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60 Aniversario de la República Popular China

12/10/2009 06:07 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

China: ninguna palabra de los traumas causados por el ascenso del comunismo.

Por Andrew Jacobs- The New York Times

Meng Qinhua, sobreviviente de la hambruna (The New York Times)

Meng Qinhua, sobreviviente de la hambruna (The New York Times)

CHANGCHUN, China – A diferencia de otras ciudades tomadas por el Ejército Popular de Liberación durante la guerra civil china, no hubo muchedumbres para recibir a los vencedores que marchaban triunfantes por las calles de esta ciudad industrial en el corazón de Manchuria.

Aunque se sentían aliviados por el término de las hostilidades con el Ejército Nacionalista de Chiang Kai-Shek, la mayoría de los habitantes – los que no perecieron durante el sitio de 5 meses – simplemente estaban demasiado débiles para salir afuera. "Estábamos tendidos en cama muriéndonos de hambre", dijo Zhang Yinghua, de 86 años de edad, al recordar la hambruna que cobrara la vida de su hermano, hermana y la mayoría de sus vecinos. "Ni siquiera podíamos arrastrarnos."

Lo que los libros de historia china proclaman como una de las victorias decisivas de la guerra, las tropas de Mao hicieron que la formidable guarnición Nacionalista que ocupaba Changchun muriera de hambre sin disparar un tiro. Lo que la historia oficial no revela es que por lo menos 160, 000 civiles también murieron durante el asedio a la ciudad nororiental, que duró de junio a octubre de 1948.

El pasado 1ro. de octubre, la República Popular China disfrutaba de su aniversario 60 dejando boquiabiertos por sus grandes pompas, pero no hubo pausas solemnes por las vidas perdidas durante el ascenso al poder del Partido Comunista Chino – no para las decenas de millones de personas que se calcula murieron durante la guerra civil, ni para los millones de terratenientes, simpatizantes Nacionalistas, y otros considerados como enemigos, que fueron erradicados durante la avanzada de Mao para consolidar el poder.

"Changchun era como Hiroshima, " escribió Zhang Zhenglu, un teniente coronel del Ejército Popular de Liberación, quien documentó el sitio en el libro "Nieve Blanca, Sangre Roja", que fue inmediatamente prohibido después de su publicación en 1989. "Las víctimas de la guerra fueron casi los mismos. Hiroshima tomó nueve segundos, Changchun cinco meses."

Las 40, 000 sobrevivientes, lo lograron comiendo insectos, cinturones de cuero, y en algunos casos, los cuerpos tirados en las calles. Cuando las tropas comunistas ocuparon la ciudad, cada hoja y brizna de hierba se había consumido durante los meses finales críticos.

No hay monumentos ni placas que conmemoren los eventos que diezmaron la población de Changchun. La mayoría de los jóvenes desconocen los aspectos lúgubres del sitio, y los sobrevivientes, ahora en sus 70 y 80 años de edad, son renuentes a hablar del trauma enterrado desde hace tiempo. "Siempre escuché que Changchun fue capturada sin derramamiento de sangre, " dijo Li Jiaqui, estudiante de secundaria de 17 años, sentada en los peldaños del Monumento de Liberación de la ciudad.

Los estudiosos chinos han tratado principalmente de evitar este tema. Cuando se les preguntó sobre el episodio, muchos historiadores se negaron a ser entrevistados. Zhou Jiewen, un físico nuclear jubilado en Changchun, se ha convertido en un experto auto-didacta sobre el sitio. Explicó que muchos detalles importantes – si se dieran a conocer ampliamente – empañarían la reputación del ejército como defensor del hombre común. Estos incluyen disparar a civiles que trataban de escapar de la ciudad, ignorar las súplicas de las madres sosteniendo en el aire a sus hijos muriendo de hambre al otro lado de las barricadas cercadas con alambre de púas. "Causar la muerte de tantos civiles fue un error garrafal del Ejército de Liberación Popular y es una tragedia sin precedentes en la guerra civil", dijo el Sr. Zhou.

Aunque la historia suelen escribirla los vencedores, el Partido Comunista Chino no ha escatimado esfuerzos para cambiar el pasado para servir a su narrativa central. Los libros de texto retratan la revolución como el resultado inevitable de un levantamiento popular; en meses recientes las películas patrióticas inundan la televisión, donde sin sutileza glorifican las tropas de Mao como libertadores generosos. Los aspectos desagradables de la revolución se omiten a menudo, incluso a los inocentes atrapados en el fuego cruzado.

Festejos de la Revolución y ¿los muertos?

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"El Partido no usa la historia objetiva, " dijo Bao Pu, un editor de Hong Kong quien enfureció la primavera pasada a los líderes del partido al imprimir "Las Memorias de Zhao Ziyang, ", el depuesto líder del Partido Comunista Chino, que pasó 15 años bajo arresto domiciliario después de oponerse a la persecución violenta de los protestantes en pro de la democracia en 1989. "La idea básica es que la historia puede ser reescrita y utilizada como una herramienta del estado. Pero se requiere de una constante censura y tiene un efecto destructivo en la sociedad."

Otras consecuencias imprevistas por suprimir la verdad son difíciles de cuantificar. Muchos chinos, especialmente los que crecieron durante los años tumultuosos de la guerra, hambruna y persecución política, llevan las heridas psíquicas que rara vez se expresan y mucho menos se han curado.

Lung Ying-Tai, profesora de la Universidad de Hong Kong que estudió el sitio de Changchun, dijo que casi todos los oficiales del ejército que entrevistó para su libro sobre la guerra civil, "Río Grande, Mar Grande – Historias no contadas de 1949", lloraron cuando contaron lo que habían vivido. "Es un trauma nacional indescriptible que no se ha abierto ni tratado levemente al menos una sola vez en 60 años, ", dijo.

El libro, que se publicó el mes pasado en Taiwán y se prohibió inmediatamente en China continental, intenta retratar el horror de la guerra civil a través de las historias de sus sobrevivientes. "Ya no hay muchos que puedan recordar con claridad, " dijo.

Los sobrevivientes de edad que se reúnen en el Parque del Trabajo en Changchun no están dispuestos a contar sus historias. Luego de instigarlos, los detalles salen a relucir. Describen a bebés demasiado débiles para llorar, novias vendidas por un bocado de comida y donde miles murieron a la vista de las tropas bajo las órdenes del General Lin Biao de convertir a Changchun en una "ciudad muerta", convertida en tierra de nadie.

En los primeros meses de asedio, se podía comprar comida, aunque a precios exorbitantes. Para el final del verano, la gente canjeaba gruesos anillos de oro por una galleta.

"Al principio, comíamos sorgo podrido, luego mazorcas de maíz y después la corteza de los árboles, " dijo Men Qinhua de 85 años de edad. "Después de una semana de no comer, estabas muy somnoliento. Una vez que ocurre, comienzas a morir."

La poca ayuda recibida desde el aire, entregados por los aviones americanos, fueron engullidos rápidamente por las tropas Nacionalistas. Cuando terminaron, los soldados robaban la comida de los civiles a punta de pistola. En las barrios más pobres de la ciudad, de acuerdo a "Nieve Blanca, Sangre Roja", 9 de 10 familias perecieron.

Aunque su familia era relativamente acomodada, Zhang Yinghua dijo que para el final del verano, no había nada que comprar. Abrieron sus almohadas y consumieron las hojas de maíz de relleno. Luego, hirvieron y comieron cinturones de cuero.

En aquel entonces de 25 años de edad, la Sra. Zhang Yinghua comprendió que tragando algo tan difícil de comer era la única forma de sobrevivir. "Cada día, comíamos una cucharada, lo suficiente para mantener una pequeña llama de vida, pero los niños no pudieron, " dijo. Cuando su hermana de 6 años y su hermano de 9 años finalmente murieron, sus padres, que apenas podían sostenerse en pie, arrastraron sus cuerpos a la calle.

Algunos de los encargados de cumplir el bloqueo se han arrepentido de su participación. Wang Junru dijo que tenía 15 años cuando los comunistas lo obligaron a enlistarse en la milicia para adolescentes. Luego, se unió a otros 170, 000 soldados con órdenes de hacer retroceder a los hambrientos civiles. "Nos dijeron que eran el enemigo y tenían que morir, " dijo.

Cualquier entusiasmo que tenía por la revolución se extinguió con los 23 años que sirvió en un campo de trabajos forzados – castigo, dijo, por insultar al familiar de un funcionario del partido cuando era un estudiante universitario. Después de su liberación, pasó el resto de su vida laboral transportando troncos.

Ahora de 76 años de edad y con amargura, dijo que los jóvenes deberían aprender de lo ocurrido en Changchun – y durante toda la guerra civil. "Sólo conocen la propaganda, " dijo. "Quizás si supieran lo horrible que fue la guerra, tratarían de evitarla en el futuro."

Li Bibo contribuyó con la investigación

Artículo original en inglés:

http://www.nytimes.com/2009/10/02/world/asia/02anniversary.html?pagewanted=1& _r=2& ref=asia

Traducción del inglés al español: Elizabeth Chung y Lucía Aragón


Sobre esta noticia

Autor:
José Jimenez (237 noticias)
Fuente:
deorienteaoccidente.wordpress.com
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5131
Tipo:
Reportaje
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Distribución gratuita
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