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Nuevo año, Viejas hambres humanas

01/01/2011 15:52 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

El mundo ha amanecido igual que siempre, con su aurora acostumbrada, embelleciendo el horizonte con sus rojos de fuego y sus azules angélicos transparentado por el mismo sol de siempre tributando, desde su origen la vital calidez al Planeta Tierra

Por Ernesto R. del Valle (Poeta del Mundo)

El mundo ha amanecido igual que siempre, con su aurora acostumbrada, embelleciendo el horizonte con sus rojos de fuego y sus azules angélicos transparentado por el mismo sol de siempre tributando, desde su origen la vital calidez al Planeta Tierra. El ruido infernal de las grandes metrópolis se deja oír desde muy temprano a través de las ventanas de nuestra habitación y los pesares individuales, las angustias y el stress, continúan siendo la monótona condición humana, desde las islas del Poloponeso, -las árticas zonas del norte del planeta-, hasta las áridas y candentes arenas del desierto Líbico. En todas partes del mundo, la mayoría de los seres humanos hemos vivido, más mal que bien, mientras la minoría la ha pasado mucho más bien que mal, gracias al status quo de las sociedades organizadas entre pobres muy pobres y ricos muy ricos, pasando el tamiz por las demás clases sociales que se regeneran una y otra vez gracias también a las Leyes que rigen este tipo de sociedades. Existen las mismas organizaciones mundiales creadas para mantener el mundo en esa necesaria y crucial división de clases. En la primera década del s. XXI, a pesar de los adelantos del Hombre en la ciencia cibernética y cósmica, hay sociedades primitivas, seres que viven desnudos, mal alimentados, árboles por viviendas. Algo que para los mercaderes de la desgracia es un tesoro turístico.

Pero las Sociedades tienen sus Imperios, allí se convive entre los Repartos Miserias, el egoísmos, el saqueo, los asesinatos y robos y las increíbles Villas Millonarias, con sus angustias y desazones, su desidia, el desasociego y esa neutral espiritualidad religiosa. Existen ciudadanos sin casa y reales residencias. Ciudades Metrópolis en las que viven hacinados millones de seres, prostituidos por las luces y las riquezas con que sueñan alcanzar alguna vez. Porque de sueños se vive en las ciudades, pesadillas de las grandes urbes. Pesadillas tienen los que han alcanzado el gran sueño, por no perder lo ya alcanzado a costa de tanto bregar contra la justicia, viviendo del trabajo, la miseria, el sudor y los sinsabores ajenos, haciendo millonarios fraudes, catapultando su espíritu emprendedor hacia los beneficios que reporta el andar entre políticos.

Ante toda esta parafernalia, el hombre y la mujer más pobres y sencillos, del planeta reciben el Año Nuevo y lo saludan con una sonrisa que les ilumina el rostro, con esos comparto mi pedazo de pan por ellos levanto mi copa de vino.

Entre toda esta baraúnda de ideas, surge la poesía trastornada y severa, tan atestiguadora como acusadora, tan virgen como la aurora que nos sorprende cada día.

Reveladora de lo interno y espiritual que brota en el hombre o la mujer que la proclama y hace suya.

...consumir un poco de nuestro tiempo para alimentarnos espiritualmente, acariciando en nuestro interior la solidaridad para con los más necesitados

Por todo esto hermanos, colegas de la palabra, intentemos, en estas primeras horas del nuevo año, consumir un poco de nuestro tiempo para alimentarnos espiritualmente, acariciando en nuestro interior la solidaridad para con los más necesitados.

No hagamos planes para el éxito, y si los hacemos, revistamos nuestra conciencia con el día a día y el ahora de las grandes multitudes que en toda la redondez del planeta, viven desde el tiempo de las cavernas, con sus enfermedades, padeceres económicos y espirituales desde la islita Jan Mayen, perdida en el mar de Groenlandia hasta. las Islas Chatham en el Pacífico.

EL HAMBRE Y LA RIQUEZA

1

Un día El Hambre

se vistió con prisa;

se puso dientes

de morder en fiesta,

pintose el rostro

se afeitó la testa,

dejó la mueca

que cambió en sonrisa.

2

Así Iba El Hambre

con su nueva cara

a la fiesta del pan y la riqueza;

bajo el brazo,

el pan de la pobreza;

en su mano,

la más vieja cuchara.

3

Se hartó El Hambre

de carnes y espejismos,

de vanas ofertas

y cómplices guiños,

de engañosas palabras

...las Sociedades tienen sus Imperios, allí se convive entre los repartos miserias, el egoísmos, el saqueo, los asesinatos y robos y las increíbles Villas Millonarias

tras las puertas.

4

Al regresar, El Hambre

vio los mismos

desalojos

y muriendo los niños;

vio en el mundo

¡las esperanzas muertas!


Sobre esta noticia

Autor:
Ernesto R. Del Valle (102 noticias)
Visitas:
5701
Tipo:
Opinión
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