luego referirse a él en grabaciones anteriores como su “ amiguito del alma” . La mentira es también causa de dimisión en los cargos y responsables públicos, un lugar del que hay que huir, salvo que se intente ocultar actuaciones inconfesables.

No puede el Partido Popular seguir mirando para otro lado. No debe enredarse en el sordo laberinto de las sospechas de una conspiración. No quiere, sin embargo, afrontar la situación con la gallardía que exige la limpieza que debe obrar en las actuaciones de todos los hombres y mujeres de la vida pública española. Nunca la dirección del Partido Popular exigió la dimisión del tesorero y exgerente del partido, Bárcenas, a pesar de las graves imputaciones que sobre él recaen, sino que tuvo que ser él mismo, tras muchos meses (de conversaciones) el que dejara el cargo. ¿A qué espera ahora el Partido Popular para poner pie en pared a una corrupción, a una red clientelar, a un entramado societario, a una vergonzosa trama de financiación ilegal, que ha convertido en una fosa séptica las comunidades autónomas de Valencia y de Madrid?

No basta con serlo sino que además hay que parecerlo. Pero sobre todo no hay que serlo. La honradez se demuestra día a día, hora a hora, no caben excepciones, ni ventiladores. No hay que permitir que la influencia de los cargos públicos sea utilizada para el enriquecimiento personal de un grupo reducido de pillabocadillos sin formación ni mérito. Ni siquiera el afecto al poder puede ser excusa para permanecer un segundo más en un cargo que no se merece.

Antonio Miguel Carmona es profesor de Economía y secretario de Economía del PSM-PSOE


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