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Adornan en EUA la reforma de salud con "regalos" a senadores

23/12/2009 12:08 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

La iniciativa de reforma de salud del Senado, que será objeto de voto final la víspera de Navidad, cobró hoy la forma de un árbol decembrino lleno de regalos políticos para granjear el favor -y el voto- de senadores clave. Aunque la donación de prebendas para los estados de legisladores poderosos es una proverbial tradición de la faena legislativa en Estados Unidos, el inventario de obsequios pareció establecer nuevas marcas de generosidad de parte del líder demócrata Harry Reid. La concesión al senador de Connecticut, Joe Lieberman, consistente en la eliminación de la opción pública, recibió amplia atención y polémica, pues significó un golpe de timón al deseo original del presidente Barack Obama de crear pólizas de seguro público. Una atención similar recibió la decisión del liderazgo demócrata de endurecer las cláusulas de la legislación de salud, a fin de evitar que el gobierno federal subsidie los procedimientos de aborto, una exigencia del senador demócrata de Nebraska, Ben Nelson. Pero los casos de Lieberman y Nelson -quien también obtuvo para su estado la concesión de que el gobierno sufrague a perpetuidad los costos de seguro médico a las personas de bajos ingresos- son apenas la punta de un témpano de hielo de proporciones masivas. Christopher Dodd, el veterano senador de Connecticut, recibió 100 millones de dólares para un hospital en la universidad estatal, un presente que lo pone en buena luz ante sus electores en momentos que enfrenta una dura campaña de reelección en 2010. Otra de sus colegas, la demócrata de Lousiana, Mary Laindreu, obtuvo un presupuesto de hasta 300 millones de dólares, a fin de que la federación sufrague el costo de la expansión del Medicaid, el programa de atención a los estadunidenses más pobres. La percepción de que Laindreu recibió el obsequio a cambio de su voto fue objeto de escarnio por los republicanos, que bautizaron el suceso como "la compra de Lousiana", en alusión a la compra de ese estado por Estados Unidos a Francia por 15 millones en 1803. "Es una verguenza que los méritos del arreglo (al Medicaid), que son muy reales, se hayan perdido por completo en este debate, por la manera en que este arreglo de Lousiana ha sido usado y abusado", deploró el senador republicano David Vitter. Pero las críticas no frenaron la esplendidez de los demócratas. Max Baucus, el senador demócrata por Montana y presidente del Comité de Finanzas que tuvo a su cargo la redacción de la reforma de salud, recibió trato de salud especial para dos mil 900 mineros de su estado. Carl Levin, el senador demócrata de Michigan, logró colar en la iniciativa una protección especial para la filial de la aseguradora Blue Cross en su estado, a fin de exceptuarla de un nuevo impuesto a la industria de seguros. Hasta el senador independiente de Vermont, Bernie Sanders, logró su propio favor, al lograr un incremento de los pagos del gobierno federal a la expansión del Medicaid en su estado, lo que tendrá un costo de unos 600 millones de dólares en 10 años. Los Republicanos reaccionaron con indignación ante el acto de magnificencia política ejecutado por Reid para conseguir los 60 senadores necesarios para llevar la reforma de salud a voto. "Los estadunidenses están escandalizados por estos arreglos de último minuto, a puerta cerrada que se hicieron para lograr el más mínimo margen para aprobar una iniciativa de salud", deploró el líder de la minoría republicana en el Senado Mitch McConnell. Lindsay Graham, el senador republicano de Carolina del Sur, tachó los arreglos de "sórdidos", equivalentes a "sobornos" y que recuerdan la política al estilo Chicago, donde los jefes políticos demócratas acostumbraban comprar votos con favores. Pero la realidad es que los arreglos a cambio de votos son tan comunes en los trabajos del Congreso estadunidense que se conocen como "el puerco" y de su ejercicio anual no están excluidos los republicanos. De hecho un "puerco" que adquirió dimensiones de leyenda urbana involucró a un republicano, el senador de Alaska, Ted Stevens, quien buscó en 2005 fondos para construir un puente de 223 millones entre la parte continental y una isla con 50 habitantes. El singular suceso, registrado en los anales del trabajo parlamentario en este país, fue bautizado como "El Puente A Ningún Lugar" y sigue siendo objeto de sarcasmo entre la clase política. Stevens dejó el senado dos años después en medio de problemas legales, pero fue absuelto. A pesar de haber sido colocado en el ojo de la tormenta, el líder de los demócratas dio muestras de sinceridad cuando sugirió que lograr beneficios para los estados no sólo son una prerrogativa sino un deber de los legisladores. "No sé si haya algún senador que no tenga algo importante esta iniciativa que no sea importante para ellos (.) y si no lograron algo que sea importante para ellos, entonces no habla bien de ellos", sentenció Reid.


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