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Anfetaminas: causa de accidentes, psicosis y toxicidad cardiovascular

22/09/2009 23:19 1 Comentarios Lectura: ( palabras)

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ANFETAMINAS: CAUSA DE ACCIDENTES, PSICOSIS Y TOXICIDAD CARDIOVASCULAR

Los efectos estimulantes de las anfetaminas producen una dependencia psicológica. Sus consumidores buscan a través de ellas el aumento de una mejoría anímica, del estado de alerta y de la concentración, así como de la capacidad para realizar actividades físicas, más una sensación general de bienestar.

La anfetamina se produjo en 1927 en los Estados Unidos, pero recién en la década siguiente fue comercializada a gran escala. Su uso y abuso se extendió rápidamente, siendo utilizada por sus propiedades estimulantes en todas aquellas tareas profesionales o deportes en los que se exigía un rendimiento intelectual o físico intenso.

La vía de administración es la oral, aunque también se utiliza la intravenosa o, como en el caso de la metanfetamina, la intranasal.

Dependencia

En principio, los patrones de ingesta son aislados (los fines de semana, época de exámenes) y van seguidos de largos períodos de abstinencia. La mayor parte de los adeptos mantienen estas dosis esporádicas por muchos años y, después, posiblemente, las abandonen sin darse cuenta, como ocurrió durante las décadas del sesenta y setenta con la mayoría de los estudiantes que las consumieron.

Sin embargo, quienes aumentan progresivamente las dosis, desarrollan un cuadro de dependencia.

Cuadro clínico

Esta droga adelgaza mucho, ya que son inhibitorias del apetito. Los consumidores se ven inquietos y en contínuo movimiento. Los efectos de las dosis moderadas dependen de la stuación mental y de la personalidad del individuo. Las principales consecuencias en: total vigilia, gran estado de alerta y disminución de la sensación de fatiga, elevación del ánimo con incremento de la iniciativa, de la autoconfianza y de la capacidad para concentrarse, frecuentemente con euforia e intensidad de las actividades motoras y del lenguaje.

Mejora la ejecución de las tareas mentales simples pero, aunque se puede lograr una mayor cantidad de trabajos, se acrecienta el número de errores.

Cuando el uso se prolonga en el tiempo y se ingieren grandes dosis, empiezan a observarse síntomas de depresión y fatiga.

En tanto, en muchas personas la suspensión de la droga va seguida de dos o tres días de intenso cansancio, pereza y opacidad mental.

Los grandes consumidores de anfetaminas son proclives a padecer accidentes, debido a la excitación, la sensación de grandiosidad, el cansancio y la somnolencia consecutivos. Además de los efectos tóxicos mencionados, también pueden aparecer: mareos, temblores, disminución del apetito sexual, debilidad, insomnio, confusión, agresividad, ansiedad, delirio, alucinaciones, pánico.

También pueden detectarse tendencias suicidas u homicidas, sobre todo en personas con trastornos mentales, aunque estos efectos pueden desencadenarse en cualquier persona si toma suficientes cantidades por períodos extensos.

La toxicidad cardiovascular se manifiesta con: cefaleas, palpitaciones, arritmias cardiacas, e hipertensión o disminución de la presión arterial.

Cuando la ingesta se realiza en dosis altas y por largos eríodos, casi inevitablemente termina produciéndose una psicosis paranoide. En raras ocasiones la psicosis se precipita por una sola dosis alta o por reiteración de dosis moderadas. Esta "psicosis anfetamínica" se caracteriza por delirio persecutorio y sentimientos de omnipotencia; repentinamente surgen alucinaciones e ideas delirantes en plena claridad de conciencia.

Tratamiento

Como en cualquier adicción es importante averiguar las razones o motivos que llevaron a la persona a consumir las anfetaminas, debiendo efectuarse un estudio de la persona adicta como de la familia.

Como norma de orientación general, hay que tener en cuenta que durante el tratamiento el enfermo necesita afrontar la abstinencia a drogas en un medio suficientemente continente.

Los consumidores moderados podrán lograr dicho objetivo si reciben un gran apoyo por parte de sus familiares y una adecuada estrategia psicoterapéutica y psiquiátrica que abarque a ambos. En situaciones más graves es prácticamente imposible abandonar el consumo fuera del medio altamente controlado que provee una internación.

El trabajo en equipo, integrado por médicos, psicólogos, psiquiatras, toxicólogos, fisioterapeutas, enfermeras especializadas, permite un abordaje múltiple que debe continuar luego del alta. El equipo debe estar preparado para afrontar las frecuentes recaídas que pueden sufrir los pacientes.

El cuadro de psicosis anfetamínica con delirio y alucinaciones visuales y auditivas se revierte muy bien con las fenotiazinas y la clorpromazina. Asimismo, el haloperidol se ha utilizado con notable eficacia. La acidificación de la orina con vitamina C, acelera la eliminación de la anfetamina del organismo.

Fuente: Sean Connolly: Amphetamines (Just the Facts). Heinemann Library 2000, Reino Unido


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Marcela Toso (3015 noticias)
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Tipo:
Nota de prensa
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Usuario anónimo (04/02/2014)

me parece muy interesante
gracias por la informacion!!!