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Al actor Steve McQueen, lo mató en 1970 el amianto, `el asesino invisible´

18/06/2009 18:53 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Steve McQueen, el actor más cotizado de Hollywood, en la década de los 60, ha sido quizás la más macabra víctima del amianto o asbestos

Steve McQueen, el actor más cotizado de Hollywood, en la década de los 60, ha sido quizás la más macabra víctima del amianto o asbestos. Y en película “La huída” con la bella y joven actriz Ali Mcgraw, la más sonada por que al finalizar anunció el actor: “Me voy del cine, Me dedicaré a piloto de carreras de automóviles”. Y lo hizo.

Era un buen volante y su “Porsche 908” se hizo un gran nombre con él. Pero estaba verde para ser un as, un gran campeón y ganó nada más la prueba de resistencia las 12 horas de Sebring y para Hollywood “Las 24 horas de Le Mans” pero eso solo era ficción, aunque él lo tomaba como si fuera realidad.

A bordo de su “Porsche 908” desarrollaba velocidades excesivas, pero los guardias de tráfico apenas le molestaban. No iba nunca solo, le acompañaba siempre un vistoso mono de fibra de amianto, hecho a medida, con el que le gustaba ser fotografiado. Había elegido ese material, relativamente novedoso, porque era incandescente y cualquier médico de los grandes circuitos sabe, que en un accidente, si no mueres del choque, puedes perder la vida a causa de las quemaduras.

O si te salvas podrías quedar desfigurado como el súper as Nikki Lauda, en el circuito de Nünburg (Premio de Alemania), en 1974, valedero par el título mundial de Formula 1.El volante austriaco sufrió un aparatoso accidente, le dieron la extrema unción tumbado sobre el asfalto y no murió pero como hemos dicho quedó horriblemente desfigurado. Parecía una reproducción del Dr Frankestein

Comentando el accidente, ante figuras del volante como Guy Edwards y Arthur Merzario, Steve McQueen, que no se perdía ningún gran premio y era una figura en ese circo, dijo que a él podría ocurrirle lo mismo, pero la cara le quedaría intacta lo mismo que el cuerpo porque el mono era de fibras de amianto, reforzadas, totalmente a prueba de fuego.

Poco sabía el actor que llevaba consigo a bordo de su bólido la muerte porque el vistoso mono le estaba matando. McQueen se había casado con la bella Bárbara Minty (su tercera esposa), que triunfaba como modelo de Dior en la pasarela.

Steve McQueen no se sintió muy enfermo de repente. Experimentaba extrañas molestias en cadera, brazos, rodillas que le llegaron a impedir usar la moto Harley Davinson, de alta potencia. Por fin le recomendaron descanso. Pero los dolores persistían y fue a un traumatólogo, que no le encontró nada de particular.

Su esposa Bárbara, la actual y la anteriores también se habían quejado de que él parecía preferir el volante a ellas y la última se vio en parte aliviada de que le hubieran ordenado reposo en ese aspecto, aunque luego estaba más inquieta por los creciente dolores de su esposo.

Poco sabía el actor que llevaba consigo a bordo de su bólido la muerte porque el vistoso mono le estaba matando

Por fin logró arrastrarle a otro médico, quien le envió al oncológico. Inmediatamente le diagnosticaron cáncer de pulmón, que a primera vista atribuyeron a sus cinco cajetillas de cigarrillos al día . Pero tras detallados análisis se descubrió que el mesotelioma pleural que presentaba, era una patología raras veces producida por el cigarrillo.

Llegar al amianto fue -digamos- una intuición del Dr. Williamson, su amigo y admirador que le veía y le hacía preguntas raras. Estaba tratando de llegar al origen del mal para intentar hallarle remedio. McQueen estaba desahuciado pensó y si no era el cigarrillo pensó que la enfermedad podía haberla contraído en la Marina, donde antes de ser actor fue mecánico y se dedicaba a la arreglar los desperfectos con todo tipo de materiales, soldaduras, ácidos, etc..algunos considerados como cancerígenos, etc.

El amianto es el nombre genérico de algunos minerales metamórficos: la crisolita y la amosita y en general, los anfíboles. Reducida a polvo, como incrustado o pegado al cemento o cualquier metal servía como cubrefuego para edificios nuevos, industria, instalaciones, mecánica, automóviles etc…

Pero también se utilizó pronto en la ropa de los trabajadores de la industria pesada, metalurgia, altos hornos, calderería, etc..en que se emplea el fuego, y la temperatura ambiente es muy alta, Disminuyeron los accidentes laborales en esos sectores Como dijo un alto jefe de personal el amianto o asbestos, “se usa para todo”. Y pronto los monos de los pilotos de coches deportivos, fueron de fibra amianto, de batalla y también de lujo. Uno de ellos lo lucía orgullosamente Steve. Afortunadamente para él, el también actor y piloto de carreras, Paul Newman prefería el algodón a cualquier otro material sintético y sus monos deportivos eran de ese material. Nunca tuvo problemas.

Pero esa posible relación entre el amianto y el cáncer de pulmón se detectó al cabo de muchos años. Las noticias de la existencia del cáncer pulmonar, el mesotelioma producida por el amianto tardó mucho en llegar al gran público y la resultante de causa a efecto entre el asbesto y cualquier laboral fue defendida por médicos atrevidos, pues nadaban contra la corriente de otros muchos que más bien defendían a las grandes multinacionales especializadas en amianto, a las compañías mineras a la industria poderosísima del amianto y otras fibras sintéticas.

Médicamente se llamó la asbestosis, que se producía cuando las agujas microscópicas del polvo de amianto que nadaban invisibles en el aire de cualquier taller se clavaban como dardos en los pulmones del obrero o empleado para quedarse allí y producir tumores malignos. En un 70% de los locales de infinitas empresas o en garajes o en la construcción se respiraba y se inhalaba el invisible polvo de amianto. Y aún así poco pero se sigue empleando. El cáncer tarda años en aparecer.

Y eso es lo que le pasó a Steve McQueen. En “Diáspora WEB” se trata ampliamente del tema, desde todo punto de vista, incluso el médico (generalista), fácil de entender. Y del crimen perpetrado por las multinacionales del amianto, los grandes fabricantes y vendedores y hasta los gobiernos, con la complicidad de la UE, que trataron de mitigar el escándalo internacional y las perdidas millonarias que ocasionaría la prohibición absoluta de su uso. Y se siguió vendiendo por toneladas, a pesar de todo y sólo se prohibió totalmente hacía el 2002 y eso que ya “se sabía” desde los años 70. El nombre que se le puso al amianto cuadrada a la perfección: “el asesino invisible”. Y. por cierto, el amianto o asbesto ha causado muchas más muertes que la gripe “A”.Y sigue causándolas.


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