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Seis años sin saber si era violín o Lady Grecian

01/06/2018 21:20 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Queremos sacar a Guillem Martínez a ver mundo y a contarlo. Todos los meses hará dos viajes y dos grandes reportajes sobre el terreno. Ayúdanos a sufragar los gastos y sugiérenos temas (info@ctxt.es).

"Por cierto, que no es tono violín". Escuché esta frase en una tertulia política a primera hora de la mañana en la que se intentaba adivinar el color de tinte del ya expresidente del Gobierno. Una magnífica forma de empezar mi mañana porque apenas unos minutos antes yo había pedido en mi perfil de twitter la necesidad urgente de un presidente guapo. Yo, la que banaliza. Yo, la que se toma la vida poco en serio. Yo, la que considero que el interior está sobrevalorado. Y Pedro Sánchez no es tan guapo como Zidane, ya lo sé, pero da gusto verle.

Nos pidió el director de Ctxt (que como Pedro, tampoco se tiñe) que comentáramos la moción de censura. Para no dejarme llevar por esa cosa de la belleza, lo escuché por la radio. A ese José Luis Ábalos que había desayunado fuerte o quizá simplemente lo unió con la cena y que parecía pareja de tasca de Rafa Hernando (el primero parece más de bar de bravas y el segundo de ese tipo de pubs que todavía existen en los que con la cerveza te ponen un kilo de almendras, aceitunas y patatas de aperitivo y los asientos son de cuero). Llegó Mariano, del que se han dicho tantas cosas malas que una llega hasta a empatizar un poco. He dicho sólo un poco.

Y se puso a hablar. El de Pontevedra es buen orador, pardiez, y más comparado con su telonero del PSOE, pero le faltó sacarse su miembro viril (que tiene nombres mil, como cantaba Leonardo Dantés) para demostrarnos que la cosa ésta de la política en el fondo se la sopla un mucho. Que el apocalipsis iba a llegar si lo sacábamos de La Moncloa, que los "mercaos" se iban a hundir estrepitosamente y que el "Estao" iba a pasarlas canutas. Vamos, un lío.

Cuando salió el ya presidente del Gobierno me acordé de cuando le entrevistamos en Ctxt. Yo ese día no podía ir y pregunté a una de las personas que lo tuvo delante qué le había parecido: "Es más bonito que bueno", me dijo. Pero Pedro salió poco acomplejado, como cuando Olivia Newton John quiere dejarle clarinete a John Travolta en Grease que Sandy de boba no tiene un pelo. Un discurso que quizá alargó demasiado, pero en el que demostró altura, la suficiente como para que Federico Jiménez Losantos dijera en antena: "Ha estado perfecto. Si hasta hace nada pensaba que era un lerdo, lo retiro". Hoy ya pensaba que se entregaba a la ETA y a las hordas separatistas, pero fue un momento precioso, la verdad.

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A Pedro le ayuda el porte, vocalizar y la voz de galán, también lo de tener un suegro propietario de la Sauna Adán y otros sitios de moral laxa. Que estoy de abogados del Estado y oposiciones duras hasta los pelos. Y qué carajo, que está muy bien que llegue un Sánchez a la Moncloa. Después de Letizia, es el ascensor social más bonito del que he sido testigo.

Yo tenía muchas ganas de escuchar a Rivera. Porque se le ha quedado la misma cara que cuando yo me encontré a mi ex por la calle abrazado a otra. Compuesto y sin Ibex. Salió regañón, tirando de manual de autoayuda, tendiendo manos (lo que le gusta a este hombre abrazarse, por favor)... pero cuando al Príncipe Centrista (se lo tomo prestado a mi colega Rocío Pérez) se le saca del guión y el storytelling, le falla el algoritmo. En el fondo la culpa no es del todo suya. Los políticos y los que mandan en general tienen la irritante manía de vivir en una burbuja de autocomplacencia, así que me imagino al político catalán escogiendo el tapizado del sofá de su futuro hogar como presidente hace un par de días y ahora mira, te quita el sitio uno que igual ni siquiera ha leído a Kant.

Sí que vi a Pablo Iglesias, que optó una vez más por rapear. Quedaba raro que le hablara a un bolso de Loewe (aunque yo le hablaría a cualquier cosa de esa marca con tal de quedármelo luego) y me gustó que recordara que las principales víctimas de todo esto son los votantes del PP (entre los que está buena parte de mi familia y varios de mis amigos). A mí Pablo ya me parece un político desdibujado y desinflado, también sobrevalorado incluso antes de que firmara las escrituras de Galapagar. Para cuando hablaron las confluencias, yo ya estaba haciendo la cena, me disculpen los aludidos.

Esta mañana me fui al mercado. En la frutería hablaban de miedo, de lo que nos iba a venir encima. Miré a mi alrededor y no vi a Cospedal ("Lo siento por España") ni a ninguno de los directores de periódico que esta mañana anunciaban el fin de la estabilidad y de los tiempos en general. Luego me fui al Paseo del Pintor Rosales, una zona estupenda y cara de Madrid. Dos jubiladas mucho mejor peinadas que yo hablaban en una terraza sobre "la ETA y los separatistas", una madre y un hijo de unos 50 con cara de no haber madrugado jamás tomaban un zumo de tomate ("será un bloody mary", me dijo mi acompañante), otro pasó con un cordón de las gafas de la bandera de España y una teba. Y no lloraba ninguno.

Mis amigas de colegio comentaron jubilosas que la guardaespaldas que acompañaba a Rajoy anoche tras salir de su sobremesa y lo que surja fue compañera nuestra. Una de Getafe velando por la seguridad del señor plasma. ¿Ven? Otro caso de ascensor social de libro.

Mariano, no te voy a echar de menos, pero ahora que vas a tener más tiempo libre... ¿Si no es tono violín, cuál es?


Sobre esta noticia

Autor:
Criticic (2156 noticias)
Fuente:
ctxt.es
Visitas:
2474
Tipo:
Reportaje
Licencia:
Creative Commons License
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