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Amenaza integrismo religioso negociaciones de paz entre Israel y ANP

29/08/2010 14:36 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

El integrismo religioso, tanto israelí como palestino, es la principal amenaza que se cierne sobre las negociaciones de paz que Israel y la Autoridad Nacional Palestina (ANP) iniciarán este jueves en Washington, empeñados ambos grupos en que su tierra es sagrada e indivisible. Los ataques verbales de quienes se oponen a la paz, y que en su mayoría se ven guiados por designios divinos, proliferan estos días, a menos de 48 horas de que el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, y el presidente palestino, Mahmoud Abbas, inicien un viaje que, de tener éxito, podría cambiar la realidad de la región. "Toda esta gente malvada debería perecer... El Todopoderoso debería golpearles con una plaga, a ellos y a estos palestinos", declaró un conocido rabino y mentor espiritual de uno de los partidos en el gobierno de Netanyahu, el Shas. La frase, pronunciada por el nonagenario Ovadia Iosef el sábado por la noche durante un sermón, despertó hoy las protestas de los palestinos, en una tormenta que no se espera que afecte inmediatamente a las negociaciones pero que caldea aún más los ánimos en la región. "¿Es así cómo el gobierno israelí prepara a su público para un acuerdo de paz?", reaccionó el director palestino de negociaciones con Israel, Saeb Erekat, quien describió como "incitación al genocidio" las palabras del rabino, opuesto a cualquier acuerdo que ceda Jerusalén o congele la construcción en las colonias. "Israel debería hacer más por la paz y detener la propagación del odio", explica el negociador, que cree que sus palabras no son un caso aislado sino una expresión más "de la política israelí contra el Estado palestino", igual que los son los asentamientos o el reparto injusto del agua. Tratando de calmar los enardecidos ánimos el primer ministro israelí tomó distancia de los comentarios del guía espiritual de Shas y aseguró que no reflejan sus posiciones. "Israel participará en las negociaciones de paz con el deseo de avanzar hacia un acuerdo de paz con los palestinos, que finalice el conflicto y haga perdurar la paz y las buenas relaciones entre los dos pueblos", afirmó un comunicado de la oficina del primer ministro. Pero lejos de lo que pueda pretender Netanyahu, las palabras del rabino, que en tantas otras ocasiones atacó cualquier vestigio de modernismo y de conciliación, tienen un impacto mucho más amplio y se filtran a la población por medio de miles de sus seguidores. "Mucha gente de Shas, y entre ellos sus diputados y los líderes del partido, recordarán este año a Abbas y a los palestinos, junto a los iraníes, en sus plegarias de Año Nuevo contra los que buscan el mal de los judíos, hasta que no demuestren lo contrario, que quieren paz", dijo un destacado dirigente desde el anonimato sobre el impacto de las declaraciones. Según éste, el rabino sólo expresó lo que piensa la mayoría de los israelíes, y es que "no ve en Abbás a un socio para la paz sino a un enemigo". En un país como Israel, donde casi un diez por ciento de la población es ultraortodoxa y otro 30 por ciento es conservadora desde el punto de vista religioso, las palabras del rabino no se las lleva el viento. "Los dictámenes de un rabino como Iosef son ley, no se dan a interpretación por parte de gente simple como nosotros, él es el que sabe y nos guía", explica Eliyahu Melamed, seguidor de las instrucciones del rabino y, como él, opuesto a negociar. Quizás por ello los diputados árabes de Israel han puesto el grito en el cielo y han pedido al fiscal del Estado, Yehuda Weinstein, que investigue si el rabino cometió delito de incitación al racismo y al asesinato, penado por la ley israelí. "Los comentarios de Iosef son especialmente peligrosos porque son repetitivos y debe ser castigado por la ley", afirmó el diputado Jamal Zahalka, del partido árabe-israelí Balad. Según el legislador, el rabino no es un cualquiera sino un líder religioso a cuyas ideas se adhieren cientos de miles de creyentes, que ven en sus palabras un "permiso para asesinar palestinos". "Si un líder espiritual musulmán hiciera comentario anti-judíos de este tipo sería arrestado inmediatamente", subrayó. Desgraciadamente, en una región como la de Medio Oriente, no se trata de un planteamiento demasiado virtual y de hecho son diarias las incitaciones al asesinato de judíos en las calles palestinas, con textos escolares que incluso llaman al "martirio" en acciones suicidas en Israel. La carta fundacional del Movimiento de Resistencia Islámica (HAMAS), que gobierna en la franja de Gaza, sigue exhortando a la destrucción de Israel por vía de la lucha armada, y son incontables los llamados a "masacrar judíos" (itbah al-yahud) en cualquiera de sus mítines políticos. A diferencia del partido de Abbas, cuyo gobierno se extiende sólo en Cisjordania y es laico, Hamas tiene claros tintes religiosos integristas islámicos, y como tal amenaza cualquier negociación de paz. El último viernes por la noche, el primer ministro de Hamas, Ismail Haniyeh, aprovechó la cena del mes de Ramadán para expresar el irredimible compromiso con Jerusalén como lugar santo para el islam, cuando el futuro de esta ciudad está en las negociaciones. "Ningún negociador puede dar Jerusalén, es un mandato nacional", declaró el gobernante, que aseguró que "ningún palestino en el mundo apoyará las absurdas negociaciones con Israel". "Ni prisioneros, ni heridos ni las familias de los mártires permitirán a nadie que cedan Palestina y Jerusalén después de años de lucha y sacrificio por ella", insistió. Una postura que refleja la misma intolerancia de otros conocidos integristas en la región: los colonos de los asentamientos judíos en Cisjordania. Para ellos, fieles creyentes y nacionalistas, el mandato de vivir en las colonias proviene directamente de las Sagradas Escrituras, por lo que ningún hombre ni acuerdo de paz puede rescindir su contrato divino. "Netanyahu va a negociar porque está presionado por Estados Unidos, pero en realidad sabe que no puede dar este territorio porque Dios lo prometió al pueblo de Israel y no nos vamos a ir nunca", señala Avner, un joven colono de Bethel, en otra muestra del irracionalismo que amenaza las negociaciones del próximo jueves.


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