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¿Existe la adicción a Internet? Es el gran interrogante de muchos que son ciber y que tienen la duda de si son o no adictos

12/01/2016 11:50 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

La ciberadicción es compleja y los mejores psiquiatras del mundo no dan una respuesta académica. Existe el manual DSM V, de los psiquiatras americanos que solo admite adicción a sustancias químicas y otros muchos científicos que están en contra

 

La ciberadicción, o también trastorno de adicción a Internet (IAD) es el uso excesivo, problemático y/o patológico de Internet, a través de diversos dispositivos (ordenadores, teléfonos, tabletas, etc.), que interfiere con la vida diaria.

A pesar de que los escépticos de la existencia de "Ciberadicción" por algunos especialistas de la comunidad de internet, varías clínicas y una multitud de expertos insisten en su existencia como adicción y/u ofrecen una terapia para curar la supuesta patología. Oficialmente se niega una "adicción y se admite que pueda existir un "uso excesivo", pero nunca adicción, y que sus causas están motivadas no por Internet en sí, si no por causas externas que llevan al usuario a buscar una vía de escape en Internet y sus posibilidades. Una de las causas más valoradas son los problemas para establecer relaciones sociales, algo más sencillo de conseguir por Internet gracias al anonimato y desinhibición, aunque puedan resultar más efímeras.

Los defensores de la existencia de la adicción a internet creen que se pueden establecer ciertas analogías entre la adicción a Internet y a juego patológico sea de azar o de los otros, la adicción al tabaco, el alcoholismo o las compras compulsivas, aunque no hay que olvidar que, en este caso, no existe una sustancia responsable de la conducta adictiva.

Algunas personas presentan verdaderos problemas aparentemente derivados de un uso excesivo a los ordenadores y al ciberespacio. Cuando alguien es despedido del trabajo, se abandonan los estudios o una persona se encuentra inmersa en una demanda de divorcio a causa de esta actividad se puede sospechar la existencia de un uso excesivo y de cara a corregir ese abuso, habrá que buscar las causas reales de ese comportamiento.

No obstante el uso de Internet puede ser saludable, excesivo o una mezcla de ambas. De este modo una persona que se sienta fascinada por su hobby y en el que invierte cantidades ingentes de tiempo tiene la posibilidad de aprender, fomentar la creatividad y comunicarse. La dificultad se sitúa en el punto en que hay que trazar una  línea roja entre un uso intenso de la tecnología y la aparición de las consecuencias derivadas directamente de la actividad. Pensemos, a modo de ejemplo, en aquellos casos en que una deficitaria relación de pareja se ve parcialmente compensada por la comunicación con otras personas mediante chats. Tampoco debemos olvidar como hasta hoy no existe de modo oficial este trastorno, puesto que el conjunto de síntomas que se describen todavía no ha demostrado  consistencia ni fiabilidad.

La negación de una patología o trastorno respecto a internet

Hay médicos en contra de la existencia de esa patología "No pasa nada", según la catedrática de psicología de la Universidad de Deusto Helena Matute no existe la llamada "ciberadicción". La teoría se basa en que... Helena Matute Doctora en Psicología.- «La adicción a Internet no existe; es el "efecto novedad" el que engancha a la gente». Ha estudiado los aspectos psicológicos relacionados con el uso de Internet y, en contra de la opinión de muchos de sus colegas, rechaza las teorías que sostienen que navegar por la Red produce depresión, aislamiento o adicción.

Proliferan las clínicas para tratar las primeras adicciones a Internet, ¿y dice usted que no existen? La Dra Matute estoy convencida de que no existe la adición:

- Esta supuesta adicción no está reconocida como tal por ninguna asociación profesional de psiquiatras o psicólogos del mundo. Además, según el manual establecido en la profesión para el diagnóstico de enfermedades mentales, las adicciones se definen siempre por una sustancia que las causa.

-Entonces con quienes pasan horas y horas navegando por la Red está comprobado que esa actitud se acaba abandonando. El 98% de los supuestos adictos estudiados se "curan" solos en dos años.

-Ella lo explica así: “Internet genera un "efecto novedad". Frente al ordenador, somos como un niño con un juguete nuevo; un juguete que exige gran cantidad de horas para ser dominado.”

- En principio, no hay que preocuparse por el adolescente que no quite ojo de la pantalla?. Ahora bien, si pasado ese margen de tiempo sigue "enganchado", habría que preguntarse si ese joven no tiene un problema psicológico ajeno a la Red.

-Niega que Internet provoca depresión y aislamiento. Eso no se puede asegurar, los estudios realizados no son concluyentes. Yo diría lo contrario: Internet puede servir de gran ayuda a personas deprimidas, solitarias y tímidas.

-Las relaciones por el "chat"- son  una forma perfectamente válida de relacionarse, siempre que se tomen las debidas precauciones. Muchos han sufrido malas experiencias por ser demasiado ingenuos.

-Hay que vigilar a los niños cuando navegan. Es importante navegar con ellos. Hay que enseñarles y no dejarles ir solos por la Red.

El término "adicción a Internet" fue originalmente una broma de correo electrónico del Dr Yvan Young que se hizo famoso por relacionar Internet y adicción, pero según ella no pasó de un chiste

La adicción a Internet  no figura en el el manual DSM V (editado el 18 de mayo de 2013), el texto más utilizado para el diagnóstico de desórdenes mentales, editado por la Asociación Americana de Psiquiatría, manual aceptado por la Asociación Americana de Psicología. Ha habido una insistente discusión durante los últimos tiempos al respecto pero finalmente la APA (American Psychiatric Association),   no incluye la adicción a las internet entre los trastornos diagnosticables que recoge en su famoso DSM (Diagnostic and Statistical Manual for Mental Disorders), uno de los más reputados en cuestión de clasificación de enfermedades mentales. El DSM5 no incluye la adicción a internet como trastorno diagnosticable.

Es cierto-sostienen-, como hemos visto  en muchas ocasiones, que recibir notificaciones, mensajes, pokes, correos de remitente interesante, se activan en nuestros cerebros los mecanismos de recompensa basados en la dopamina, como cuando mantenemos relaciones sexuales o consumimos distintos tipos de drogas, pero también como cuando nos dan un premio literario, o nos piropean o muestran expresiones de afecto. Es evidente que no en todos esos casos podemos hablar de conducta adictiva y que en muchos lo que se está manifestando es la sociabilidad de los seres humanos (redes “sociables” llamábamos en Socionomía a las que favorecían el despliegue de la cualidad social).

Lo que finalmente propuso el DSM-5, a fines del último año-fue una nueva categoría de “adicciones comportamentales” que contiene la adicción a las apuestas pero no, como algunos proponían, la adicción a internet. Esto es así porque los miembros del grupo decidían que no existe la suficiente investigación, quedando el tema en una recomendación general de realizarla.

Incluso parece que no consideran en absoluto la adicción a las redes sociales, que entienden como nosotros que vivimos en la sociedad aumentada. Solamente se habla de adicción, de hecho, aplicando el término más allá de alcohol y drogas, cuando estamos hablando de apuestas: “Existe mucha investigación que apoya la idea de que las apuestas patológicas y los desórdenes por abuso de sustancias afectan de forma similar al cerebro, al sistema neurológico de la recompensa y la agresión. También un pobre control de impulsos caracteriza ambos tipos”, comenta O’Brien, uno de los portavoces de la asociación encargada de la redacción del DSM.

Lo mejor es tener a los niños alejados de los ordenadores hasta que comprendan que son armas de doble filo

 

Ni siquiera los desórdenes necesitados de más investigación incluyen las redes sociales sino el “desorden por uso de juegos en internet”. Por esta inclusión se producía hace unos meses un aluvión de noticias (desde Forbes hasta Mashable pasando por muchas otras publicaciones internacionales) que afirmaban erróneamente que la APA contemplaba los trastornos por adicción a internet. Por si no queda claro, se trata de una sección pensada para investigación pero no para diagnóstico y que incluye, entre otros, los también discutidos trastornos por adicción a la cafeína.

En fin… resulta complicado al principio de la irrupción de una tecnología potente distinguir usos normales y patológicos, más cuando en este caso estamos hablando de la cualidad básica social del ser humano. Recordemos el argumento del Quijote, protagonizado por un adicto a las novelas de caballerías de su tiempo. Nadie hoy se plantearía la adicción a la lectura como un desorden digno de ser tipificado. El DSM V sólo ha admitido la adicción al juego por Internet, como variante de la adicción al juego pero desestimando así de nuevo que exista algo llamado "Ciberadicción" o "adicción a internet".

Aún este sistema de codificación no entiende la adicción en su real expresión, como un desorden que abarca, no solo el uso de sustancias, sino además una gama de conductas compulsivas tales como la adicción al sexo y a la comida, etc. De todos modos el DSM-IV reconoce la adicción al juego de azar, catalogándolo como juego patológico, que en nuestra opinión es otra forma de llamarle a esta adicción.

Nosotros utilizamos una versión modificada y adaptada de los criterios del DSM-IV que abarca todo el espectro de conductas adictivas y hemos encontrado una utilidad clínica extraordinaria en este paradigma.

Según el catedrático Enrique Etxeburua la adicción llega cuando esa afición "interfiere en la vida cotidiana de una persona adulta o menor. No se busca esa conducta para pasarlo bien, sino para satisfacer un imperativo obsesivo. Es decir para no pasarlo mal". En términos muy similares se expresa el psiquiatra Francisco Alonso-Fernández que señala como los problemas aparecen cuando "existe la absoluta necesidad de desarrollar esa actividad y se experimenta ansiedad si no se lleva a cabo".

Qué se entiende por adicción a Internet. John Suler señala la existencia de dos modelos básicos de la hipotética adicción a Internet

El primero de ellos hace referencia a aquellos sujetos muy aficionados e interesados por sus ordenadores que utilizan la Red para recoger información, jugar en solitario, obtener nuevos programas, etc. pero sin establecer ningún tipo de contacto interpersonal (más que el necesario para lograr sus propósitos). Los sujetos de este primer grupo evitan el "caos" interpersonal que puede generar cualquier canal de chat. Para ellos la necesidad de control y la predictibilidad son elementos esenciales. No están "metidos".

El segundo tipo lo constituyen aquellos sujetos que frecuentan y participan en los foros, Chats y listas de correo. Todos ellos tienen en común la búsqueda de estimulación social. Las necesidades de filiación, de ser reconocidos, poderosos o amados subyacen a este tipo de utilización de la Red.

Internet como patología empieza cuando el uso de la Red interfiere de un modo significativo en las actividades habituales, profesionales o familiares. Es entonces cuando la mayoría de los expertos afirman que se puede considerar patológico. Sin embargo la interferencia sobre los hábitos de vida no pueden ser un criterio fijo e inamovible ya que varía tremendamente de unos sujetos a otros, en función de las disponibilidades de tiempo, dinero y de numerosas circunstancias tanto personales como familiares. Algunos psicólogos norteamericanos consideran que las nuevas tecnologías son, por sí mismas, adictivas, ya que los patrones de comportamiento son similares a los del juego patológico o la bulimia. Sin embargo la comunidad científica internacional de expertos en psicología y psiquiatría rechaza tal similitud, considerando que tal adicción no existe y se puede hablar en todo caso de un uso excesivo.

Los defensores de la negación se escudan en que la red Internet es aún muy nueva y por eso no ha sido aún aceptada la existencia de esta adicción por las principales asociaciones profesionales. Su inclusión en (el DSM IV data del año 2000) se encontraba a debate.

 Al parecer fue rechazada de nuevo, incluyéndose, que los que niegan la teoría de la "ciberadicción" como una patología en sí misma o sea la adicción a Internet afirman que un usuario normal puede llegar a experimentar una singular fascinación cuando se conecta a Internet y comienza una sesión de navegación, o hace uso de otros servicios como el correo electrónico, los canales de noticias, los servicios de FTP(servicios de descarga), el uso de un IRC (chats) o las redes sociales. Esa fascinación no es patolologíca.

La Doctora Kimberly Young, de la Universidad de Pittsburg y creadora del Center for On-Line Addiction  es quien ha establecido una serie de criterios para diagnosticar el Síndrome de de la Adicción a Internet (InfoAdicction Disorder, IAD). Es una de las figuras en la ciberadicción.

"La adicción a Internet es un deterioro en el control de su uso que se manifiesta como un conjunto de síntomas cognitivos, fisiológicos y de conducta. Es decir, la persona 'netdependiente' realiza un uso excesivo de Internet lo que le genera una distorsión de sus objetivos personales, familiares o profesionales."

 

Según la Dra. Young, responder afirmativamente a cinco o más de las siguientes cuestiones es una señal clara de alarma:

 

-¿Se siente preocupado con Internet (piensa sobre la actividad on-line anterior o anticipa la sesión on-line siguiente)?

-¿Siente la necesidad de usar Internet durante más tiempo cada vez que se conecta para lograr la misma satisfacción?

-¿Ha hecho  esfuerzos repetidos e infructuosos para controlar, reducir, o detener el uso de Internet?

-¿Se siente inquieto, malhumorado, deprimido, o irritable cuando ha intentado reducir o detener el uso de Internet?

-¿Se queda on-line/conectado más tiempo del que originalmente había planeado?

-¿Ha sufrido la pérdida de alguna relación significativa, trabajo, educación u oportunidad social debido al uso de Internet?

-¿Ha mentido a los miembros familiares, terapeuta u otros para ocultar la magnitud de su uso de Internet?

-¿Usa Internet como una manera de evadirse de los problemas o de ocultar algún tipo de malestar (ej., sentimientos de impotencia, culpa, ansiedad, depresión)?

Nadie está seguro sobre cuántas personas están afectadas por el uso adictivo de Internet. Pero si consideramos las estimaciones de otras adicciones como el alcoholismo, las drogas, o el juego patológico, podría decirse que aproximadamente pueden presentar problemas de adicción a Internet entre un 5-10% de todos los usuarios.

 

 

 


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