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Agustín Millares Sall: la poesía social

17/07/2013 18:20
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image Agustín Millares Sall (Las Palmas de Gran Canaria, 1917-1989) fue un miembro destacado de la generación de poesía social en Canarias. Miembro de la Antología Cercada y de Planas de Poesía, entre sus obras figuran algunos títulos tan significativos como Poesía Unánime, Segunda Enseñanza, Función al Aire Libre. Algunos de sus textos fueron llevados a la canción por Taburiente, Caco Senante, Palo, Rosa León y Los Sabandeños. Fue Premio Canarias en 1985.

CANCIÓN DE LA CALLE

La calle que tú me das -calle ausente todavía-,

no será tuya ni mía.

Calle de todos será.

Por el momento no es más

que una canción encendida,

una estrella fugitiva

que soñamos alcanzar.

Por de pronto se nos va

image de los ojos, como el día;

volando, como la vida,

sobre la tierra y el mar.

La calle que tú me das,

no será tuya ni mía.

Habrá de ser compartida.

Calle de todos será.

NO VALE

Te digo que no vale

meter el sueño azul bajo las sábanas,

pasar de largo, no saber nada,

hacer la vista gorda a lo que pasa,

guardar la sed de estrellas bajo llave.

Te digo que no vale

que el amor pierda el habla,

que la razón se calle,

que la alegría rompa sus palabras,

que la pasión confiese: aquí no hay sangre.

Te digo que no vale

que el gris siempre se salga con la suya,

que el negro se desmande

y diga "cruz y raya" al júbilo del aire.

Vuelvo a la carga y te digo: aquí no cabe

esconder la cabeza bajo el ala,

decir "no sabía", "estoy al margen",

"vivo en mi torre, sólo y no sé nada".

Te digo y te repito que no vale.

SALUDO

Yo te saludo amigo te saludo y te canto

igual que si te hubiera de siempre conocido.

No puedo equivocarme después de haberte oído.

Tú eres parte del sol que yo he esperado tanto.

Yo te saludo amigo te abrazo emocionado

a través de la niebla por donde pasa el día.

Con tu enorme caudal de luz y poesía

el rincón más oscuro se hubiera iluminado.

La senda que me enseñas no me es desconocida.

He marchado por ella sin conocer la calma.

Antes que tus palabras me llegaran al alma

ya habían tus ideas incendiado mi vida.

Es verdad que estos años no los hemos vivido

sino sólo pasado que el tiempo nos supera

que hay estrellas más altas sin sospechar siquiera

que forjando el gran siglo muchos han transcurrido.

Diste tu libertad que es como darlo todo

para que la alegría repique en la campana.

Un trozo de tu vida brindas cada mañana

para que el mundo entero pueda salir del lodo.

Yo te aseguro amigo que nunca había estado

tan cerca de la vida como en este momento.

No es posible la duda donde llega tu aliento.

Tú vas por la llanura de un cielo despejado.

Yo poeta declaro que tu acento es profundo

que llevas en las venas los ríos de un planeta.

Yo poeta declaro que tú eres poeta

porque anuncias y cantas el mañana del mundo.

YO POETA DECLARO

Yo poeta declaro que escribir poesía

es decir el estado verdadero del hombre

es cantar la verdad es llamar por su nombre

al demonio que ejerce la maldad noche y día.

El poeta es el grito que libera la tierra

la primera montaña que divisa la aurora

la campana que toca la canción de la hora

el primer corazón que lastima la guerra.

Colocado en vanguardia sin que nunca desate

su unidad con los pueblos su visión del conjunto

el poeta es el hombre que primero está a punto

para hacerse con bríos a la mar del combate.

El poeta es el pueblo que a morir se resiste

en la súbita noche donde todo se olvida.

Donde no hay libertad no hay poeta con vida.

Ningún pájaro vuela donde el aire no existe.

Yo poeta declaro que la cólera es una

cuando hay algo que atenta contra el sol que nos guía.

Languidece el poeta si la tierra se enfría

cuando no hay corazón ni justicia ninguna.

Yo poeta declaro que en el duro camino

del tiempo el poeta se halla siempre un hermano.

Yo poeta declaro que el poeta es humano

aunque a veces nos haga presentir lo divino.

La estrella y el corazón , 1949.

PERMANENCIA DEL HOMBRE

Tira el viento de los árboles.

Tira el río de los pies.

Viento y río sólo ven

lo que no pueden llevarse.

La retirada del mar

se lleva sólo la arena

Las raíces de la piedra

pueden más.

Son las nubes las que corren.

No la luna.

Es el tiempo el que se fuga.

No los hombres.

Ni la esperanza se pierde,

ni el eco ahoga el cantar.

El futuro no se va

porque viene.

Como el sol la humanidad

es hoy ayer y mañana.

Porque pasa

y porque vuelve a pasar.

Son las nubes las que corren.

No la luna.

Es el tiempo el que se fuga.

No los hombres. (Ilustración: Nicolás Guerra, con Sebastián de la Nuez, Agustín Millares, Pedro Lezcano, Ventura Doreste, José María Millares en el Instituto Pérez Galdós de Las Palmas, en 1982. Foto tomada de Canariasinvestiga.org)

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