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Mi abuela y el documental "La guerra contra las mujeres"

09/03/2011 21:57 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Regreso a la escena del crimen. Cuatro años más tarde me vuelvo a encerrar en el mismo salón en el que escribí Llueve sobre Gaza. Otra vez el espejo cubierto de notas, la mesa atiborrada de papeles que en aquel entonces describí en este blog. A través de las ventanas el lánguido perfil de las torres que se levantan hacia el cielo de Buenos Aires.

Continúa allí cada mañana el mendigo que toca el violín en la esquina, aún empeñado en desquiciarme con una sucesión de notas tan desafinadas y chirriantes como el gemido de un gato follando. Cuando paso a comprar un café lo saludo. Le gusta que lo haga en árabe, pues es descendiente de sirios. Tampoco cesa cada noche el trajín de los cartoneros con su carros. Todavía no he visto un beso como aquel que fotografié en enero de 2007.

Las mismas distracciones, de pie en la terraza, que hace cuatro años ocupaban mis momentos de falta de inspiración. Esos instantes en los que no sé de qué forma seguir encajando las piezas de este gigantesco puzzle. Esos instantes que cuando se extienden demasiado en el tiempo se convierten en naufragio y desazón hasta el punto de cuestionar la propia razón de ser del proyecto o mi capacidad para llevarlo a buen puerto.

Entrevistas, países, idiomas

Para Llueve sobre Gaza fueron casi un centenar de entrevistas, docenas de informes de Bethelem y del Palestinian Centre for Human Rights y las entradas que publiqué aquí desde la franja durante los meses de bombardeos, visitas al hospital Al Shifa, guardias en las fronteras de Rafah y Eretz o recorrido por los túneles en dirección a Egipto. Elementos narrativos a los que iba sumando los numerosos artículos, libros y reportajes que vosotros, los lectores, me hacíais llegar en esta fascinante comunicación horizontal, participativa, que hoy nos ofrece Internet.

La historia en la que estoy implicado ahora tiene menos entrevistas, 89 para ser exacto, pero sí más complejidad narrativa ya que no se trata de dos países, Palestina e Israel, sino diez y más de quince idiomas distintos. El documental "La guerra contra las mujeres", que tras tres años de rodaje finalmente estoy editando con la intención de tenerlo listo para marzo.

Intenta ser el primer documental que describe la violación como arma de guerra desde la referencias bíblicas hasta hoy. Testimonios de víctimas, de especialistas pero también de todos aquellos hombres y mujeres que están trabajando para terminar con esta práctica horrenda y brutal. Busca, como último objetivo, alentar a que se avance en la protección de la mujeres en los conflictos, según establece la resolución 1820 del Consejo de Seguridad de la ONU, y su mayor participación en los procesos del paz en concordancia con la resolución 1325.

Trabajo de equipo

Un material duro de abordar, de desmenuzar y ordenar debido al brutal ultraje y el dolor que sufren sus protagonistas. Quizás por eso, tras pasar por Somalia en noviembre, tardé casi un mes en armar el equipo y en ponerme a leer las historias para confeccionar el guión.

Pero si hay una diferencia positiva con la escritura de Llueve sobre Gaza es que aquella fue una suerte de navegación en solitario, mientras que ahora, por la propia lógica de la producción audiovisual, cuento con fantásticos compañeros que cada día se sientan a afrontar esta tarea codo a codo conmigo: editores, grafistas, guionista. Y tener alguien con quien compartir la responsabilidad, en quien apoyarse en los momentos de flaqueza, resulta impagable en lo emocional a la vez que intelectualmente enriquecedor.

En este sentido, son más de cincuenta las personas que han aportado su tiempo y voluntad a ‘ La guerra contra las mujeres’ entre productores ejecutivos, productores locales, cámaras, traductores, conductores, fixers… El resultado final será la sumatoria del empeño y la dedicación de cada uno de los integrantes de este esfuerzo colectivo, incluídas las personas y organizaciones en España que desinteresadamente decidieron apostar porque se hiciera realidad.

Las historias de algunas de las protagonistas del documental, como Bakira Hacesic y Vumilia Balangaliza, han aparecido en estas páginas. A partir de hoy, que cumplimos 31 días de edición, iré colgando algunas otras que creo que merecen la lectura sosegada y exhaustiva que no permite la producción audiovisual. Espero volver a la ruta a finales de marzo. Si todo sale bien, Somalia será el primer destino pues quedaron muchas cosas en el tintero del último viaje a Mogadiscio.

Sí, mi abuela

Para terminar esta entrada un poco atípica, de esas pocas que de vez en cuando escribo para localizar estas páginas en algún lugar y tiempo geográfico concreto, mencionar al alma máter de este equipo: una mujer que nació en Lugo en 1920 y que cada mañana se levanta, va al supermercado y compra los insumos con los que luego cocina y nos alimenta.

Mi abuela Francisca, que a cada rato se asoma a la puerta del salón con una bandeja con algo para beber o comer. ¿Cómo van, cuánto les falta?, pregunta.

Decir que me inspira ser testigo de la fuerza y el cariño con las que esta mujer de 91 años nos cuida y malcría, no es más que decir la verdad. Como también es verdad – sobre todo cuando descubro que cada día los pantalones luchan con más tesón por cerrarse en torno a mi cintura – que no en pocas ocasiones me pregunto qué extraño mecanismo hace que tantas abuelas manifiesten su amor a través de la comida. Supongo que podría ser el tema para un documental futuro: ¿Por qué a las abuelas les encanta cebar a sus nietos?

PD: Como verán en la imagen trabajamos con una decena de discos duros en los que almacenamos y gestionamos las imágenes grabadas en alta definición. El año pasado he pagado un dineral a la SGAE como tasa del canon por la siniestra e ilegal presunción de que los vamos a usar para guardar copias del trabajo de otros autores. De autor a gestor: vergüenza.


Sobre esta noticia

Autor:
Blog 20 minutos - En guerra (167 noticias)
Fuente:
blogs.20minutos.es
Visitas:
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Tipo:
Reportaje
Licencia:
Creative Commons License
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