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La amenaza nuclear no es una ficción, es un peligro latente

06/12/2010 02:53 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

“Sin contar con algún otro dato adicional, para NEST sería prácticamente imposible descubrir en un tiempo limitado, un artefacto nuclear improvisado que estuviese escondido en una gran ciudad como Nueva York o Chicago”

Ricardo Osvaldo Rufino mir1959@live.com.ar

En 1974, durante el gobierno de Gerald Ford, unos palestinos amenazaron con hacer estallar una bomba en el corazón de Boston, si once camaradas suyos no eran liberados de las cárceles israelíes. Aquella amenaza resultó falsa pero fue el punto de partida para que el gobierno de Estados Unidos tomara la decisión de formar un grupo de elite supersecreto, destinado a rastrear armas nucleares que cayeran en poder de organizaciones terroristas.

Se lo denominó Grupo de Búsqueda para Emergencias Nucleares, más conocido bajo la sigla NEST.

Está conformado por un superselecto conglomerado de científicos y técnicos mantenidos en estado de alerta de día y de noche en la sede del Departamento de Energía (ubicada en Las Vegas), cerca de los campos de pruebas para armas nucleares, así como en diversos laboratorios atómicos diseminados por el territorio estadounidense. Tiene capacidad para movilizarse las 24 horas del día ante una amenaza de chantaje nuclear.

Con sus ultrasensibles detectores de neutrones y rayos gamma y técnicas de investigación sumamente sofisticadas, los equipos NEST ofrecen la única posibilidad científica de hacer fracasar una amenaza nuclear en tiempos de paz.

Durante los primeros años de la década del 70, el Grupo de Búsqueda actuó en más de 80 casos de amenazas nucleares verosímiles contra los Estados Unidos. Aunque finalmente éstas resultaron falsas, la disolución de la Unión Soviética en 1991 y su herencia de 32.000 cabezas nucleares reactualizaron el problema de manera dramática.

Durante años la existencia del NEST fue oficialmente negada, pero las abrumadoras pruebas presentadas por los periodistas Dominique Lapierre y Larry Collins en el libro “El quinto jinete” obligaron al gobierno estadounidense a admitir que no era una ficción literaria.

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Chris West, vocero del mencionado grupo, admitió que el mismo posee detectores nucleares que van desde los más pequeños, que caben en un maletín, hasta los gigantescos que requieren un camión o un helicóptero para su transporte. NEST posee hasta un departamento de disfraces y utilería para posibilitar que sus técnicos pasen desapercibidos en los ambientes y circunstancias más variadas.

Sin embargo, Mahlon E. Gates, un general retirado que dirigió la Brigada Federal de Explosivos entre 1975 y 1982 describe en el libro “Previniendo el terrorismo nuclear” las limitaciones del Grupo de Búsqueda para Emergencias Nucleares:

“Sin contar con algún otro dato adicional, para NEST sería prácticamente imposible descubrir en un tiempo limitado, un artefacto nuclear improvisado que estuviese escondido en una gran ciudad como Nueva York o Chicago”.

Recientemente el laboratorio nacional Lawrence Livermore, de California, comenzó a investigar las posibilidades de neutralizar una bomba terrorista. “La posibilidad de hacer inoperable una bomba es particularmente difícil porque debemos estar preparados para una gama muy vasta de armas”, explicó John H. Nuckolls, director del laboratorio, a The New York Times.

Este informe es notable y, ciertamente, espeluznante. Demuestra hasta que punto habitamos un planeta impredecible, donde la vida de los seres humanos tiene realmente escaso valor.

Porque vale establecer una diferenciación: Estados Unidos de América, gracias a su poderío económico y a su alto nivel tecnológico, tiene la posibilidad de contar con una organización perfectamente estructurada y preparada únicamente para actuar en caso de un ultimátum nuclear, llevado a cabo por terroristas. Pero los países de América del Sur, por ejemplo, no cuentan con esa posibilidad. Y quedarían desguarnecidos ante una intimidación tan cruel y peligrosa como esa. Produce escozor pensar que tanto material radioactivo letal se encuentra disponible en distintos sitios del orbe, plausible de llegar a manos de extremistas inescrupulosos.


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