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El alcohol no ayuda a olvidar

07/04/2012 20:42

0 Tal afirmación se desprende de los estudios llevados a cabo por Hitoshi Morikawa y su equipo de investigación

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El correveidile popular, tan decantado el a hacer de asertos, refranes y frases diversas, verdades como puños, siempre ha recomendado el alcohol como antídoto de las penas, ayudando a olvidar todo lo que nos duele en el corazón.

Hay una larga tradición de corridos, boleros y tangos - que son los vehículos mas apropiados para comunicar las tragedias personales - en los que se recomienda emborracharse para olvidar las penas.

Con tales precedentes, comunicados de generación en generación, año tras año hasta el presente, no es de extrañar que se de por hecho que el trago es la solución a muchos de los males que aquejan a la humanidad. Pero siempre hay un momento en que los refranes, las frases hechas y los discursos de bar, se ven superados por la fria y nada discursiva lógica científica, a la que le importan un pimiento los sentimientos, como no sea para estudiarlos y diseccionarlos.

Y la lógica científica, tras los estudios pertinentes, dice en este caso, que lo del alcohol es un mito mas que otra cosa, que no tiene ninguna base metodológica, y por tanto puede desecharse tranquilamente.

Lo que si hace el consumo de alcohol es "modificar", hasta cierto punto, unas condiciones neurológicas en ciertas partes del cerebro, lo cual permite sentir una serie de sensaciones, que el mismo cerebro asocia (es lo suyo) a diversos estados de ánimo que se acercan mucho a lo que el pueblo llano entiende como felicidad, que para los investigadores no es mas que una liberación de dopamina que ha sido etiquetada como el neurotransmisor de la felicidad porque sus efectos son lo mas parecido a los que las drogas producen en el organismo humano, hasta que se ha descubierto que, en realidad, es un neurotransmisor ligado al aprendizaje y la memoria.

También se ha determinado que las causas por las que los alcohólicos beben no son tanto por el placer físico de beber como por los efectos colaterales que se derivan de todo lo que rodea el acto de consumir alcohol. Sin embargo también se libera dopamina con otras actividades agradables, como escuchar música, practicar deporte, gastronomía, etc. que deberían potenciarse separadamente de la bebida para equilibrar la sensación de placer y hacer que ésta no se asocie exclusivamente al acto de beber.

..." la adicción al alcohol y las drogas podría considerarse un trastorno de la memoria y el aprendizaje"..

Muy Interesante - 4-Abril-2012

¿El alcohol ayuda a olvidar? Todo lo contrario. De acuerdo con un estudio del Centro Waggoner para la investigación del Alcohol y las Adicciones de la Universidad de Texas (EE UU), beber alcohol estimula áreas de nuestro cerebro implicadas en el aprendizaje y la memoria .

Según publica el neurobiólogo Hitoshi Morikawa en la revista Journal of Neuroscience , el alcohol "reduce nuestra capacidad consciente para recordar información como el nombre un amigo, la definición de una palabra o dónde aparcamos el coche; pero nuestro subconsciente aprende y recuerda también, y el alcohol aumenta nuestra capacidad de aprender a este nivel".

En sus experimentos, Morikawa ha comprobado que la exposición repetida al etanol aumenta la plasticidad sináptica de las neuronas en un área clave del cerebro para la memoria . De hecho, cada vez es más evidente que la adicción al alcohol y las drogas podría considerarse un trastorno de la memoria y el aprendizaje. De acuerdo con Morikawa, los alcohólicos no son adictos a la experiencia de placer que obtienen bebiendo, sino al contexto psicológico, al comportamiento y al entorno que rodea el consumo de alcohol . Y eso les empuja a repetir.

"Solemos pensar en la dopamina como un neurotransmisor de la felicidad, pero en realidad es un neurotransmisor ligado al aprendizaje ", aclara el neurocientífico. "Su principal efecto consiste en fortalecer las sinapsis que están activas mientras se libera", añade.

Según Morikawa, cuando tomamos alcohol se estimula el sistema dopminérgico, que "le dice a nuestro cerebro que lo que está haciendo en ese momento es gratificante, que debe ser recordado y repetido" . "Ir al bar, charlar con los amigos, comer ciertos alimentos y escuchar determinada música también es gratificante". Por eso, "cuanto más frecuentemente hagamos estas cosas a la vez que bebemos alcohol más dopamina se libera, y más adictivo se vuelve el conjunto de experiencias y que rodean al consumo de esta droga", concluye el investigador.

( Leido en Muy Interesante, edición digital. @muyinteresante )

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