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Alegría y escepticismo en Alemania ante visita papal en 2011

21/11/2010 10:29 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

El anuncio de la visita del Papa Benedicto XVI a su país natal en 2011 generó numerosas reacciones de alegría, pero también de escepticismo en Alemania, donde Benedicto cuenta con simpatizantes pero también con críticos y detractores. El presidente federal alemán, Christian Wulff, habló de un gran honor y alegría poder recibir al Pontífice, originario de Marktl am Inn, en Baviera, en la que será su primera visita oficial al país, en cuanto que las otras dos que hizo a Alemania fueron consideradas pastorales o privadas. El alcalde de la capital Berlín, Klaus Wowereit, se alegró también del anuncio de la visita a la capital alemana al arzobispado de Freiburgo y al obispado de Erfurt y habló de una “excelente calidad histórica de la visita”. La gobernadora de la región de Turingia, Christine Lieberknecht, fue más allá y habló del cumplimiento de un sueño de muchos habitantes de la región, así como un reconocimiento de la firmeza de los cristianos católicos durante los tiempos de la República Democrática Alemana y de una “clara señal de valores cristianos en nuestra sociedad”. El presidente de la conferencia episcopal alemana, Robert Zollitsch, se refirió a un “momento significativo en la vida de nuestro país y de nuestra iglesia. Estoy firmemente convencido de que de él saldrá un impulso fuerte para muchas personas”. Además, el gobernador de Baden-Württemberg, Stefan Mappus, consideró la visita “un gran honor para la región”. La prensa berlinesa hablaba este día de las altas expectativas que ha puesto la capital alemana en la visita papal, después de que se perdiera las celebraciones por el 20 aniversario de la Unidad alemana. Por ello, la revista Stern publicó un comentario que considera que la visita papal llega “un año demasiado tarde”. Quizá por eso, señala el Berliner Morgenpost, las expectativas en la visita serán aún mayores. Todos hacen apuestas si hablará o no de los casos de abuso sexual. Y las ciudades señaladas se alegran también por el impulso de las visitas turísticas que la presencia papal suele traer, como señaló Natascha Kompatzki, de Berlin Tourismos Marketing. “Pondrá a Berlín en el centro de atención mediático y atraerá a curiosos al destino”. La asociación hotelera Dehoga manifestó también su satisfacción, pues septiembre de 2010 será un mes especialmente atractivo, consideró Kerstin Jäger. El portavoz del obispado de Berlín consideró por su parte que la visita podría ser un incentivo para que los berlineses abracen la religión católica. Y es que sólo un 6.8 por ciento de la población abraza esa religión, frente a porcentajes del 41.1 por ciento en Colonia o el 51.5 por cineto en Munich. “Bienvenido”, dijo el portavoz del Arzobispado berlinés, Stefan Förner, al conocer la noticia. Aún son muchos los interrogantes en torno a la visita, pero los medios especulan con que podría dar una misa en el Olympiastadion y que dormirá en la nunciatura apostólica de Kreuzberg. Sin embargo, el movimiento reformista “Wir sind Kirche” (Somos Iglesia), consideró que la misión del Papa en Alemania no será fácil, ya que Benedicto se encontrará con una Iglesia sumergida en una profunda crisis tras los escándalos de abusos, dijo el portavoz Christian Weisner en Münich. Además, el pontífice se encuentra ante un juego de equilibrios complicado en su mezcla de visita de Estado y visita pastoral. Según el comunicado, el Papa se encuentra con una iglesia que está ante un gran cambio, porque cada vez más comunidades se ven obligadas a unirse debido a la falta de sacerdotes. Y a esto los fieles esperan respuestas modernas y sinceras del Papa. Como también las esperan sobre cuestiones teológicas como moral sexual, la inclusión de las mujeres en el sacerdocio, el celibato o sobre una comunión común de católicos y protestantes. Los críticos con la Iglesia reclaman una relajación de la moral sexual, mientras los ateos le han declarado la guerra. Además, señaló el portavoz, se esperará con tensión si el Papa se pronuncia sobre el debate abierto de la integración de inmigrantes en Alemania o sobre la forma de proceder con el Islam. Medios berlineses señalaron sin embargo que no se encontrará tanta resistencia como en España en su último viaje. Berlín es una ciudad muy secular, pero allí viven cada vez más inmigrantes procedentes del antiguo bloque soviético, como polacos o croatas, más católicos. Medios locales de Freiburgo señalaron que la visita del Papa moverá la región y no sólo a los fieles católicos. Sin embargo, también hablaron de una iglesia muy insegura, con muchas dudas, cuestiones críticas y una distancia cada vez mayor con la curia romana. Por ello, la visita a Alemania debe ser más que un evento eclesiástico y social, una oportunidad para que Alemania exponga sus inquietudes al Papa. Muchos temas, muchas oportunidades, pero poco tiempo. El diario “Osnabrück Zeitung” habló de una visita “valiente” en tiempos difíciles y no es seguro que su mensaje sea entendido y aceptado en todas partes. Los escándalos de los abusos sexuales sacudieron la legitimidad eclesiástica, además del resto de problemas que enfrenta Alemania. Pero los viajes a Berlín y Erfurt, dos lugares donde los cristianos católicos son minoría, dificultarán especialmente la visita. El tema más reflejado por la prensa alemana este día era el cambio de rumbo del Papa en su posición sobre el uso del preservativo, al aprobarlo en determinadas circunstancias, según se desprende de un libro que se publicará el martes bajo el título “Licht der Welt: Der Papst, die Kirche und die Zeichen der Zeit” (Luz del mundo: el Papa, la Iglesia y los signos del tiempo). El Pontífice considera que en el caso de las prostitutas debería utilizarse para evitar la difusión del Sida, aunque sigue siendo “una solución no real ni moral”. Para el Pontífice, la castidad y la fidelidad son las respuestas correctas. El libro desvela otras declaraciones interesantes para los alemanes, como que Benedicto XVI no habría levantado la ex-comunión al obispo Richard Williamson de la hermandad de San Pio si hubiera sido informado de que había negado el Holocausto, afirma el papa alemán. Sin embargo, el Pontífice critica la reacción que tuvo entonces la canciller federal alemana Angela Merkel y considera que no estaba informada de que él había declarado inaceptable la negación del holocausto. El episodio lastró las relaciones entre la iglesia católica y los judíos en Alemania. Sin embargo, Benedicto XVI se muestra igual de inflexible en su negativa a ordenar mujeres sacerdotes (que no considera una discriminación, sino el mensaje de Dios al nombrar mensajeros a sus apóstoles) y a homoxesuales (porque contradice la voluntad de dios).


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