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Ana Obregón y su calvario de Semana Santa

30/03/2021 09:49 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Hace tres años le diagnosticaron a su hijo, Aless Lequio, la terrible enfermedad que lo llevó a la tumba, la coincidencia con la semana de pasión le rompe el alma

Probablemente no exista peor destino que unos padres tengan que enterrar a un hijo, y la vida ha deparado para Ana Obregón este destino cruel.

 

Una semana que en otros tiempos podía significar viajes y ocio, pasos y saetas, ahora se ha convertido en un Vía Crucis personal, puede parecer sacrílego, pero es una madre llena de dolor que ha visto a su hijo crucificado en el Gólgota de esa cruel enfermedad llamada cáncer.

Con tan sólo veintisiete años y una vida por delante, la muerte reclamó al joven Aless Lequio, después de tres años de lucha incesante contra un sarcoma extraño, una flor maligna que crecía en sus entrañas y que poco a poco le fue consumiendo hasta matarlo.

 

Ana Obregón tiene una cicatriz abierta.

La entrañable actriz declaró abiertamente que su hijo le dió una lección de vida durante estos duros momentos y añade que sabe que una cicatriz es un sitio por donde entra la luz.

Ella espera que esa luz que emanaba de su hijo algún día pueda inundar el lugar que ahora ocupa la desolación y el dolor.

Lejos quedaron aquellos días de gloria en los que cada primavera protagonizaba calendarios con su escultural cuerpo, aquellos enfrentamientos en la pasarela del corazón, donde le disparaban frivolidades para llenar portadas y lejos queda aquella mítica serie de Ana y los siete.

La actriz a recibido el día 22 de marzo el premio Yago de honor y lo ha dedicado a la memoria de su hijo

Dicen que cualquier tiempo pasado fue mejor.

 

“No me gusta la Semana Santa. Recuerdos que me rompen aún más por dentro”.

Ana Obregón ha sido galardonada con el premio Yago de honor el pasado 22 de marzo, y a sus 66 años estaba espléndida, parecía radiante de alegría, pero la procesión va por dentro.

 

 

Es la cara real de un personaje público que se ha visto sometido a las inclemencias de las tormentas mediáticas y en Ana Obregón se da la circunstancia de que ha sido una mujer etiquetada sin piedad.

Ella, al igual que otra mítica diva de la escena española, Carmen Sevilla, se la ha tachado durante mucho tiempo de “niña tonta”, ha tenido que llevar ese estigma colgado, sin importar sus logros.

Pero afortunadamente el tiempo pone a todos en su lugar y muchos de los que medraban a costa de ella han quedado en el olvido, la hiedra se seca y el roble permanece.

 Que Dios tenga en su Gloria a tu pequeño, Ana.

Ana Obregón tiene que pasar un amargo trago en la Semana Santa, ya que hace justo tres años que le diagnosticaron a su hijo el cáncer que lo llevó a la tumba

 


Sobre esta noticia

Autor:
Samuel Corinto (3 noticias)
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Tipo:
Opinión
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