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Amenaza división de Sudán hegemonía económica de China

16/03/2011 12:35 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

(Material con fotografía) Por Heriberto Araújo y Juan Pablo Cardenal Jartum, 16 Mar (Notimex)-. Situado a orillas del Nilo Azul en la capital sudanesa de Jartum, el Hotel Sudán simboliza desde hace años el poderío chino en el país africano, donde se ha convertido en un socio ineludible tras la retirada occidental de esta nación petrolera. El inmueble fue adquirido en su día por China National Petroleum Corporation (CNPC), la petrolera estatal china, para convertirlo en cuartel general de sus operaciones en Sudán, donde posee una participación de 40 por ciento en el consorcio que domina, casi en exclusiva, el sector petrolífero. Sólo con dicha participación, la influencia que el gigante asiático ejerce en un país que recibe 90 por ciento de sus ingresos por exportación del “oro negro”, es inestimable. Además, según distintas estimaciones, China estaría importando 60 por ciento de una producción petrolífera sudanesa que con cerca de medio millón de barriles diarios es ya la tercera mayor del África subsahariana. Por si fuera poco, CNPC construyó también el oleoducto de mil 500 kilómetros que une los pozos de petróleo del sur del país con Port Sudan y el Mar Rojo, una infraestructura clave para poder exportar su principal fuente de riqueza. Sin embargo, la hegemonía que Pekín disfruta en el país africano puede verse seriamente comprometida como consecuencia del referendo de enero, que determinó la separación del sur de Sudán para constituir un nuevo Estado. “China está muy preocupada pero no quiere tomar partido por ninguna de las dos partes para no enemistarse con ninguna”, señala a Notimex Majhoub Mohamed Salih, director del periódico Al-Ayaam de Jartum. La preocupación de Pekín se debe, principalmente, a que la gran mayoría de inversiones petrolíferas de China en Sudán están ubicadas bien en el sur del país o en zona fronteriza en disputa, asegura el galardonado y veterano observador de la política sudanesa. No es de extrañar, por tanto, que la quiebra del statu quo actual provoque ansiedad en Pekín. “Si el sur de Sudán acaba separándose, China tendrá que lidiar con dos nuevos países, y no saben con qué cariz se desarrollarán los acontecimientos a continuación”, continúa Salih. El referendo fue uno de los acuerdos centrales que permitió poner fin a dos décadas de conflicto armado norte-sur, que arrastró a la muerte a dos millones de personas. En la consulta, el sur votó abrumadoramente en favor de la separación. Además de la incertidumbre por la suerte que puedan correr sus inversiones, una inminente independencia del sur de Sudán también podría amenazar el suministro del petróleo sudanés a China, que supone ya el 7.0 por ciento de sus importaciones de crudo. Con el 80 por ciento de los pozos ubicados en el sur, pero sin acceso al mar, el nuevo Estado deberá invertir 21 mil millones de dólares y esperar entre tres y cinco años antes de poder exportar su petróleo a través de Kenia y, con ello, evitar que se transporte por el oleoducto sudanés hasta Port Sudan. La desconfianza ante un futuro que, según ciertos observadores, podría incluso desencadenar una nueva guerra, acontece justo cuando China está diversificando sus inversiones en Sudán y desplegando sus tentáculos a lo largo y ancho de la economía sudanesa. El mejor ejemplo de la creciente presencia del gigante asiático en Sudán es la presa de Merowe, en el norte del país, catalogada como la mayor obra de ingeniería actualmente en construcción en África. Notimex pudo comprobar in situ la envergadura de un proyecto que incluye, junto con sus bondades energéticas, la construcción de una carretera a través del desierto hasta la frontera egipcia, el mayor aeropuerto del país, un puente sobre el Nilo y una ciudad médica. “Como consecuencia de los problemas políticos de Sudán, no han llegado las inversiones que Sudán necesitaba del Banco Mundial y otros países”, explica en una entrevista en su domicilio Yahia Mageed, ex ministro de Irrigación. “Así que Jartum tuvo que buscar una alternativa y China estaba allí”, agrega. La presa también permitirá que broten nuevos proyectos agrícolas financiados por empresas chinas, según aseguraron sus promotores. En la capital sudanesa, Fan Hui Fang dirige la mayor granja agrícola china en todo el país. “Hay un gran potencial para la agricultura en Sudán. Mi plan ahora es desarrollar proyectos agrícolas en el sur del país”, explica en su granja a las afueras de Jartum. Recientemente China y Sudán celebraron un simposio para identificar oportunidades en el sector agrícola sudanés. La diversificación de las inversiones chinas ha alcanzado también al sector privado: desde un comercio que se nutre fundamentalmente de productos chinos, hasta clínicas privadas con médicos exclusivamente chinos, pasando por la construcción residencial. Las constructoras chinas han copado el mercado en los últimos meses gracias a conocida e imbatible ventaja competitiva: son más rápidas, más baratas y más fiables que sus competidoras. “Siempre cumplen los plazos y sus compromisos”, apunta Mustafa Mahmoud, inversionista sudanés que ha contratado a una constructora china para levantar un edificio residencial de cuatro plantas en una avenida de Jartum.

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