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Análisis: F1 2010

06/10/2010 20:04 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

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F1 2010/Codemasters/Xbox360-PS3-PC

F1 es la nueva propuesta de la gente de Codemasters y que nos pone en la piel de un piloto de Formula 1, en la misma línea jugable que otros títulos de la compañía como Toca: Touring Car. Esto es, no sólo se da importancia a la conducción, sino que también tendremos de ocuparnos del personaje al que controlamos. ¿Sabéis qué? Me aburro. Quién quiera leerse una pestiñosa y descriptiva review de F1 que busque en Google, que hay muchas y con notas para todos los gustos. Aquí vamos a hablar de jugabilidad.

¿Qué nos ofrece F1 que no nos den otros juegos de coches? La mejor recreación de lo que los entendidos llaman ‘el circo de la Formula 1″. Empezando por los circuitos (diecinueve, todos los oficiales), pasando por las escuderías (de Ferrari a Force India) y acabando en la meteorología mejor representada que hemos visto en un juego de carreras.

Comenzando por lo más importante, es muy destacable lo escalado de la dificultad del juego: en el modo más fácil podemos dedicarnos a leer un libro mientras jugamos, porque poco más haremos que dejar presionado el acelerador; la abundancia de ayudas de conducción hacen que el juego en este nivel sea un auténtico pestiño sólo apto para los que se bajan un juego, lo prueban dos minutos y lo añaden a la Princo Tower(tm). Los sobrinilloss y demás seres también entran en la misma categoría. Sin embargo, si nos vamos a la dificultad más elevada, más nos vale tener un playseat completo, con su juego de volante y pedales, porque lo vamos a sufrir de lo lindo. Nada de poles ni podios en las primeras horas de juego, nada de ser el niño bonito de la escudería: trompo tras trompo, pasadas de frenada, colisiones… Si quedamos entre los diez primeros ya podemos darnos con un canto en los dientes.

Y es que ahí está el acierto de F1, en lo escalable de su jugabilidad, en sus puntos intermedios abiertos al gran público, que es el que organiza campeonatos online, el que está horas delante de la pantalla de la consola. El que juega al nivel fácil lo hace cinco minutos, y el que juega en el más difícil lo hace en PC con simuladores muchísimo más avanzados, como rFactor. Ahí acierta F1, en su nicho de mercado, apostando por el jugador de nivel medio que sigue la F1 y quiere sentirse como uno de los pilotos reales, con las entrevistas, las broncas de escudería, las clasificatorias, etc.

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No vais a ver un asfalto mejor. Nunca.

Una vez en carrera el juego es bueno, muy bueno, inicialmente. El impacto gráfico y sonoro al sentarnos en el monoplaza es una bofetada que nos deja tan atontados que no veremos los errores que esconde el título.

Tras configurar el bólido, o dejar que nuestro ingeniero lo haga por nosotros (nuevamente el factor ‘para todos los públicos’), salimos a pista a clasificación. Lo primero que nos llama la atención es el ambiente que se recrea: comunicaciones por radio, otros pilotos corriendo, etc.

Pisamos a fondo y sentimos una sensación de velocidad impresionante, en la primera curva reducimos, metemos freno y viramos siguiendo la trazada ideal que ya conocemos de haber visto en la TV montones de veces, salimos de la curva y pisamos el pedal derecho: el coche se comporta como una máquina perfecta, y el juego es capaz de reconocer la posición de cada neumático en todo momento; es más, un exceso de acelerador mientras pisamos un piano nos ha costado un trompo. En este momento estamos convencidos de que no puede haber una simulación mejor de F1 en una consola. Y cuando llevamos veinte vueltas a las espaldas estamos convencidos de que no la hay. El juego es increíble.

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¿Ya he dicho que me gusta el asfalto mojado del juego?

Pero de repente nos pasamos de frenada y damos contra la valla. Perdemos el alerón delantero, que se desprende como una única pieza y, cuando vemos el coche con una cámara externa, el coche no muestra desperfectos. Vaya, no es oro todo lo que reluce: el coche se comporta de forma correcta para el golpe que hemos recibido, pero el modelo de daños no es apreciable visualmente. Bueno, es un pequeño precio por todo lo demás, y es algo que se ha visto en montones de juegos antes. No nos va a estropear la experiencia, ¿verdad?

Una hora más tarde hemos acabado la clasificatoria: nos hemos memorizado el circuito y anotado mentalmente las marchas de cada curva. El decimosegundo puesto en la parrilla es nuestro y pasamos directamente a la carrera para dar lo mejor. Y es cuando vemos otra de las virtudes del simulador: la representación de la meteorología. Entramos a pista y mientras esperamos el banderazo no podemos dejar de mirar el asfalto húmedo más impresionante que se haya hecho nunca.

Pero, un momento… ¿por qué tengo a Kovalainen tres posiciones por delante si acabó la clasificatoria por detrás mío? ¿Y Grassi? ¿No estaba bastante más abajo que yo en la TABLA? ¿Por qué lo tengo al lado? Primer bug clamoroso y patada en las pelotas de la simulación: las posiciones de la IA en parrilla no coinciden con las que hacen en clasificatoria. En fin, lo mismo es un bug difícil de ver. No, no lo es.

Los motores rugen y cuando el semáforo se pone en verde pisamos y salimos en el montón de coches e intentamos abrirnos hueco en una melé mientras intentamos posicionarnos en trazada antes de llegar a curva. Delante nuestro dos coches se tocan un uno de ellos se va recto en la curva, sufriendo un impacto frontal contra la valla a baja velocidad y perdiendo varias partes del monoplaza en el proceso. Uno menos.

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Y cuanto más lo testeoooo, más cabreadito me pongoooooo

La carrera continua su curso cuando vemos una oportunidad para adelantar. Delante nuestro está Buemi de Toro Rosso y cogemos rebufo para intentar adelantar a la salida de la curva. Lo tenemos todo calculado y entonces por radio nos llega un mensaje ‘Tienes a Buemi a cinco segundos’. ¿Qué? ¿Qué narices a cinco segundos? ¡Si lo tengo delante! Directo a la mandíbula por parte del bug más clamoroso del juego: los tiempos de los rivales no se corresponden con su posición en la pista.

Acabamos de dar con el problema central del juego: la IA no está en la pista. Da igual lo que veamos hacer a los coches durante una carrera, no afecta a sus tiempos. No vale para nada que adelantemos a Alonso por un primer puesto tras luchas durante seis vueltas: su tiempo está predeterminado. Codemasters ha reconocido que se debe a una limitación del motor del juego, que sólo puede controlar una cantidad determinada de coches en pista a la vez, y más que un bug es ‘es que lo hemos programado para que sea así’. Obviamente, ésto no es admisible de ninguna de las maneras en una simulación que se precie de ser tal. Demonios, ni siquiera en un arcade. ¿Alguien se imagina jugar al Out Run y saber que nunca pasarás de la 4-2 porque el juego no quiere que lo hagas?

El problema es que a partir de ese punto de la carrera, ya con la mosca tras la oreja, empezamos a fijarnos en la IA y vemos una serie de cosas que no es comprensible que hayan sido pasadas por alto en el más mínimo proceso de beta testing, porque con unas pocas horas de juego se ven perfectamente: la IA y las paradas en boxes; hay carreras en que paran cada dos vueltas y otras en que no paran nunca, los daños en los coches de la IA que no le afectan; ¿recordáis el coche que se estrelló en la primera curva? Me adelantó posteriormente, sin alerón. Aunque mi favorito es adelantar a coches que no están en pantalla. Sí, lo que leéis, pasa.

Y estoy dejando de lado cosas como cuelgues, corrupción de datos, disparates en el pit lane, etc.

Pero un segundo: el juego era lo mejor en F1 hace unas horas de partida ¿qué ha ido mal?. Todo.

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Sutil metáfora sobre el juego.

Es un buen juego, si lo que te gusta es competir a mejorar tiempos por superación personal o correr online. En ese caso es un juego estupendo, pero como simulación de una carrera automovilística es un maldito desastre debido a una serie de errores que no son admisibles en un producto de esta categoría y por parte de una empresa como Codemasters. Ahora bien, hay que decir que Codemasters ha confirmado que está trabajando actualmente en un parche para solucionar todos los problemas que presenta el título y convertirlo en lo que las primeras impresiones apuntaban, el mejor juego de F1 en consolas, pero que sus errores inaceptables convierten en un fallido intento de juego de F1.

Y llega el momento de valorarlo, y me temo que hay que hacerlo como lo que venden: el simulador definitivo de F1. Y F1 tiene a montones, porque el ambiente que recrea es impecable, con montones de datos, circuitos, pilotos, meteorología, entrevistas, etc. Pero la parte de la simulación, que es lo jugable, falla en lo más básico. ¿Aceptaría alguien un juego de F1 en el que sólo hubiera un circuito y una escudería? ¿Y por qué hay que aceptar uno en que lo más básico, la competición, no funciona?

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portalgameover.com
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