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“A esto están acostumbrados estos cabrones, a desaparecer a la gente”

16/02/2011 03:51 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Entrevista a Marisela Reyes, en huelga de hambre, por la liberación de sus familiares secuestrados en Ciudad Juárez, desde hace más de una semana

¿Cómo explicar la oscuridad que vive esta ciudad? ¿Cómo dar cuenta de la desatención de cada una de las tragedias que tienen lugar aquí en Juaritos? Tres cosas debemos considerar sobre la ciudad bautizada “más peligrosa del mundo” donde se cometen nueve homicidios por día, en promedio.

1. La vida en Ciudad Juárez se ha ido extinguiendo a partir de los feminicidios, desde hace 17 años, sobre la hipótesis no cuestionada de que los cuerpos de seguridad, locales y nacionales, participan en complicidad con el exterminio de la población.

2. Ciudad Juárez no sólo ha sido testigo de las aberraciones más brutales en el asesinato de mujeres y hombres, niñas y jóvenes, también se ha destacado por tener un sistema judicial representativo de impunidad, corrupción y cinismo, desmesuradamente al servicio de los criminales.

3. El narcotráfico en Ciudad Juárez se incrementó con la presencia del extinto Amado Carrillo, y con Pablo Acosta, y el colombiano Frank Carvajal Paternina, en el periodo del auge político de Carlos Salinas de Gortari, según informes de la DEA, el FBI, y el único reporte levantado de la Policía Judicial Federal, publicados en diferentes medios impresos mexicanos en el decenio de los 90.

Es este contexto el que no podemos eludir para comprender qué es lo que está pasando en Ciudad Juárez.

Nos da cuenta parcialmente de ello, una voz muy lastimada por la violencia contra sus familiares, e indefensa ante la arrogancia e impunidad de las autoridades. Marisela Reyes, hermana de Josefina, asesinada en enero de 2010 por luchar contra la impunidad de los crímenes de sus hijos, en entrevista exclusiva, habla sobre la tensión y el miedo que viven por haber denunciado el reciente secuestro de dos hermanos y su cuñada. Su madre, Sara Salazar, de 74 años y su sobrina de 10 años, fueron testigos del plagio, sin que ninguna autoridad ponga mayor atención al caso.

Guadalupe Lizárraga: ¿Qué pasa en Ciudad Juárez? ¿Por qué ha sido acosada su familia?

Marisela Reyes: En Juárez tenemos mucho miedo de todos. Vivimos con el constante temor. Desde el primer momento en que pusimos la denuncia formal por el secuestro de mis hermanos ante la Subprocuraduría y en la PGR, vivimos con mucho miedo por todo lo que nos ha pasado. Al que denuncia le pasa algo. Primero fue la muerte de uno de mis sobrinos, después la desaparición de otro, los dos, hijos de Josefina. Así empezó.

GL: El asesinato de Josefina, su hermana, no ha sido aclarado todavía después de más de un año. ¿No hay pistas para su investigación? Seguramente, tienen alguna sospecha de quiénes perpetraron este crimen...

MR: Cuando asesinaron a Josefina, los testigos del restaurante, dijeron que había llegado un auto particular y atrás de ellos una camioneta con militares. A ella se la querían llevar en la camioneta de los militares. Al menos eran hombres vestidos de soldados. De eso hay seguridad. Pero no se dejaba, dicen que forcejeó mucho, que se defendía, por eso le dispararon ahí mismo en la cabeza.

Ciudad Juárez ha sido testigo de las aberraciones más brutales en el asesinato de mujeres

GL: ¿Sabía usted de que Josefina era acosada por alguien, recibía amenazas por estar denunciando las violaciones de derechos humanos de sus familiares?

MR: Ella decía que los soldados la seguían, y que no iba permitir que la mataran porque no le dar

ía ese pesar a mi madre. Decía: “A esto están acostumbrados estos cabrones, a desaparecer a la gente”.

GL: Tienen una semana en huelga de hambre pidiendo que liberen a sus familiares y la madrugada del domingo salieron los policías a intimidarlas en el campamento frente a la PGR. ¿Cómo fue que pasó esto?

MR: Nos dijeron que era un operativo de seguridad. Había llegado una camioneta con vidrios polarizados y sin placas, de donde se bajaron unos hombres. Alguien gritó asustado que nos tiráramos al suelo, pensando que estaban armados, pero de inmediato salieron un montón de policías con armas largas y haciendo mucho ruido. Después de eso, se retiraron riéndose ellos mismos.

GL: ¿Hubo alguna disculpa por parte de la policía?

MR: Yo lo comenté con el comandante, diciéndole que qué clase de seriedad estaban teniendo para con nosotros. Que lo que habían hecho era una tontería, una burla, incluso hasta de mi dolor por la muerte de mi gente se estaban aprovechando.

GL. ¿Y cuál fue la respuesta del comandante?

MR: El comandante me dijo que estaban al pendiente de cualquier cosa, e insistió en que era un operativo de seguridad cuando vieron llegar la “troca” y estacionarse cerca del campamento donde estábamos nosotros.

GL: ¿Se sospecha de alguien en especial que haya secuestrado a sus hermanos?

MR: Yo creo que son los militares. Mi mamá y mi sobrina de diez años estaban con ellos y llegaron los hombres vestidos de militares. Eso dice mi mamá, pero tenemos mucho miedo por eso.

La gente en el pueblo de Guadalupe de Juárez nos conoce muy bien, nosotros hemos luchado siempre y saben que somos gente buena. Todos nos dicen: “Mija, todo el mundo sabe quién se llevó a tus hermanos, ¿porqué no hacen nada?”.

Fotografía: El Marrito


Sobre esta noticia

Autor:
Guadalupe Lizárraga (28 noticias)
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7787
Tipo:
Entrevista
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