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Aguarda a Obama difícil acto de equilibrismo diplomático en El Cairo

02/06/2009 11:50 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

El gobierno egipcio celebró que El Cairo sea el lugar que eligió el presidente estadunidense Barack Obama para dirigir un mensaje al mundo islámico, pero la oposición deploró lo que consideró una expresión de apoyo a un régimen autoritario. Durante su campaña electoral por la presidencia de Estados Unidos, Obama prometió dar un discurso desde un importante foro islámico y en su toma de posesión ofreció "extender una mano si (los musulmanes) están dispuestos a bajar el puño". La elección de la capital egipcia como lugar de la alocución de Obama, que será el próximo jueves, obedece a diversas consideraciones. En primer lugar, Egipto es un importante aliado de Washington y el país árabe más poblado, con 83 millones de habitantes. Es también un tradicional centro cultural, intelectual y político regional y la primera nación árabe en firmar un tratado de paz con Israel, en 1979. A su vez, El Cairo es hogar de la mezquita y la universidad de Al Azhar, importantes centros del pensamiento islámico desde el siglo X. Egipto "en muchas formas representa el corazón del mundo árabe", dijo el portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs, al anunciar el 10 de mayo pasado la elección de El Cairo para el discurso de Obama el próximo 4 de junio. La decisión fue recibida con beneplácito por el gobierno egipcio, que celebró la iniciativa de Obama de transmitir un mensaje de reconciliación a los musulmanes desde el país africano. "Egipto no es el único país islámico importante, pero tiene un estatus bien arraigado como país que ha tenido un papel importante en el establecimiento del diálogo entre Oriente y Occidente", dijo a Notimex el embajador egipcio en México, Aly Houssam Eldin Elhefny Mahmoud. "Y hemos desempeñado este papel por siglos. Y tenemos toda la intención de seguir haciéndolo y trabajar en el establecimiento de la estabilidad interna, regional e internacional, y de la paz", añadió. Sin embargo, la oposición no se muestra tan entusiasmada ante lo que percibe como un apoyo tácito del nuevo mandatario estadunidense al presidente egipcio Hosni Mubarak, quien gobierna desde 1981 con escasa tolerancia a la disidencia. Mubarak, de 82 años, ha usado a sus servicios de seguridad para acosar y detener a rivales políticos o críticos de su gobierno, amparado en poderes de emergencia permanentes. El apoyo estadunidense a Mubarak y a otros líderes árabes no elegidos popularmente ha sido interpretado en Oriente Medio como un elemento de hipocresía en la política exterior de Washington. Esta percepción se ha exacerbado durante los pasados ocho años, en los que el gobierno del ahora ex presidente estadunidense George W. Bush hizo de la promoción de la democracia el núcleo declarado de su diplomacia en la región. Los grupos de derechos humanos se muestran preocupados respecto a la posición que adoptará Obama sobre el historial de Egipto en este campo, que de acuerdo con Gamal Eid, titular de la Red Arabe para la Información sobre Derechos Humanos, es uno de los peores del mundo. "Después de que perdimos la esperanza en el anterior gobierno, queremos saber si la administración de Obama aceptará las actuales condiciones de los derechos humanos en Egipto y el mundo árabe, o adoptará una posición firme", dijo Eid en fecha reciente a la cadena informativa Al Arabiya. Expuso que la elección de Egipto por parte de la Casa Blanca podría alentar al gobierno de Mubarak a desentenderse aún más de los derechos humanos y reprimir a los movimientos de oposición. El analista político y disidente, Rafiq Habib, señaló por su parte que Obama deberá hacer un acto de equilibrismo diplomático entre su necesidad de mantener a los aliados de Washington y confirmar de una forma convincente su compromiso con los derechos humanos. No sólo el sector pro-democrático, sino también la oposición islamista se muestra escéptica respecto al mensaje de Obama. La Hermandad Musulmana, en particular, ha usado el apoyo de Washington a Mubarak para azuzar los sentimientos antiestadunidenses. También ha citado el continuo sufrimiento de los palestinos, en especial en la Franja de Gaza –donde gobierna Hamás, movimiento escindido de la Hermandad en la década de 1970-, para criticar el papel mediador de Egipto en las negociaciones entre la Autoridad Palestina e Israel. Aunque la Hermandad está oficialmente proscrita como partido político en Egipto, sus integrantes operan hospitales, escuelas y organizaciones asistenciales y el grupo ejerce considerable influencia en el país. Sus legisladores, que se presentan como independientes, controlan 88 de los 454 escaños del Parlamento. Mohamed Habib, prominente líder de la Hermandad Musulmana, dijo que la visita de Obama será "inútil a menos que esté precedida de un cambio verdadero en las políticas de Estados Unidos hacia el mundo árabe e islámico", de acuerdo con la cadena informativa Al Yazira. Por su parte, Sobhi Saleh, jefe del bloque de la Hermandad en el Parlamento, dijo a Al Arabiya que Obama es bienvenido en Egipto siempre y cuando adopte una posición firme con Israel en relación con los palestinos y restaure los lazos con el mundo musulmán. Al respecto, celebró la posición del nuevo presidente de exigir a Israel el cese de la construcción en los asentamientos judíos en Cisjordania. Pero si Obama "elige enemistarse con el Islam o recurre en su discurso a las maniobras, su visita será recibida con desprecio y el odio contra Estados Unidos aumentará", agregó. No sólo en Egipto el presidente estadunidense enfrenta un delicado acto de equilibrismo, sino en todo el mundo islámico. Al elevar las expectativas de un impulso diplomático en Oriente Medio, Obama se arriesga a dañar aún más la credibilidad de Estados Unidos si sus esfuerzos se ven frustrados, como les ocurrió a sus predecesores William Clinton y George W. Bush. Con todo, Obama cuenta con ventajas que aquellos no tuvieron. Tiene un fuerte respaldo en el mundo en general, que comparte su impaciencia por resolver los conflictos de Oriente Medio. En una reciente encuesta efectuada en seis países árabes, Obama fue catalogado más favorablemente que el propio Estados Unidos. De acuerdo con el sondeo, la mayoría de los árabes cree que Obama tendrá un efecto positivo en la región. Acaso su principal activo sea la percepción de que desea darle a la región un lugar prioritario en su agenda y de que está dispuesto a mostrarse firme con Israel en cuanto a las concesiones que tiene que hacer para lograr la paz con los palestinos y el mundo árabe en general.

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