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Diez años en el torbellino: La era de la hiperconexión: La edad digital

05/01/2010 23:34 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Nadie habría anticipado diez años atrás la expansión de las redes sociales en Internet o del teléfono móvil. Los cambios en el ámbito de la tecnología y las comunicaciones son vertiginosos. Los límites sólo los pone la imaginación

¿Qué habría pensado si hace diez años le hubieran dicho que a finales del 2009 unos 350 millones de personas contarían prácticamente a diario su vida en una web llamada Facebook? ¿Y si, en un momento en que muchas personas se resistían a tener móvil, le hubieran contado que usted posiblemente llegara a tener dos o más? ¿O que habría gente anónima, incluso usted mismo, que se haría famosa por aparecer en una web de vídeos con el extraño nombre de YouTube?

La dirección en que han evolucionado las tecnologías de la información, Internet y las comunicaciones han sido, cuando menos, sorprendente. Basta repasar algunas de las promesas que hace diez años hacían los gurús de la red: Internet iba a dar lugar a una nueva economía sin crisis -la burbuja de las puntocom pinchó ya a finales del año 2000, y mejor no hablar de la actual situación económica-; el aumento de la productividad propiciado por las nuevas tecnologías haría que se trabajara menos (¿realmente hoy se trabaja menos horas?); o, como decían los más agoreros, Internet conduciría a un mayor aislamiento y alienación de sus usuarios -las redes sociales son justamente lo contrario, y el gran éxito de la telefonía móvil demuestra que la gente está ávida por comunicarse-. Ya se sabe que hacer previsiones es difícil... especialmente cuando se refieren al futuro.

Hace unas semanas, los Webby Awards, algo así como los Óscar de Internet, hicieron pública la lista de los grandes hitos de la red en la década que ha terminado. Y en esta clasificación destacaban especialmente tres cosas. La primera es que los usuarios de la red con intereses comunes pueden interactuar, vincularse o asociarse sin intermediarios. Se trata de las redes sociales como la ya mencionada Facebook (abierta al público en general hace sólo tres años) o Twitter, innovaciones que, en un alarde de mercadotecnia, recibieron el nombre de web 2.0.

Segunda tendencia: cualquier usuario puede convertirse en un emisor de contenidos. YouTube ha hecho famoso a más de uno, intencionadamente o no, y los blogs han puesto en evidencia la capacidad de generar información por algunos, y el exhibicionismo emocional de muchos otros.

Los cambios que se han producido, a pesar de su origen tecnológico, traen consigo unas consecuencias que van más allá, para alcanzar de lleno al ámbito económico, social, cultural e incluso político

Y tres: Internet es una herramienta ilimitada para conservar y difundir el conocimiento. El rotundo éxito de Wikipedia es una contundente y en ocasiones polémica demostración de la democratización tanto del acceso como de la generación de conocimientos.

Sin embargo, la actual revolución digital no se limita a Internet sino que es mucho más amplia. ¿Cuál sería la gran diferencia entre un bolso de, pongamos por caso, 1993, y uno de hoy? Pues que hoy habría un teléfono móvil en prácticamente la totalidad de ellos, sin duda, la innovación tecnológica que más éxito ha tenido en las dos últimas décadas, y que en la que ahora termina ha vivido su consolidación: hoy en España hay más celulares -superan los 50 millones de líneas- que habitantes. A estas alturas, los teléfonos han dejado de servir únicamente para hablar y, además de los consabidos SMS -21 millones diarios en España-, tienen capacidad para conectarse a Internet, transmitir imágenes, organizar la agenda. Son verdaderos ordenadores de bolsillo.

Como es obvio, los cambios que se han producido, a pesar de que tienen su origen en la tecnología, traen consigo unas consecuencias que van más allá, para alcanzar de lleno al ámbito económico, social, cultural e incluso político. Las empresas, ahora sí, se han incorporado de lleno a las nuevas tecnologías, tanto para buscar nuevos mercados como para adoptar otras formas de organización. El concepto de propiedad intelectual vigente el siglo XX parece haber entrado definitivamente en crisis, a pesar de los parches legales que tratan de salvarlo. Los medios de comunicación han visto nacer nuevos canales y otra competencia, y el concepto de ocio -sólo hay que pensar en cómo se ha desarrollado la oferta televisiva- evoluciona a marchas forzadas. Y en el ámbito político, sería imposible entender el triunfo de Obama sin Internet.

Empieza una nueva década para las tecnologías de la información, y si en los próximos años la velocidad de los cambios es tan elevada como en las dos últimas décadas, continuará siendo igual de difícil hacer previsiones. ¿Se atreven?

Uno, los usuarios de la red con intereses comunes pueden interactuar. Dos, cualquier usuario puede emitir contenidos. Tres, Internet es ilimitada para conservar y difundir el conocimiento


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Marea Roja (4 noticias)
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