Política 01/06/2013 12:08

El retorno del "Dúo Kilovatio"

Hay excesos inaceptables y este es uno de ellos, pues cuando un país sufre los rigores de una crisis económica, resulta intolerable que los menos indicados se erijan en redentores de la situación

Por si el desvarío político no fuera suficiente con Rajoy, el desatino toma condición de esperpento con la entrada en escena del "Dúo Kilovatio", esa pareja de comparsa que conforman González y Aznar, dos expresidentes que amplificando su pensión vitalicia con la fuerza de energía que respectivamente les reportan las eléctricas Gas Natural - Fenosa y Endesa, decidieron excluir de su repertorio el aconsejable ritmo del silencio y salir a la palestra para interpretar por separado su singular versión del "síndrome de Hybris", una desmesura psicológica de quienes pierden el contacto con la realidad e incapaces de desconectarse de egocentrismo se sumen en la excentricidad narcisista con la única intención de alimentar su trastorno enfermizo por la conquista de la gloria eterna.

Hay excesos inaceptables y este es uno de ellos, pues cuando un país sufre los rigores de una crisis económica, resulta cuando menos intolerable que dos político millonarios, a sueldo de las eléctricas y de la mass media, con un curriculum deleznable, tengan la desfachatez de erigirse en redentores de la situación y sin el mínimo reparo, jugando a patriotas, intenten embelesar al ciudadano de a pie a través de fantasiosas recetas, con la malsana intención de despistar responsabilidades, como si ellos, ex presidentes de gobierno estuvieran por encima del bien y el mal y fueran parte ajena al problema.

Aunque ambo ex mandatarios, defienden fórmulas antitéticas para afrontar la crisis, sin embargo, son coincidentes en reconocer que no la vieron venir. Incomprensible casualidad de quienes ahora intentan evadir responsabilidades, cuando es probado, que fueron ellos el detonante de su origen, toda vez que la crisis no llega a nuestros días por generación espontánea, y a tal efecto se debe precisar, que ni la corrupción, ni el desmantelamiento del modelo productivo, ni la burbuja inmobiliaria, ni la decadencia del sistema bancario fueron creados en tiempo presente sino que son consecuencia de las nefastas políticas de los años ochenta y noventa, debiendo recordarles por tanto, que las causas del actual desmoronamiento mas que buscarlas en el tiempo presente deben localizarlas en el espacio temporal que arranca con la transición y por tanto que implica ambos ex mandatarios.

Felipe González debiera apearse de su altivez para evitar la persistencia en el error, y así poder corregir sus desvaríos que no son pocos. De curar su permanente borrachera de poder y encontrarse la realidad, no le quedaría otra, que asumir los perjuicios ocasionados al país por su atolondrado ingreso en la UE, cuyas consecuencias fueron demoledoras, afectando a más no poder a las actividades incluidas en reconversión como los astilleros gallegos y gaditanos, la minería asturiana, Ensidesa, la industria de automoción y un extenso etcétera, que marcó el punto de inflexión de un boyante sector industrial, que de un 28, 6% del PIB de la época, como consecuencia del forzado declive cayó a mas de la mitad, hasta situarse en el actual 16,9% .

El desmantelamiento del modelo productivo y la burbuja inmobiliaria tuvieron su origen en las nefastas políticas de los años ochenta y noventa

Añadir igualmente la mengua que representó para el sector primario, que de un 7, 1%, quedó reducido a un índice simbólico del 2, 7% de nuestro PIB.

Lo que Aznar llegó a definir recientemente como su milagro económico, realmente contrariando sus postulados, se ha de decir, que no fue el mejor periodo de nuestra democracia sino otro detonante de nuestro actual desastre; reafirmación sustentada en lo ficticio de su ensueño inmobiliario cuya excedida dimensión incrementó sus exposición a los perjuicios de la crisis financiera mundial, arrastrando en su caída al país al primer puesto del ranking de paro de Europa. Siendo espectacular el descenso del empleo en el sector, que desde el 13, 3% de su situación mas álgida, se desplomó hasta un exiguo 6, 4% con marcada tendencia decreciente.

Como agravante de sus hazañas de gobierno, es Aznar quien consuma el colmo del disparate vendiendo las grandes empresa públicas, operaciones tan absurdas como ruinosas que privatizó a precio de baratija firmas que hoy día a pesar de la crisis se reparten cuantiosos dividendos, Tabacalera, Repsol, Gas Natural, Argentaria, Telefónica, Endesa, Aceralia, etc.

Por eso que de la interpretación del "Dúo Kilovatio", mas que destacar sus milagrosas recetas, en buena lógica, hemos de centrarnos en evaluar su verdadera repercusión, caracterizada por una terciarización de la economía. Factor indicativo de la existencia de fuertes desequilibrios dentro de la estructura de los sectores productivos que conforman nuestro tejido empresarial, extremo que cara a la planificación de un programa empresarial contra la crisis, hace obligado que tengamos que considerar en primer término la reorganización intersectorial, por cuanto, no existirá reactivación económica, sin la realización de un ordenamiento previo de los segmentos productivos necesarios.

Siendo conveniente por tanto, que este par de ególatras bajen ya del pedestal...!.