Globedia.com

×

Error de autenticación

Ha habido un problema a la hora de conectarse a la red social. Por favor intentalo de nuevo

Si el problema persiste, nos lo puedes decir AQUÍ

×
×
Recibir alertas

¿Quieres recibir una notificación por email cada vez que Prensa Libre Valenciana escriba una noticia?

Alemania hacia el IV Reich, ¿posibilidad o apenas una ficción?

28/11/2010 23:48 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

La población alemana posee en el presente una tasa de fertilidad de apenas 1, 3 hijos por pareja, y el gobierno reconoció recientemente que le será imposible mantener la población con este índice demográfico tan escaso

Ricardo Osvaldo Rufino mir1959@live.com.ar

Diana Popescu es una periodista española de “pura raza”. Enamorada de la información y dotada de una preparación intelectual óptima, cursó estudios de Filosofía en la Universidad de Barcelona y de Periodismo en el EOP. Cubrió durante 10 años para la delegación de una de las cinco mayores agencias de prensa del mundo las vicisitudes alemanas, en los que presenció las grandes convulsiones de la vida interior de la RFA, desde la aparición del terrorismo ultramarxista de la RAF hasta la caída del canciller socialdemócrata Helmut Schmidt.

Valentín Popescu es el hermano mayor de Diana y uno de los veteranos del periodismo español. Estuvo durante 25 años como corresponsal en la República Federal Alemana para uno de los grandes rotativos de su país. Esto le permitió ser testigo preferente de los enormes acontecimientos alemanes y, en especial, del colapso de la Alemania comunista y la posterior reunificación, con toda su complicada secuela de convulsiones sociales. Es, sin dudas, el periodista español que mejor conoce la política y la sociedad alemanas.

Ambos son los autores del libro titulado “Alemania, ¿hacia el IV Reich?” (Editorial Thassalia S.A., 1995, Barcelona), una obra realmente inquietante en la que analizan con criterio, mesura y sin sensacionalismo la posibilidad de que pueda surgir un nuevo líder en Alemania que reedite el IV Reich, y con él el riesgo de que a partir del centro de Europa se vuelva a desencadenar la violencia racista en el mundo y se desate un nuevo baño de sangre, al menos en la propia Alemania.

Los hermanos Popescu aclaran en el prólogo de su obra lo siguiente: “Hemos vivido muchos años en Alemania y hemos aprendido a estimar y amar al pueblo alemán. Hemos gozado de la exquisita delicadeza de su sentido de la amistad, del vitalizador optimismo de su sociedad y de la generosa inquietud de su espíritu. Lo último que quisiéramos que sucediese en Alemania es la eventualidad que se analiza en las páginas siguientes…”.

Y a la posibilidad de la eventualidad del surgimiento de un líder mesiánico que tenga la capacidad de arrastrar al pueblo alemán hacia un nuevo delirio de dictadura y racismo, ellos la fundamentan esencialmente en tres puntos:

1º) El hecho de haberse producido cerca de 6.500 atentados xenófobos graves (por ejemplo, incendios a refugios ocupados por inmigrantes turcos), en apenas el término de dos años (1992-1993). Resulta sobrecogedor constatar estos episodios solamente 50 años después del colapso de la demencia hitleriana y tras 46 años de democracia ejemplar en la región occidental del país. La cifra es aterradora si se tiene en cuenta que el noventa por ciento de estos atentados fue perpetrado contra un sector muy definido de la población forastera de la República Federal Alemana –turcos, kurdos, gitanos y gente de color-, lo que arroja una proporción de dos atentados por cada mil forasteros de ese grupo. Además, se debe tener en cuenta que como en todos los datos estadísticos, estas cifras son también relativas, ya que por miedo o por no poseer su situación legal en orden, muchas víctimas no han denunciado las agresiones recibidas. Diana y Valentín Popescu hacen un recorrido histórico y señalan que a lo largo de los últimos tres siglos el menosprecio hacia los “diferentes” ha sido una constante en la sociedad alemana, fueran estos extranjeros más débiles, gitanos, judíos, eslavos o simplemente alemanes procedentes de ámbitos culturales bien distintos al de la patria centroeuropea.

2º) La hipervaloración del Estado como elemento decisivo en la vida de cada uno de los alemanes. Los periodistas españoles aseguran que una de las principales debilidades de los germanos consiste en no creerse capaces de resolver por sí mismos los problemas básicos de la existencia y esperar que el Estado le garantice soluciones satisfactorias. “Para estar seguro de cobrar en su día una buena pensión, gozar de una asistencia sanitaria eficiente, una seguridad personal suficiente, etc., el ciudadano alemán (y el europeo, en general) quiere formar parte de una nación fuerte y paternal. La idea del Estado como ente superior a los individuos que lo integran no nació en Alemania ni en el pueblo llano germano, pero en este país arraigó con extraordinaria fuerza”, aseveraron.

3º)La existencia hasta 1995 en Alemania de 26 partidos políticos, asociaciones políticas y otras organizaciones de extrema derecha, 6 editoriales del mismo signo, y 10 publicaciones periodísticas, que en muchas ocasiones solapadamente pugnan por el retorno a un tiempo pasado de odio y racismo. Y

4º) La evidente frustración de los habitantes del ex Alemania Oriental que imaginaron que la reunificación les abriría la puerta a una era de prosperidad y crecimiento económico continuo. En realidad, lo que pedía el pueblo germanooriental a finales de los años ochenta era libertad y bienestar. La imaginación los llevó a pensar que vivirían como sus vecinos del Oeste. Esto es, ocupación plena (objetivo que está muy lejos de ser cumplido), tener de la noche a la mañana automóviles importantes, vacaciones en el Mediterráneo, televisores en color, casas bonitas, cuentas corrientes en entidades bancarias con un buen saldo en marcos fuertes, etc. Al no cumplirse estas expectativas, los habitantes de la ex Alemania Oriental volcaron y vuelcan su frustración e ira fundamentalmente contra los extranjeros, que en buen número habitan en esta parte de la nación.

Precisamente, "Extremismo de derecha en Alemania 2010" es el título de la investigación que fue dada a conocer el mes pasado y que sostiene que las posiciones extremas han penetrado el corazón de la sociedad alemana. Los resultados del trabajo indican que entre un 10 y 20% de la población aprueba posiciones tradicionales de la extrema derecha, como la necesidad de un dictador, o dicen que los nazis no fueron "tan malos después de todo".

La encuesta fue realizada por un equipo de investigadores de la Universidad de Leipzig para la Fundación Friederich Ebert, allegada al Partido Social Demócrata. Ese equipo investigador ha llevado a cabo encuestas similares cada dos años desde el 2002 y para el 2008, cuando hubo una bonanza económica, las cifras se alejaron considerablemente de las posiciones de derecha extrema. Sin embargo este año, recesión económica de por medio, han regresado a los niveles anteriores. Por ejemplo, el 32% dijo estar de acuerdo con la idea de que "cuando hay escasez de empleo, los extranjeros deberían ser enviados a casa"; el 34% dijo estar fuertemente de acuerdo con que "los extranjeros sólo vienen a explotar el sistema de seguridad social alemán"; y el 35% piensa que "Alemania tiene un peligroso nivel de influencia extranjera debido a la cantidad de extranjeros en el país". En cada uno de esos casos, los porcentajes fueron considerablemente más altos en el Este que en el Oeste de Alemania.

La investigación encontró un alto nivel de chauvinismo, pues el 27% de la población piensa que la principal tarea del gobierno alemán debe ser "asegurarse de que Alemania tenga el poder y la influencia que le corresponde". Las opiniones extremas se vuelven mayoría cuando se trata del Islam. El 55% dijo que puede entender que la gente encuentre a los árabes incómodos, y un 58% que la práctica de la religión musulmana debería ser "considerablemente restringida".

Justamente, a las tendencias que visualizaron los hermanos Popescu en el seno de la sociedad alemana hasta el año 1995, debemos agregarle el factor que representa el crecimiento de la inmigración musulmana, desde aquel momento hasta la fecha, que se convierte en un elemento más de irritación para los habitantes locales. Lo que conforma un cóctel de difícil resolución.

La población alemana posee en el presente una tasa de fertilidad de apenas 1, 3 hijos por pareja, y el gobierno reconoció recientemente que le será imposible mantener la población con este índice demográfico tan escaso. Las mujeres musulmanas, en cambio, tienen un promedio de hijos muy superior. El gobierno germano también aseguró que en un período de 20 años se duplicará la cantidad de islámicos en territorio alemán.

No hay dudas que este crecimiento altera los nervios de los alemanes más xenófobos, racistas y derechistas, y esta es una mala noticia.

La buena es que, como afirman Diana y Valentín Popescu, a diferencia de la época de la República de Weimar, ahora la nación germana se encuentra inmersa en un organismo supranacional como la Unión Europea (y la zona euro), y este es un factor muy importante porque puede llegar a detener algún brote o intento dictatorial o autoritario, más o menos importante.


Sobre esta noticia

Autor:
Prensa Libre Valenciana (108 noticias)
Visitas:
1766
Tipo:
Opinión
Licencia:
Distribución gratuita
¿Problemas con esta noticia?
×
Denunciar esta noticia por

Denunciar

Comentarios

Aún no hay comentarios en esta noticia.