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Afganistán, crónica de un terrorismo anunciado

19/08/2021 17:58 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Hace una semana veíamos cómo los americanos retiraban definitivamente su presencia militar en el país medio-oriental, hoy los Talibanes ya controlan el país por completo. ¿Qué va a significar esto?, ¿y por qué supone un riesgo tan infravalorado para todo el mundo occidental?

Afganistán; monarquía autoritaria, repúplica socialista pseudo-soviética, emirato islámico y zona de ocupación bélica. Cuando hablamos de caos político y social el paradigma que se nos viene a la mente es Síria, pero en el medio Oriente Afganistán supone mucho más conciso en cuanto a belicismo e inestabilidad, en casi medio siglo se han enfrentado a la ya desaparecida URSS, a una guerra civil islámica, a las tropas internacionales de la OTAN y la ONU, y al aún más presente ejército americano. Trazar la línea hacia el pasado del conflicto no es difícil, ¿pero qué sendero recorrerá ahora el eterno enfrentado país afgano?

Nadie advirtió ejemplos del más crudo horror como el 11 S, el 11 M o 17 A

 

En 2001 el mundo presenció el mayor agravio terrorisa de la historia, el terror más absoluto desatado en las entrañas de la superpoténcia occidental por antonomasia. Una flotilla de 4 aviones comerciales fueron secuestrados con fines atroces. El plan inicial, basado en uno de 1995 para doblegar los principales símbolos del poder americano, era que un conjunto de aviones comericales secuestrados realizaran un impacto suicida contra núcleos sociales, económicos y políticos norteamericanos como son: el World Trade Center (torres gemelas), el Capitolio, el Pentágono y varios rascacielos del país. Este perverso, audaz y brillante plan fue ideado por el mayor genio terrorista, Osama Bin Laden, cuya organización criminal Al Qaeda era la más pertrechada y poderosa del mundo. Antes de proceder con el relato de la respuesta americana, recordemos que Bin Laden era un magnate immobiliario saudí, un acomodado árabe que por razones de fundamentalismos religiosos se unió a la guerra civil afgana contra la ocupación comunista. En esta especie de yihad local, el millonario no solo contó con su carisma y recursos ilimitados, la inestimable ayuda americana hizo el trabajo real armando a las milicias muyahidines (guerreros santos) por tal de hundir al gigante soviético. El resultado fue un país de islamismo extremo armado hasta los dientes y dividido entre las facciones bélicas islámicas. Finalmente con el apoyo de otros gobiernos, principalmente islámicos, los talibanes se hicieron con el control casi total del país. Los talibanes fueron el grupo más radical y poderoso de contendientes anti-soviéticos, y los principalmente armados y provistos por Bin Laden y su aliado americano. Así pues Estados Unidos creó una cuna perfecta para el terrorismo, y fue Afganistán el escondrijo y apoyo de Al Qaeda; la paz y seguridad mundial a costa del socialismo. Así pues tras los atentados del 11 de setiembre, con la nación y el mundo conmocionado por el potencial y alcance terrorista de Bin Laden, los americanos hincahron pecho y con el apoyo internacional desarrollaron una ofensiva bélica brutal contra los terroristas en Afganistán, tras descubrir que sus innocentes aliados anti-socialistas y su caudillo previamente abastecido con los recursos norteamericanos le habían derribado las torres gemelas y parte de la sede del ejército, llevandose consigo más de 3000 almas. Así empezó la segunda guerra en Afganistán que se prolongó hasta este mismo año, en la que se consiguió desmantelar Al Qaeda, matar a Bin Laden y otros cabecillas ultra-islámicos y ocupar el país con tropas internacionales. Hasta aquí la solución pareciera ser milagrosa, terrorismo doblegado, paz asegurada, país controlado. Pero tras 20 años el grifo empezó a cerrarse y las potencias europeas ya se habían hartado del dispendio exagerado, además que el terrorismo parecía ya venir de otros frentes más problemáticos que también requieren de asistencia militar. Cabe destacar también que la pandémia ha sido un azote financiero muy considerable y la reitrada era ya imminente. La OTAN y la ONU marcharon de Afganistán dejando al contingente de 30.000 americanos como atalayas de la paz. En este punto llegamos ya a la actualidad y polémica, los americanos dicen adiós a la región y hace ya un par de días volaban rumbo a casa los últimos soldados. El mismo día que empezaba la retirada final, los talibanes que parecían ahogados y exterminados saltaron como lobos hambrientos des de sus províncias y exilios, arrollando las en teoría preparadas fuerzas y cuerpos de seguridad própias afganas. En estos momentos se nos plantea la duda: ¿Son los analistas geopolíticos americanos unos auténticos negados, o aquí hay algo que no nos cuentan?. A caso se han olvidado del horror que significa que exista un país  comprometido a las causas terroristas, se han olvidado ya las poténcias occidentales de lo que significaron 20 años donde hubo generaciones enteras que crecieron con los horrores del terrorismo, cuando naciones enteras eran estados pro-terroristas y la gente recelaba de su seguridad hasta extremos. Qué trato o mala gestión han hecho los americanos con los talibanes para abandonar una zona claramente de inclinaciones terroristas. Lo que costó doblegar los enemigos de la paz internacional será sacrificado para poder financiar las absurdas trifulcas entre potencias o los delirios pacifistas de un presidente anciano sin un ápice de moral. Cuando más débil está occidente, sin el ojo firme de los países sobre zonas que no pueden ser pacificadas ni democratizadas, un suelo ya abonado para ello solo será un huerto fértil para que los terroristas regresen, ahora que tan débiles estamos, cuando nuestra obsesión parece ser la pandemia, el precio del petróleo o la ineludible hegemonia de China. Nadie advirtió ejemplos del más crudo horror como el 11 S, el 11 M o 17 A; pero ahora nadie deberá sorprenderse que nuestra  vida vuelva estar a merced de estas atrocidades, porque estamos ante la crónica de un terrorismo anunciado.

¿Son los analistas geopolíticos americanos unos auténticos negados, o aquí hay algo que no nos cuentan?

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