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Diez años en el torbellino: Nuevas Superpotencias: El Mundo tras el 11-S

31/12/2009 20:21 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

La guerra global contra el terrorismo a raíz de los atentados del 11 de septiembre marcó el arranque del siglo XXI, pero el futuro del mundo se juega ahora en el tablero de las relaciones entre Estados Unidos y la cada vez más poderosa China

La historia no tiene una predilección especial por los números redondos. La década de 1980, por ejemplo, empezó en mayo de 1979, cuando Margaret Thatcher derrotó a los laboristas en el Reino Unido. La década de 1990 también empezó antes de lo previsto, justo en el momento en que cayó el muro de Berlín, en noviembre de 1989. Y la primera década del siglo XXI arrancó con los atentados terroristas del 11 de septiembre del 2001 en Nueva York y Washington.

Hay décadas que están marcadas por las ideas. Las ideas son algo distinto de los acontecimientos. Las ideas son consecuencia a menudo de los acontecimientos, aunque también son la causa que desencadena los acontecimientos. Los regímenes comunistas fueron producto, al menos en parte, de la idea de Marx de que la historia terminaría con la victoria del socialismo. En sentido contrario, la idea de Francis Fukuyama de que la historia terminó con el triunfo de la democracia y del libre mercado fue consecuencia del acontecimiento que puso fin al siglo XX: el fracaso comunista. En la década de 1980, la idea que desencadenó los acontecimientos fue el ultraliberalismo económico; y en la década de 1990, la idea que definió el periodo fue la globalización, la visión de un mundo más interdependiente. La primera década del siglo XXI la han definido los atentados en Nueva York y Washington, que iniciaron un periodo caracterizado por el terrorismo global, desde Londres hasta Bali, pasando por Madrid y Estambul. Pero en esta década también ha dominado una idea: la denominada guerra global contra el terrorismo, cuya primera batalla empezó en Afganistán, donde el régimen talibán dio refugio a Osama Bin Laden, máximo responsable del 11 de septiembre. La idea que dominó la presidencia de George W. Bush fue la neoconservadora, una cosmovisión maniquea. Y el temor y la ira suscitados por los atentados del 11 de septiembre facilitaron a los neoconservadores la puesta en práctica de su idea, que, entre otras cosas, afirmaba que el desafío soviético se había transfigurado en islamismo combativo.

Bush invirtió su primer mandato en la búsqueda de las armas de destrucción masiva. Al final de la historia, se supo que éstas -las hipotecas subprime- se hallaban en los subterráneos de Wall Street

Los derrocamientos del régimen talibán (2001) y de Sadam Husein, dictador de Iraq (2003), marcaron el momento unipolar, el periodo de máximo poder estadounidense. Pero la visión neoconservadora demostró ser incapaz de reorganizar el mundo. La Administración Bush pretendió revolucionar, con las guerras de Afganistán e Iraq, el sistema heredado de la Guerra Fría. Pero el resultado fue un desastre, entre otras cosas porque la guerra contra el terrorismo no se convirtió en ningún principio organizador del sistema internacional. Bush anunció la democratización de Oriente Medio a partir de Iraq, pero Oriente Medio ha cambiado para peor. Las autocracias egipcia y saudí, por ejemplo, se han hecho más duras, que no quiere decir más fuertes. Iraq es un caos, Irán se ha convertido en una potencia regional; nuevos actores no estatales, como Al Qaeda, Hizbulah, Hamas y el Ejército del Mahdi, se han consolidado, y la paz entre palestinos e israelíes provoca el escepticismo general.

El terrorismo global ha afectado a las sociedades occidentales, pero la guerra contra el terrorismo dejó en segundo término los acontecimientos que se desarrollaban en Latinoamérica, donde no cesa el populismo, en África, atormentada por la pobreza, las rivalidades tribales, la tragedia de Darfur y las enfermedades, y en Asia, donde crecen las dos superpotencias emergentes: China e India. En definitiva, el mundo comenzó a hacerse multipolar. Bush invirtió su primer mandato en la búsqueda de las armas de destrucción masiva que, se decía, tenía Sadam. Al abandonar la presidencia, se supo que estas armas -las hipotecas subprime- se hallaban en los subterráneos de Wall Street. Entonces, en una fecha tampoco redonda, acabó el momento unipolar y, poco después, Obama entró en la Casa Blanca. Era el inicio de una década multipolar en la que la organización del mundo no dependerá de la guerra antiterrorista, sino de las relaciones entre Estados Unidos, la superpotencia, y las potencias emergentes, empezando por China.

El terrorismo global ha afectado a las sociedades occidentales, pero la guerra contra el terrorismo dejó en segundo término los acontecimientos relevantes que se desarrollaban en paralelo


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