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Los Alpes: su deshielo acelerado hará de Europa un pueblo sediento

22/01/2013 20:15 1 Comentarios Lectura: ( palabras)

El cambio climático ha llegado a Europa para quedarse. Todas las ciudades de los Alpes se deshielan. El paisaje nevado cambia a las cumbres peladas. Los Alpes siguen el drama de Groenlandia, al Ártico y los Himalayas

Los Alpes esa importante cadena de montañas situada en Europa Central, cuya cumbre más alta es el Mont Blanc (4.810 m), está asediada por el deshielo. Con una latitud de aproximadamente 200 kilómetros y una altitud media de 1.700 metros, los Alpes forman un obstáculo natural y actúan como barrera climática. Los Alpes dominan el clima y la vegetación y representan la principal línea divisoria de las aguas en el continente. Los Alpes representan uno de los componentes esenciales de la identidad colectiva de sus habitantes. En los Alpes hay muchas regiones deshabitadas porque dos tercios del terreno están cubiertos de monte, hielo, rocas, bosque y pastos. En las zonas alpinas vive el 11 por ciento de la población. Los valles de los ríos más grandes —Ródano, Alto Rhin, Reuss y Tesino— dividen la cordillera alpina

Los Alpes son una importante cadena de montañas situada en Europa central.

Alrededor de los Alpes, favorecido por ríos importantes de caudal uniforme y ricas tierras de cultivo, se ubicaron desde la prehistoria diversos pueblos, principalmente celtas como los borgoñones, leucos, lombardos, Helvecios y posteriormente, germánicos en el noreste o pueblos itálicos después de la conquista de la Galia Cisalpina por Julio César.

Sólo desde la época de la conquista romana se tienen datos históricos sobre la población humana en los Alpes. En aquellos momentos se encontrabas habitadas por tribus de origen celta. Las invasiones romanas desde el sur y las germánicas desde el norte empujaron grupos de población local a ocupar valles de uno u otro lado de la cordillera, atravesando los elevados puertos de montaña, cosa que explica la alternancia de las diversas culturas idiomáticas.

Los idiomas que actualmente se hablan más son el italiano, en la parte sur, el esloveno en el sudeste, el francés que domina en exclusiva la parte noroeste, el alemán en la parte norte y en Suiza y en el Tirol. El romanche (o retorromano) es el idioma común en la zona de los Grisones y la parte alta del valle del Rhin.

La historia de los Alpes es la historia de Europa, de dominación y de dominados. Las primeras poblaciones de las cuales se tiene constancia en los Alpes datan de al menos 3000 años antes de Cristo, pero las referencias más creíbles no se tienen hasta la época romana. Las diversas zonas de los Alpes siempre vivieron muy distantes entre sí, algo que aún ocurre hoy, se hablaban distintas lenguas e imperaban distintas costumbres, así países como Suiza, Alemania, Francia, Italia o la ex Yugoslavia procuraron ir haciéndose con tierras y dominando los pasos de las montañas de la cordillera.

La ocupación humana en la cordillera es relativamente moderna. Se considera que hace sólo unos cinco mil años que empezaron a instalarse las primeras poblaciones permanentes. Los grandes glaciares, en su retroceso, liberaron grandes extensiones de tierras llanas, cubiertas con el paso del tiempo por sedimentos fértiles, en las dos vertientes de la cordillera, que en su momento serían ocupadas por el hombre, en su proceso de expansión.

En la mitología antigua de los germanos, Alp era un espíritu aéreo que moraba en la cumbre de las montañas más escarpadas bajando de vez en cuando a perturbar la tranquilidad de los habitantes de las poblaciones cercanas. Pero la palabra Alpes también pudo formarse a partir de albus, término latino para definir blanco, o a partir de alb, vocablo celta equivalente, siendo en ambos casos una alusión a la intensa coloración blanca del paisaje.

Otra etimología relaciona la palabra Alpes con el significado de valle, lo que pondría de relieve que a quienes los bautizaron no interesaban las cimas, sino los pastos altos.

No se sabe a ciencia cierta si fueron los celtas, los romanos o los germanos quienes bautizaron los altos picos alpinos, existiendo varias etimologías posibles, derivadas de sus idiomas.

El clima varía dependiendo de las zonas altitudinales (pisos térmicos). Por lo general, hasta los 1.000 m predomina en general un clima templado con unas precipitaciones de entre 500-800 mm al año y unas temperaturas medias de -3 °C y 5 °C en invierno y entre 16 °C y 22 °C en verano.

A partir de los 1.000 metros de altitud las temperaturas bajan aún más y las precipitaciones de nieve de noviembre a abril, suben por encima de los 1.000 mm anuales, las temperaturas medias de verano se sitúan alrededor de 10 °C y entre los -10 °C y los -3 °C en invierno.

A 1.800 m de altitud el clima alpino es aún más extremo, las precipitaciones están alrededor de los 2.000 mm anuales y las temperaturas están normalmente bajo cero entre 6 y 9 meses al año oscilando entre los 3 °C y los 9 °C en verano y por debajo de los -8 °C en invierno, y la nieve lo cubre todo de octubre a junio.

Por encima de los 3.000 m está la zona de los glaciares y la nieve perpetua con temperaturas medias mensuales casi siempre por debajo de los 2 ó 0 °C.

La orientación del relieve en los Alpes, la orientación del relieve resulta un factor modificador del clima de enorme importancia. Las montañas y sierras y la Cordillera de los Alpes en general, se orientan de este a oeste domina el frío. Las vertientes o laderas que se orientan al sur tienen climas mucho más cálidos y soleados (vertiente de solana). Las del norte (vertientes de umbría).

La formación de esta cordillera es compleja, producto de una serie de fosas marinas de 245 a 65 millones de años atrás y al Cenozoico (en su primera parte, la era Terciaria), que abarcaron desde el Magreb hasta los Urales. La existencia de grandes fosos marinos en estas regiones y su posterior cierre debido a la convergencia de las placas continentales africana y europea provocó enormes plegamientos, en sentido norte y oeste primero, y después en sentido sur y este.

Estos plegamientos fueron la causa de que las placas sedimentarias de superficie fueran desplazadas en las mismas direcciones que los plegamientos. Aun así, en tiempos posteriores a los movimientos de compresión, se dieron desplazamientos de extensión, por flexión de las zonas levantadas, cosa que dio lugar a la difícil orografía actual de los Alpes.

Así como en los Andes la elevación de las montañas más importantes rebasa los seis mil metros y en el Himalaya los ocho mil, los Alpes como cordillera se explican como una sucesión de montañas de más de cuatro mil metros.

En los Alpes, la orientación del relieve resulta un factor modificador del clima de enorme importancia. Las montañas y sierras y la Cordillera de los Alpes en general, se orientan de este a oeste domina el frío. Las vertientes o laderas que se orientan al sur tienen climas mucho más cálidos y soleados (vertiente de solana). Las del norte (vertientes de umbría).

No es sólo los glaciares del Himalaya, de Groenlandia o del Ártico, los de los Alpes alcanzan a los europeos no solo en fotos

Los Alpes siempre han sido "La Torre del agua de Europa": allí se encuentran los glaciales que suministran a Europa el 40% de su agua potable. Son estos glaciales los que nutren ríos como el Rhin, el Danubio, el Po y el Ródano, ríos que hacen la navegación y el riego posibles en muchos lugares de Europa.

Pero los últimos estudios demuestran que la rapidez a la que se están deshelando los glaciales alpinos dobla el promedio global. El estudio de varios científicos europeos está analizando como afectará el cambio climático a los recursos hídricos de las regiones montañosas europeas.

A una altitud de 3.100 metros sobre el nivel del mar, en el valle de Aosta, al noroeste de Italia, varias estaciones meteorológicas han reunido datos sobre las nevadas y la dinámica de los glaciales. La red de estaciones meteorológicas automatizadas está gestionada por el Arpa, la agencia de protección medioambiental regional. Los datos se envían en tiempo real a través de redes de teléfonos móviles GPRS y GSM a las oficinas meteorológicas y de investigación de la zona. Se incluyen parámetros como el grueso de la capa de nieve, la temperatura del aire, la radiación solar, las condiciones del viento y las temperaturas de superficie. De esta forma, se puede saber el denominador equivalente nieve -agua, que mide el hielo antes de que se deshaga.

Una investigación reciente muestra que durante las próximas décadas, la nieve se deshará antes, lo que conlleva un riesgo más elevado de avalanchas e inundaciones, que se están produciendo estos primeros días de 2013. Utilizando la información de los satélites y los datos de la red Arpa, los científicos del centro del valle de Aosto se dedican a crear creando con cierta urgencia un modelo hidrológico para poder predecir desastres naturales. Al que se añade el problema de la electricidad hidráulica.

Otro participante del proyecto es la Fundación Montaña Segura. En sus laboratorios se ha confeccionado por ordenador un modelo de glacial en tres dimensiones, de los que caen masas de hielo que potencialmente podrían caer sobre seres humanos. Dado que subir a un glacial es muy peligroso, los investigadores están aplicando fotogrametría para estudiar el modelo, aunque también se toman fotos de los diferentes glaciales que quieren analizar utilizando un helicóptero. Se trata de calcular los riesgos que eventualmente pueden correr quienes suben a una ladera nevada.

Dejando el tema seguridad, el cambio climático afecta de forma amenazadora a la economía local en Europa. Suiza produce un 60% de su electricidad a través de energía hidroeléctrica, energía que depende en gran medida del deshielo en los Alpes. Se está examinando asimismo la relación entre el deshielo de los glaciales y la producción de electricidad hidráulica.

Según el coordinador de ACQWA, Martin Beniston, en el mejor de los casos, a finales de siglo se habrá perdido un 505 de los glaciales alpinos; en el peor de los escenarios, se calcula en un 90%.

El deshielo de los glaciares de los Alpes objeto de estudios internaciones, interesa a la geofísica internacional

En la reunión de otoño de la Unión Geofísica Americana (AGU), celebrada en San Francisco, Marie Gradient, una estudiante de doctorado en la universidad de Saboya, presentó los resultados de su investigación sobre el estado de los glaciares de los Alpes, según informa la página web de la BBC.

El estudio de la científica y sus colegas se basó en el análisis de imágenes de satélite, fotografías aéreas y mapas antiguos y modernos. Sin embargo, para asegurar la relevancia de los resultados, también se han hecho trabajos de campo. Se ha hecho inventario de seiscientos glaciares en los Alpes franceses.

Luego se midió la superficie actual y se comparó con la de las últimas décadas. Según estas estimaciones, los glaciares alpinos debían haber crecido un poco menos de 340 km² en la década de los ochenta. En los diez años transcurridos entre el 2000 y el 2013 este área se redujo drásticamente, en 275 km². Una disminución del 35% dy hielo en veinticinco años.

Los glaciares alpinos actuales son restos de la gran glaciación cuaternaria y continúan, además, en constante y rápido retroceso. Pese a esto, con datos del final del siglo XX, se pueden contar muchos glaciares, repartidos por toda la cordillera. Los más extensos, de este a oeste, son:

Los glaciares, la mayor reserva de agua dulce de la Tierra desaparece y los suizos no se resignan. Algunos se encogen decenas de metros al año. Los Alpes podrían perder tres cuartos de sus glaciares para 2050 y desaparecer a finales del siglo.

El glaciar de Aletsch (Aletschgletscher), que es el glaciar más extenso de Europa continental, también ha sido alcanzado por el deshielo.

El glaciar de Gorner (Gornergletscher), con su clima seco, el fenómeno de deshielo. Le ha afecta mucho y es uno de los glaciares en el qué se aprecia mejor el cambio climático.

El calor ha derretido los Alpes y los mapas todavía recientes no sirven. La ola de calor del 2003 fue desastrosa y lo van a sentir hasta los deportes de invierno y las estaciones de esquí

El glaciar Argentière, perpendicular al valle de Chamonix ha tenido durante el último siglo espectaculares movimientos de avance. Desde principios del siglo XX su zona de fusión ha avanzado hacia las cumbres unos 400 metros.

La Mer de Glace (Mar de hielo), en Vallée Blanche, también en el macizo del Mont Blanc, con seis kilómetros de recorrido. Desde el comienzo del siglo XX (en 1908) y como un atractivo turístico– con el ferrocarril de Montenvers, que sale de Chamonix. .

Glaciar des Bossons (Bossonsgletscher). El hielo que lo ha formado baja –en parte al menos– desde el pico del Mont Blanc y tiene un fuerte pendiente media, unos 45º, de rápido desplazamiento, unos 190 metros anuales.

Para la mayoría de los glaciares alpinos, las estimaciones anteriores se realizaron en 1967 en el World Glacier Inventory (realizado por el National Snow and Ice Data Center, NSIDC). La superficie de todos los glaciares alpinos franceses era de 375 km². La disminución en este periodo es del 26%.

La solución que algunos proponen es envolver los glaciares en mantas sintéticas, que mantienen el frío dentro.

Es lo que se ha hecho en algunas estaciones de esquí de los Alpes Suizos. Sus responsables desconfiaban de la capacidad de organismos internacionales para resolver el cambio climático y salvar su industria, así que plantearon el problema a la compañía textil local Fritz Landolt y su respuesta fue el ‘protector de hielo’.

La capa superior es de poliéster, refleja la luz ultravioleta y la inferior de polipropileno, un polímero usado en prendas militares y piezas de automóviles, impide el paso del calor. Sobre un glaciar, la manta impide que la capa de nieve superior sucumba al calor del verano.

Luego del éxito del proyecto piloto realizado en 205 en el glaciar Gurschen (se derritió un 80% menos que su entorno, durante dos años seguidos), Landolt trabaja para superficies mayores, como el glacial Voraz, una de las estaciones de esquí mayores de Suiza.

Las pistas de esquí tienen un mantenimiento del que carecen los cientos de miles de glaciares en el mundo y la fusión de estos es la que provoca el aumento del nivel del mar.

El problema de los plaguicidas, nuevo e inesperado en las alturas de la nieve de montaña

Las notas científicas afirman, sin embargo, que la intensidad de la fusión de los glaciares de montaña se encuentra bajo una fuerte variación geográfica. Esto podría explicarse por una diferencia en el clima y la altitud en el sur, las montañas son menos altas que en el norte y no hay más precipitaciones en el norte, que promuevan la renovación de la capa de nieve. Esto entonces aumenta el albedo (grado de potencia reflectora), lo que reduce la temperatura y facilita la reformación del hielo.

Este fenómeno también plantea un problema inesperado, el que puso de relieve hace poco un estudio suizo: cuando los glaciares se derriten, liberan contaminantes que habían estado antes encerrados en el hielo. La presencia de plaguicidas, incluyendo la familia de organoclorados, se ha detectado en grado medio en las aguas de un lago por debajo de un glaciar. El derretimiento de los glaciares en los Alpes y otras regiones, como en el Ártico podría sorprender en lo negativo. Uno de los muchos efectos indirectos del calentamiento global.

En el siglo XXI el agua será una cuestión de supervivencia, como ya se está demostrando

Nuestra sociedad en Europa también se verá afectada. Suiza puede sentirse orgullosa de su gestión del agua; depósito de agua de Europa. De ese país depende el abastecimiento de agua de otros.

En efecto, hoy ya el 80 % de la «huella hídrica» de Suiza se ve en el extranjero y con frecuencia entre los países amenazados por la escasez del agua. No solo puede ser una prueba de solidaridad internacional. Los Alpes podrían desempeñar un papel básico no sólo para Suiza sino para los países de “abajo” de Europa. Pero, ¿qué pasa si la fuente se cierra?.

El consumo de agua en aumento en la población mundial se triplicó en el siglo XX y se calcula que en el XXI sesextuplicado.

Se incrementa un 10 % cada año, con frecuencia debido también al despilfarro. Además, en numerosos lugares, las aguas residuales no depuradas procedentes de la agricultura, de la industria y de los hogares afectan a las reservas de agua potable.

Se necesita agua para beber, en la cocina, para lavarnos, pero también y sobre todo se utiliza mucha agua para la fabricación y el procesado de alimentos y de bienes de consumo con frecuencia sin una depuración suficiente de las aguas residuales sobre todo en el Tercer Mundo.

Los resultados de estudios al respecto se presentarán dentro de unos meses. Se espera que disponiendo de la información sobre la situación, sea más fácil adaptarse al futuro.

Pero muchos no se resignan a perder sus cumbres blancas. Prefieren no dañarlas y por eso se construyeron los teleféricos. Y ahora puentes colgantes.

Los ingenieros han estado durante cinco meses construyendo el “Titlis Cliff Walk”. Tiene 100 metros de largo y casi 1 metro de ancho. Se encuentra a nada menos que 457 metros por encima de un glaciar y r las vistas son impresionantes claro que al costo de 1.300.000 euros. Este puente colgante situado por encima de un glaciar en los Alpes suizos es el más alto de Europa.

En el día de la inauguración una gran tormenta redujo la visibilidad dejando a los visitantes sin tener ni idea de lo que había debajo. El impresionante puente situado sobre el monte Titlis fue construido para celebrar el 100 aniversario de la construcción de un teleférico que unía las ciudades de Engelberg y Gerschnialp en enero de 1913.

La construcción del puente fue un desafío para los ingenieros que supuso horas de trabajo en condiciones metereológicas muy duras. “Todo el mundo está muy impresionado con el puente”. “Empezó una tormenta de nieve que hizo que fuera una auténtica aventura para las personas que lo estaban cruzando”, explicaba Peter Reinle.

El deshielo de los Alpes modifica fronteras, eso ha llevado a Italia y Suiza a trazar de nuevo su frontera

El calor ha derretido los Alpes y la línea que surca los mapas aún recientes ya no es la misma. Se trata en concreto de la zona del Matterhorn (monte Cervino), cuyos glaciares, situados por encima de los 4.000 metros, padecen asimismo las consecuencias del cambio climático desde hace no menos de 15 años, y auténticos estragos desde hace seis, justo a partir del sofocante verano del 2003.

Las olas de calor que han cambiado también el clima el clima frío de la región, originan aludes y derrumbes masivos de paredes de hielo. Estos y otros fenómenos han modificado cursos de agua de los ríos. El calentamiento ha causado estragos incluso en los glaciares de la zona del Cervino.

En la larga y preocupante lista de efectos del calentamiento global figuran desde continentes enteros en vías de derretimiento como Groenlandia hasta la apertura de nuevas rutas marítimas, producto del hecho simple de que donde había grandes bloques de hielo ahora no hay más que agua.

Desgraciadamente es agua salada: los mares suben. Aumenta el nivel de los océanos mientras, se extinguen especies. Las tormentas son inusualmente violentas, mortíferas; pero nunca hasta ahora había habido una consecuencia geopolítica tan concreta como la que pasados meses ha obligado a los gobiernos suizo e italiano a sentarse a hablar. ¿De qué? ¿De los mares? ¿por qué no se hace algo por las cumbres?

“Esta ola de calor causó muchos cambios en el paisaje –declaró al diario The Independent el meteorólogo italiano Luca Mercalli–. No hay que olvidar que ocurrieron muchos derrumbes por culpa del derretimiento de la capa de permafrost, y la morfología de numerosos sectores de la montaña cambió, en un 35%”.

Y no solo eso. Muchas fronteras siguen los límites naturales que trazan los cursos de agua, y en el caso de Italia y Suiza –que no son la excepción- estos, por culpa de los derrumbes de grandes paredes de montaña y de los derretimientos, también han cambiado. Las modificaciones son tan significativas que el ministro de Exteriores italiano, Franco Frattini, aprobó hace tiempo la redacción de un proyecto de ley que permitirá negociar el dibujo de la nueva frontera. En Suiza, donde no es necesaria una nueva ley para hacerlo, simplemente esperan a sus colegas italianos.

«La convención de 1941 entre Italia y Suiza estableció como criterio para la revisión de las fronteras la cresta de los glaciares -explicó el diputado italiano Franco Narducci, encargado de redactar la ley–. Como consecuencia de la retirada de la masa de hielo, vamos a proponer un nuevo criterio, de manera que la línea coincida con la roca». El Parlamento italiano prevé aprobar la norma a más tardar dentro de un año.

No hay grandes comunidades afectadas. Los cambios de mayor envergadura supondrán una modificación de un centenar de metros sobre el trazado vigente desde 1861; comoquiera que las nuevas medidas se pondrán en marcha por encima de los 4.000 metros, no habrá comunidades afectadas. Tal vez lo que más importa de todo esto es que pone en evidencia, de nuevo, la gravedad de lo que está ocurriendo. “Las montañas son muy sensibles al cambio –señaló Mercalli–. Consecuencias del cambio climático que son imperceptibles en la ciudad resultan especialmente evidentes en las montañas. El incremento de los deslizamientos de lodo y rocas, que tiene lugar cuando el suelo blando, que antes estaba cubierto de hielo, resulta de repente expuesto a la lluvia, no es sino la consecuencia menos dramática».

Mediado el siglo XIX, la alta montaña seguía siendo el reino de lo desconocido y de lo espantable, el campo de juego de unos cuantos locos, egregios o vulgares, a pesar de la conquista del Mont Blanc (4.810 m.) en 1786 y a los más de cien años transcurridos desde que el reputado sabio J.J. Scheuchzer publicara en Amsterdam su Itinera Alpina, donde describía –con ilustraciones incluidas!- los principales dragones que habitaban los valles de los Alpes.

Hoy, la gran cordillera europea ya no inspira terror a nadie. Todas sus cimas han sido sometidas y sus últimos rincones vírgenes hace tiempo que dejaron de serlo. Los demonios de Les Diablerets (Suiza), las ouibras (reptiles gigantescos, alados y con patas) de la región del Valais o el viejo de Lotschard que congelaba cabañas, bestias y personas con el solo toque de su bastón reposan para siempre en el baúl de los mitos. El siglo XXI, con la óptica de su propia sensibilidad, se permite encontrar belleza en la violencia petrificada de los paisajes alpinos. “¡Amar la montaña! Tan hermosa, tan extraordinaria, tan generosa”.

La frase es del marsellés Gaston Rébuffat una de las referencias obligadas en la historia de la escalada de nuestros días… ¿La hubiera podido soñar Tennyson? El Eiger desde la estación de tren de Kleine Scheidegg.


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lili (26/03/2015)

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