Globedia.com

×

Error de autenticación

Ha habido un problema a la hora de conectarse a la red social. Por favor intentalo de nuevo

Si el problema persiste, nos lo puedes decir AQUÍ

×
×
Recibir alertas

¿Quieres recibir una notificación por email cada vez que Alec Renard escriba una noticia?

Anayansi Bañuelos presenta el libro "La raíz siniestra de Ernesto Atenco", del escritor Héctor Alejo Rodríguez

19
- +
15/05/2017 18:22 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

La antropóloga resalta el valor holístico de la obra desde el enfoque social y cultural de la realidad mexicana en la Trigésimo Octava Edición de la Feria Internacional del Libro en el Palacio de Minería

“La raíz siniestra de Ernesto Atenco” se inserta en ese México de provincia, de principios del siglo XX a inicios del siglo XXI, el cual huele a sangre, a corrupción, a la crisis que ha devastado y trasquilado las entrañas del país. La narrativa del escritor Héctor Alejo Rodríguez nos invita a sumergirnos y reflexionar en una multiplicidad de realidades, porque, como el mismo escritor subraya, “hay quien se redime a golpes y noquea un sueño de nostalgia. Porque cualquiera puede llevar a Ernesto colgado de la entraña, y ser nadie, ser todos, y descubrir que llevamos algo de siniestro”, pero a la vez compasivo, porque somos producto de la exacerbación, de la bipolaridad de la naturaleza humana, donde nos despojamos los unos a los otros, sometidos por la locura, la pasión, el deseo, subsumidos en un sistema que nos mata cada día, nos aniquila y nos invisibiliza.

 Héctor Alejo utiliza el cuento como narración basada en hechos reales o imitados de la realidad, cuya principal condición es la credibilidad, creando el efecto de que lo que cuenta puede ser dramáticamente cierto. El cuento realista es una representación seria y a veces trágica de la realidad y nuestro autor parte de la observación directa de su contorno y lo refleja en esta obra con verosimilitud.

 Las narraciones de “La raíz siniestra” como cuentos realistas nos proponen una idea cabal y verdadera del México que nos rodea en todos sus aspectos: material, moral, económico, político y religioso. Por ello, la realidad muestra su esencia y existencia, y la descripción del medio en que éste se desarrolla como individuo o como ser social, es la materia literaria de estos relatos. En el afán de testimoniar la realidad inmediata, las obras resultan a menudo vastos cuadros sobre la vida, las creencias, el lenguaje y las tradiciones del mexicano contemporáneo. En estos casos, la anécdota se diluye o es solamente un pretexto para la descripción de caracteres y de costumbres.

 Los personajes que conforman la “La raíz siniestra de Ernesto Atenco” habitan en nuestras calles, son nuestros vecinos, somos nosotros mismos, es México, nuestra patria amedrentada, sometida, raptada, devaluada, devastada y ultrajada. Son los más de 206 mil personas víctimas del crimen organizado, del narco estado que nos mal gobierna. ¿Por qué señalo esto? Porque la muerte y el sufrimiento que enmarcan “La raíz siniestra”, nos lleva a esta realidad, que más que cuento es anécdota cotidiana.

 Me veo precisada a exhumar de los cuentos de Héctor Alejo, dolorosas verdades que nos trae a la memoria. De acuerdo con Javier Oliva, experto en seguridad nacional, en 10 años la cifra real de homicidios es incalculable, ya que existe una gran suma de personas desaparecidas, homicidios que no son calificados como tal y otros asesinatos cometidos por el crimen organizado de los que el gobierno no tiene conocimiento.

 La guerra contra el narco cumplió ya 10 años en México y las cifras de violencia no dan tregua. Diez años después de que Felipe Calderón inició esa lucha contra los bad hombres, el panorama de violencia, enfrentamiento entre cárteles, asesinatos y víctimas colaterales continúa siendo uno de los problemas que más azota el país.

 “Muy pronto la guerrilla tuvo noticias mías. Los fui a buscar después de que la desgracia trepo hasta donde me encontraba. Una familia completa masacrada por diversión. Dispuse de las armas y municiones de los hombres que había dejado en la cueva. La noche fue fácil, el sueño pesado, muchos se quedaron en él. Otros correlones alcanzaron a perderse ladera abajo. Fueron pocos. Me quede con lo abandonado y lo escondí en el laberinto de cuevas.” Alejo, H. (2016) “La raíz siniestra de Ernesto Atenco”, Querétaro, México. Par Tres Editores

 En la política estadounidense se tiene un precepto guía, “cada Presidente tiene su guerra”. Cada cuatrienio se crea o mantiene un enemigo al cual se le dirige toda la industria bélica; así funciona la política imperial norteamericana y su máquina de guerra. Calderón se lo creyó y nos ofreció su guerra transexenal, la cual no parece tener nada heroico, pues el enemigo (el llamado crimen organizado) se constituyó desde la descomposición de las policías municipales, estatales y federal, por tanto, ya venía organizado con marca de origen. La alta putrefacción policial, sirvió para dar perspectiva mayor a miles de delincuentes y pequeñas bandas, con las cuales convivimos a diario, y cuyos integrantes acribillan nuestras esperanzas de vida.

 “Por eso nos toco morir aquí, en el Llano Verde. Esperándolos, defendiendo a nuestras familias. Peleamos escupiendo la rabia. Levantando la frente a las balas, les hicimos sentir lo amargo del miedo. Y sucumbió el Llano bajo el peso de la sangre”. (Alejo, 2016, p.15)

 A finales de la administración calderonista la terrible “guerra” era percibida como la más agresiva y violenta en los últimos años. Según cifras oficiales al menos 106, 378 personas fueron asesinadas en ese periodo. Años después, en lo que va del mandato de Enrique Peña Nieto, el panorama de violencia, enfrentamiento entre cárteles, asesinatos, y víctimas colaterales continúa siendo una realidad en el país.

 La Procuraduría General de la República ha registrado un total de 28, 515 homicidios vinculados a la delincuencia organizada, en el periodo actual de Peña Nieto según detalló un informe elaborado por el Centro Nacional de Planeación, Análisis e Información (Cenapi). Se trata de la primera vez que el gobierno mexicano proporciona una estadística de este tipo, clasificando los casos en los que las personas fallecidas fueron, de alguna forma, vinculadas con el crimen. No obstante, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, la Secretaría de Gobernación y fiscalías, se detalla que durante ese mismo periodo ocurrieron al menos 63, 000 crímenes.

"Ernesto somos todos"

 “La noche caminó lenta. Quise respirar fuera de ese dolor. Anduve unos pasos y me encontré el lugar donde había muerto Armando. Había flores, una cruz de madera encima de la calle y por debajo pintado sobre el asfalto negro, la silueta de la sangre que se le había escapado a Armando, como si un grifo de agua se hubiera abierto hasta el tope. Sentí esa mano aplastante del enojo, de la ausencia y del por qué. El Tanque estaba encerrado en el Ministerio Público y era seguro que iría a prisión por homicidio. Ya era asesino de un asesino. Algo me decía que se declararía culpable.

-Todo porque no le dio a ese hijo de la chingada para una cervezas -me confesó Ulises entre sus tiempos de limpiarse los ojos y recuperar el aliento que le robaba el sollozo.

-Por una maldita cerveza, repetí. Lo absurdo era un manifiesto; una vida de diecinueve años y una cerveza poseían la misma valía. “Maldito Dios que permite estas locuras” pensé. Quise seguir una injuria más grande contra lo que no veía, no aceptaba, no entendía, lo único que pude hacer fue regresar junto a Ulises y unirme en el dolor de sus lágrimas….

Ibíd., p.87

 La narrativa de Héctor Alejo, el texto breve, es contundente, deja al lector con la sensación de que debe leer con la gravedad de poder ser parte de los territorios a que refiere. El manejo del realismo deja al lector con la certeza que ocupa lo siniestro ya en nuestras vidas, haciéndonos protagonistas que viven perseguidos por la culpa y el miedo.

 En el cuento “La cerveza” podemos identificar la multiplicidad de pesares que recaen en los dolientes, seres reales, que Héctor Alejo visibiliza, para quienes se les ha acallado la voz y las súplicas, ante un aparato de estado indiferente a las personas que continúan día a día perdiendo a su gente, porque han sido arrebatadas presas de la locura y el terror, ante ello nos queda la reflexión, la esperanza, confianza en acciones que nos permitan humanizarnos en ser parte de una común - unidad. Sepultamos a diario cuerpos, vidas, pero aún no sepultemos nuestras esperanzas, nos incorporamos a diario a la vida a sobrevivir batallas, a veces funestas…

 A través de la escritura de Héctor Alejo recorremos las calles de México, encontramos historias entrecruzadas, de personajes abatidos por el desconcierto, las instituciones, las leyes, los usos y costumbres, identificamos a seres ordinarios quienes desgastados por el caos y el devenir, evocan momentos que les permitan dibujar entre sí nuevas historias aderezadas con mezcal, toritos y cañitas.

 “…..-Voy cerrando los ojos, la mañana camina con su aire que no encuentra a la lluvia para que refresque algo; aún tengo el sabor de los tacos de Don Tobías en la boca, de esos que le quedan tan bien; de la cerveza con la botella blanca de frío de la tienda de doña Susanita. “Es el cansancio el que te adormila – dice Don Mauro desde muy lejos-, que te hace ver que el tiempo se estira y estira por la dolencia”. Que se estire lo que quiera, yo sólo quiero dormir y que el sueño me sepa a puro gusto, como cuando duermo después de haber cenado en Navidad.”

Ibíd., p.60

 En doce cuentos cortos los personajes deambulan a través del ciclo vital, se pasean por las demencias y nos esbozan sonrisas en veces tristes, en veces de júbilo, en esa inocencia infantil que se pierde en esos sueños profundos que nos despiertan abruptamente, para lanzarse a la realidad súbita y sublime, teñida de una escenografía campirana con olor a guerrilla, a selva, a noche, a montaña, a flores, a plegarias, es el olor a la carta de una abuela, quien se despide amorosamente de ti, de ustedes, de mi. Quién nos recuerda la entraña de la que nacimos y que nos hace uno a uno con nuestras diferencias, con nuestros miedos, nuestras similitudes…

 “Sí hijo, tu abuelo y yo tenemos historia, y esa historia es muy larga como para olvidarme de ella y hacerme otra. Fuimos desiertos, fuimos océanos; hijos, nietos, bisnietos son nuestra vida. Una que también te pertenece.”

Ibíd., p.118

 Somos parte de una historia siniestra que se escribe con sangre, pero que huele a esperanza…. somos parte de un mundo, que anhela regresar… a nuestra raíz.

 

Discurso elaborado por Anayansi Bañuelos Ledesma,  Licenciada en Antropología por la Universidad Autónoma de Querétaro

 

"La raíz siniestra de Ernesto Atenco" está disponible en Librería del Centro, Librería Sancho Panza, Nuevos Horizontes, Faro de Alejandría y Librería Pessoa en la ciudad de Querétaro. Se pone a disposición para el resto del país y el extranjero el link http://www.par-tres.com/la-raz-siniestra-de-ernesto-atenco para su compra en línea.


Sobre esta noticia

Autor:
Alec Renard (3 noticias)
Visitas:
402
Tipo:
Opinión
Licencia:
Copyright autor
¿Problemas con esta noticia?
×
Denunciar esta noticia por

Denunciar

Comentarios

Aún no hay comentarios en esta noticia.